BEETHOVEN Sinfonía 5

La “Sinfonía Nº 5 en do menor” Op.67 fue en parte compuesta en la misma época que la cuarta y su escritura se realiza entre los años 1804 y 1808. Una vez terminada la tercera, Beethoven empieza a trabajar en la quinta, pero abandona la tarea en el verano de 1806 para dedicarse a la cuarta. No vuelve al trabajo hasta el año 1807, siendo terminada en la primavera del año siguiente. Se estrena el 22 de diciembre de 1808 en el célebre teatro vienés An der Wien bajo su dirección. La obra está dedicada a sus mecenas, el príncipe Lobkowitz y el conde Razumovsky.

La orquesta empleada por Beethoven en esta obra consiste en un flautín, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagots, contrafagot, dos trompas, dos trompetas, tres trombones, timbales y la cuerda habitual. Es la mayor orquesta que hasta ahora se había empleado en una sinfonía.

Se la llama la Sinfonía del Destino, especialmente por su motivo inicial, que el propio Beethoven describió como “Así llama el destino a la puerta”. En la “Sonata para piano Nº 5” (Appassionata) compuesta entre 1804 y 1806, ya aparece este tema.

El primer movimiento, allegro con brio, se inicia con este motivo. Se trata de cuatro notas, sol, sol, sol, mi con la duración de tres corcheas y una negra, que luego se repite como fa, fa, fa, re con la última nota alargada en el tiempo. Esta sencilla estructura crea un gran efecto dramático, uno de los más logrados en la historia de la música. Con un ritmo típicamente beethoveniano, la cuerda toma este motivo elaborándolo de modo imitativo, con lo cual se convierte en el primer tema de la sinfonía. Es impresionante observar, como a partir de un motivo tan simple se levanta el gigantesco edificio que constituye la totalidad de la obra. Una brillante llamada de las trompas con el motivo inicial, introduce el segundo tema, de tipo melódico y distendido. Después de la repetición de la exposición, empieza el desarrollo, siguiendo la forma sonata. Aquí se logra uno de los momentos más dramáticos de la obra, empleando formas contrapuntísticas. En la reexposición encontramos un breve recitativo del oboe. En el epílogo se llega al clímax, con una densa repetición del motivo principal, que nos conduce a la coda.

El andante con moto contiene dos temas que se van alternando. El primer tema de carácter cantabile es melodioso y elegante. Es presentado por violas y violoncelos. El segundo tema es de tipo marcial y presentado por los clarinetes y fagots. En las repeticiones el primer tema va cambiando, en forma de cuatro variaciones, de las cuales la última termina en un tutti de forma grandiosa.

Sigue un allegro compuesto por dos elementos, el segundo es una variante del motivo del destino del primer movimiento. La parte central es un fugato construido con los dos elementos, del modo irónico típico de Beethoven. Este movimiento termina con un poderoso crescendo que lo enlaza sin pausa con el último movimiento.

El allegro final arranca con una exultante fanfarria, que enlaza con un segundo tema también henchido de triunfalismo. Representa la victoria del intelecto y la razón sobre las fuerzas oscuras del destino. En el desarrollo se elabora especialmente el segundo tema y aparece un nuevo tema, presentado por los trombones. El epílogo iniciado por el oboe nos lleva a la coda con un vertiginoso y exuberante stretto conclusivo. El stretto es una forma de notación musical que significa una progresiva aceleración del tempo o sea del ritmo hasta finalizar la obra.