BRIAN Sinfonía 32

La “Sinfonía N° 32 en la bemol” fue compuesta entre los meses de junio y octubre de 1968. Se estrenó el 28 de enero de 1971 en el St John’s Smith Square de Londres, interpretada por la Kensington Symphony Orchestra dirigida por Leslie Head.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, glockenspiel, campanas tubulares, platillos, xilófono, arpa y la cuerda habitual.
Es la última sinfonía que compuso Brian y también su última obra. La compuso a la edad de 92 años. Poco después de cumplir sus 93 años escribió a un amigo, “es lo último en que creo, desde entonces no he tenido mas ideas musicales y he amado y todavía amo el silencio”. La obra está dividida en los ortodoxos cuatro movimientos a pesar de no respetar demasiado la forma.

El primer movimiento, allegretto, está escrito en forma sonata con gran libertad. Un motivo polifónico es desarrollado de un modo bastante reflexivo. El contraste temático se presenta entre el conjunto temático complejo presentado en la exposición y la parte mas relajada del desarrollo, en el que a su final aparece uno de sus típicos solos para violín. Sigue una concentrada recapitulación, que nos conduce a un climax, seguido de una calmada cadencia.

El segundo movimiento, adagio, empieza con diversos fragmentos temáticos que se van metamorfoseando y creciendo. Aparece una marcha fúnebre, la última escrita por Brian que aumenta hasta su climax. Después de una pausa, una breve coda termina el movimiento del mismo enigmático modo como ha empezado.

El tercer movimiento, allegro ma non troppo, realiza la función de un scherzo. La atmósfera se ha liberado de su opresión. En la parte central aparece una danza ligeramente orquestada, alternando la cuerda con solos de la madera. Luego reaparece el scherzo con un nuevo desarrollo. Una lírica coda nos lleva al final del movimiento.

El último movimiento, allegro moderato, presenta un gran desarrollo contrapuntístico. El tema está basado en dos breves motivos presentados al principio. Una fanfarria del metal emerge de este mar contrapuntístico y nos conduce hasta una noble coda en la cual se reafirma la tonalidad.