PETTERSSON S 15

La “Sinfonía Nº 15” fue terminada también como la anterior en 1978, para cumplir con un pedido de la Televisión sueca. Escrita igualmente en un solo movimiento, sus dimensiones son todavía más reducidas, unos 35 minutos solamente, si la comparamos con su anterior producción.

La obra continúa presentando todas las características de su autor. Violencia junto a tristeza, se unen en una difícil obra. Como en sus anteriores sinfonías la podemos dividir en varias partes, que se interpretan sin pausa. Pensando en la forma de la sinfonía clásica en cuatro movimientos, podemos distinguir un allegro inicial, seguido por un andante, el scherzo y un movimiento final terminando en adagio.

Una primera parte de aspecto violento con gran economía temática, reducida a solitarios acordes, redobles de tambor, figuras breves en las cuerdas. Parece la descripción de una feroz batalla. La segunda parte se podría definir como un lento lamento, en el que se repiten los anteriores motivos con un tiempo más lento. En ningún momento se llega a los intensos momentos líricos que presentan otras de sus sinfonías. Todo esta teñido por una gran amargura. Una tranquila pero agobiante sección con solos instrumentales cierra esta división.

En la tercera parte se presenta el conflicto, en forma de violenta lucha entre ambas partes. Potentes estructuras rítmicas destruyen cualquier melodía que se pretenda formar. La última parte se inicia con un himno en forma de coral, pero rodeado de exclamaciones dolorosas. Los elementos agresivos vuelven a interponerse durante su desarrollo. En su parte final la música se dulcifica aparentemente, con suaves notas alargadas, pero es nuevamente interrumpida por entradas de la percusión recordando la lucha. Finalmente no encontramos una verdadera resolución del conflicto planteado, terminando con una nota suspendida como si fuera un interrogante.

Puede considerarse como un retorno a la dureza, en el ciclo presentado por Pettersson. No tenemos ninguna referencia, pero podría ser que el estado físico en que se encontraba últimamente hubiese afectado a su producción. Encontramos en ella escasos momentos líricos y en cambio una gran expresividad de forma violenta, como gritos de rabia y dolor. Un estado de lucha con pocos momentos para el reposo.