PETTERSSON S 3

La “Sinfonía Nº 3” fue compuesta entre 1954 y 1955. Se estrenó el 21 de noviembre de 1956, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Göteborg dirigida por Tor Mann. Es una de sus pocas sinfonías dividida en los cuatro movimientos tradicionales. Pero los tres movimientos finales se interpretan sin interrupción.

El primer movimiento, introduzione, andante con moto, empieza con un redoble del bombo en crescendo, sobre unas notas enunciadas por la cuerda grave. Se expone una idea temática de la cual derivará todo el complejo movimiento. La variación de los tempos a lo largo del movimiento es constante, por lo cual los títulos de las distintas partes de la sinfonía no pueden ser tomados en sentido general. Después de una sección allegro encontramos una parte más tranquila, con el inicio de temas más melódicos en la cuerda. Explosiones tímbricas se intercalan a lo largo del movimiento como gritos de protesta.

El segundo movimiento, largo con espressione, empieza pausadamente con las dos mismas notas con las que termina el anterior. La madera actúa como solista frente a la cuerda. El movimiento llega a un breve climax del que sale una melodía lírica en la cuerda. En la parte final una melodía del violín recuerda los conciertos para cuerda. El movimiento contiene uno de los raros momentos de ternura en la obra de Pettersson, pero esta melancolía se rompe con fuertes disonancias. El movimiento podría expresar una idea de resignación.

El tercer movimiento, allegro comodo, correspondería al scherzo. Enlazando directamente con el anterior movimiento, la música llega a una gran violencia, con fuertes disonancias. Grandes cambios de ritmo producen enorme tensión. Ritmos bárbaros acompañan a la sección final que enlaza directamente con el movimiento concluyente.

El último movimiento, allegro con moto, empieza con una explosión de ideas rítmicas. La cuerda nos presenta un inicio de tema que no llega a desarrollarse. Motivos de todos los movimientos reaparecen en una gran confusión. Todo ello crea como un paisaje delirante de pesadilla. En la sección final aparece una especie de coral, que intenta cambiar el ambiente, en busca de un final más feliz, pero una pregunta sin respuesta produce nuevamente angustia, llevándonos a la coda.

Una obra quizás más fácil que la segunda, sin querer decir con ello que sea una sinfonía apropiada para iniciarse en la música. Se trata de una obra compleja, dura en muchos momentos. Una música angustiada, como un viaje al infierno. Aunque la música sigue siendo tonal, la complejidad de las ideas y sus continuos cambios la hacen difícil de seguir y comprender.