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En esta ocasión no se trata de un compositor olvidado sino de hacer una rectificación sobre una de sus obras, la popular "Suite para orquesta de jazz Nº 2" compuesta por Shostakovich en 1938.

La obra se perdió durante la Segunda Guerra Mundial pero hace pocos años se ha podido recuperar como se explica en el siguiente video. Hasta ahora se había confundido con la "Suite para orquesta de variedades" compuesta en 1956 que no tiene nada que ver con el jazz, una suite clásica de ballet.

Esta última obra se interpretó en el Auditori de Barcelona el pasado domingo en una versión para banda, pero el director la continuó llamando como era tradicional hasta ahora "Suite para orquesta de Jazz Nº 2". Por ello es importante hacer esta rectificación.

En esta ocasión no se trata de un compositor olvidado sino del

Gran Concierto de Año Nuevo de la Orquesta Sinfónica de Berlín y el Janoska Ensemble con un extraordinario programa de música fusión y la presentación de una nueva sinfonía del propio F. Janoska

Johann Strauss | Fledermaus Ouverture à la Janoska
Roman Janoska | Melodie for Melody
František Janoska | Musette pour Fritz, Hommage an Fritz Kreisler
Paul McCartney | Yesterday
Niccolo Paganini | Paganinoska Caprice 24
Johannes Brahms | Ungarischer Tanz Nr. 5
František Janoska | Janoska Symphony Op. 1 | Bratislava, Wien, Budapest
František Janoska | Rumba for Amadeus
Pablo de Sarasate | Tarantella vs. Niška Banja, Serbian Traditional
Paul Lincke | Das ist die Berliner Luft

Para disfrutarlo podéis conectaros a través de mi Facebook o a través del enlace directo

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Concierto Año Nuevo 2022

Entrevista a William C. White

Por Sergio Cánovas Flores

Hoy traigo algo un poco distinto a las anteriores entrevistas. Hasta ahora había entrevistado a compositores españoles, pero ha llegado el momento de abrirnos a nuevos horizontes. Hace unos meses descubrí la sinfonía de un compositor estadounidense llamado William C. White, y me generó curiosidad. Para quienes no lo sepan, dispongo de un canal de youtube en el cual me gusta publicar música clásica, especialmente sinfonías, ya que es mi género favorito. Tras escuchar esta obra en tres movimientos de corte neorromántico, sabía de inmediato que quería compartirla con mi modesta audiencia. Tras contactar con el, juntos trabajamos en la descripción de la obra, en la que hablamos acerca de sus inspiraciones, la forma musical, entre otros varios temas de interés. De esta colaboración me surgió la idea de realizarle una entrevista, a la cual amablemente accedió.

Sinfonía en tres movimientos de William C. White

Página web del compositor (en inglés)

S: ¿Cual es, en su opinión, la actual situación de la música clásica en Estados Unidos?

W: En cierto sentido, la música clásica es increíblemente fuerte en los Estados Unidos en la actualidad. Tenemos algunos de los mejores conservatorios del mundo y debido a esto, Estados Unidos es el hogar de una gran cantidad de músicos excelentemente entrenados. Sin embargo, a muchas de estas personas les resultará difícil ganarse la vida en el mundo de la música clásica después de haber terminado sus estudios. El gobierno de los Estados Unidos proporciona muy pocos fondos para las artes, y a medida avanza el tiempo, la música clásica deja de ser una prioridad para este país. Al mismo tiempo, las organizaciones de financiamiento (tanto públicas como privadas) buscan apoyar formas artísticas de origen exterior a la esfera hegemónica Europea.

En la última década, las grandes instituciones de la música clásica de nuestras principales ciudades han atraído bastante dinero del sector privado y parecen estar a salvo de un cierre total (siendo la Ópera Metropolitana de Nueva York quizás una excepción.) La situación con las orquestas, compañías de ópera y grupos de música de cámara en ciudades más pequeñas es más complicada: algunas de esas comunidades pueden mantener instituciones de música clásica a pesar de que sus poblaciones están en declive, ya que las personas que quedan son mayores y tienen un gusto más conservador. Sin embargo, ese no siempre es el caso.

En términos de interés general por la música clásica entre personas de origen estadounidense, creo que es bastante bajo en general, pero la accesibilidad a internet podría estar cambiando esta situación. En la ciudad de Seattle, lugar donde actualmente vivo, hay una comunidad próspera de músicos aficionados que, en su gran mayoría, trabajan en el sector de la tecnología o la investigación. Muchas de estas personas cursaron sus estudios de música en la universidad, pero han decidido ejercer otras carreras y ahora persiguen la ejecución de la música con gran pasión (¡o como una adicción en algunos casos!).

S: ¿Cual es la relación entre compositores y audiencia?

W: Pienso con mucho cuidado en la audiencia cuando compongo mis obras y trato de escribir música que atraiga a cada audiencia específica. ¿Estoy escribiendo para un público que está acostumbrado a la “nueva música” o a uno que apenas conoce la música clásica tradicional? Mi objetivo como compositor es encontrarme con la audiencia donde quiera que estén, conectarme con ellos y luego llevarlos en un viaje. Dado que la música orquestal atrae a un mayor número de audiencia, trato de utilizar un lenguaje musical particularmente accesible.

Eso no significa que el lenguaje no pueda tener disonancia u otras características desafiantes. Muchas personas hoy en día están bastante familiarizadas con cierto "modernismo ligero" que escuchan en música cinematográfica, particularmente en las películas de suspense y terror. Creo que una vez que una audiencia confía en ti (confía en que estás escribiendo música para ellos, y no música destinada a desconcertarlos o mostrar tu propio intelecto), ellos te seguirán de buena gana en el viaje musical que has creado, y disfrutarán de las sorpresas e impresiones que incluyas en el camino.

S: ¿Qué concibe cuando piensas en una "sinfonía"?

W: Para mí, una sinfonía debería tener un alcance emocional como el de una novela o una película. Admiro particularmente las sinfonías "cíclicas", como la sinfonía de Franck en re menor o la primera de Sibelius, donde sus temas reaparecen a lo largo de sus diferentes movimientos como personajes de una obra de teatro. Una sinfonía debería contar una historia, pero no literal: la música resiste obstinadamente la mayoría de los intentos de representación literal. Más bien la música es el lenguaje de las emociones, y por lo tanto una sinfonía puede (y debería) explorar el drama interno de la experiencia humana.

Por supuesto, cuando concibo una sinfonía, siempre reflexiono sobre la gran tradición que se remonta a la época de Haydn y Mozart. Estoy muy interesado en las maneras en que la forma de la sinfonía ha sido alterada y remodelada a lo largo de sus ya casi trescientos años de historia. Uno puede pensar que ya se ha hecho todo lo que se puede hacer con la sinfonía, pero me sorprende constantemente la cantidad de enfoques diferentes que existen para esta forma musical. Cada sinfonía resuelve el rompecabezas de una manera diferente.

S: ¿Hay un lugar para el género de la sinfonía en el siglo XXI?

W: No veo ninguna razón por la cual la sinfonía no deba continuar en el siglo XXI, pero hay muchas fuerzas trabajando en su contra. En general, parece que las obras nuevas de gran tamaño solo se aceptan si son multimedia o colaborativas: piezas con narración, canto, danza, cine o elementos teatrales. Al menos, ese parece ser el caso en los Estados Unidos. Pero la sinfonía (en su forma sin adornos) tiene mucho que ofrecer al público en el siglo XXI. Ofrece una forma diferente de interactuar con la música y, de hecho, con la expresión artística que cualquier otra forma de arte. Debido a que la orquesta ofrece tanta variedad de colores, un compositor sinfónico puede sorprender y re-enfocar constantemente al oyente, incluso durante un período de tiempo prolongado.

En la actualidad todavía encontramos en nuestro mundo cultural un lugar para la excelente ficción literaria (por ejemplo, las novelas de Elena Ferrante), la cinematografía y las obras de teatro. Creo que hay más personas que también podrían apreciar la música sinfónica a gran escala si tuvieran la oportunidad de estar expuestos a ella. En las últimas décadas estamos acostumbrados a dirigir nuestros esfuerzos a exponer la música clásica a nuevas audiencias, especialmente a los niños y las comunidades aisladas, lo cual es algo bueno, pero también hay una gran cantidad de adultos convencionales que generalmente están interesados en las bellas artes pero carecen de exposición a la música clásica.

S: No solo usted es un compositor, sino también director de orquesta. ¿Le influye la música que dirige en su obra?

W: Si. Me formé como compositor en la universidad, pero he seguido la dirección como mi profesión, y por eso he pasado cientos de horas estudiando las obras orquestales de los grandes compositores; de hecho, se han convertido en mis profesores de composición más importantes.

Cuando dirijo una obra, la analizo en profundidad; tratando de comprender cada parte de su estructura y armonía. Examino sus detalles más pequeños, sus formas más grandes y todo lo demás. Deconstruyo sus melodías y contrapuntos, y busco entender todo lo que el compositor ha puesto en la obra.

Muchos compositores intentan ocultar sus influencias o pretenden renunciar a ellas. Yo prefiero celebrar las mías. Creo que la grandeza en cualquier actividad artística proviene de construir sobre el trabajo de aquellos que te precedieron. Beethoven fue un gran compositor porque se basó en la obra de Mozart y Haydn. Schnittke fue genial porque se basó en el trabajo de Mahler y Shostakovich.

S: ¿Cree en la inspiración o en el trabajo duro? ¿Quizá en ambos?

W: Naturalmente, ambas son importantes. Otras características cruciales para un compositor incluyen: una gran curiosidad por el mundo; rigor intelectual; fascinación por los rompecabezas, la lógica y el diseño; una profunda honestidad emocional; un intenso deseo de comunicarse; apertura a la colaboración y la interpretación; una comprensión en constante evolución de los propios hábitos y necesidades laborales; una fascinación por la historia (la historia de la música en particular); y el deseo de comprometerse con la "filosofía eterna".

Por "filosofía eterna" me refiero a los aspectos del significado en la vida humana que son consistentes de generación en generación. En cierto modo, nuestra era tecnológica es muy diferente de la era de los antiguos griegos, los árabes medievales o la dinastía Qing en China. Pero en algunos aspectos cruciales, la forma en que experimentamos la vida internamente como seres humanos es la misma en todos ellos. Los compositores deben intentar llegar al núcleo de esa experiencia humana interior que trasciende las edades. También creo que cada composición debería tener algún aspecto en la música que avergüence a su compositor, al menos un poco, algo peculiar que revele un poco de mal gusto o entusiasmo infantil.

S: ¿Cual a sido su mejor experiencia en el podio? ¿Y la peor?

W: La mejor: Sería difícil de superar la experiencia que tuve en junio del 2015 dirigiendo el movimiento final de mi sinfonía en el Carnegie Hall. Había sido el director de la Sinfónica Juvenil de Cincinnati durante cuatro años y había seleccionado personalmente a todos los estudiantes de la orquesta. Había trabajado de cerca con muchos de ellos durante varios años y había compuesto esa sinfonía específicamente con ellos en mente. El programa incluía mi obra, así como selecciones de "Romeo y Julieta" de Prokofiev y dos obras de Alfred Schnittke, quizás mi compositor favorito del siglo XX. Fue mi último concierto con la orquesta, y uno que nunca olvidaré.

Recientemente también dirigí “La Consagración de la Primavera” con mi orquesta actual en Seattle. Fue un gran desafío para ellos, pero trabajaron muy duro e hicieron una excelente interpretación. También dirigí con ellos "Desde el fondo del Abismo" de Lili Boulanger, que en lo personal califico como una de las obras para orquesta y coro más importantes jamás producidas. Al principio, los músicos se mostraron incrédulos, pero en el día del concierto, todos se habían enamorado de esta magnífica obra.

La peor: Tuve que dirigir el primer movimiento de la tercera sinfonía de Brahms varias veces, siempre en audiciones de dirección de orquesta. Adoro a Brahms en general (esta sinfonía en particular) pero es extremadamente difícil de dirigir. Cuando tienes sólo unos minutos para "ejecutarla" con una orquesta, los resultados son terribles, al menos en mi experiencia. Un día espero poder programarla en un concierto y dedicarle el tiempo necesario a ensayar y a sentirme cómodo con sus peculiaridades.

S: ¿A quién consideraría como el compositor estadounidense por excelencia?

W: Para mí, el compositor estadounidense "por excelencia" tiene que ser alguien que pueda escribir tanto en estilos clásicos como populares y combinar los dos; idealmente debería ser alguien que haya hecho contribuciones a la sala de conciertos, el escenario de Broadway y la industria cinematográfica de Hollywood (ya que esos son los géneros estadounidenses por excelencia).

Con eso en mente, elegiría a Leonard Bernstein. Su música para “West Side Story” (Amor sin Barreras) incorpora muchos estilos populares diferentes, pero él también compuso una fuga de 12 tonos en una obra que se adaptó a una de las películas más populares de todos los tiempos. Menciones honoríficas: John Philip Sousa, Scott Joplin, George Gershwin, Billy Strayhorn, Aaron Copland, Stephen Sondheim y John Williams. Lo más cercano que tenemos hoy en día a “compositor Estadounidense por excelencia” es probablemente Jennifer Higdon.

S: ¿Qué compositores emergente sigue o le interesa?

W: Un compositor emergente cuyo trabajo me interesa mucho es el de un joven compositor Estadounidense de Dallas, Texas llamado Quinn Mason. Me enteré de la música de Quinn hace unos cuatro años cuando me contactó por correo electrónico y me pidió que revisara algunas de sus composiciones.

He recibido muchos correos electrónicos de jóvenes compositores y siempre estoy feliz de escuchar lo que envían y ofrecer consejos. A veces, la música que envían es muy buena, pero nunca me he encontrado con otro joven compositor con el talento y las habilidades de Quinn. Su música se reveló de inmediato como el trabajo de un joven artista que estaba dominando a fondo su arte y emergiendo con un estilo original.

Desde entonces, Quinn se ha convertido en un amigo y pupilo. Me envía sus piezas a medida que las escribe, y las recibo con tremenda emoción, siempre asombrado por las obras que produce (¡y cuántas obras produce!). Quinn y yo tenemos estilos e intereses musicales algo diferentes, pero compartimos los mismos valores musicales y siempre estoy muy interesado en saber qué dirección está tomando su trabajo.

S: ¿Cual es su opinión acerca de las bandas sonoras? ¿Especialmente en relación con la música clásica?

W: Soy un gran amante de la música de cine, pero solo el estilo que está conectada con la música clásica de alguna manera. Adoro la música del Hollywood clásico, de compositores como Bernard Herrmann, Max Steiner y Miklos Rozsa. Entre los compositores de cine que trabajan hoy en día, sólo unos pocos me interesan. Mi compositor de cine contemporáneo favorito es Alberto Iglesias, y de hecho es uno de mis compositores contemporáneos favoritos en cualquier género. Adoro las películas de Pedro Almodóvar, en gran parte por el aporte de Iglesias.

Además de Iglesias, hay algunos compositores franceses cuya música cinematográfica admiro bastante, en particular la música de Philippe Rombi para las películas producidas por François Ozon y las partituras de Alexandre Desplat para las películas producidas por Wes Anderson. Sin embargo, hay un aspecto en particular que realmente me molesta con alguna música cinematográfica: cuando en una película histórica no se usa música de la época. Desafortunadamente, esto es extremadamente común; es la excepción cuando un film histórico utiliza música adecuada a la época.

S: ¿Escucha música de otros géneros?

W: Sí, escucho mucha música de la "época dorada" de Broadway. Considero a Stephen Sondheim como una deidad viviente enviado a la tierra; fácilmente es mi compositor vivo favorito en cualquier género. Su trabajo es casi pasado por alto por las instituciones de la música clásica, y esto es una lástima. Su música combina lo mejor de la gran tradición de Broadway (Gershwin, Arlen y Styne) con lo mejor de la tradición de la música clásica del siglo XX (Ravel, Stravinsky y Rachmaninoff).

Aparte de eso, es muy raro que escuche otros tipos de música. Mi principal interés es descubrir obras de música clásica poco conocidas de compositores desconocidos (¡como hago a menudo en el canal de YouTube de Sergio Cánovas!). Incluso cuando no me encanta la música, casi siempre encuentro algo interesante que aprender de ella.

S: ¿Alguna anécdota reciente?

W: Ahora estamos a principios de junio de 2021 y la vida en los Estados Unidos está comenzando a volver a la normalidad. Recibí mi segunda dosis de la vacuna Pfizer el 12 de mayo. Pude ir a una pequeña fiesta en una casa, un "melómano", el fin de semana pasado y presentar algunas de mis composiciones recientes para una audiencia invitada en Portland, Oregon. En una mejor nota, mi orquesta ha vuelto a la vida musical con ensayos y conciertos programados al aire libre para este verano, ¡la primera vez que hacemos música juntos desde febrero del 2020!

Índice

Introducción

Entrevista a Jesús Rueda

Entrevista a Fernando Buide del Real

Entrevista a Jesús Torres

2020 ha sido un año radicalmente distinto, nadie esperaba el impacto tan potente y dañino de una pandemia como el coronavirus. Desde la persona más común al artista más reputado, todos nos hemos visto afectados de una forma u otra. Pero a pesar de todo, incluso del dolor y la tragedia, la vida sigue y nosotros continuamos recorriendo su curso. A modo de recapitulación del año, he realizado una entrevista a tres compositores españoles, para que nos cuenten sus experiencias en medio de esta situación tan excepcional.

Entrevista a Jesús Rueda

Fotografía cortesía de Mette Perregaard

¿Cómo le ha afectado la pandemia y el confinamiento, tanto a nivel personal como creativo?

Al principio no hubo problema, estoy acostumbrado a permanecer encerrado durante días. A la tercera o cuarta semana comencé a tener algunos problemas por falta de actividad física y movimiento: era muy curioso notar sonidos y vibraciones que normalmente uno no siente debido a la actividad y al bullicio de la ciudad. En el segundo mes de confinamiento entré en una fase diferente, extraña, dejé de componer durante los dos meses siguientes, supongo que debido a la falta de estímulos.

En condiciones normales suelo salir todos los días a dar largos paseos por la ciudad y son estos paseos, en mi caso, el combustible necesario para crear. La ciudad me ofrece un infinito teatro de experiencias, escenas, flashes, ideas... y a esto sumar las librerías de viejo, en donde aguardan múltiples sorpresas en forma de libro. Pienso en la librería de mi amigo Ángel Jarne, en la que nos reunimos periódicamente, cuando echa el cierre, un grupo de amigos compositores y escritores (Ángel es un magnífico compositor), y al calor de las viandas y de la bebida nos ponemos al día con nuestras obras. En junio retomé la actividad compositiva, y desde entonces mantengo un ritmo de escritura constante.

¿Cree que este fenómeno cambiará a largo plazo el panorama de la música clásica? Si es así, ¿De qué forma?

A corto plazo ya lo ha cambiado. Nuestra actividad casi está paralizada. A largo plazo no creo. Espero que se retome todo con normalidad. En general, en condiciones normales siempre hay cambios y evoluciones, por lo que no volveremos al mismo punto en el que lo dejamos a principios de 2020. Por otro lado la música continuará, siempre ha sido así a pesar de las epidemias y las guerras. Tenemos magníficas generaciones de músicos, la más joven es numerosa y excepcional. ¿Podríamos imaginar un futuro en el que estos brillantes músicos no formaran dúos, cuartetos, ensembles y orquestas de la mayor calidad? Yo no. Lo dramático de la situación actual, además del tema sanitario, es el económico. Quiero decir que si una orquesta desaparece, difícilmente volverá a retomarse en el futuro. Por eso es importante mantener lo que ya tenemos y cuidarlo lo mejor posible.

¿Qué relación mantiene con las casas discográficas? ¿Qué opina de aplicaciones como Youtube o Spotify?

Hoy por hoy las discográficas son importantes porque siguen proporcionando un soporte sobre el que fijar y distribuir la música. También por prestigio (cada vez menos) y por las cadenas de comercialización que proporcionan. Esto quiere decir que siguen utilizándose discos en las plataformas digitales con acuerdos comerciales (Youtube o Spotify). Después están las aplicaciones de autoproducción en las que puedes subir cualquier producto fijado en cualquier soporte en la que tienes que encargarte tú de todo el proceso pre y post a través de las redes sociales.

Youtube lo uso puntualmente. Tengo una cuenta en la que suelo subir audios míos que no están comercializados en disco. También lo uso de vez en cuando para informarme de músicas y autores que me interesan. Spotify lo usé al inicio de la aplicación, hace ya unos años. Ahora no lo uso. Hacía años que no escuchaba cd’s en casa pero en los últimos tiempos he vuelto a escucharlos. Tal vez porque me permite focalizar mi atención en un solo disco y me impide estar haciendo zapping. Y tengo que decir que así disfruto más de la música.

La pandemia coincide con el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven. ¿Cómo le ha influido el compositor germano?

Cada vez más. Ha sido como un largo camino desde la casi incomprensión que sentía por su música en mi primera juventud hasta el deslumbramiento final en la madurez. Es cierto que siendo casi un niño disfrutaba tocando alguna de sus sonatas asequibles, pero entonces ya me gustaban la Patética, Waldstein, etc. y por supuesto la Sinfonía 5 y 9. Pero más allá de esas obras no conseguía traspasar un discreto interés por su obra. Con el pasar de los años su música fue haciéndose cada vez más presente en mi vida musical, con los cuartetos, las últimas sonatas para piano, los conciertos... y he llegado al punto en que se ha convertido en un horizonte inabarcable y luminoso. Comenzar a escuchar una obra suya y seguir la línea argumental puede ser uno de los ejercicios más sugestivos que pueda uno imaginar.

A modo de anécdota diré que a principios de este milenio presenté durante tres años los conciertos para jóvenes en la Fundación Juan March. Estos conciertos estaban diseñados para cubrir el espectro musical occidental desde el siglo XVIII hasta mitad del XX. Me impactó ver el interés de los jóvenes por la música de Bach, un poco menos por la de Mozart o Haydn. Pero cuando sonaba la de Beethoven el silencio y la concentración eran totales, absolutos. Después, con Brahms, Debussy o Britten bajaba la concentración. Aquí quedaba claro el poder inmediato de su música. Hoy sus cuartetos, especialmente los últimos, son un punto de referencia en mi pensamiento musical. En sus últimos años Beethoven se afianzó en la creencia que el genero del cuarteto era la forma perfecta para su futura música, aquella que ya no pudo escribir.

¿Qué obras ha compuesto desde la declaración de la pandemia hasta el día de hoy?

Desde febrero hasta el momento presente he escrito ocho obras, de las cuales seis son de gran formato. He trabajado mucho porque necesitaba quitarme de encima toda esta música. También porque la pulsión me empujaba hacia delante, intentado no mirar atrás.

¿Qué nuevos desafíos cree que encuentra el compositor en las condiciones actuales?

Una situación de crisis como la actual, sumada a la económica que ya padecíamos, ha puesto en una encrucijada muchos aspectos de nuestra profesión. No somos los creadores y músicos los únicos. Una parte de la sociedad se encuentra sumida en el mismo desastre. Además de las posibles causas por las crisis anteriormente citadas creo que el desarrollo e incremento de internet como referencia de nuestras vidas han cambiado muchísimas cosas. Desde luego que muchas para mejorar nuestras vidas, pero otras nos han cambiado definitivamente y no estoy muy seguro en qué dirección. No digo que esto sea negativo, pero provoca distorsiones constantes en hábitos, sistemas, modos profesionales afianzados...

Posiblemente internet es un arma temible que entró de lleno en un mundo frágil y desprotegido y todavía no nos hemos repuesto del golpe. Nunca antes se había producido algo tan global a tantos niveles. Por otro lado no entiendo la banalización que se está produciendo en la sociedad, en la política, en la enseñanza, de algo tan importante y fundamental como es la cultura. Puede sonar un discurso de un snob (o esto es lo que muchos nos hacen creer), pero no lo es. Sin cultura no hay crítica, solo hay una sociedad manipulada
por las emociones e invadida de fakes, incapaz de ver más allá de sus propias narices.

¿Qué lecciones personales extrae de la situación actual?

Humildad, comprensión, aceptación, resistencia, trabajo paciente y continuado y confiando en el futuro, aunque sea incierto. Observar, probar estrategias con perspectiva; elaborar proyectos (incluso ambiciosos), pero sin anticipar nada debido a la volatilidad del presente. Hacer solo aquello en lo que crees, confiar en ello. Festina lente. La desesperación no ayuda a construir: vida frugal, gasto mínimo. Descubrir que no necesitas tanto para vivir. Con lo que ya tienes es casi más que suficiente. Cerrar grifos y tapar agujeros, soltar amarras. Intentar ver pasar el tiempo con otro ritmo. No es la vida la que te pasa por encima, no pierdes el tren, eres tú el que pasas por la vida, con tu paso tranquilo y confiado. Todo esto es aplicable a la situación actual o a cualquier otra.

Artículo dedicado a las sinfonías del autor

Entrevista por el estreno de su quinta sinfonía

Entrevista a Fernando Buide del Real

¿Cómo le ha afectado la pandemia y el confinamiento, tanto a nivel personal como creativo?

A nivel personal esta pandemia ha sido un momento complicado, por el aislamiento personal al que tuvimos que enfrentarnos individualmente y como sociedad. Es cierto que en un momento en que tantos proyecto artísticos se han paralizado o pospuesto, el ser profesor en un conservatorio me aportó estabilidad personal. Pero también es cierto que como compositor varios proyectos y conciertos se vieron cancelados o pospuestos, creando una incertidumbre que desanimó mucho. Con todo, creo que las crisis deben aprovecharse para intentar salir reforzado y renovarse; espero que después de unos meses de desánimo personal y artístico pueda haber aprovechado esta situación como un momento de crecimiento personal.

¿Cree que este fenómeno cambiará a largo plazo el panorama de la música clásica? Si es así, ¿De qué forma?

No estoy seguro de que esta crisis vaya a cambiar sustancialmente la manera en que se produce y consume música clásica. En todo caso no creo que sea un cambio tan grande como la globalización que supuso poder acceder a cualquier repertorio o género de música a través de internet. Incluso puedo intuir un aspecto positivo que será la revitalización de los conciertos y artes escénicas en general; creo que gran parte de la sociedad se ha planteado la necesidad y el deseo de las artes en vivo, con el calor de los intérpretes y el público; hay un hartazgo de lo virtual y telemático.

¿Qué relación mantiene con las casas discográficas? ¿Qué opina de aplicaciones como Youtube o Spotify?

Creo que estas plataformas han ayudado a disponer de manera más sencilla e inmediata de cualquier repertorio y género de música. Sin embargo cada vez escuchamos más de una manera más fragmentaria y rápida. Parece que una obra de más de un par de minutos no tenga cabida o difusión en este tipo de plataformas.

La pandemia coincide con el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven. ¿Cómo le ha influido el compositor germano?

La obra de Beethoven siempre fue un referente desde mis tiempos de estudiante, sus composiciones siempre fueron un modelo de organización musical y de la capacidad comunicativa y expresiva de la música. Volver a estudiar e interpretar su obra es una de las maneras de mantener el aprendizaje y formación constante que como músico uno necesita. Sus partituras siempre tienen algo nuevo que ofrecernos cada que volvemos a ellas.

¿Qué obras ha compuesto desde la declaración de la pandemia hasta el día de hoy?

He escrito unas canciones para soprano y orquestas con textos chinos; el estreno fue hace unas semanas con la orquesta sinfónica de Suzhou. También he comenzado a escribir varios trabajos que había empezado tiempo atrás y no había tenido tiempo para finalizar, tanto para orquesta como para cuarteto de cuerda.

¿Qué nuevos desafíos cree que encuentra el compositor en las condiciones actuales?

Yo creo que el mayor reto que tiene el compositor hoy en día es el riesgo de la invisibilidad, recobrar el papel comunicador que los creadores de música puedan seguir teniendo. Y ese papel comienza por establecer de nuevo lazos con los intérpretes de una manera fluida y habitual.

¿Le interesa el género de la sinfonía? ¿Se plantea escribir una obra dentro del género?

Me interesa mucho la música sinfónica y he escrito diversas obras para orquesta; nunca me he planteado escribir una sinfonía como tal (tampoco sabría definir lo que es exactamente una sinfonía hoy en día). Si espero seguir componiendo obras para formaciones sinfónicas.

¿Que lecciones personales extrae de la situación actual?

La importancia y el papel central que juegan las personas que queremos y nos rodean. Me ha ayudado a reflexionar y valorar cuáles son las prioridades que uno define para su vida. La música es importante, pero las personas están por delante de ella.

Página web del compositor

Entrevista a Jesús Torres

¿Cómo le ha afectado la pandemia y el confinamiento, tanto a nivel personal como creativo?

En la parte personal, y como a buena parte de la población, me he visto afectado al haber padecido la enfermedad algún familiar muy cercano. En la parte creativa, el largo confinamiento ha tenido momentos de desánimo con otros
altamente productivos.

¿Cree que este fenómeno cambiará a largo plazo el panorama de la música clásica? Si es así, ¿De qué forma?

Cambiará como lo está haciendo todo nuestro mundo social, económico y cultural. Espero que saquemos conclusiones positivas de ella. No todo tiene que ser negativo.

¿Qué relación mantiene con las casas discográficas? Qué opina de aplicaciones como Youtube o Spotify?

Tengo muy buena relación con el sello IBS Classical. Han aparecido diversas obras mías en los últimos años y la
intención de su director, Paco Moya, es grabar la mayor cantidad de ellas en un futuro. Youtube es una plataforma única para la difusión de nuestra música; una manera cómoda y rápida para darla a conocer. Eso sí, tienes que ser consciente de que los derechos de autor no existen, así que obviando esto, es un medio muy eficaz para presentar tu obra.

La pandemia coincide con el 250 aniversario del nacimiento de Ludwig van Beethoven. ¿Cómo le ha influido el compositor germano?

Siempre he pensado en él como el gran ejemplo de cualquier compositor, tanto en el aspecto artístico como ético. El estudio de su música sigue procurándome una extraordinaria satisfacción. Sin lugar a dudas, es del compositor que más he aprendido; su trabajo sobre el desarrollo del material es sublime y nos sirve de constante aprendizaje.

¿Qué obras ha compuesto desde la declaración de la pandemia hasta el día de hoy?

Fundamentalmente me he dedicado a la composición de la ópera de cámara "Tránsito", con texto del dramaturgo del exilio Max Aub, y que se va a estrenar en la Temporada 2020/2021 del Teatro Real, en coproducción con el Teatro Español. También compuse en abril dos breves piezas: "Spes", que me solicitó el Trío Arbós, dentro de unos encargos que hicieron a diversos compositores en esos meses de pandemia y que estrenaron en streaming en mayo; y la pieza vocal "Idea", para soprano y mezzosoprano, escrita para el Duo Timbral de Colonia. Terminada la ópera, en septiembre, he compuesto otras dos obras: "Itinerario", para saxofón barítono y cuarteto de cuerda, obra dedicada a Javier González Pereira y encargo de la Sociedad Filarmónica de Badajoz; y una nueva pieza para acordeón, "Paráfrasis", compuesta a partir de cuadros del pintor aragonés Sergio Abraín, con el que estoy colaborando en varios proyectos.

¿Qué nuevos desafíos cree que encuentra el compositor en las condiciones actuales?

Ninguno tan diferente a otros desafíos que hayamos podido tener en otros tiempos. Los compositores siempre hemos
superado las dificultades en muchos periodos de la historia reciente.

¿Qué lecciones personales extrae de la situación actual?

Me inquieta sobre todo el aspecto humano y social de esta etapa que estamos viviendo, y siempre recordaré la gran labor de todas aquellas personas que han actuado con un gesto solidario y generoso.

Artículo dedicado a su sinfonía

Página web del compositor

En la sección de Audios se han añadido índices para facilitar la búsqueda

Se están indexando las sinfonías de los compositores más importantes para facilitar la búsqueda a través de la página cuando son muy largas.  Un proyecto costoso por la gran cantidad de enlaces necesarios que se implementará paulatinamente dando preferencia a los compositores más conocidos y con mayor producción de sinfonías

A modo de prueba se han indexado las sinfonías de Hanson,   Pettersson   y   Sibelius

Próximamente se continuará con   Beethoven,   Berlioz,   Brahms,   Bruckner,   Dvorak, Mahler,   Mendelssohn,   Saint-Saëns,   Schubert,   Schumann,   Tchaikovsky   y   Vaughan-Williams

 

En esta sección se incluirán compositores de naciones no comentadas, ampliaciones de otras y actualizaciones de algunos compositores.

REZNICEK     WELLESZ     TOCH     KRENEK     MAYER     WOYRSCH     HENZE     MOYZES     MARTIN     SESTAK     SALGADO     

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