BRIAN Sinfonía 3

La “Sinfonía N° 3 en do sostenido menor” fue empezada el 12 de abril de 1931, casi seguidamente después de terminar su segunda, acabando su diseño el 19 de julio. Parece que en su primer diseño había pensado la obra como un concierto para dos pianos, como expresa en una carta escrita a Granville Bantock. Esto se confirmaría por usar los dos pianos mas extensamente en el primer movimiento. El 28 de mayo de 1932 terminó su orquestación. Nunca pudo escuchar esta sinfonía, pues se estrenó el 12 de enero de 1974, después de su muerte, durante una grabación para la BBC, interpretada por la New Philharmonia Orchestra dirigida por Stanley Pope. Su primera audición pública se efectuó el 17 de mayo de 1987 en el Birmingham Town Hall, interpretada por la Symphony Orchestra of Composers Platform, dirigida por Paul Venn. Está escrita en cuatro movimientos.
Su orquestación comprende dos pianos solistas y una orquesta formada por dos piccolos, cuatro flautas, dos doblando piccolo, cuatro oboes, dos doblando corno inglés, cinco clarinetes, dos doblando clarinete bajo, cuatro fagots, un contrafagot, ocho trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, dos tubas, dos juegos de timbales, pandereta, triángulo, bombo,  dos cajas, platillos, castañuelas, gong, xilofono, glockenspiel, órgano, celesta, dos arpas y la cuerda habitual.
El primer movimiento, andante moderato e sempre sostenuto e marcato. Es el mas complejo y extenso de sus movimientos. Escrito en forma sonata modificada, con una exposición ampliamente desarrollada, empieza con una sección de introducción solemne que nos conduce a la exposición del primer tema de carácter romántico. Después de una sección de transición dominada por el primer piano la orquesta repite el primer tema. La percusión nos lleva a la presentación del segundo tema, una amplia melodía. Continúa con un episodio de tipo puntillista con intervención de los pianos y el glockenspiel. El desarrollo del tema contiene fuertes disonancias. El ambiente se hace más plácido con la intervención de la flauta y el clarinete en octavas. La cuerda en forma más expresiva nos conduce a un crescendo. La exposición se funde con el desarrollo. Una sección rítmica basada en la introducción, dominada por los pianos, xilófono y bombo, empieza la recapitulación.
Escuchamos nuevamente el primer tema romántico. Pero como es su costumbre también vuelve a desarrollar los temas. El segundo tema se escucha nuevamente. Cascadas de notas en el piano nos preparan para una cumbre de fuerza romántica, que naciendo en la cuerda pasa a toda la orquesta. El decrescendo nos lleva a una sección rítmica marcada por fagots, trompas y violoncellos detenida por las octavas del piano. Cuatro veces se repite el motivo separado por fuertes golpes de los timbales. La coda crece en forma de una poderosa marcha acompañada por golpes de la percusión, que cierra con tensión el movimiento.
El segundo movimiento, lento sempre marcato e rubato, empieza con fragmentos de motivos. Un solo de flauta nos presenta uno de los temas de pastoral calma. El violín lo repite. El viento presenta el contraste con un tema de grandeza alpina. Estos dos elementos contrastados forman el corazón del movimiento. La placidez de los prados frente a la soberbia de la montaña, motivos que se van alternando. El centro del movimiento lo ocupa un solo del violín enfrentado a fragmentos melódicos del viento, que gradualmente se va apagando. Un golpe de los timbales parece despertar nuevamente a la orquesta, que nos conduce hacia uno de los momentos más mágicos de la obra, con cierta semejanza a la música de Vaughan Williams. Continúa hacia un climax de fuerza bruckneriana en el que reaparecen los pianos. Una serie de grandes acordes nos lleva a una pastoral coda, en la que escuchamos al oboe en una expresiva melodía. La canción pasa a la flauta acompañada por la cuerda que termina tranquilamente el movimiento.
El tercer movimiento, allegro vivace, es el scherzo de la sinfonía.  Empieza con una brillante marcha acompañada por la percusión. Una sección central para flauta y cuarteto de cuerdas ofrece el debido contraste. Luego se reanuda la marcha. El trio está formado por un encantador y delicado vals de estructura vienesa, casi sacado de una opereta. La melodía se desarrolla de una forma que recuerda a Richard Strauss. La marcha inicial reaparece bruscamente, de manera mas dura y disonante en sus variaciones. El metal se emplea con toda su fuerza en una potente coda.
El último movimiento, lento solenne, es de carácter elegíaco. Brian era bastante reservado para indicar las motivaciones de sus obras. Según una carta escrita a Bantock, explica que mientras terminaba su sinfonía se enteró por el periódico Berliner Tageblatt que había muerto Friedrich Gundolf, un profesor alemán de la Universidad de Heidelberg amigo suyo. Por este motivo podría tratarse de una especie de Requiem presentado de forma causal.
El clarinete presenta un tema amplio y triste, que se desarrolla al tomarlo la cuerda de un modo más consolador. Una compleja polifonía se apodera del tema, que lleva hacia un climax. De nuevo escuchamos los pianos, antes de las llamadas lejanas de la trompeta y las trompas. Un crescendo de los timbales nos lleva a un desarrollo conjunto, con la presentación del segundo tema dotado de un carácter más tranquilo. La tensión va aumentando, con incursiones de los pianos, mientras los dos temas principales se desarrollan. El ritmo se incrementa con rápidas entradas de la madera y la cuerda. Una especie de recapitulación nos recuerda los temas y nos lleva hacia un climax. Un epílogo de gran fuerza y solemnidad cierra la obra como una afirmación de poder.
Es la sinfonía más expansiva, lírica y a la vez noble de su autor, con disonancias, marchas y escenas pastorales que la convierten en su Sinfonía heroica. Una obra que seria necesario rescatar de la penumbra del olvido en que se encuentra.
Al terminar esta sinfonía empieza a trabajar en la próxima. Dos acontecimientos importantes ocurren durante su redacción. El 15 de abril de 1933 muere su mujer Isabel de un ataque al corazón, lo cual le deja la vía libre para legalizar la situación con la segunda familia que había formado en Londres. Así el 9 de junio de 1933 se casa con Hilda en la Oficina de Registro de Camberwell.