BRIAN Sinfonía 4

La “Sinfonía N° 4 en do mayor” (Das Siegeslied) Salmo de la Victoria, fue diseñada entre el 20 de junio y el cuatro de diciembre de 1932. La sinfonía se finaliza el 10 de diciembre de 1933. Es una obra escrita para soprano, doble coro y gran orquesta, basada en el Salmo 68, según la versión autorizada de los Salmos de David de la Biblia. Según otra versión corresponde al 67. Esto es debido a las diferencias entre el texto en hebreo y las divisiones realizadas en su traducción. Brian utilizó la versión luterana del mismo, usando el original en alemán. Luego realizó su traducción al inglés.

Brian no era un hombre religioso pero utilizó textos judeo-cristianos para algunas obras, atraído por sus formas poéticas. Uno de sus favoritos era el Salmo 68, Nuestro Dios es un Dios que nos salva. Un canto que había usado uno de los héroes de Brian, Oliver Cromwell, antes de la batalla de Dunbar, durante la guerra civil inglesa. Antes de entrar en batalla había ordenado a sus tropas que cantasen su primera estrofa, Let God arise, let his enemies be scattered, se levanta Dios y sus enemigos se dispersan.

La obra no se estrenó hasta 34 años después de su composición, como ocurre normalmente con sus obras, que son olvidadas durante los años de entreguerras. Se estrenó en 1967 interpretada por la BBC Northern Symphony Orchestra, coros y con la soprano Honor Sheppard, dirigida por Maurice Handford, en una producción radiofónica de la BBC. Su primera interpretación pública se realizó el 13 de octubre de 1974, interpretada por la London Philharmonic Orchestra, coros y con la soprano Felicity Palmer, dirigida por John Poole.
Requiere una gran orquesta, formada por seis flautas, dos doblando piccolo, dos oboes, dos oboes d’amore, dos cornos ingleses, un oboe bajo, cinco clarinetes, dos clarinetes bajos, cuatro fagots, dos contrafagots, dos trompas de basset, ocho trompas, cuatro trompetas, cinco trombones, dos tubas, dos juegos de timbales, tamboril, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, xilófono, campanas, glockenspiel, órgano, celesta, dos arpas y la cuerda habitual. Además necesta una soprano solista y un coro doble.

La sinfonía está dividida en tres movimientos que se interpretan sin interrupción. Cada uno de ellos tiene una estructura tripartita, con temas que pasan de uno a otro movimiento, terminando el último del mismo modo que el principio de la obra, o sea que posee una forma cíclica pero apartada de la ortodoxa de la sinfonía.

El primer movimiento, Movement I, empieza de modo maestoso, con una marcha neobarroca recordando a las obras de Händel, llena de pompa y esplendor. Pero este ambiente alegre de definida tonalidad se rompe con la entrada de los coros, mediante una tortuosa polifonía cromática. Escenas de terror y de violencia se suceden, intercaladas con recuerdos orquestales de la anterior marcha. El canto polifónico lleno de disonancias se resuelve en un feroz climax. La sección central lenta empieza con un delicado interludio orquestal. Luego los coros a capella cantan,

Du gabst, Gott, einen gnädigen Regen
Tu nos diste, Dios, una lluvia generosa

Empiezan tranquilamente como una antífona tonal, pero pronto su melodía se va volviendo más cromática, para terminar otra vez de forma antifonal.

La última parte del movimiento, allegro vivo ma deciso, empieza con los coros cantando de modo violento,

Der Herr gab das Wort
El Señor nos dio la palabra

La música nos describe una escena, como si se tratara de una batalla que nos conduce hasta un drástico final.

El segundo movimiento, Movement II, es la parte lenta de la sinfonía. Después de una corta pausa, empieza con un preludio de un modo pastoral terminando con un solo de violín. Luego entra la soprano con un misterioso lirismo acompañada delicadamente por la orquesta. En la parte central el ambiente cambia volviéndose mas violento. La orquesta llega a un gran climax seguido por un descenso a los registros bajos del metal. La soprano reaparece en la última parte del movimiento con una música de fría belleza, que nos conduce a una solemne coda interpretada por el viento.

El último movimiento, Movement III, es el más extenso. Empieza de forma misteriosa pero pronto los coros se elevan mediante una forma de marcha victoriosa, que nos conduce a un gran coral. Continúa con una sección contrastante en forma de scherzo, en el cual los coros tratan una frase del texto con gran desarrollo. Siguen dos secciones separadas por un corto fragmento orquestal presentando gran júbilo. El ambiente cambia al aparecer una solemne sección, una versión compleja del gran coral luterano Ein’ feste Burg. La melodía recibe un desarrollo con elementos de episodios anteriores. La última parte es un andante maestoso. La obra termina con el retorno de la marcha del principio con todo su poder. La frase Gelobt sei Gott!!, Dios sea alabado, cantada por los coros a toda potencia, finaliza triunfalmente la obra.
Existen diversas razones para explicar el motivo por el cual Brian usara un texto en alemán. Una de ella es que los editores de sus últimas obras eran alemanes y creía que con un texto en alemán facilitaría la interpretación de sus obras en Alemania. Pero quizás la razón mas importante es su admiración por la música alemana, que se refleja en sus obras y también en su literatura favorita, con un aprecio especial por Goethe. Pero la subida del nazismo al poder coincidió con la composición de su sinfonía, la cual refleja la violencia de la bárbara masacre que se inició en Alemania, relatando apocalípticamente el final que se aproximaba.

El significado de su obra puede ser tomado como un canto de victoria, lo que expresa su título, pero sus violentos contrastes expresivos, su cromatismo y sus disonancias, son una denuncia del militarismo y del estado totalitario en que se estaba convirtiendo la nación germánica. También conlleva una llamada a la lucha, para derrotar a todos los fantasmas y fuerzas del mal evocados en la obra.