BRIAN Sinfonía 12

La “Sinfonía N° 12”  fue terminada el 4 de febrero de 1957. Es la sinfonía mas corta de las escritas por Brian hasta esta época. Está inspirada en la tragedia griega, como una reflexión imaginativa sobre el Agamenón de Esquilo. En el mismo año convirtió la tragedia en una ópera en un acto. Años después sugirió que la sinfonía podría emplearse como preludio de la ópera.

Se estrenó en una emisión de la BBC, el 5 de noviembre de 1959, interpretada por la London Symphony Orchestra dirigida por Harry Newstone. Su primera interpretación pública se realizó el 4 de agosto de 1966, celebrando el 90° aniversario del compositor, en un Promenade Concert en el Royal Albert Hall de Londres, interpretada por la BBC Symphony Orchestra dirigida por Norman Del Mar.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, seis trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, gong, triángulo, pandereta, castañuelas, platillos, bombo, tres cajas, xilófono, glockenspiel, arpa, celesta y la cuerda habitual.

Está escrita en un solo movimiento. Se trata de una sinfonía muy condensada, que se podría dividir en cuatro movimientos, con una introducción y un epílogo. Empieza de modo misterioso con diversos fragmentos sonoros. Un solo de glockenspiel, un motivo rítmico de los timbales y sonidos fantasmales de las flautas y el arpa. Una especie de marcha fúnebre aparece en la cuerda antes de escucharse el motivo principal del primer movimiento, un allegro maestoso. Este movimiento en miniatura se desarrolla con gran fantasía contrapuntística que culmina en un climax. Es seguido por un a tempo marcia lento, reapareciendo la marcha fúnebre. Es el corazón expresivo de la obra, en forma de un obsesivo ritmo de marcha lenta, llegando a momentos de sombría grandeza.

Continúa con un adagio expresivo, interpretado casi enteramente por la cuerda, con un gran sentimiento de calma. Termina con unas llamadas de la trompa que surgen de las profundidades. El movimiento final allegro vivo es a la vez heroico y grotesco. Su desarrollo tiene un gran sentido trágico. La obra acaba con un breve epílogo, adagio ma pesante, que pone el punto final a la tragedia con un funesto golpe de gong.

Brian se traslada de Londres a Shoreham-by-Sea en Sussex en el año 1958. Entonces empieza un período de diez años inmensamente productivo en el campo sinfónico. Durante este tiempo escribe nada menos que 20 nuevas sinfonías.