PETTERSSON S 4

La “Sinfonía Nº 4” fue compuesta entre 1958 y 1959. Se estrenó el 27 de enero de 1961 durante el ciclo de conciertos “Nutida-musik”  (Música actual), en Estocolmo. Escrita en un solo movimiento dividido en la grabación discográfica del sello CPO en varias partes para una mejor compresión.

Está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión, celesta y cuerda. Una obra menos estructurada que la anterior, difícil de escuchar, conteniendo elementos de juventud pero acercándose a lo que será su fase de madurez.

PETTERSSON S 3La primera parte en que se encuentra dividida la grabación, Beginning, allegro, comprende los primeros veinte compases. Empezando con una especie de preludio que configura la atmósfera de la obra. Los segundos violines presentan un tema rítmico obsesivo que se repetirá varias veces a lo largo de la sinfonía.

La segunda parte, andante espressivo, comprende del compás 20 al 141, siendo la sección mas larga de la obra. Empieza con un tema lírico en forma de una especie de himno. El tema rítmico inicial reaparece en diversas variaciones. Continúa con una sección agresiva formada por frases cortas, que nos conduce a una nueva sección lírica con motivos entrecortados, típica del estilo de su autor. En la parte central aumenta el elemento rítmico, que se opone al lírico. Las entradas agresivas de la percusión y el metal llegan a dominar la situación. Emplea nueve instrumentos de percusión para crear el poderoso fondo sonoro martilleante. Pero el tema lírico vuelve a renacer. El ambiente se hace más intimista, hasta ser interrumpido nuevamente por bruscas entradas percusivas. La irritación de la percusión nos lleva hasta un poderoso climax, lleno de furor. En la parte final la flauta introduce notas del tema lírico de un modo repetitivo, llevándonos a una expresiva sección. Una especie de coda formada por elementos repetitivos termina esta parte.

La tercera parte, larghetto, comprende los compases 141 al 154. El tema lírico en forma de himno domina la breve sección. Nos encontramos con otra de las llamadas islas líricas en la obra de Pettersson. Pero una explosión rítmica termina esta parte para recordarnos que no podemos ser felices.

La cuarta parte, tres compases después del 151, comprende hasta el número 159. Un corto motivo insistente es interrumpido por fuertes chillidos, mostrando una dramática situación. Un solo de la flauta nos lleva al final de la breve sección.

La última parte, un compás antes del 160, comprende desde este punto al final. Es la parte correspondiente a la coda de la sinfonía. Parece empezar con unas notas de un tema heroico, pero es detenido. El clima se hace más dramático con una nueva explosión sonora, para terminar de un modo resignado pero mostrando gran insatisfacción.

Se trata de una obra compleja, difícil de comprender a la primera audición. No es recomendable para el neófito en esta clase de música. Pero con repetidas audiciones nos podemos aproximar más al sentido expresivo reflejado por su autor. Una obra que muestra grandes contradicciones, amor y odio se funden reflejando una serie de vivencias dramáticas.

Una carta del propio Pettersson, dirigida al autor de su biografía, Leif Aare, quien fue casi su único amigo, nos muestra su pensamiento con respecto a sus composiciones. Parte de la misma la traducimos a continuación.

La música que forma mi obra es mi propia vida, sus bendiciones, sus maldiciones: para redescubrir la canción que una vez había cantado el alma.