BRIAN Sinfonía 7

La “Sinfonía N° 7 en do mayor”  empezada en el mes de marzo, fue terminada el 14 de septiembre de 1948. Se estrenó el 19 de junio de 1966 durante una grabación de la BBC, interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Harry Newstone.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, campanas tubulares bajas, xilófono, glockenspiel, celesta, arpa y la cuerda habitual.

Su inspiración también proviene de la literatura romántica alemana y de la arquitectura gótica. Se basa por una parte en la autobiografía de Goethe, su época de estudiante en Estrasburgo durante los años 1770 y 1771. Su entusiasmo por los libros ocultos de Giordano Bruno, sus aventuras amorosas con Frederika Brion y su admiración por la catedral del siglo XIII.

Sobre estas ideas Brian escribe una sinfonía inglesa, del mismo modo que Shakespeare escribe un drama sobre ideas danesas en su Hamlet. Brian había pensado en dar el título de Estrasburgo a su sinfonía y la dedicó al constructor medieval de su catedral Meister Erwin von Steinbach.

El primer movimiento allegro moderato, empieza con una fanfarria para cuatro trompetas y percusión. Continúa con un desarrollo de tipo marcial conteniendo motivos rítmicos y expresivos. La parte central es contrastante, de un carácter soñador y lánguido. Finalmente regresa con fuerza la primera parte, con sus frases rítmicas marcadas por la percusión. Una solemne coda termina el movimiento.

El segundo movimiento, allegro maestoso ma moderato, consiste en un scherzo con motivos contrastados, que comprenden frases pastorales líricas junto a fanfarrias, marchas y golpes de campana. En algunos momentos recuerda a la música de Stravinsky. Después de llegar a su climax termina con cinco campanadas en un glorioso do mayor.

El tercer movimiento, adagio, allegro moderato, adagio, se puede considerar como un movimiento doble, agrupando un segundo scherzo y el adagio. Empieza con un desolado solo de la trompa. Luego continúa con un segundo scherzo, que parece no encontrar su dirección. Un motivo lírico de la flauta parece imponer su tema, pero es finalmente ignorado por la obsesiva actividad de la orquesta. Cuando el scherzo termina finalmente desmoronándose, empieza una profunda sección lírica. El tema de la flauta es desarrollado por la cuerda. Una nueva tormenta aparece en la orquesta, para luego viajar hacia parajes más tranquilos. El movimiento termina con un rapsódico tema para el violín solista y una coda en la que reaparecen las campanas.

El último movimiento, Epilogue, moderato, lleva el subtítulo Once upon a time, érase una vez. Se inicia con una severa marcha, construida sobre el ritmo de las trompas del principio. Se suceden diversos cambios de ambiente. Violentas irrupciones del tutti orquestal son seguidas por episodios más tranquilos en forma de himno. Solos de violín y delicados momentos son sucedidos por episodios de marcha. Un nuevo solo del violín parece indicar que la obra acabará tranquilamente, pero aparece un nuevo brutal crescendo de la orquesta, antes de aparecer de nuevo el ritmo de la marcha que se va apagando. Un golpe de campana, seguido de otro apagado del gong, termina de modo enigmático la obra.

Puede considerarse una de sus sinfonías más fáciles de escuchar, debido a que posee una tonalidad definida con pocas frases disonantes. La fanfarria del primer movimiento nos presenta la catedral de Estrasburgo con su famosa columna del Ángel, en la que cuatro querubines levantan sus trompetas hacia los cuatro puntos cardinales. La grandeza de la coda tiene también relación con el templo. El movimiento representa la excitante vida del joven Goethe.

El segundo movimiento también está relacionado con la catedral, como claramente nos indican las campanas de su final. En el tercer movimiento la atmósfera se oscurece, correspondiendo a la madurez de Goethe. El último movimiento se titula Once upon a time, aludiendo al hecho que Goethe nunca más volvió a visitar Estrasburgo. Además, la línea dinástica del poeta murió con él. Su único hijo había muerto anteriormente a su propia muerte.