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Ludwig van BEETHOVEN

                                      1770 - 1827             

     Biografía

 

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Josep Nonó (1776-1845) nació en Sant Joan de les Abadesses, un municipio de la comarca del Ripollés de la provincia de Girona, el 31 de diciembre de 1776. Se traslada a Madrid en 1802 como maestro compositor de la casa del Duque de Osuna para quién compuso muchas obras actualmente perdidas. Según Saldoni, fue nombrado compositor de la Real Cámara de Carlos IV en 1805, cargo que supuestamente mantuvo hasta la Guerra de la Independencia en 1808.

Estrenó su "Te Deum" el 5 de julio de 1814 en la Real Cámara de Fernando VII. El compositor le solicitó ser nombrado compositor de música de la Cámara, y al no poder conseguirlo abre un almacén de venta de partituras musicales en Madrid.

Inaugura el primer Conservatorio de Música en Madrid en 1816, en el mismo local donde se encontraba su almacén. Su cargo como director del Conservatorio lo compaginó con el de profesor de música del Real Colegio de Madrid, director de orquesta y compositor. Entre sus obras se encuentran unas "Seguidillas manchegas del coliseo del Príncipe" publicadas en 1818.nono-seguidillas-manchegas

En 1822 tendría que cerrar su Conservatorio a causa de la guerra civil, que culminó con la reposición de Fernando VII en el trono en 1823. Nonó tuvo que esperar cinco años para solicitar permiso para reabrirlo, consiguiéndolo en 1829. La fundación al año siguiente del nuevo Real Conservatorio de Música y Declamación de María Cristina eclipsó su centro, y tres años después, él mismo entró como profesor de solfeo en dicho conservatorio. Ejerció el cargo de profesor hasta el mes de mayo de 1835. Falleció en Aranda de Duero (Burgos) el 31 de diciembre de 1845.

La “Sinfonía en fa mayor” está fechada en 1809 pero parece que se ha perdido su primer movimiento escrito en forma sonata. Su orquestación comprende violines, violoncelo, contrabajo, flauta, oboes, clarinetes, trompas y fagotes. Una sinfonía que acusa la influencia de Haydn.

El primer movimiento, romance: andantino, sería probablemente el segundo movimiento de la sinfonía o sea el movimiento lento. Construido en la forma de una cavatina de ópera está formado por un tema de carácter melódico y sus variaciones. La primera protagonizada por el violín, siguiendo con el oboe y luego toma el tema la trompa. El tutti orquestal nos conduce a la coda, que enlaza directamente con el siguiente movimiento.

Nonó SonatasEl segundo movimiento, minue, allegro spiritoso, nos presenta un minueto de ritmo vivo en dos partes que se repiten. El trío de carácter contrastante es interpretado por la madera y luego por la cuerda. Termina con la repetición del minueto inicial.

El tercer movimiento, allegro, está escrito en forma de rondó con un tema principal alegre y ligero. La dos partes intermedias son más pausadas. Una concluyente coda cierra la obra.

A partir de 1814 escribió muchas obras teóricas y didácticas, como Escuela completa de Música dedicada a Fernando VII, un Método de piano publicado en 1821 y en 1829 el Gran mapa armónico. Entre sus obras la mayoría de las cuales se han perdido se encuentran también seis sonatas para piano.

Jaume Nunó[1] nacido en 1824, que se hará famoso en México como compositor de su Himno Nacional, es también un descendente de la familia Nonó, aunque no un pariente directo.

[1]  Véase Nunó  en "La Sinfonía en México".

MOZART 41

 

9 – Mozart

 Para terminar la exposición de los compositores de sinfonías durante el siglo XVIII, tenemos la figura de Mozart, el cual a pesar de haberse dedicado a otros géneros, acabó su ciclo sinfónico con obras muy importantes.

  

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) hijo de Leopoldo Mozart nació en Salzburg, siendo en aquella época su arzobispo-príncipe Sigismund von Schrattenbach, que gozaba del privilegio de su poder temporal, además de ser la cabeza de los obispados bávaros. Su propio padre ejerció de maestro y muy pronto reveló sus extraordinarias dotes para la música.

Al comprobar que se trataba de un niño prodigio su padre lo llevó a Viena en 1762 en una larga gira, fundamentalmente para ganar dinero. Recibido por la propia emperatriz Maria Teresa en Schönbrunn, junto con su hermana y su padre, provocó gran admiración.

En Salzburg había sido nombrado Michael Haydn como director de orquesta. El trabajo para el padre de Mozart era mínimo, por lo cual pudo emprender un largo viaje con sus dos hijos a través de Europa. Una gira que duraría tres años por Alemania, Bélgica, París y Londres. Empezaron con una visita a Munich que continuó con un recorrido por Alemania, pudiendo escuchar a la famosa orquesta de Mannheim.

En octubre de 1763 llegan a Bruselas sin lograr el apoyo económico deseado. De allí fueron a París donde permanecieron hasta mediados de abril de 1764. Esta estancia fue de gran importancia para el joven Mozart, pues contactó con la cultura francesa y descubrió las obras de Johann Schobert que estaba establecido en París.

El 10 de abril la familia Mozart abandona París para dirigirse a Inglaterra, donde permanecerían hasta julio de 1765. En Londres no lograron el éxito esperado, además Leopold enfermó y hubieron de retirarse a Chelsea para que se repusiera.

Antes de empezar la descripción de las sinfonías de Mozart es necesario realizar, como en el caso de las de Haydn, una aclaración sobre su catalogación. Para estudiar las obras de un autor es muy importante conocer el orden en que han sido compuestas y su correcta datación. Con esto se puede evaluar la influencia de los acontecimientos externos sobre el autor y la evolución de su estilo. Mozart no colocaba números de Opus a sus obras y nunca realizó una catalogación.

La primera acción que llegó a buen término en este campo, fue realizada en 1862, cuando el botánico, mineralogista y educador Ludwig Ritter von Köchel (1800-1877) nacido en Viena, publicó el catálogo de las obras de Mozart. Su concepto de numeración de las obras, en teoría era muy simple. A la primera obra, una sencilla pieza para clave, le puso el número 1 y a la última, el inacabado Requiem le tocó el número 626. La identificación era fácil KV 626, que significa Köchel Verzeichnis Nº 626 o sea Köchel Catálogo Nº 626. Desde la publicación del catálogo se han realizado cinco revisiones, la última en 1964, siendo la sexta edición.

En la primera edición, Köchel incorporó obras dudosas atribuidas a Mozart y otras incompletas. En las posteriores ediciones se corrigió. La eliminación de un número en el catálogo es fácil. El problema es cuando se descubre que una obra está mal datada. Su número no corresponde al orden numérico. Otro de los problemas ocurre al descubrirse nuevas obras. En este caso se colocan en el orden cronológico, entre las que corresponden, añadiendo una letra en orden alfabético. Por ejemplo “Sinfonía en re” KV 66c, significa tercera obra entre las 65 y 67. El problema estaba resuelto. Pero cuando se cambiaba la fecha de datación surgía un nuevo problema. Así la “Sinfonía Nº 11 en re mayor” KV84 en la sexta edición del Köchel se convierte en la KV73q. En nuestro caso para no crear confusión usaremos las notaciones originales de la primera edición. La solución es poner los dos números, KV84 / 73q. Cuando se terminan las letras se recurre a una segunda en mayúscula. Así la “Sinfonía Nº 25 en sol menor” KV183 / 173dB.

Han pasado casi cuarenta años desde la última edición y se han realizado muchos cambios, pero la nueva edición está en estudio, debido a que cada vez es más difícil realizar la nueva ordenación. Por ello se está debatiendo la creación de un nuevo catálogo “Der neue Köchel”, más sencillo, partiendo de sus orígenes.

Continuando con Wolfgang, lo habíamos dejado en Chelsea y allí compuso su primera sinfonía, la “Sinfonía Nº 2 en si bemol mayor” KV 17. Una obra muy cándida de un compositor de ocho años, con mucha influencia de su padre, siendo posible que lo hubiera ayudado. Por ello esta obra se considera apócrifa en el último catálogo Köchel.

La“Sinfonía Nº 3 en mi bemol mayor” KV 18, no es de Mozart. Como era habitual en la época, copió la “Sinfonía Op.7 Nº 6” de Karl Friedrich Abel, que estaba establecido en Londres, al cual nos hemos referido por su relación con uno de los hijos de Bach, Johann Christian. A pesar de copiar una obra de Abel, la gran influencia que recibió Mozart en Londres fue de Johann Christian Bach, como se puede comprobar en las siguientes sinfonías.

La “Sinfonía Nº 1 en mi bemol mayor” KV 16 fue compuesta en Londres a principios de 1765. Construída en tres movimientos copia el estilo de Johann Christian Bach. La mayoría de las sinfonías de Mozart son obras de niñez y de juventud, por ello carecen de la importancia que tienen las primeras de Haydn. Van a ser comentadas ligeramente debido a su escasa trascendencia.

La “Sinfonía Nº 4 en re mayor” KV 19 es la última compuesta en Londres. El estilo continúa siendo el galante de Johann Christian Bach, escrita en tres movimientos y con la simple orquestación de dos trompas, dos oboes y cuerda.

La familia Mozart cruza el estrecho con destino a Calais para llegar a Holanda, donde sufrieron varias enfermedades tanto el padre como sus dos niños.

La“Sinfonía Nº 5 en si bemol mayor” KV 22 fue compuesta en La Haya en diciembre de 1765. Continúa en el estilo de sus obras anteriores.

El viaje por Europa continuaba. De Holanda regresaron de nuevo a París, continuando las exhibiciones de los niños. De allí se dirigieron a Suiza y pasando por el sur de Alemania volvieron finalmente a Salzburg. Pero en septiembre de 1767 partieron de nuevo hacia Viena, considerando que el ambiente de Salzburg era demasiado pueblerino para sus ambiciones.

La“Sinfonía Nº 6 en fa mayor” KV 43 es una de las escritas en 1767 en Viena. Contiene un interesante andante que destaca en la producción del joven Mozart. No comentaremos todas las sinfonías compuestas en Viena por no poseer demasiado interés. Pero la influencia de la escuela de Viena se empieza a notar.

La “Sinfonía Nº 8 en re mayor” KV 48 es la última compuesta en Viena a finales de 1768, cuando tenía 12 años. Su estilo es parecido a las anteriores.

En enero de 1769 los Mozart regresan a Salzburg. De su estancia en Viena Mozart sacó un balance positivo, tanto en el campo de la ópera como en el de la música instrumental. Pudo escuchar las obras de Haydn, Gassmann y Dittersdorf.

Leopoldo Mozart consideraba indispensable, para completar la educación musical de su hijo, realizar un viaje a Italia, como lo hacían la mayoría de músicos centroeuropeos. Así en diciembre de 1769, esta vez Leopoldo solo con su hijo, parten hacia Italia. En Milán dio un concierto en presencia del famoso Sammartini, que emocionado abrazó al niño prodigio. Luego continúan hacia Bolonia, Florencia y en el mes de abril llegan a Roma.

La “Sinfonía Nº 10 en sol mayor” KV 74 es una de las escritas durante su estancia en Italia en 1770. En ella encontramos la influencia de la música italiana. Los dos movimientos iniciales están encadenados, como era típico en las oberturas de ópera italianas. Por ello se pensó que en un principio Mozart la había compuesto como obertura de su ópera Mitridate. La estructura del allegro es muy sencilla sin presentar desarrollo de sus temas, igual ocurre en el andante. El allegro final es un rondó, cuyo segundo episodio contiene el primer uso en Mozart de lo que se llamará música turca con sus ritmos característicos.

La “Sinfonía en re mayor” KV 81 es acabada en Roma el 25 de abril de 1770. También con una sencilla estructura en tres movimientos, destaca su andante con delicados juegos de eco entre violines y oboes.

La“Sinfonía en re mayor” KV 97 también está fechada en Roma el mes de abril. Escrita en cuatro movimientos, siendo posible que el minuetto fuera añadido posteriormente, su orquestación incluye trompetas y timbales. Posee un tono ceremonioso y en el presto final encontramos un elaborado contraste entre los dos temas, escritos en modo mayor y menor.

Entre mayo y junio los Mozart se trasladan a Nápoles donde entre otras cosas visitan Pompeya. Pero pronto regresan a Roma, siendo recibidos por el papa Clemente XIV, el 8 de julio. Luego prosiguen el viaje hacia el norte, pasando por Bolonia, para volver a Milán el 18 de octubre.

La“Sinfonía Nº 11 en re mayor” KV 84 fue compuesta en Bolonia e interpretada en el mes de julio de 1770. De estructura parecida a las anteriores, el allegro final recuerda el clima de la ópera bufa, con una cabecera del tema inicial, el cual se va repitiendo, que recuerda el principio del tema de los “sanfermines”, tema típicamente mozartiano que repite en otras obras como en la coda de la Sinfonía Nº 33.

Mozart estrena en Milán con gran éxito su ópera “Mitridate, Re di Ponto”, con lo cual empieza su carrera como operista, una faceta en la que, al contrario de Haydn, destacó más que con sus sinfonías. En realidad solo las últimas sinfonías de Mozart son trascendentes. De Milán viajan a Venecia y vuelven a Salzburg, llegando el 28 de marzo de 1771.

En Salzburg escribe entre otras cosas tres nuevas sinfonías. La emperatriz María Teresa le encarga una serenata teatral para la boda de su hijo, el archiduque Fernando, con María Beatriz de Este, que se debía celebrar en Milán el 15 de octubre. Debido a ello Mozart y su padre vuelven a viajar a Milán, donde llegan el 21 de agosto. La serenata era “Ascanio in Alba” que alcanzó un éxito rotundo.

La “Sinfonía Nº 13 en fa mayor” KV 112 está fechada el 2 de noviembre de 1771 en Milán. El allegro construido en la forma sonata, contiene reminiscencias de Haydn. En esta obra se observa el principio de la evolución de Mozart, hacia la consecución de un estilo propio, aunque solo tenía 15 años.

Mozart y su padre regresan a Salzburg el 16 de diciembre, el mismo día en que moría el principe-arzobispo Sigismund von Schrattenbach.

La “Sinfonía Nº 14 en la mayor” KV 114 fue escrita catorce días después de la muerte del arzobispo. Marca un nuevo período en las sinfonías de Mozart en el que aumentan los contrastes temáticos, más intensos que en la obra de Haydn, el cual se centraba más en los contrastes armónicos. La sinfonía respira un ambiente de tristeza y resignación. En el adagio intervienen dos flautas. En el molto allegro final ya encontramos las típicas melodías mozartianas.

Hieronymus von Colloredo (1732-1812) es nombrado nuevo arzobispo-príncipe de Salzburg. Favorable a la música italiana pone a un músico italiano al frente de su capilla, no pudiendo promocionar Leopold. Wolfgang Amadeus logra su primera compensación económica en su cargo de Hofkonzertmeister. En su estancia en Salzburg durante el año 1772 Mozart escribe ocho nuevas sinfonías. Es una de sus épocas mas fecundas en el campo sinfónico.

De esta época destacamos la “Sinfonía Nº 18 en fa mayor” KV 130. En su orquestación sustituye los dos oboes por dos flautas y añade cuatro trompas. Se encuentra un sentimiento de unidad entre los diversos movimientos.

En la “Sinfonía Nº 19 en mi bemol mayor” KV 132 de julio de 1772, escuchamos un tema, en el allegro final, muy parecido al empleado en el rondó de la futura “Serenata en sol mayor” KV525. En esta sinfonía también usa cuatro trompas.

El 24 de octubre de 1772 Mozart junto con su padre vuelven a Milán, para cumplir el contrato que habían firmado en su anterior viaje para escribir una ópera. Se trata de “Lucio Silla” que se estrenó el 26 de diciembre, sin el éxito que había acogido a las anteriores óperas. No logrando Wolfgang ser contratado en Milán, el 13 de marzo de 1773 regresa a Salzburg. Sería su tercer y último viaje a Italia.

En el mes de julio, aprovechando la ausencia del arzobispo Colloredo, que no deseaba que salieran de Salzburg, Mozart y su padre viajan a Viena. A pesar de la visita a la emperatriz Maria Teresa, no logran tener éxito sus aspiraciones para conseguir un buen empleo en la capital. A fines de septiembre vuelven a Salzburg.

La“Sinfonía Nº 25 en sol menor” KV 183 está fechada en Salzburg el 5 de octubre de 1773. Escrita para dos oboes, dos trompas y dos fagots, además de la cuerda, es la primera escrita en tono menor. Una obra más expresiva que las anteriores con algunos acentos de melancolía.

Durante el año 1773 Mozart completa siete nuevas sinfonías. A sus 18 años tiene en su haber 39 sinfonías, según consta en el último catálogo Köchel.

La“Sinfonía Nº 29 en la mayor “ KV 201 puede considerarse como la primera gran sinfonía de Mozart. Escrita en Salzburg el 6 de abril de 1774. Con ella empieza un periodo de gran inspiración, pero en esta época dará más importancia a otros géneros que al sinfónico. El primer tema del allegro moderato inicial es uno de los mayores hallazgos mozartianos. Después de un reposado andante sigue un minuetto de sutil gracia, terminando con un allegro con spirito.

El arzobispo Colloredo no permitía a los Mozart salir de Salzburg, una ciudad donde nada ocurría. El príncipe elector de Baviera Maximiliano III encargó una ópera cómica a Mozart para el próximo carnaval. Colloredo no pudo negar el permiso para que los Mozart fueran a Munich, para no ofender al soberano bavarés. A finales de año padre e hijo salen hacia Munich y el 13 de enero de 1775 se estrena con un notable éxito “La finta giardiniera”. Colloredo que también se encontraba en Munich ni asistió a su audición, despreciando a Mozart. El 7 de marzo de 1775 Mozart regresa a Salzburg donde permanecería hasta el año 1777. Durante este periodo no escribió ninguna sinfonía.

Mozart no podía quedarse en Salzburg, necesitaba buscar el éxito por Europa. Después de múltiples súplicas al arzobispo para que los dejara marchar, lograron que Mozart partiera pero acompañado solo por su madre. Leopold debería quedarse con su trabajo en la orquesta del arzobispo.

Madre e hijo salieron de Salzburg con destino a París el 23 de septiembre de 1777. La primera etapa del viaje fue Munich, en cuya corte no encontró el apoyo necesario. Salió hacia Augsburg, la ciudad de su padre, en la que estuvo poco tiempo. El 26 de octubre partieron hacia Mannheim. Aunque su destino era París, la fama de la orquesta de Mannheim atrajo a los Mozart, siempre dirigidos mediante cartas por Leopold. Cuando llegaron fueron muy bien acogidos por los músicos allí congregados. Cannabich era el director de la orquesta y Holzbauer el Kapellmeister. Pero en la época en que llegó Mozart, el trono de Baviera se une con el del Palatinado, por dicho motivo la corte se traslada a Munich, como hemos relatado al hablar de Stamitz. Aquello significaba el final de la orquesta de Mannheim. Mozart descubre entusiasmado el uso de los clarinetes, durante esta visita a Mannheim.

La estancia en Mannheim se prolongó, a pesar de no haber podido conseguir ningún cargo en la orquesta, debido a que Mozart se enamoró de Aloysia Weber, una jovencita cantante de ópera, hija de un copista del teatro de la ciudad. Se encaprichó tanto de ella que planeó acompañarla a Italia, ella como cantante y él como compositor. Pero las cartas de su padre Leopold lo convencieron de que aquello sería una locura y el 14 de marzo abandonaba Mannheim hacia París. Años mas tarde Mozart se casaría con Constanza Weber, hermana de Aloysia.

Varios de los músicos de Mannheim ya estaban establecidos en París cuando llegó Mozart, los cuales le pusieron en contacto con el mayor organizador de conciertos en la capital gala, Jean Le Gros, del cual como ya se ha dicho dependían los Concerts spirituels. Para esta orquesta Mozart compuso su famosa sinfonía París.

La “Sinfonía Nº 31 en re mayor “ (París) KV 297, se compuso en París en el mes de junio de 1778. Utiliza los clarinetes, que tan buen efecto le habían producido en Mannheim, componiendo una sinfonía para gran orquesta, como las que había escuchado en la gran ciudad alemana. Mozart escribió dos versiones distintas para el movimiento lento. Normalmente se escucha la primera, aunque el propio compositor prefería la segunda. El estreno de esta obra en París fue un absoluto éxito.

En París Mozart, al hacer amistad con el compositor Gossec, consolidó sus lazos con la masonería, pues Gossec era también masón, relacionado como se ha visto también con Haydn. Pero el hecho más doloroso fue la muerte de su madre a consecuencia de una fiebre tifoidea en el mes de julio. Por primera vez Mozart se encuentra liberado, dueño de su vida. Intenta continuar los contactos con la familia Weber, pero su padre le dice que vuelva a Salzburg. El arzobispo Colloredo lo ha perdonado y tiene un puesto para él. Pero quizás la causa principal para que el joven Mozart tomara la decisión de volver, fue que Colloredo deseaba escuchar a Aloysia Weber, pudiendo vivir en la casa de los Mozart durante su visita.

Mozart abandona París a finales de septiembre de 1778, llegando a Salzburg a mediados de enero de 1779. Durante el viaje hizo múltiples paradas, ya que no estaba demasiado conforme con el deseo de su padre de dominarlo. De Estrasburgo donde se encuentra con Richter y da algunos conciertos sin demasiado éxito, vuelve a Mannheim, instalándose en la casa de los Cannabich. Pero la ciudad no era entonces la capital musical que había sido y además la familia Weber había abandonado su residencia. Requerido de nuevo por su padre emprende el viaje, pero al enterarse de que Aloysia se encuentra en Munich, se detiene de nuevo en la capital bávara. Entonces tuvo la gran desilusión. Aloysia había cambiado, se había convertido en una primadonna que no deseaba a un músico sin empleo. Vuelve a Salzburg, una ciudad que despreciaba. Durante su nueva estancia en la ciudad compuso tres sinfonías.

La “Sinfonía Nº 33 en si bemol mayor” KV 319 está fechada en Salzburg el 9 de julio de 1779. No usa los clarinetes debido a que la orquesta de Salzburg era más modesta y no disponía de ellos. Empieza con un fino allegro assai, seguido de un sereno andante moderato. El minuetto es alegre y radiante con su movimiento de danza. Parece que en su forma original esta sinfonía estaba construida en tres movimientos, siendo el minuetto añadido en Viena tres años mas tarde. Termina con un optimista allegro assai.

La “Sinfonía Nº 34 en do mayor” KV 338 está compuesta en Salzburg el 29 de agosto de 1780. En un principio esta sinfonía tenía tres movimientos, terminando con un allegro vivace. Como en la anterior sinfonía el minuetto se añadió mas tarde, en 1782 en Viena. Es el KV 409, separado en el primer catálogo Köchel. En el manuscrito original de 1780 aparece el comienzo de un minuetto tachado a continuación. El allegro que da fin a esta sinfonía es particularmente vivaz, lleno de burbujeante alegría.

Un nuevo acontecimiento cambiaría su vida. El encargo de una ópera seria para Munich por Carlo Teodoro, el nuevo príncipe Elector de Baviera. El 5 de noviembre de 1780 parte Mozart para Munich. La ópera sería “Idomeneo, Re di Creta”. A pesar de la muerte de la emperatriz María Teresa el 29 de noviembre, no se impide el estreno de la ópera. En cambio el luto decretado en Salzburg y la ausencia del arzobispo llamado a Viena para el coronamiento de José II, permiten al padre y a la hermana de Mozart viajar a Munich. El estreno de la ópera en el mes de enero de 1781 fue un éxito.

Mozart no vuelve a Salzburg con su familia. El 16 de marzo llega a Viena donde apoyado por sus amigos da un importante concierto. Pero Colloredo lo reclama, amenazándolo para que vuelva a Salzburg. Mozart se niega y a pesar de las súplicas de su padre se queda en Viena. Vive de alquiler en la casa de la familia Weber, que se había trasladado a la ciudad. Aloysia se había casado con un famoso actor y mantenían a toda la familia, pues su padre había muerto. El 9 de mayo se presenta ante el mayordomo del Arzobispo, discuten y Mozart presenta su dimisión. Mozart ha logrado su independencia en Viena. Rompe con la tradición centroeuropea de la protección real y siente los aires de la próxima revolución.

El músico vive dando clases y conciertos. En Viena se encontraba Salieri, orgulloso de sus éxitos franceses en el campo de la ópera y protegido por la corte imperial. Empieza una rivalidad entre ellos, dominando Mozart en el aspecto musical, pero Salieri tenía más cualidades mundanas y vendía mejor su música. De esta rivalidad nace la leyenda según la cual Salieri habría envenenado a Mozart.

Desde hacía tiempo acariciaba el proyecto de componer una ópera alemana con parte recitada, lo que se llamaba un Singspiel. En 1778 se había inaugurado en Viena un teatro para este tipo de espectáculos. Le propusieron a Mozart que escribiera una obra. El resultado fue “El rapto en el serrallo” estrenado 16 de julio de 1782.

Como se ha dicho anteriormente, Mozart alquiló una habitación a la familia Weber. La madre viuda, vivía con sus tres hijas solteras que intentaron consolar la soledad de Mozart. La madre tramó un plan para casar a su hija Constanza con Mozart. La muchacha no poseía la voz de su hermana Aloysia, ni tenía su gracia y era tratada con dureza por su madre, diciendo que no servía para nada. Mozart sentía ternura por la situación de la hija y cayó en la trampa que la madre y su tutor preparó. En definitiva el 4 de agosto de 1782 Mozart se casa con Costanza Weber sin el permiso de su padre, que no quería que su hijo se casara con una Weber.

La “Sinfonía Nº 35 en re mayor” KV 385 (Haffner), fue compuesta en el mes de agosto de 1782, pero su historia es más compleja. El 20 de julio es encargada una serenata por el burgomaestre de Salzburg, Sigismund Haffner, para el cual en 1776 había compuesto su famosa Serenata KV 250. En un principio constaba de seis movimientos en forma de serenata y con una orquestación de dos oboes, dos fagotes, dos trompas, dos trompetas, timbales y cuerda. La obra está terminada el 3 de agosto, un día antes de su boda. Cuando la obra se estrena en Viena, el 23 de marzo de 1783 sufre una revisión. Desaparecen dos movimientos, la marcha inicial y uno de los minuetos. En la orquestación se añaden dos flautas y dos clarinetes. Mozart ya no se acordaba de la obra original, pues los momentos de su composición habían sido muy intensos en su vida privada. Al redescubrir la partitura la convierte en una sinfonía para poder estrenarla en Viena. Con esta sinfonía llegamos a las seis últimas, las cuales son las realmente importantes en la producción de Mozart.

El primer movimiento Allegro con spirito muestra el dominio que tenía Mozart de la armonía, notándose el influjo que la audición de las obras de J.S. Bach, escuchadas recientemente en Viena, habían hecho sobre él. Esto se observa en las diferentes partes fugadas. Otra característica es que no repite la exposición, apareciendo tachada en la revisión de la obra. En el presto final, en forma de rondó, también encontramos secciones fugadas.

Mozart vive un periodo feliz sin problemas económicos. Sus clases y especialmente sus conciertos en las llamadas academias o sea reuniones para escuchar música pagando entrada, le producen bastantes beneficios. En una de estas academias estrena su “Sinfonía Haffner”, junto al “Concierto para piano” KV 415 y diversas arias cantadas por su ahora cuñada Aloysia, que junto con su marido participan en el negocio de estas academias.

Durante el verano de 1783, después del nacimiento de su primer hijo, los Mozart viajan a Salzburg para presentar a su mujer, pero la acogida no fue calurosa. Mozart no volvería a ver más a su hermana y la relación con su padre estaba muy deteriorada. Para mas desgracia muere su hijo que habían dejado en Viena.

Uno de los encuentros que ofrecieron consuelo a Mozart fue el de Michael Haydn, que enfermo se encontraba forzado por Colloredo a cumplir sus obligaciones como compositor. Mozart lo ayudó escribiéndole dos duetos. Mas tarde escribió el inicio de una de sus sinfonías para ser interpretada en Linz. Sería la “Sinfonía Nº 37 en sol mayor” KV 444, atribuida en un principio a Mozart, pero compuesta por Michael Haydn, que estaba arruinado físicamente y moralmente por su afición a la bebida. Mozart compuso los veinte compases de la introducción.

Regresan a Viena pero se detienen en Linz, donde el 4 de noviembre da un concierto en el cual presenta su nueva sinfonía Nº 36 y la completada de Michael Haydn.

La“Sinfonía Nº 36 en do mayor” KV 425 (Linz), fue compuesta a principios de noviembre con una gran rapidez, pues se supone que fue estrenada en el concierto del 4 de noviembre. Está orquestada para dos oboes, dos trompas, dos fagots, dos trompetas y timbales. En esta sinfonía se observa la influencia de Haydn, iniciando el primer movimiento con un tiempo de adagio, precediendo al allegro. Se puede pensar que la gravedad de este comienzo pueda deberse a la muerte de su hijo. El segundo movimiento poco adagio está en ritmo de siciliana y posee un dulce segundo tema. En el minuetto destaca el trío en el cual intervienen el oboe y el fagot, que establecen un sugestivo canon. Termina con un presto en forma sonata con influencia de Haydn.

La vuelta a Viena se produjo a finales de noviembre. Mozart adquiere gran fama como pianista y en especial de sus propios conciertos para piano. El 21 de septiembre de 1784 nace su segundo hijo, que viviría hasta 1858, pero que no se dedicó a la música. El 14 de diciembre ingresa en una logia masónica, la llamada de la Beneficiencia.

Introducimos en esta parte una pequeña explicación sobre la importancia que desempeñaron las logias masónicas a finales del siglo XVIII, para comprender mejor la relación con Mozart.

El origen de la masonería se remonta al gremio medieval de los albañiles, de aquí su nombre, francs maçons en francés y sus distintivos. Empezaron guardando los secretos de las técnicas constructivas y luego fueron ampliados al campo de la ética y al teológico. De constructores de edificios pasaron a ser constructores del espíritu. Las reuniones se celebraban en el edificio de la logia, que significa el barracón construido a pie de obra cuando se construye un edificio. Con el tiempo se desliga de las técnicas constructivas de albañilería, conservando los rasgos esotéricos y sus rituales secretos.

Los temas ideológicos principales eran la fraternidad universal, la tolerancia y la solidaridad. Estos temas concordaban con los ideales del Iluminismo, de los cuales estaban impregnadas las clases intelectuales burguesas.

Hacia 1760 las logias masónicas atrajeron a los intelectuales y artistas de Austria. El príncipe Esterházy, el emperador Francisco I, marido de María Teresa y muchos más seguían las sendas del iluminismo masón. De aquí surgieron las ideas revolucionarias contra la tiranía y la estrechez de miras de la época. Así no es de extrañar que ideólogos revolucionarios americanos como Franklin, Jefferson y Washington fueran masones.

Durante su estancia en Viena en el verano de 1773, el barón Tobias Philipp von Gebler le encarga a Mozart, la música de escena para su “Thamos, Re di Eggitto”. Parece que entre ambos había mediado Franz Mesmer, viejo conocido de la familia Mozart. Como la mayoría de los científicos de aquella época Mesmer estaba afiliado a la masonería. Gebler sería el responsable de una gran logia masónica en Viena. La música de escena encargada era para un drama, en el cual se rendía homenaje a la masonería, a través de sus presuntos orígenes en la casta sacerdotal del antiguo Egipto. Esta sería la primera aproximación de Mozart a la masonería que se culminaría con la composición de “La flauta mágica”.

Cuando a principios de 1785 su padre Leopold llega a Viena para comprobar las condiciones de vida de su hijo, es convencido también para entrar en la logia.

Los amigos de Haydn, entre ellos Leopold y Wolfgang Amadeus Mozart habían discutido mucho con él sobre el tema de la masonería. El 11 de febrero de 1785 el propio Haydn solicitó oficialmente su ingreso en la logia. También su alumno Pleyel era masón. La Loge Olimpique de París encomendó a Haydn la composición de las llamadas sinfonías de París entre 1785 y 1786.

El 20 de abril de 1785 Mozart dirige la cantata “La alegría de los masones” en un concierto organizado por la logia de la Esperanza Coronada, la mas importante de Viena.

Leopold puede observar los éxitos de su hijo, tanto musicales como económicos. En una reunión con Haydn le confiesa que su hijo es el compositor más grande que conoce. Incluso come en casa de los Weber, encontrando bella la voz de Aloysia. El 25 de abril Leopold regresa a Salzburg, siendo la última vez que vería a su hijo.

La próxima gran obra de Mozart sería la ópera “Las bodas de Fígaro” estrenada en el Burgtheater de Viena el 1 de mayo de 1786 con gran éxito. En diciembre terminaba una nueva sinfonía.

La “Sinfonía Nº 38 en re mayor” KV 504 (Praga), fue datada por el propio Mozart el 6 de diciembre de 1786. El sobrenombre lo recibió mas tarde al ser estrenada en Praga. Escrita en tres movimientos, al parecer según indicaciones masónicas sobre en número tres. Los tres movimientos están compuestos en forma de sonata, llegando a la perfección clásica de la sinfonía. Se inicia con una gran introducción lenta que recuerda el principio de la obertura del “Don Juan”, a la que sigue un allegro de ritmo agitado que también recuerda a la obertura de “La flauta mágica”. El segundo tema es mas melódico presentado por los primeros violines. El segundo movimiento es un andante de tono idílico, pero presentando motivos de tensión. El presto final tiene grandes contrastes dinámicos y ritmos enérgicos. En toda la sinfonía se puede comprobar la gran importancia que tienen los instrumentos de viento.

A finales de año Mozart recibe la invitación de viajar a Praga, donde se representarían “Las bodas de Fígaro”. El 9 de enero de 1787 parte hacia la capital de Bohemia junto a su mujer. Allí encuentra viejos conocidos como el compositor Franz Dussek que es su anfitrión. El 19 de enero estrena en Praga su “Sinfonía Nº 38”. El éxito de “Las bodas de Fígaro” es rotundo y por ello le encargan una nueva ópera. Será “Don Giovanni”.

Vuelven a Viena y la salud de su padre empeora. Leopold Mozart muere el 28 de mayo de 1787, sin poder ver a su hijo. Aquel mismo año entre los alumnos de Mozart se encontraba el joven Beethoven, pero nunca llegaron a comprenderse. Además pronto regreso a Bonn y cuando volvió a Viena, Mozart había muerto.

En septiembre de 1787 los Mozart regresan de nuevo a Praga. Allí termino la composición del “Don Giovanni”, con tanta prisa que la víspera de su estreno todavía se encontraba componiendo su obertura. La ópera no tuvo el éxito conseguido con su anterior obra.

A su regreso a Viena las cosas no terminaban de ir demasiado bien para el compositor. Durante el verano de 1788 compuso sus tres últimas sinfonías, sus verdaderas obras maestras.

La “Sinfonía Nº 39 en mi bemol mayor” KV 543 está fechada el 26 de junio de 1788. En su orquestación encontramos un clarinete, dos fagots, dos trompas, dos trompetas, timbales y la cuerda habitual. Después de una solemne introducción llegamos al primer allegro de carácter dulce, cuya fuerza rítmica ya anticipa al propio Beethoven. El andante con moto está basado en un único tema de gran poesía. El menuetto es de construcción sencilla, con un trío contrastante en el cual participa el clarinete. El allegro final es un rondó pero tratado en forma sonata con espíritu de Haydn.

Llegamos a la sinfonía más popular de Mozart. La “Sinfonía Nº 40 en sol menor” KV 550. Compuesta el 25 de julio de 1788. Escrita para flauta, dos oboes, dos clarinetes, dos fagots, dos cornos ingleses y cuerda. El primer movimiento allegro molto presenta directamente el primer tema, ágil y ligero, uno de los más conocidos de Mozart y el más recordado de todos los temas de sus sinfonías. En contraste con el primero, el segundo tema es más triste. Siguiendo la forma sonata, contiene un desarrollo de gran expresividad, terminando con la reexposición de los temas. Continúa con un andante, también en forma sonata, que en su desarrollo aumenta la atmósfera dramática. El menuetto que se separa ya de la música de danza, contiene el clásico trío para viento de estilo vienés. Termina con un allegro assai también en forma sonata. El primer tema es muy característico, explotando el contraste entre piano y forte, con alternancia entre soli y tutti. El segundo tema contrastante no logra detener el ímpetu de la música. El desarrollo empieza con una visible deformación de tema principal. Siguen las cuerdas con un episodio en forma de fuga, que va incrementando la tensión hasta llegar a la reexposición.

La “Sinfonía Nº 41 en do mayor” KV 551 (Júpiter), es la última de Mozart. Compuesta en Viena como las anteriores y con escaso margen de separación en el tiempo, está fechada el 10 de agosto de 1788 y orquestada para una flauta, dos oboes, dos fagots, dos trompas, dos trompetas, timbales y cuerda. El allegro vivace contiene dos temas contrastados, uno en forma de fanfarria de carácter brillante y enérgico, y un segundo de carácter más dulce, presentado por los primeros violines. En el desarrollo aparece un tercer tema de carácter alegre derivado de la ópera bufa. Le sigue un andante cantabile lleno de emoción con una delicada melodía. El segundo tema contrasta por su oscuridad y su escritura en modo menor. Finalmente se expone un tercer tema por los violines. El desarrollo se basa en el segundo tema de ritmo sincopado, que se vuelve cada vez más sombrío. En la reexposición aparece de nuevo el primer tema. Sigue un menuetto de naturaleza sencilla, basado en un único tema. El molto vivace presenta sus tres temas en forma contrapuntística. Terminando con una coda que combina los elementos temáticos en una gran fuga.

El nombre de “Júpiter” proviene del empresario Salomon que deseaba presentar a Mozart con esta sinfonía en Londres, como anteriormente había hecho con Haydn.

Un nuevo viaje de Mozart se inició en abril de 1789, con su alumno el príncipe Lichnowsky, pasando por Praga y Dresde se dirigió a Leipzig para ver los manuscritos de Bach. Finalmente fueron a Berlín y a la sede de la corte prusiana Potsdam. Durante su regreso se peleó con el príncipe en Leipzig, continuando el viaje solo.

A su vuelta a Viena el 4 de junio, después que sus conciertos no habían dado los frutos esperados, encontró a su mujer enferma y sin recursos. La única alegría fue el encargo de una nueva ópera “Così fan tutte”, estrenada el 26 de enero de 1790 sin demasiado éxito. En febrero moría el emperador José II.

En la primavera de 1791 le fue encargada por un empresario teatral su penúltima ópera “La flauta mágica” y el 30 de septiembre se estrenaba. Su última ópera fue “La clemenza di Tito”, encargada por el director del Teatro Nacional de Praga, pero que se representó anteriormente, el 6 de septiembre. Estas óperas fueron patrocinadas por sus amigos masones y alcanzaron gran éxito. Pero Mozart se encontraba cansado y débil.

El último hijo que consiguió vivir nació el 26 de julio, Franz Xaver Mozart. El también compositor que firmaba con el nombre de Mozart, murió en 1844.

La última obra de Wolfgang fue su inacabado Requiem. Moría en Viena el 5 de diciembre de 1791 siendo enterrado en la más absoluta miseria. 

INDICE

Biografía

Sinfonía Nº 1

Sinfonía Nº 2

Sinfonía Nº 3


Leonard Bernstein (1918-1990)
nació en Lawrence, Massachusetts el 25 de agosto de 1918. Su familia era judía polaca procedente de Rivne, actualmente en Ucrania. Su padre era un hombre de negocios. A pesar de que su padre no quería que se dedicase a la música, el niño pronto mostró sus aptitudes empezando a estudiar piano. Realizó sus estudios generales en la Garrison School y en la Boston Latin School, donde se graduó en 1934.

Estudió música en la Harvard University, teniendo como uno de sus maestros a Walter Piston. Terminados sus estudios en 1939, entró en el Curtis Institute of Music de Philadelphia, con Randall Thompson, destacando claramente en la clase de dirección de orquesta, teniendo como profesor a Fritz Reiner. También estudió piano con Isabella Vengerova.

En el año 1943 fue contratado por Artur Rodzinski como director asistente de la Orquesta Filarmónica de New York. El 14 de noviembre de dicho año debuta como director, en un concierto retransmitido a escala nacional, al reemplazar a Bruno Walter que estaba enfermo.


La “Sinfonía Nº 1”  (Jeremiah) fue empezada en 1939, después de su traslado a New York, terminados sus estudios en Harvard. La convocatoria en el año 1942 de un concurso del New England Conservatory of Music, empujó al joven compositor a terminar su obra. La presencia del legendario director Sergey Koussevitzky como miembro del jurado le dio esperanzas de ganar. En diez días acabó la partitura para piano, orquestándola en solo tres días, que pasó casi sin dormir, ayudado por su hermano y otros amigos que realizaban las copias. Al ver que la partitura no podía llegar por correo antes del 31 de diciembre, fecha límite del concurso, tomó el tren hacia Boston entregándola personalmente. La dedicó a su padre Samuel Bernstein, que impulsó su fe en su hijo.

BERNSTEIN S 1La obra no consiguió el premio, pero su debut como director en el Carneglie Hall de New York le ayudaría para su estreno. Con solo 27 años había dirigido la más prestigiosa orquesta americana. Era además la primera vez que un músico nacido en América dirigía la Philharmonica. Invitado por el director de la Pittsburgh Symphony, Fritz Reiner, la sinfonía se estrena el 28 de enero de 1944, conducida por Bernstein. La obra gana el Premio del New York Music Critics Circle de 1944, siendo interpretada por las más famosas orquestas.

El primer movimiento, Prophecy, muestra el aspecto de solemne contemplación que marcará toda la obra. Un primer tema derivado de dos cadencias litúrgicas hebreas abre la obra. Estos motivos formarán la base del movimiento. El segundo tema emplea una serie dodecafónica para indicar un presagio de desgracia. El desarrollo temático nos conduce a un dramático climax. Una tranquila coda cierra el movimiento. Representa la intercesión del profeta para su pueblo caído en la desgracia.

El segundo movimiento, Profanation, corresponde al scherzo. El tema principal procede de otro motivo empleado en la liturgia hebrea. Un canto empleado el día del sabbat. Caracterizado por sus ritmos de carácter oriental. En la parte que corresponde al trío encontramos una forma melódica que será característica de su autor, un tipo de melodía ampliamente usada en sus obras más conocidas. Finalmente se recupera la forma rítmica inicial

El último movimiento, Lamentation, corresponde a la interpretación musical de un texto poético. En esta parte utiliza una mezzo-soprano solista. El texto cantado corresponde a una parte de la Biblia, las Lamentaciones de Jeremías, en una versión escrita en hebreo. Los versos utilizados expresan el grito doloroso de Jeremías al ver a su amada Jerusalén en ruinas, saqueada y deshonrada a pesar de sus desesperados esfuerzos por salvarla. La mezzo-soprano canta los tres primeros párrafos. La música se vuelve más dramática, antes de que la mezzo-soprano reanude su canto, con su descripción de la ciudad destruida. Una frase lírico dramática es repetida varias veces por la orquesta como leitmotiv, durante un intermedio orquestal, que concluye con la entrada dramática de la soprano, lamentándose del abandono de su Dios. Una larga secuencia orquestal, empleando los motivos temáticos anteriores, cierra la obra inmersa en el dolor.

Según el compositor la sinfonía muestra su crisis en la fe, un problema que arrastrará durante toda su vida. Jeremías es un profeta bíblico que vivió en Jerusalén unos seis siglos antes de Cristo. La destrucción de Jerusalén representa la pérdida de su propia fe.

El lenguaje empleado es eminentemente tonal, un sistema en el que creía el compositor como lo demuestran sus propias palabras, en el fragmento traducido a continuación. Unas palabras que reflejan también el pensamiento de quien escribe estas líneas.

Si se busca encontrar una oposición entre el optimismo y el pesimismo en mi música, la equivalencia musical más próxima es, desde este punto de vista, la oposición entre la tonalidad y la atonalidad. Creo muy profundamente en la tonalidad, estando convencido que siempre se puede escribir nuevos sonidos, melodías y armonías verdaderamente originales basándose en la tonalidad. Esto no significa que no crea en la música atonal. Todo tipo de música que constituya un modo auténtico de expresión humana es válida para mí. Además, no creo haber escrito jamás una composición importante que no haga uso, de un modo u otro, del dodecafonismo. En la mayoría de casos, recurro a sonidos seriales, tratándolos teniendo en el pensamiento algo como diría, como una intención pesimista o perturbadora.

En el año 1943 Berstein compone un ciclo de canciones titulado “I Hate Music!”, una de sus primeras colecciones liederísticas. El Ballet Theatre a principios de 1944 le encarga la partitura de un ballet. El resultado será “Fancy Free”, una obra que define el carácter popular de la música de Bernstein, usando los acentos de la música de jazz. La obra constituyó uno de los grandes éxitos de Bernstein.

Durante el verano de 1944 escribe su primera comedia musical, un género típicamente americano, motivado por el éxito conseguido por su anterior ballet. Se trata de “On the Town”, una obra con el argumento modificado del ballet, utilizando una música nueva. La técnica empleada es un estilo de fusión entre la música sinfónica y el jazz. El nuevo estilo había nacido. Ambas obras constituyen una declaración de amor a la ciudad de New York, incluyendo la última su mundialmente conocido tema.

“Facsimile” compuesto en 1946 es el segundo ballet para Jerome Robins, encargado por el Ballet Theatre.


La “Sinfonía Nº 2”  (The Age of Anxiety) fue parcialmente compuesta en Israel durante la guerra por su independencia, entre 1947 y 1949. Se estrenó el 8 de abril de 1949 interpretada por la Boston Symphony Orchestra  dirigida por Serge Koussevitzky a quién está dedicada. Bernstein interpretó al piano la parte concertante.  En 1965 realizó una revisión de su parte final que se estrenó el 15 de julio de 1965 interpretada por la New York Philharmonic dirigida por el compositor,  con Philippe Entremont como solista de piano. También Jerome Robbins realizó un ballet en 1950 basado en la sinfonía.

La obra está orquestada para dos flautas, piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, dos fagots, contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, glockenspiel, celesta, arpa, pianino, que consiste en un pequeño piano vertical, percusión y cuerda. Además utiliza un piano como solista.

Durante el verano de 1947 Bernstein lee el poema de Wystan Auden (1907-1973), “The Age of Anxiety: A Baroque Eclogue” editado aquel mismo año. El poema ganó el Premio Pulitzer de poesía en 1948. Auden fue un poeta británico nacionalizado americano, con obras tratando los problemas del hombre en el mundo industrializado.

La obra impresionó a Bernstein de tal manera que compuso la sinfonía durante los momentos que le permitía su agitada vida de director de orquesta, en Philadelphia, Richmond, en Tel-Aviv, durante sus viajes, terminándola en Boston, una semana antes de su estreno. El poema está escrito en seis secciones, que Bernstein unifica en dos partes divididas cada una en tres secciones interpretadas sin interrupción.

La primera parte está formada por sus tres correspondientes secciones. La primera, lento moderato, lleva como título The Prologue. Consiste en una improvisación confiada a dos clarinetes en forma de eco. Finalmente una escala descendente de la flauta nos conduce a la siguiente sección.

BERNSTEIN S 2La escena descrita transcurre en un bar de la Tercera Avenida de New York. Tres hombres y una joven carcomidos por la soledad se entregan a la bebida, intentando liberarse de sus problemas. El motivo descendente de la flauta hace función de transición con el reino del inconciente.

La segunda sección, The Seven Ages, comprende las variaciones 1 a 7. Estas variaciones no proceden de un tema común. Cada una de ellas se forma reteniendo una parte de la anterior. La primera variación consiste en un tranquilo solo de piano. En la segunda el piano intercambia frases con la orquesta. La tercera es un tema lírico interpretado por la cuerda. La cuarta consiste en un animado scherzo, con intervención del piano. La quinta variación nos presenta un agitado pasaje al estilo de Prokofiev. La sexta es interpretada por el piano en un modo pensativo. La séptima está confiada al viento en una atmósfera triste. Una escala de notas descendentes del piano nos conecta con la siguiente sección.

La bebida une a los personajes, empezando un coloquio sobre la condición humana. El diálogo entre las cuatro persones se traduce en una serie de variaciones reflejando sus distintos caracteres.

La tercera sección comprende las variaciones 8 a 14. La octava variación consiste en una passacaglia, interpretada rígidamente por el piano y la orquesta. La novena es un vals que introduce nuevamente al piano en un episodio sincopado. La décima consiste en un incisivo fugato iniciado por el piano. La undécima es un moto perpetuo irónico, con la intervención también del piano. La duodécima es muy corta, estando confiada al piano. La treceava toma el tema de la passacaglia transformada en una coral orquestal. En la catorceava reaparece el piano cerrando la primera parte bruscamente.

Cada uno de los personajes realiza una especie de viaje espiritual. La unión entre nuestros personajes se hace mayor convirtiéndose finalmente en un solo organismo en busca de algo en que basar su vida. La conclusión parece brillante, pero en el fondo es ambigua, pues no han encontrado nada en que basar sus existencias.

La segunda parte empieza con su primera sección, largo, que lleva el título The Dirge. Consiste en un canto fúnebre, comenzando con una serie dodecafónica interpretada por el piano. Esto genera el primer tema interpretado por la orquesta. En la parte central de la sección, el piano inicia un tema al estilo romántico. La última parte es más agresiva, convirtiéndose en más apasionada, que sin transición nos lleva a la siguiente sección.

Al cerrar el bar, la joven invita a los hombres a tomar una última copa en su casa. La escena transcurre en el taxi que los lleva al apartamento de la joven. Lamentan mediante un triste canto la pérdida de Dad, el personaje del padre perdido, a quién podrían haberse dirigido. Se encuentran totalmente solos.

La segunda sección, extremely fast, lleva el título The Masque. Escrita en forma de un scherzo interpretado por el piano y percusión formada por arpa, celesta, glockenspiel y xilófono. Escrita en una extraña forma de piano-jazz. El piano es interrumpido por la orquesta durante unos pocos compases en ritmo de jazz. Cuando la orquesta se detiene el pianino continúa la danza de modo insistente.

El grupo se encuentra en el apartamento de la joven celebrando una fiesta insensata. Beben, bailan y se divierten en una situación de optimismo. Pero se trata de un falso optimismo. Cuando la intervención de las trompetas interrumpe al pianista, otro piano continúa tocando, pero no es el del protagonista. Esto muestra el dramatismo de una situación irreal. Cuando termina los personajes se dispersan, quedando tan solos como en el principio.

La tercera sección, l’istesso tempo, adagio, andante, con moto, lleva el título The Epilogue. Un solo de la trompeta, como una afirmación de algo puro, una afirmación de fe, se impone sobre los últimos sonidos del pianino. El piano inicia una cadencia tomando temas anteriores. La orquesta llega a su climax con un tema triunfal con la intervención del piano.

Cada uno de los personajes se reconcilia consigo mismo. Han recorrido todos los caminos para recuperar la fe, fracasando en cada intento. El solo de trompeta nos da la respuesta. La fe se encuentra en todas las cosas. Como una idea surgida del budismo, Dios se encuentra en la más insignificante de las cosas, pues Dios está en todo.

Es la segunda sinfonía de Bernstein escrita en busca de la fe perdida. El pianista representa al propio compositor, en su lucha en busca de la fe. Antes de la revisión de la obra el piano solista no aparecía en la última sección. Pero luego lo mantuvo en los últimos compases como una perspectiva autobiográfica.

En 1950 compone la música de escena para “Peter Pan”, su segunda comedia musical para Broadway, pero que solo utilizó algunas de sus canciones. En el año 2005 se realizó una restauración de la obra siendo grabada en disco.

Durante su vida Bernstein llevó una agitada vida social, teniendo relaciones tanto con hombres como con mujeres. Después de un turbulento noviazgo se casa con la actriz chilena Felicia Montealegre el 9 de septiembre de 1951. Un hecho que según su consejero Dimitri Mitropoulos le haría ganar puntos para conseguir el cargo de director de la Boston Symphony Orchestra, una institución muy conservadora en cuestiones de moral, como generalmente la América de aquel tiempo.

WONDERFUL TOWNSu segunda comedia musical, sin tener en cuenta la anterior, es “Wonderful Town” compuesta en 1953. Se estrenó con Rosalind Russell en el papel principal. “Prelude, Fugue and Riffs” compuesta en 1949 para Woody Herman fue presentada por Benny Goodman en 1955 durante un programa televisivo. Orquestada para clarinete y conjunto de jazz, es un nuevo ejemplo del empleo del jazz en la música clásica, influenciada por el neoclasicismo de Stravinsky. Una obra más importante es “Serenade”  compuesta en 1954 para violín y orquesta, estrenada en Venecia con Isaac Stern como solista.

Su colaboración musical en el film de Elia Kazan “On the Waterfront” en 1954, conocido en España con el título de “La ley del silencio” fue convertida en una suite sinfónica. El siguiente año tiene gran trascendencia en el trabajo de Bernstein dedicado al teatro musical, con la composición de sus dos obras más importantes, “Candide” y “West Side Story”.

“Candide” basada en la obra de Voltaire se estrena en Boston el 29 de octubre de 1956. “West Side Story” le sigue el 19 de agosto de 1957, convirtiéndose pronto en su obra más conocida. En 1961 Natalie Wood fue la protagonista de la versión cinematográfica que ganó diez Oscar, aumentando la fama de la obra.

Bernstein es nombrado director musical de la New York Philharmonic en 1957, empezando a ejercer el cargo al siguiente año, permaneciendo hasta 1969, pero continuando su colaboración y sus grabaciones discográficas hasta el final de su vida.


La “Sinfonía Nº 3”  (Kaddish) fue terminada en 1963 poco después del asesinato del Presidente John Fitzgerald Kennedy ocurrido el 22 de noviembre de dicho año, mientras la estaba orquestando. La obra había sido encargada conjuntamente por la Koussevitzky Music Foundation y la Boston Symphony Orchestra. Pero se estrenó el 10 de diciembre de 1963 en Tel Aviv a la memoria del Presidente Kennedy, a quién dedicó la obra. La interpretó la Orquesta Filarmónica de Israel, con la mezzo-soprano Jennie Tourel, coros y la actriz Hanna Rovina en el papel de recitador, todos dirigidos por su compositor.

El estreno en los Estados Unidos lo realizó la Boston Symphony el 10 de enero de 1964, con Jennie Tourel, el New England Conservatory Chorus y Felicia Montealegre, la mujer de Bernstein como recitador, dirigidos por Charles Munch. Durante los catorce años siguientes a su estreno Bernstein modificó repetidas veces la obra hasta su versión final estrenada el 25 de agosto de 1977 en Mainz,  interpretada por la Orquesta Filarmónica de Israel, con la soprano Montserrat Caballé, el Wiener Jeunesse-Chor,  los Wiener Sängerknaben y Michael Wager como recitador, dirigidos por Leonard Bernstein, en ocasión de los 500 años de la Universidad de Mainz.

La obra está orquestada para un gran conjunto, con una extensa sección de percusión, recitador, soprano y coros. Dividida en siete secciones unidas en tres movimientos, está basada en dos aspectos del judaísmo. El Kaddish que significa santificación, una plegaria recitada en los servicios religiosos de las sinagogas y en el diálogo entre el hombre y Dios.

KADDISHLos cantos usados en los tres Kaddish están escritos en arameo, la lengua empleada en Israel en el periodo anterior a la destrucción del segundo templo. Los textos de los recitados son obra del propio compositor.

El primer movimiento, comprende dos secciones. La primera, adagio, lleva el título Invocation. El texto es recitado, introduciendo la orquesta los principales motivos de la obra. Los graves acontecimientos que ocurren en el mundo hacen necesario el diálogo con Dios.

La segunda, l’istesso tempo, allegro molto, se titula Kaddish 1. En ella aparece el coro cantando suavemente, transformándose bruscamente en un violento allegro. Es una oración de alabanza y santificación. Ritmos hebraicos aparecen en la música mientras el coro canta con una contenida rabia, como un reproche. Finalmente el narrador pide a Dios que ponga orden en la tierra, que establezca la paz entre los hombres. Vigorosos Amens del coro cierran el movimiento.

El segundo movimiento también comprende dos secciones. La primera, di nuovo adagio, lleva el título Din-Torah, que significa juicio según la ley divina. El recitador lanza una serie de acusaciones contra Dios, recriminándole el abandono de sus siervos. La orquesta con participación de la percusión, entra con nuevos motivos atonales, en el punto más álgido de la discusión. La música se desarrolla mediante cierta influencia del jazz, hasta llegar a una sección grotesca que contiene Amens angustiados del coro, conduciéndonos a una cadencia con un grito de desesperación cantado por partes divididas del coro. Finalmente el narrador pide perdón a Dios, pero reprochándole su conducta.

La segunda, andante con tenerezza, se titula Kaddish 2. El narrador desea consolar a Dios de su enfado, decepcionado por sus criaturas, cantando una canción de cuna. La soprano canta en forma de canción de cuna un texto de alabanza a Dios, entrando luego el coro de niños. La soprano con su canto pide la paz en la tierra. En la parte final el narrador introduce a Dios en un sueño.

El último movimiento se compone de tres secciones, correspondiendo al Kaddish 3. La primera, presto scherzando, sempre pianissimo, es el Scherzo. El narrador presenta una secuencia onírica cambiando los papeles entre Dios y el hombre, que lo fuerza a renovar su fe en el hombre. Una brusca entrada de la orquesta con notas disonantes nos conduce al último párrafo. Termina con las palabras Believe!, Believe!, cree, mientras la orquesta presenta un tema claramente tonal.

La segunda, sempre pianissimo, empieza con el coro infantil comentando sus palabras. El narrador hace una renovación de la fe perdida. El coro infantil empieza el canto del último Kaddish de forma muy dulce. Termina con el comentario del narrador.

La tercera, adagio come nel Din-Torah – Allegro vivo, con gioia, empieza con una fuerte intervención orquestal, despertándose de su estado onírico. Dios y el hombre salen de su sueño enfrentándose a la realidad. La orquesta interpreta un tema meditativo. El narrador establece una nueva relación con Dios. Ha llegado el momento de la reconciliación. Con una introducción orquestal, la soprano y los dos coros empiezan una fuga, alabando a Dios, con alusión a todos los temas de la obra terminando pidiendo la paz para Israel, antes del Amen con que termina la obra.

Las propias palabras de Bernstein nos sirven para la explicación descriptiva de la obra. “Cualquier hijo, en un momento u otro, desafía a su padre, se pelea, lo abandona, solamente para retornar, si tiene suerte, más unido y más seguro que antes. Todos nuestros grandes personajes judíos del pasado, incluyendo Abraham que fundó el judaísmo, a Moisés y los Profetas, todos discutieron con Dios. Discutieron con Dios del mismo modo que cualquiera de vosotros discute con los amigos más íntimos, con los que más amáis, con los que realmente podéis pelearos. Sabéis que cuanto más se ama a alguien, más podéis enfadaros con él y cuando llega la reconciliación, estáis más unidos que nunca. Algo así es lo que ocurre a lo largo de la obra”.

Con esta sinfonía Bernstein termina el tríptico dedicado a la fe. En la primera pierde la fe, en la segunda la busca y finalmente en la tercera la recupera. Podemos observar nuevamente el uso dado por Bernstein a la música dodecafónica, usada para aumentar la tensión y el dramatismo, coexistiendo con el empleo de la tonalidad en la expresión de la resolución del conflicto.

Durante unos días de vacaciones en 1965, Bernstein empieza a experimentar intentando escribir obras dodecafónicas, influido por los cambios experimentados en aquella época. Después de seis meses de trabajo lo destruye todo. No se encuentra bien componiendo una música que no expresa lo que desea. En cambio compone los “Chichester Psalms”. Una obra totalmente tonal de carácter ecuménico conectando las tradiciones litúrgicas cristianas y judaicas.

En el año 1971 escribe la obra escénica “Mass” para la inauguración del Centro John F. Kennedy para las Artes Dramáticas en Washington. Se trata de una pieza teatral para cantantes, instrumentos y bailarines, donde combina sentimientos religiosos con ritos de danza. Una Misa según el rito católico romano, pero pensada como espectáculo escénico, empleando la mezcla de estilos de su autor, uniendo danzas orientales, música popular y música clásica.

Otra obra con influencias hebraicas es el ballet “Dybbuk” compuesto en 1974 para el New York City Ballet, con coreografía de Jerome Robbins. Entre 1972 y 1976 escribe una nueva comedia musical “1600 Pennsylvania Avenue”, la dirección de la Casa Blanca en Washington, una obra sobre sus ocupantes a lo largo de la historia. A partir de ella realiza una obra sinfónico coral para concierto, con el título “A White House Cantata”.

Durante su vida de casado Bernstein había sido muy discreto, escondiendo sus relaciones sexuales extramaritales. Con el paso de los años el movimiento gay americano tomó más fuerza, envalentonando al compositor. En 1976 abandona a su mujer marchando a vivir con su compañero Tom Cothran, director de una radio musical, pero al año siguiente se reconcilia con su esposa, a la que pocos meses después le diagnostican un cáncer de pulmón, muriendo el 16 de junio de 1978.

Para la celebración del bicentenario de la independencia de los Estados Unidos, Bernstein recibe el pedido de una obra significativa, pero no llega a terminarla a tiempo. Se trata de “Songfest”, un ciclo de canciones para seis cantantes con orquesta, estrenado en Washington en 1977.

Entre otras obras conmemorativas destaca el “Divertimento” compuesto en 1980 para el centenario de la Boston Symphony Orchestra,  una obra ligera pero llena de gracia. Al año siguiente compone “Halil”, que significa flauta en hebreo, un nocturno para flauta, orquesta de cuerda y percusión, en recuerdo del joven flautista Yadin Tanenbaum caído durante la guerra árabe-israelí de 1973. En ella emplea un motivo dodecafónico como tema principal, como símbolo del conflicto bélico.

En 1983 se estrena su ópera “A Quiet Place” sin demasiado éxito. Una de sus últimas obras fue el “Concerto for Orchestra” (Jubilee Games), compuesto entre 1986 y 1989, dedicado a la Orquesta Filarmónica de Israel. Una obra que tiene nuevamente sus raíces en el judaísmo.

El 25 de diciembre de 1989 Bernstein dirige la “Sinfonía Nº 9” de Beethoven en la Schauspielhaus del Berlín Oriental para la celebración de la caída del muro de Berlín. Bernstein fue eminentemente un gran director de orquesta, dirigiendo las más importantes orquestas mundiales, pero teniendo una especial preferencia con la Filarmónica de Israel por su origen judío. Uno de sus compositores favoritos era Mahler, pero no descuidó los compositores americanos como Copland, Ives, Schuman o Gershwin, además de tener la ventaja de poder promocionar sus propias obras.

Su último concierto tuvo lugar en Tanglewood el 19 de agosto de 1990 dirigiendo la Boston Symphony. Mientras estaba interpretando la “Sinfonía Nº 7” de Beethoven sufrió un ataque de tos que casi llega a interrumpir el concierto.

Desde medianos de siglo sufría de enfisema, una enfermedad bronquial causada por el tabaco, pues era un fumador habitual. Cinco días después de haberse retirado, el 14 de octubre de 1990 muere en New York de pulmonía, complicada con un tumor pleural.

En esta ocasión no se trata de un compositor olvidado sino de hacer una rectificación sobre una de sus obras, la popular "Suite para orquesta de jazz Nº 2" compuesta por Shostakovich en 1938.

La obra se perdió durante la Segunda Guerra Mundial pero hace pocos años se ha podido recuperar como se explica en el siguiente video. Hasta ahora se había confundido con la "Suite para orquesta de variedades" compuesta en 1956 que no tiene nada que ver con el jazz, una suite clásica de ballet.

Esta última obra se interpretó en el Auditori de Barcelona el pasado domingo en una versión para banda, pero el director la continuó llamando como era tradicional hasta ahora "Suite para orquesta de Jazz Nº 2". Por ello es importante hacer esta rectificación.

En esta ocasión no se trata de un compositor olvidado sino del

Gran Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Sinfónica de Berlín y el Janoska Ensemble con un extraordinario programa de música fusión y la presentación de una nueva sinfonía del propio F. Janoska

Johann Strauss | Fledermaus Ouverture à la Janoska
Roman Janoska | Melodie for Melody
František Janoska | Musette pour Fritz, Hommage an Fritz Kreisler
Paul McCartney | Yesterday
Niccolo Paganini | Paganinoska Caprice 24
Johannes Brahms | Ungarischer Tanz Nr. 5
František Janoska | Janoska Symphony Op. 1 | Bratislava, Wien, Budapest
František Janoska | Rumba for Amadeus
Pablo de Sarasate | Tarantella vs. Niška Banja, Serbian Traditional
Paul Lincke | Das ist die Berliner Luft

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Concierto Año Nuevo 2022

Entrevista a William C. White

Por Sergio Cánovas Flores

Hoy traigo algo un poco distinto a las anteriores entrevistas. Hasta ahora había entrevistado a compositores españoles, pero ha llegado el momento de abrirnos a nuevos horizontes. Hace unos meses descubrí la sinfonía de un compositor estadounidense llamado William C. White, y me generó curiosidad. Para quienes no lo sepan, dispongo de un canal de youtube en el cual me gusta publicar música clásica, especialmente sinfonías, ya que es mi género favorito. Tras escuchar esta obra en tres movimientos de corte neorromántico, sabía de inmediato que quería compartirla con mi modesta audiencia. Tras contactar con el, juntos trabajamos en la descripción de la obra, en la que hablamos acerca de sus inspiraciones, la forma musical, entre otros varios temas de interés. De esta colaboración me surgió la idea de realizarle una entrevista, a la cual amablemente accedió.

Sinfonía en tres movimientos de William C. White

Página web del compositor (en inglés)

S: ¿Cual es, en su opinión, la actual situación de la música clásica en Estados Unidos?

W: En cierto sentido, la música clásica es increíblemente fuerte en los Estados Unidos en la actualidad. Tenemos algunos de los mejores conservatorios del mundo y debido a esto, Estados Unidos es el hogar de una gran cantidad de músicos excelentemente entrenados. Sin embargo, a muchas de estas personas les resultará difícil ganarse la vida en el mundo de la música clásica después de haber terminado sus estudios. El gobierno de los Estados Unidos proporciona muy pocos fondos para las artes, y a medida avanza el tiempo, la música clásica deja de ser una prioridad para este país. Al mismo tiempo, las organizaciones de financiamiento (tanto públicas como privadas) buscan apoyar formas artísticas de origen exterior a la esfera hegemónica Europea.

En la última década, las grandes instituciones de la música clásica de nuestras principales ciudades han atraído bastante dinero del sector privado y parecen estar a salvo de un cierre total (siendo la Ópera Metropolitana de Nueva York quizás una excepción.) La situación con las orquestas, compañías de ópera y grupos de música de cámara en ciudades más pequeñas es más complicada: algunas de esas comunidades pueden mantener instituciones de música clásica a pesar de que sus poblaciones están en declive, ya que las personas que quedan son mayores y tienen un gusto más conservador. Sin embargo, ese no siempre es el caso.

En términos de interés general por la música clásica entre personas de origen estadounidense, creo que es bastante bajo en general, pero la accesibilidad a internet podría estar cambiando esta situación. En la ciudad de Seattle, lugar donde actualmente vivo, hay una comunidad próspera de músicos aficionados que, en su gran mayoría, trabajan en el sector de la tecnología o la investigación. Muchas de estas personas cursaron sus estudios de música en la universidad, pero han decidido ejercer otras carreras y ahora persiguen la ejecución de la música con gran pasión (¡o como una adicción en algunos casos!).

S: ¿Cual es la relación entre compositores y audiencia?

W: Pienso con mucho cuidado en la audiencia cuando compongo mis obras y trato de escribir música que atraiga a cada audiencia específica. ¿Estoy escribiendo para un público que está acostumbrado a la “nueva música” o a uno que apenas conoce la música clásica tradicional? Mi objetivo como compositor es encontrarme con la audiencia donde quiera que estén, conectarme con ellos y luego llevarlos en un viaje. Dado que la música orquestal atrae a un mayor número de audiencia, trato de utilizar un lenguaje musical particularmente accesible.

Eso no significa que el lenguaje no pueda tener disonancia u otras características desafiantes. Muchas personas hoy en día están bastante familiarizadas con cierto "modernismo ligero" que escuchan en música cinematográfica, particularmente en las películas de suspense y terror. Creo que una vez que una audiencia confía en ti (confía en que estás escribiendo música para ellos, y no música destinada a desconcertarlos o mostrar tu propio intelecto), ellos te seguirán de buena gana en el viaje musical que has creado, y disfrutarán de las sorpresas e impresiones que incluyas en el camino.

S: ¿Qué concibe cuando piensas en una "sinfonía"?

W: Para mí, una sinfonía debería tener un alcance emocional como el de una novela o una película. Admiro particularmente las sinfonías "cíclicas", como la sinfonía de Franck en re menor o la primera de Sibelius, donde sus temas reaparecen a lo largo de sus diferentes movimientos como personajes de una obra de teatro. Una sinfonía debería contar una historia, pero no literal: la música resiste obstinadamente la mayoría de los intentos de representación literal. Más bien la música es el lenguaje de las emociones, y por lo tanto una sinfonía puede (y debería) explorar el drama interno de la experiencia humana.

Por supuesto, cuando concibo una sinfonía, siempre reflexiono sobre la gran tradición que se remonta a la época de Haydn y Mozart. Estoy muy interesado en las maneras en que la forma de la sinfonía ha sido alterada y remodelada a lo largo de sus ya casi trescientos años de historia. Uno puede pensar que ya se ha hecho todo lo que se puede hacer con la sinfonía, pero me sorprende constantemente la cantidad de enfoques diferentes que existen para esta forma musical. Cada sinfonía resuelve el rompecabezas de una manera diferente.

S: ¿Hay un lugar para el género de la sinfonía en el siglo XXI?

W: No veo ninguna razón por la cual la sinfonía no deba continuar en el siglo XXI, pero hay muchas fuerzas trabajando en su contra. En general, parece que las obras nuevas de gran tamaño solo se aceptan si son multimedia o colaborativas: piezas con narración, canto, danza, cine o elementos teatrales. Al menos, ese parece ser el caso en los Estados Unidos. Pero la sinfonía (en su forma sin adornos) tiene mucho que ofrecer al público en el siglo XXI. Ofrece una forma diferente de interactuar con la música y, de hecho, con la expresión artística que cualquier otra forma de arte. Debido a que la orquesta ofrece tanta variedad de colores, un compositor sinfónico puede sorprender y re-enfocar constantemente al oyente, incluso durante un período de tiempo prolongado.

En la actualidad todavía encontramos en nuestro mundo cultural un lugar para la excelente ficción literaria (por ejemplo, las novelas de Elena Ferrante), la cinematografía y las obras de teatro. Creo que hay más personas que también podrían apreciar la música sinfónica a gran escala si tuvieran la oportunidad de estar expuestos a ella. En las últimas décadas estamos acostumbrados a dirigir nuestros esfuerzos a exponer la música clásica a nuevas audiencias, especialmente a los niños y las comunidades aisladas, lo cual es algo bueno, pero también hay una gran cantidad de adultos convencionales que generalmente están interesados en las bellas artes pero carecen de exposición a la música clásica.

S: No solo usted es un compositor, sino también director de orquesta. ¿Le influye la música que dirige en su obra?

W: Si. Me formé como compositor en la universidad, pero he seguido la dirección como mi profesión, y por eso he pasado cientos de horas estudiando las obras orquestales de los grandes compositores; de hecho, se han convertido en mis profesores de composición más importantes.

Cuando dirijo una obra, la analizo en profundidad; tratando de comprender cada parte de su estructura y armonía. Examino sus detalles más pequeños, sus formas más grandes y todo lo demás. Deconstruyo sus melodías y contrapuntos, y busco entender todo lo que el compositor ha puesto en la obra.

Muchos compositores intentan ocultar sus influencias o pretenden renunciar a ellas. Yo prefiero celebrar las mías. Creo que la grandeza en cualquier actividad artística proviene de construir sobre el trabajo de aquellos que te precedieron. Beethoven fue un gran compositor porque se basó en la obra de Mozart y Haydn. Schnittke fue genial porque se basó en el trabajo de Mahler y Shostakovich.

S: ¿Cree en la inspiración o en el trabajo duro? ¿Quizá en ambos?

W: Naturalmente, ambas son importantes. Otras características cruciales para un compositor incluyen: una gran curiosidad por el mundo; rigor intelectual; fascinación por los rompecabezas, la lógica y el diseño; una profunda honestidad emocional; un intenso deseo de comunicarse; apertura a la colaboración y la interpretación; una comprensión en constante evolución de los propios hábitos y necesidades laborales; una fascinación por la historia (la historia de la música en particular); y el deseo de comprometerse con la "filosofía eterna".

Por "filosofía eterna" me refiero a los aspectos del significado en la vida humana que son consistentes de generación en generación. En cierto modo, nuestra era tecnológica es muy diferente de la era de los antiguos griegos, los árabes medievales o la dinastía Qing en China. Pero en algunos aspectos cruciales, la forma en que experimentamos la vida internamente como seres humanos es la misma en todos ellos. Los compositores deben intentar llegar al núcleo de esa experiencia humana interior que trasciende las edades. También creo que cada composición debería tener algún aspecto en la música que avergüence a su compositor, al menos un poco, algo peculiar que revele un poco de mal gusto o entusiasmo infantil.

S: ¿Cual a sido su mejor experiencia en el podio? ¿Y la peor?

W: La mejor: Sería difícil de superar la experiencia que tuve en junio del 2015 dirigiendo el movimiento final de mi sinfonía en el Carnegie Hall. Había sido el director de la Sinfónica Juvenil de Cincinnati durante cuatro años y había seleccionado personalmente a todos los estudiantes de la orquesta. Había trabajado de cerca con muchos de ellos durante varios años y había compuesto esa sinfonía específicamente con ellos en mente. El programa incluía mi obra, así como selecciones de "Romeo y Julieta" de Prokofiev y dos obras de Alfred Schnittke, quizás mi compositor favorito del siglo XX. Fue mi último concierto con la orquesta, y uno que nunca olvidaré.

Recientemente también dirigí “La Consagración de la Primavera” con mi orquesta actual en Seattle. Fue un gran desafío para ellos, pero trabajaron muy duro e hicieron una excelente interpretación. También dirigí con ellos "Desde el fondo del Abismo" de Lili Boulanger, que en lo personal califico como una de las obras para orquesta y coro más importantes jamás producidas. Al principio, los músicos se mostraron incrédulos, pero en el día del concierto, todos se habían enamorado de esta magnífica obra.

La peor: Tuve que dirigir el primer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms varias veces, siempre en audiciones de dirección de orquesta. Adoro a Brahms en general (esta sinfonía en particular) pero es extremadamente difícil de dirigir. Cuando tienes sólo unos minutos para "ejecutarla" con una orquesta, los resultados son terribles, al menos en mi experiencia. Un día espero poder programarla en un concierto y dedicarle el tiempo necesario a ensayar y a sentirme cómodo con sus peculiaridades.

S: ¿A quién consideraría como el compositor estadounidense por excelencia?

W: Para mí, el compositor estadounidense "por excelencia" tiene que ser alguien que pueda escribir tanto en estilos clásicos como populares y combinar los dos; idealmente debería ser alguien que haya hecho contribuciones a la sala de conciertos, el escenario de Broadway y la industria cinematográfica de Hollywood (ya que esos son los géneros estadounidenses por excelencia).

Con eso en mente, elegiría a Leonard Bernstein. Su música para “West Side Story” (Amor sin Barreras) incorpora muchos estilos populares diferentes, pero él también compuso una fuga de 12 tonos en una obra que se adaptó a una de las películas más populares de todos los tiempos. Menciones honoríficas: John Philip Sousa, Scott Joplin, George Gershwin, Billy Strayhorn, Aaron Copland, Stephen Sondheim y John Williams. Lo más cercano que tenemos hoy en día a “compositor Estadounidense por excelencia” es probablemente Jennifer Higdon.

S: ¿Qué compositores emergente sigue o le interesa?

W: Un compositor emergente cuyo trabajo me interesa mucho es el de un joven compositor Estadounidense de Dallas, Texas llamado Quinn Mason. Me enteré de la música de Quinn hace unos cuatro años cuando me contactó por correo electrónico y me pidió que revisara algunas de sus composiciones.

He recibido muchos correos electrónicos de jóvenes compositores y siempre estoy feliz de escuchar lo que envían y ofrecer consejos. A veces, la música que envían es muy buena, pero nunca me he encontrado con otro joven compositor con el talento y las habilidades de Quinn. Su música se reveló de inmediato como el trabajo de un joven artista que estaba dominando a fondo su arte y emergiendo con un estilo original.

Desde entonces, Quinn se ha convertido en un amigo y pupilo. Me envía sus piezas a medida que las escribe, y las recibo con tremenda emoción, siempre asombrado por las obras que produce (¡y cuántas obras produce!). Quinn y yo tenemos estilos e intereses musicales algo diferentes, pero compartimos los mismos valores musicales y siempre estoy muy interesado en saber qué dirección está tomando su trabajo.

S: ¿Cual es su opinión acerca de las bandas sonoras? ¿Especialmente en relación con la música clásica?

W: Soy un gran amante de la música de cine, pero solo el estilo que está conectada con la música clásica de alguna manera. Adoro la música del Hollywood clásico, de compositores como Bernard Herrmann, Max Steiner y Miklos Rozsa. Entre los compositores de cine que trabajan hoy en día, sólo unos pocos me interesan. Mi compositor de cine contemporáneo favorito es Alberto Iglesias, y de hecho es uno de mis compositores contemporáneos favoritos en cualquier género. Adoro las películas de Pedro Almodóvar, en gran parte por el aporte de Iglesias.

Además de Iglesias, hay algunos compositores franceses cuya música cinematográfica admiro bastante, en particular la música de Philippe Rombi para las películas producidas por François Ozon y las partituras de Alexandre Desplat para las películas producidas por Wes Anderson. Sin embargo, hay un aspecto en particular que realmente me molesta con alguna música cinematográfica: cuando en una película histórica no se usa música de la época. Desafortunadamente, esto es extremadamente común; es la excepción cuando un film histórico utiliza música adecuada a la época.

S: ¿Escucha música de otros géneros?

W: Sí, escucho mucha música de la "época dorada" de Broadway. Considero a Stephen Sondheim como una deidad viviente enviado a la tierra; fácilmente es mi compositor vivo favorito en cualquier género. Su trabajo es casi pasado por alto por las instituciones de la música clásica, y esto es una lástima. Su música combina lo mejor de la gran tradición de Broadway (Gershwin, Arlen y Styne) con lo mejor de la tradición de la música clásica del siglo XX (Ravel, Stravinsky y Rachmaninoff).

Aparte de eso, es muy raro que escuche otros tipos de música. Mi principal interés es descubrir obras de música clásica poco conocidas de compositores desconocidos (¡como hago a menudo en el canal de YouTube de Sergio Cánovas!). Incluso cuando no me encanta la música, casi siempre encuentro algo interesante que aprender de ella.

S: ¿Alguna anécdota reciente?

W: Ahora estamos a principios de junio de 2021 y la vida en los Estados Unidos está comenzando a volver a la normalidad. Recibí mi segunda dosis de la vacuna Pfizer el 12 de mayo. Pude ir a una pequeña fiesta en una casa, un "melómano", el fin de semana pasado y presentar algunas de mis composiciones recientes para una audiencia invitada en Portland, Oregon. En una mejor nota, mi orquesta ha vuelto a la vida musical con ensayos y conciertos programados al aire libre para este verano, ¡la primera vez que hacemos música juntos desde febrero del 2020!