BRIAN Sinfonía 8

La “Sinfonía N° 8 en si bemol menor”  fue diseñada entre el 25 de enero y el 27 de marzo de 1949. Después de una revisión, fue completada el 17 de mayo de 1949. Su primera audición se realizó el 1 de febrero de 1954 en una emisión en directo desde el estudio de la BBC, interpretada por la London Philharmonic Orchestra dirigida por Sir Adrian Boult.

Está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, euphonium, que es un instrumento perteneciente a la familia de las tubas, tuba, timbales, arpa, piano, órgano, xilófono, glockenspiel, siete percusionistas y cuerda.

La obra está construida en un solo movimiento dividido en tres secciones, que se interpretan sin interrupción. Los bajos de los metales son el centro de atención de muchos de sus motivos.

La primera parte, moderato, contiene dos elementos principales, que se desarrollarán formando una compleja estructura sinfónica. El primer elemento es una grotesca marcha con un ritmo convulsivo, interpretada por las dos tubas, el euphonium y la tuba baja, acompañadas por tres cajas. Este elemento se confronta primero con otro lírico misterioso, consistente en unas notas ascendentes de la trompa y más tarde una escala descendente del piano. A partir de estos elementos se genera un complejo desarrollo. Un canon en que participan tres fagots recuerda la melodía inicial de la trompa.

Una segunda sección, andante moderato sempre cantabile, muestra una parte lírica que parece haber ganado el pulso a la sección de la marcha. Pero esta regresa en la parte central de esta sección, allegro moderato, hasta que la parte lírica se impone en el lento e molto teneramente.

La última sección está formada por dos passacaglias. Dos motivos rítmicos se contraponen formando un complejo tema. La música se eleva hasta un salvaje y desesperado climax. Recitativos de los violoncellos y una escala descendente de la orquesta nos llevan a la segunda passacaglia, de carácter lento, sobre un tema derivado del primero. Los dos caracteres opuestos se muestran separados, reuniéndose en el climax final. Termina con una enigmática coda, con el tema original de la trompa, pero la disonancia de los trombones nos muestra que las fuerzas del mal continúan estando presentes.