BRIAN Sinfonía 2

La “Sinfonía Nº 2 en mi menor”  fue diseñada entre los meses de junio y septiembre de 1930, terminando su orquestación el 6 de abril de 1931. La sinfonía no pudo escucharse durante la vida de Brian. Su estreno se realizó el 19 de mayo de 1973 en The Dome, Brighton, interpretada por la Kensington Symphony Orchestra dirigida por Leslie Head.

Su instrumentación comprende cuatro flautas, dos doblando con piccolo, cuatro oboes, dos doblando con corno inglés, cuatro clarinetes, dos doblando con clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando con contrafagot, 16 trompas, 4 trompetas, 4 trombones, dos tubas, tres tríos de timbales, platillos, tambor militar, tres cajas, tam tam, campanas, glockenspiel, xilófono, celesta, dos pianos, órgano, dos arpas y la cuerda habitual.

La obra está basada en la tragedia de Goethe “Götz von Berlichingen” (1773). Inspirada en las obras de Shakespeare, presenta la historia de un caballero alemán que se convirtió en bandido durante el siglo XVI. Goethe consideró sus acciones como una revuelta nacional alemana contra la autoridad ejercida por el Emperador y la Iglesia, en la primera mitad del siglo.

La tragedia se basa en un personaje real, pero presentándolo con ciertas modificaciones. Götz von Berlichingen (1480-1562) nació en el castillo de Jagsthausen, actualmente en el estado de Wurttemberg. El caballero estuvo al servicio de diversos señores. Se le llamaba mano de hierro por perderla en una de las batallas y serle reemplazada por otra de hierro que le permitía manejar la espada. Lucho contra mercaderes y nobles, lo que le valió ser perseguido por la justicia diversas veces y ser encarcelado. Sirvió a varios magnates y finalmente a Carlos V en su lucha contra Francisco I. Finalmente volvió a su hogar donde murió.

El argumento del drama de Goethe se basa en la autobiografía del caballero. Götz captura a Weislingen, un defensor de la casa de Bamberg, pero le permite vivir en su castillo. Después de varias discusiones Weislingen cambia sus aliados por Götz y además enamora a su hermana Maria, prometiendo casarse con ella. Pero el Obispo de Bamberg idea un plan para recuperar a su antiguo aliado. Consigue una cita entre Weislingen y una hermosa viuda, Adelaide, para que persuada al caballero de cambiar sus planes. La jugada le sale perfecta y la hermosa mujer hace que se olvide de Maria y caiga rendido a sus pies. Rompe con Götz y se casa con Adelaide.

Después de violentas luchas Götz es capturado por su enemigo y encerrado en el calabozo. Pero con el tiempo Adelaide ha sido infeliz con Weislingen y persuade a su paje para que lo envenene. Moribundo se encuentra con Maria que lo convence para que deje en libertad a su hermano. Götz es perdonado pero con el ánimo destrozado vuelve a su castillo para morir.

El primer movimiento, adagio solenne, allegro assai, empieza de modo dramático. Sobre un pianissimo de los timbales, los bajos de la cuerda interpretan un motivo de tres notas, seguido de otros que derivan del mismo. La tonalidad no queda definida, al usar las doce notas de la escala cromática. Los dos temas principales son complejos, presentando una música difícil que en algunos momentos se acerca a la atonalidad. Los temas son difícilmente reconocibles para el oyente debido a su continua variación. El primero trae vagos recuerdos de la música de Elgar. Después de un breve climax, la música baja de nivel y se detiene. Un nuevo tema aparece en la cuerda recordando mas claramente a Elgar. Pero su repetición en contrapunto se aparta de su estilo. Un extraño remolino de la cuerda acompañado por acordes de la madera nos conduce a la sección de desarrollo. Es corto pero complejo. La recapitulación presenta los temas con nuevas orquestaciones. El lírico segundo tema se presenta de modo romántico y apasionado. Se llega a un potente climax. Cuando el sonido se apaga, los bajos presentan una mutación del motivo inicial de tres notas. El movimiento termina del mismo modo como ha empezado.

El segundo movimiento, andante sostenuto e molto expresivo, tiene la estructura A, B, A’, C, A’’, coda. El tema principal sufre una continua metamorfosis, estando interrumpido por dos ideas nuevas. El tema es presentado por el oboe seguido por el conjunto orquestal, en una forma muy original, presentando una irreal atmósfera. El segundo tema es de carácter cromático. Se anuncia la marcha fúnebre que aparecerá en el último movimiento. Reaparece el primer tema pero de un modo totalmente diferente, realizando diversas variaciones. Sufre una nueva interrupción con un nuevo tema que termina bruscamente. En la parte final la música empieza a desintegrarse. El corno inglés toca fragmentos del tema de forma triste y las cuerdas divididas terminan el movimiento.

El tercer movimiento, allegro assai, es conocido como el scherzo de batalla. Está interpretado por cuatro grupos conteniendo cuatro trompas cada uno, con la adición de dos pianos y órgano. Empieza tranquilamente, con figuras repetidas en las arpas, a las que se añaden violines y violas, interpretando un tema en ostinato. Luego entran los dos pianos y los tres pares de timbales. El primer grupo de trompas anuncia su repetitivo tema. Es contestado por el segundo grupo. Luego entra el tercero y finalmente el cuarto, con sus figuras en ostinato. Todos los instrumentos se unen en formas antifonales y en canon, con nuevas tonalidades y ritmos diversos. Esta especie de danza aumenta en tensión llegando a su climax. Luego la música, como si estuviese agotada, se extingue despidiéndose con un solo de la trompa y un extraño acorde de la madera.

El último movimiento, lento maestoso e mesto, tiene la forma de una gigantesca marcha fúnebre, formando una especie de rondo de sonata a la manera de Mahler. Empieza con una frase que se escuchará varias veces, separando cada sección, como si Brian utilizara un signo de puntuación. Los primeros compases de la marcha fúnebre derivan del primer movimiento. Se escucha por primera vez en el clarinete acompañado por el arpa y el pizzicato de la cuerda. Un solo de la trompa le añade una coda formando un triste recuerdo del ritmo del scherzo.

Aparece nuevamente el tema inicial, que nos conduce a la marcha fúnebre. Un segundo motivo que consiste en una cita de la marcha fúnebre de Siegfried, perteneciente al Götterdämerung de Wagner, alterna con la marcha. Se llega a un fuerte climax. La marcha fúnebre continua en una variante acompañada por unas ominosas campanas, para luego ser interpretada de forma solemne. Nuevamente aparece el tema inicial. Después de unas notas de la trompa, los violoncellos y contrabajos presentan una elegía con un carácter muy inglés, con influencia de Elgar. Su repetición nos lleva a un nuevo climax. El último crescendo de la orquesta empieza en pianissimo, escuchándose entonces por tres veces el tema del Götterdämerung hasta explotar en un grandioso climax. Luego la música empieza a desintegrarse en fragmentos. Las notas descendentes del clarinete se escuchan de nuevo, quedando solo los bajos de la cuerda, con el ritmo fúnebre marcado por los timbales, terminando la obra de la misma manera que ha empezado.

Veamos ahora la relación de la sinfonía con la obra de Goethe. Cada movimiento se podría asociar con una de las características del caballero Götz von Berlichingen. El primer movimiento nos habla de sus ambiciones, el segundo de sus amores, el tercero de las batallas en que participa y finalmente el último movimiento está relacionado con su muerte.

En este punto llegamos al eterno problema de valorar la belleza de una obra en función de lo que desea expresar. Muchos compositores, entre ellos Brian, intentan demostrar que sus obras son piezas de música pura, no queriendo escribir ningún programa explicando lo que representa su obra. Es un trabajo que dejan al auditor. Parece que tienen cierta dificultad en asimilar que sus obras son en parte descriptivas, como si ello fuera una deshonra para su genio compositivo. Pensemos en el mayor compositor de sinfonías, el gran Beethoven, a quien todos admiran como el gran maestro. Su sexta sinfonía posee los elementos necesarios para ser reconocida como una obra descriptiva sin que ello perjudique en modo alguno su valor musical. Consideramos que se llega al absurdo en esta lucha entre obras programáticas y lo que se considera música pura. Toda obra de arte nace como fruto de la expresión que sale del alma del artista y así debe ser considerada. Su interpretación puede ser dejada a la imaginación del oyente, pero siempre motivada por los hechos y vivencias que se encuentran en la inspiración de su autor.

El carácter programático de la música de Brian se remonta a su admiración por Berlioz, con su instrumentación basada en el famoso tratado de Berlioz, además de Liszt. Su mejor amigo y defensor de su obra Granville Bantock, escribe muchas obras siguiendo los pasos de Liszt.

El primer movimiento empieza con redobles de los timbales que sugieren el espíritu de lucha del caballero, representado a continuación por su tema consistente en un trítono descendente o sea un intervalo de tres tonos correspondiente a una cuarta aumentada. Esto provoca una ruptura en la tonalidad, significando el conflicto y turbulencia en la mente del caballero Götz. El primer climax puede representar la captura de Weislingen. Este movimiento sería un preludio de la obra presentando el carácter ambicioso del caballero.

El segundo movimiento está centrado en las mujeres que ejercen su influencia sobre el caballero. Maria, la hermana de Götz y Adelaide, representadas en los solos para viento. Su inestabilidad amorosa se refleja en los continuos cambios de los motivos temáticos. El último climax correspondería a la decisión de Adelaide convenciendo a Weislingen para que Götz sea destruido.

El tercer movimiento, llamado el scherzo de batalla, está claramente relacionado con las batallas en las cuales participa el caballero. La parte final se refiere a la muerte de Weislingen envenenado.

El último movimiento en forma de gran marcha fúnebre no tiene una relación directa con la obra. El caballero muere tranquilamente en su casa. Se trata de un homenaje al último héroe de una época que termina. La cita del tema de Wagner lo relaciona con Siegfried. Simbólicamente representaría el final de la época gótica.