BEETHOVEN Sinfonía 3

61T2502QXAL._SY355_La “Sinfonía Nº 3 en mi bemol mayor” Op.55 fue escrita durante los años 1803 y 1804. Su primera interpretación pública tuvo lugar el 7 de abril de 1805 en el Theater an der Wien. Anteriormente había sido interpretada con carácter privado en el palacio del príncipe Lobkowitz en 1804. El origen de la sinfonía fue una demanda del embajador de Francia en Viena, el General Bernadotte. El título inicial era Sinfonía grande intitolata Bonaparte. Al coronarse Napoleón Emperador en el mes de mayo de 1804, Beethoven se sintió defraudado y cambió el título por Sinfonía eroica, composta per festeggiare il sovvenire d’un grand’uomo.

El primer tiempo allegro con brio empieza con dos breves acordes en tutti, un efecto poco convencional en aquellas fechas. También fue una sorpresa el ejemplo de bitonalidad, con la entrada de la trompa con el tema principal, sobre el trémolo de la cuerda en otra tonalidad, al final del desarrollo. El movimiento es de gran vigor y afirmación. Nunca se había escrito un movimiento con tanta extensión.

El segundo movimiento es la conocida marcha fúnebre. Se trata de una austera elegía que imprime un dolor majestuoso. Pero esta idea de la muerte pronto es vencida, al contrario del pensamiento de los románticos. Así el scherzo que sigue es la mejor respuesta a la marcha fúnebre. En el trío interpretado por las trompas, aparece un tema de caza. El movimiento final utiliza un tema de su ballet Prometeo. Un tema en principio trivial que Beethoven lo magnifica, transformándolo mediante unas variaciones. La sinfonía termina con una apasionada y triunfal coda.

Austria es derrotada nuevamente por el ejército de Napoleón en Austerlitz, el 2 de diciembre de 1805. Con el tratado de Presburg la ordenación política de Alemania cambia totalmente. Los estados que se habían determinado fieles a Napoleón son elevados al rango de reinos soberanos. Son Württemberg y Baviera. En el mes de julio de 1806 se crea una federación de estados desvinculados del Sacro Imperio Romano. Es la llamada Confederación del Rin, protegida por Napoleón.

El Sacro Imperio Romano, con sus ideales medievales destruidos previamente por la Ilustración, recibió el golpe definitivo. Francisco II renuncia al ya ficticio título el 16 de agosto de 1806, adoptando el nombre de Francisco I como emperador de Austria.