PETTERSSON S 11

La “Sinfonía Nº 11” fue terminada en 1973. Es posible que muchas de sus ideas fuesen concebidas conjuntamente con la anterior en su tiempo transcurrido en el hospital. Las dos obras pueden ser contempladas como complementarias. Su amigo y biógrafo Leif Aare las llama Tesis y Antitesis, diciendo que si la décima sinfonía es de alguna manera una confrontación musical con el mundo exterior, el compositor pinta en su onceava sinfonía una confrontación con el mundo interior.

La obra tiene una estructura y duración semejante a la de su anterior sinfonía. También su único movimiento se ha dividido por razones descriptivas en cinco partes. La primera parte empieza de un modo que puede parecer más dulce que la música de su anterior obra. Una melodía lírica se desarrolla lentamente en un clima desolado pero sin tensión. Pero es solo aparente, pronto aparecen los primeros estallidos pero sin llegar a la agresividad anterior. El ambiente se rarifica hasta llegar a una serie de claroscuros que nos introducen en la segunda parte.

Una especie de profundo lamento se va repitiendo. En su compleja polifonía aparecen elementos más tranquilizadores, como un himno surgido de las profundidades que intenta salir del abismo. Pero finalmente es ahogado por la desesperación. En la tercera parte aparece un nuevo elemento centrado en los registros agudos. La tensión aumenta en su parte final que nos lleva al principio de la cuarta parte. Diversas figuras rítmicas se repiten llegando a una nueva obsesiva sección cagada de energía, que se desgasta en su parte final. Una nueva delirante sección nos conduce a la última parte. Un brusco cambio nos presenta una serie de frases atonales de la cuerda, en forma de escalofríos. La música se apacigua formando una especie de himno. Pero no llega a desarrollarse plenamente como en otras ocasiones, siendo dominado por las tensiones. Una frase de un tipo más esperanzador cierra la sinfonía.

Se trata de una obra menos estridente que su anterior sinfonía, como si explorara un mundo más interior. Con ello podemos entenderla como complementaria, de la manera expresada por Leif Aare. A pesar de todo se trata de una obra sombría, no aportando nada positivo de esta exploración del mundo interior.