LA SINFONIA EN LA EPOCA DE BEETHOVEN

RIES

2 - La Sinfonía en la época de Beethoven

  

Haydn y Mozart fueron modelos para un grupo de compositores austríacos. Entre ellos encontramos a Adalbert Gyrowetz (1763-1850), un compositor de origen bohemio al que algunas de sus sinfonías habían sido confundidas con las de Haydn, Wenzel Pichl (1741-1805), también bohemio, autor de unas ochenta y nueve sinfonías, Paul Wranitzky (1756-1808), amigo de Mozart y de Beethoven, Bernhard Heinrich Romberg (1767-1841), Friedrich Wilhelm Rust (1739-1796), Ignaz Umlauff (1746-1796), Leopold Antonin Kozeluch (1747-1818) y a Franz Krommer (1759-1818). Estos fueron algunos de los expertos autores que no mostraban ningún interés en las innovaciones sinfónicas.

Beethoven supone un cambio enorme en la evolución de la sinfonía, llevando a la forma clásica al máximo esplendor y realizando la transición al periodo romántico.

En el año 1813 aparecen sus sinfonías séptima y octava. Entre este año y 1839, en el cual se estrena la novena de Schubert, logrando un gran éxito, aparecen una serie de compositores que intentarán atraer el éxito del público. Entre ellos encontramos a Louis Spohr (1784-1853), Ferdinand Ries (1784-1838), George Onslow (1784-1853) y Friedrich Ernst Fesca (1789-1826). Sus sinfonías fueron publicadas durante estos años y muy apreciadas por sus contemporáneos. Intentaremos explicar porque esta generación de sinfonistas ha sido casi olvidada por la historia.

Estas obras desaparecieron de los programas a partir de 1840. El público había tomado como norma las sinfonías de Beethoven y quería que las obras que se interpretasen fueran de este estilo. Veamos lo que escribe un crítico de la época en 1829.

“Si las obras de otros compositores se parecen demasiado a las de Beethoven, se les acusa de imitaciones. Pero si se alejan de este modelo no interesan al público”.

A continuación presentamos algunos de estos compositores. Todos tienen algo en común. Llega un momento en que encuentran que su estilo está desfasado y no interesan a la gente que paga para escucharlas. Entonces no solo dejan de componer, sino que ni siquiera publican sus últimas obras.

Del clasicismo se ha pasado al romanticismo pleno. Desde la muerte de Beethoven en 1827 hasta el principio de los años 1840, con los estrenos de las primeras grandes sinfonías del romanticismo, la novena de Schubert, la primera de Schumann que se estrena en 1841, se encuentra un periodo que podríamos llamar de transición. Durante este periodo es cuando se escuchan en los conciertos, las obras de los compositores que describiremos a continuación. Después son olvidados.

  

Antonín Rejcha (1770-1836) es un compositor contemporáneo de Beethoven, considerado como uno de los más importantes del clasicismo checo. Nació en Praga el 25 de febrero de 1770. Como la mayoría de los compositores de su tierra, tuvo que abandonar su patria. Llegó a Bonn donde su tío Joseph conducía la Orquesta del Elector. A sus 20 años obtuvo una plaza de flauta y conoció a su compañero en la orquesta Ludwig van Beethoven, de su misma edad y que tenía una plaza de viola. Los dos tenían el mismo maestro, Christian Neef y ambos estudiaron en la Universidad de Bonn.

Cuando la orquesta de la corte de Bonn se disolvió en 1794, por la llegada de las tropas revolucionarias francesas, trabajó primero en Hamburgo y luego en 1799 en París. Como no obtuvo el éxito esperado con sus primeros dramas musicales, viajó a Viena, donde se encontró de nuevo con Beethoven en 1802. Allí profundizó sus conocimientos con Albrechtsberger y Salieri. En Viena también conoció a Haydn. En 1808 Rejcha se estableció en París. Como compositor es famoso por el desarrollo de los quintetos de viento. Escribió diez sinfonías.

Entre ellas se encuentra la “Sinfonía en mi bemol mayor” Op.41, compuesta en París en 1799. Es la obra de un joven de 29 años en el estilo del clasicismo de Haydn. En el aspecto melódico se pueden apreciar rasgos de origen bohemio. Su construcción sigue la forma académica clásica, desarrollando los instrumentos de viento. En el final se nota la influencia de la música revolucionaria francesa de la época.

En 1818 es nombrado profesor del Conservatorio de París. Entre sus alumnos encontramos a Berlioz, César Franck, Gounod, Vieuxtemps, Onslow y Liszt.

  

Jan Václav Vorísek (1791-1825) es otro compositor checo contemporáneo de Beethoven. Estudió con Tomásek en Praga y más tarde en Viena con J.N. Hummel. En sus últimos años fue director de la orquesta de la Gesellschaft der Musikfreunde y finalmente organista de la corte, ganando en una competición a Franz Schubert. Su corta vida, murió de tuberculosis, no le permitió la creación de una gran obra. En el campo de la música sinfónica solo pudo componer dos sinfonías. La “Sinfonía en re mayor” Op.9 es una obra de juventud.

La “Sinfonía en re mayor” Op.24 fue escrita entre los años 1820 y 1821 en Viena con el título de “Primera Sinfonía”, siendo la única numerada de su autor. Su obra es un puente entre el clasicismo bohemio y el futuro nacionalismo checo. Su estilo deriva especialmente de Haydn con toques de Beethoven, cuya obra conoció en Viena.

El primer movimiento allegro con brio ya denota la influencia de Beethoven sobre las bases dejadas por Haydn y Mozart. El andante empieza con un apasionado tema resaltado por los timbales. En el desarrollo aumenta el dramatismo, para llegar dulcemente al término del movimiento. El scherzo es la parte más interesante de la sinfonía, con su clara expresión romántica que ya anuncia a Mendelssohn. En el trio se escuchan característicos toques de las trompas. Termina con un allegro con brio cuyos agitados temas nos conducen a su culminación en la coda.

  

Ernst Theodor Amadeus Hoffmann (1776-1822) nació en Königsberg (Prusia). En aquella época era la capital de la Prusia Oriental y pertenecía al reino de Prusia. Luego formó parte del Imperio Alemán hasta después de la segunda guerra mundial, que pasó a manos de Rusia, siendo actualmente conocida como Kaliningrad.

Hoffmann estudió derecho en la Universidad de su ciudad natal. Trabajó en el tribunal de la cámara de Berlín y estudió composición con Johann Friedrich Reichardt. En 1800 debe exilarse por sanción, trabajando como asesor del gobierno de Posznan. Allí escribió su primera partitura para orquesta, una obertura. En 1802, debido a unas caricaturas ridiculizando al general comandante de Posznan durante el carnaval, le valieron el traslado como consejero del gobierno de Ploczk, un pequeño pueblo situado al oeste de Varsovia. Finalmente se traslada en 1804 a Varsovia, en aquel tiempo bajo la dominación de Prusia, ejerciendo la función de consejero de estado.

La única sinfonía de E.T.A. Hoffmann fue escrita en esta época. En Varsovia intenta conseguir la plaza de primer violín en la orquesta. Al no consegirlo funda la Sociedad Musical (Musikalische Gesellschaft) y dirige la mayor parte de sus conciertos. Allí estrenó su única sinfonía. Parece ser que la obra no logró un gran éxito, pues los periódicos de la época no hablan de ello. Tengamos en cuenta que ni el público de Varsovia, ni el propio compositor conocían las primeras sinfonías de Beethoven.

Hoffmann fue un hombre polifacético, escritor, crítico musical, dibujante de caricaturas. A partir de 1816 ocupó un alto cargo en la corte suprema de Berlín. Tres de sus historias fantásticas sirvieron como libreto a Offenbach para su ópera “Los cuentos de Hoffman”.

La“Sinfonía en mi bemol mayor” parece que fue escrita en Ploczk y estrenada en Varsovia en 1806. Hoffmann era un gran admirador de Mozart. Tanto como para añadir a su nombre el de Amadeus. Su sinfonía está totalmente influida por la música del salzburgés y especialmente por su “Sinfonía Nº 39”, KV 543, escrita en idéntica tonalidad. En la introducción lenta ya se manifiesta el mundo sonoro del “Don Giovanni” que continua en el allegro, pero revestido por un lirismo que lo acerca al modo romántico. El segundo movimiento andante con moto es de carácter lírico y soñador. El menuetto es dramático. Termina con un allegro molto poseedor de un gran impulso rítmico.

  

Carl Maria von Weber (1786-1826) nació en Eutin, cerca de Lübeck (Prusia). Su origen era suevo, pero su padre, nacido en el sur de la Selva Negra, en aquel tiempo desempeñaba el cargo de director musical en la ciudad donde nació Weber. Con su padre recorrió los teatros de Alemania, recibiendo educación musical de Michael Haydn cuando estaba en Salzburg. Luego estudia en Viena y al poco tiempo es nombrado director de orquesta de la Opera de Breslau.

Mas tarde entra al servicio del Duque Friedrich Eugen von Württemberg-Oels en su castillo de Carlsruhe, cerca de Brieg en la Alta Silesia. El duque era un buen instrumentista de oboe y poseía una pequeña orquesta con excelentes músicos. Allí pasó el invierno entre los años 1806 y 1807 y compuso sus dos únicas sinfonías. Su estilo no sigue la línea de la escuela de Viena, siendo enemigo de las modernidades revolucionarias de Beethoven. Pero su música no expresa el ideal clásico de la música sinfónica pura, ya que sus pensamientos eran claramente románticos. Debido a no poder lograr una mayor expresividad, dejó la composición de sinfonías para componer óperas.

La “Sinfonía Nº 1 en do mayor” fue compuesta en 1806. Es una obra de juventud, pero ya se pueden adivinar los caracteres que reflejará en sus posteriores óperas. Como hemos dicho, su estilo no sigue la línea de los clásicos sino que muestra un concepto romántico. Quiere contar una historia en música, con lo cual se separa del ideal de música pura del clasicismo. El movimiento inicial, allegro con fuoco, posee los dos temas contrastados. El primero en do mayor, en forma de fanfarria, contrasta con el episódico segundo en si menor. El andante posee el elevado lirismo que luego desarrollará en la música para la escena. Le sigue un vivo scherzo. Pero quizás el mejor movimiento es el presto final. Se trata de un brillante moto perpetuo, con incesantes cambios y tratamiento de los instrumentos de viento como solistas.

La “Sinfonía Nº 2 en do mayor” fue terminada en 1807, escrita como la primera en el castillo de Carlsruhe. Con esta obra no logró la consistencia que tiene la primera. El primer movimiento allegro se inicia con un solemne tutti, dando la presentación del primer tema, de acento popular, al oboe. La trompa es la encargada de interpretar el segundo tema, con un color reconocible como típico de Weber. En el adagio, ma non troppo, sigue el melodismo narrativo, similar al de su anterior sinfonía. Después de un breve menuetto, termina la obra con un scherzo en el que abundan las intervenciones imprevistas y que al final acaba tan bruscamente como había empezado.

Interesado por la ópera alemana, en 1813 se convierte en director del Teatro Alemán de Praga. Tres años mas tarde es nombrado director de la Opera de la Corte en Dresde. Después de presentar sus óperas en Berlín y Viena, su último viaje fue a Londres para el estreno de “Oberon”, ópera encargada por el Covent Garden. Su salud ya estaba seriamente dañada por la tuberculosis, muriendo en dicha ciudad, dos meses mas tarde del triunfal estreno.

  

Ferdinand Ries (1784-1838), nace en Bonn y en 1801 se traslada a Viena para continuar sus estudios musicales. Allí es discípulo de Beethoven, recibiendo clases de piano desde 1801 a 1804, siendo tan bien valorado que le confió la parte solista en la interpretación de su tercer concierto para piano, en un concierto en Viena. En el mes de noviembre de 1805 Napoleón marcha sobre Viena y Ries como ciudadano de Bonn, que en aquella época era aliada de Francia, debe enrolarse en la armada francesa. Declarado inútil se queda un año en Bonn y luego viaja a París sin conseguir el éxito. En 1808 regresa a Viena permaneciendo allí hasta que el 5 de abril de 1809, el emperador de Austria, Francisco I, declara la guerra a Napoleón. Pero la victoria acompaña a los franceses y Viena capitula el 12 de mayo. Ries es movilizado esta vez por los austríacos, pero se escapa, regresando a Bonn en el mes de julio.

Después de la derrota de Wagram, el 14 de octubre se firmó el humillante tratado de paz para Austria, en Schönbrunn. Ries permanece un año y medio en Bonn y durante este periodo compone su primera sinfonía. No puede sorprendernos el carácter marcial de esta obra dadas las circunstancias de su época.

La “Sinfonía Nº 1 en re mayor” Op.23 es la primera de las ocho sinfonías que compuso Ries y cuya numeración, realizada por el propio autor puede llevarnos a engaño. Además dos de ellas no fueron publicadas. Entre las publicadas, la número 5 corresponde a la segunda compuesta. Las dos no publicadas son la “Sinfonía en mi bemol mayor” de 1822 y la última, la “Sinfonía Nº 7 en la menor” Op.181 compuesta en 1835.

La primera sinfonía, compuesta en 1809, fue publicada en 1811 y estrenada el 4 de octubre de 1812 con la orquesta de la Gewandhaus de Leipzig. La crítica la encontró con reminiscencias demasiado próximas a Beethoven. A pesar de todo fue una de sus sinfonías más populares y más interpretadas hasta el año 1831.

Después de una introducción lenta, el Allegro molto vivace aparece con el tema principal de ritmo marcial, reforzado por las fanfarrias de trompetas y trompas. Una melodía aparece en las maderas. Las cadencias nos hacen pensar en la sinfonía Júpiter de Mozart y en la primera de Beethoven. El segundo movimiento es una Marche funèbre en la menor. Una llamada de las trompas conduce al tutti de la orquesta. Un tema lírico cantabile aparece en los clarinetes. Es un tipo de música nacida con la Revolución Francesa.

El tercer movimiento Menuetto moderato también contiene el elemento marcial. Un tema de danza con interferencias de las trompetas y trompas. El trio tiene un aspecto alegre e idílico, pero pronto es interrumpido por el tutti de la orquesta creando confusión. El allegro final empieza con la melodía estilizada de un toque de tambor militar. Es un movimiento en forma sonata, pero con la estructura de un rondó, al ir repitiendo el primer tema como estribillo. Termina con una coda con victoriosos toques de trompeta.

Ries realiza una gira de conciertos que lo llevan a Estocolmo, a Rusia y en el mes de abril de 1813 a Londres. Allí permanecerá diez años encontrando finalmente el éxito. Forma parte de la Philharmonic Society que dirige de 1815 a 1821. Para esta sociedad compone una “Sinfonía en re menor” que será mas tarde publicada como Nº 5.

La“Sinfonía Nº 5 en re menor” Op.112 es en realidad su segunda sinfonía, escrita en Londres en 1813 y estrenada el 14 de febrero de 1814 con gran éxito. Pero no sería publicada hasta el año 1823 como Nº 5 y de aquí viene la confusión.

Las sinfonías de Ries tienen mucha influencia de su maestro, Beethoven. Esto se puede comprobar en el primer movimiento de la sinfonía, que nos recordará enormemente las entradas del viento en las sinfonías beethovenianas, especialmente de la tercera y la quinta. A pesar de todo, se puede observar que en su último movimiento aparece un tema presentado de tal modo que se anticipa a Berlioz.

En la orquestación no usa clarinetes, pero en cambio utiliza tres trombones en la mayoría de movimientos. El primer movimiento allegro nos recuerda la música de Beethoven, especialmente en el tratamiento de los instrumentos de viento. Una mezcla de temas heroicos mezclados con aires de danza. El movimiento lento larghetto tiene el carácter de un intermezzo, con una bella melodía elegíaca como segundo tema. El tercer movimiento scherzo nos vuelve a recordar a Beethoven, especialmente en el trio que tiene un parecido con las danzas de los campesinos. El allegro final, aunque en su principio evoca a Haydn, contiene un original desarrollo confiado a la madera y conducido por el primer oboe, que ya nos anuncia a Berlioz. La obra termina en stretta en la tonalidad principal.

La“Sinfonía Nº 2 en do menor” Op.80 fue estrenada poco tiempo después de la anterior. El 18 de abril de 1814 en Londres, en un concierto de la Philharmonic Society, para la cual había sido escrita. Es su segunda sinfonía editada, en 1818, en Alemania, como el resto de sus sinfonías. La dedicó a su maestro Beethoven. Después de su estreno en Leipzig, en 1819, se convirtió en su obra más popular en los países de lengua alemana.

Podemos apreciar la influencia de Beethoven, en especial de su tercera sinfonía, en el primer movimiento allegro ma non troppo. El segundo movimiento, andantino, tiene un carácter especial, como se puede observar en los movimientos lentos de sus sinfonías, que conservan un sentido dinámico. El complejo tema principal está construido por fragmentos de melodías y motivos variados. Un motivo en forma de marcha lo separa del segundo tema, un peculiar motivo rítmico. El desarrollo se basa en el motivo melódico del tema principal. El vivo menuetto contiene un contrastante trio con clara influencia beethoveniana. La sinfonía termina también con un allegro ma non troppo, para cerrar el ciclo. Tiene forma de rondó, repitiendo intermitentemente el segundo tema.

La “Sinfonía Nº 3 en mi bemol mayor” Op.90 fue estrenada el 15 de mayo de 1815 por la Philharmonic Society, obteniendo gran fama en Londres, pero no en Alemania. En la orquestación sustituye los oboes por clarinetes y solo utiliza el trombón bajo.

Empieza con una breve introducción grave, cuyo tema servirá como tema principal del allegro. Después de la presentación del tema secundario lírico se repite la introducción. El desarrollo empieza utilizando el tema secundario y finalizando de nuevo con la introducción grave. Sigue la reexposición, terminando con un epílogo en forma de coda.

El segundo movimiento larghetto quasi andante tiene el carácter de un intermezzo, parecido al de su anterior sinfonía Nº5. Destaca la sección central, con imitaciones entre el primer clarinete y el fagot. Continúa con un minuetto que a pesar de su nombre es un scherzo, con dos tríos de sonoridad contrastante, el primero a cargo del primer violín. La sinfonía termina con un allegro vivace cuyo primer tema es la inversión del primer tema del movimiento inicial. Con ello Ries crea una unidad estructural en su obra. El movimiento tiene una estructura compleja, usando frases rítmicas junto con otras de brillante contenido lírico.

La“Sinfonía Nº 4 en fa mayor” Op.110 fue compuesta en 1818 en Londres y publicada en Leipzig en 1823. Está dedicada a Louis Spohr que visitó a Ries durante el año 1820. Spohr apreciaba mucho las obras de Ries. En 1848, cuando prácticamente Ries estaba olvidado, Spohr entonces director de orquesta en la corte de Kassel, todavía la interpretó.

La orquestación comprende además de los instrumentos habituales en la época, tres trombones y un contrafagot. El primer movimiento empieza con un andante, con llamadas del viento, conduciendo al primer tema del allegro de tipo triunfal, que nos recuerda al Beethoven de la quinta. Durante todo el movimiento son constantes los recuerdos del maestro. Termina con una brillante coda. El andantino empieza con un tema melódico, con intervenciones solistas del violoncello y tiene también influencias de Beethoven, en particular de la Pastoral. Uno de los temas recuerda el que más tarde usará Richard Strauss en su “Don Juan”.

El scherzo con estructura idéntica al de su quinta sinfonía, contiene un trío contrastado, en el cual sobresale el tema cantabile interpretado por el violoncello, en forma de canción popular. El allegro molto final es en forma de rondó con sus dos temas contrastados, como en sus anteriores sinfonías, sin evolucionar hacia formas mas libres, como había hecho Beethoven. Termina con una brillante coda para intensificar el efecto del final.

La“Sinfonía Nº 6 en re mayor” Op.146 fue terminada en 1822 y estrenada el 13 de junio del mismo año en un concierto de la Philharmonic Society. En 1826 realiza modificaciones en el adagio y añade música turca al final, cuando es presentada en Düsseldorf durante el Festival de Música del Bajo-Rin.

En esta sinfonía Ries pretende cambiar sus modelos de inspiración recurriendo a la era preclásica, para separarse de Beethoven. Pero su estilo de instrumentación no cambia, ampliando la orquesta con cuatro trompas. Empieza con una introducción lenta antes del allegro, con sus temas emparentados, logrando un movimiento unitario, de gran fuerza. El menuetto de carácter solemne, nos recuerda la música de Händel. El trio es de carácter bucólico, de tono alegre. El retorno del menuetto es característico por el contrapunto de las cuerdas frente a las maderas interpretando el tema solemne. El larghetto con moto es preparatorio del allegro final, con un primer tema lleno de pausas y un segundo más lírico.

En el allegro con brio final aparece la música turca en la presentación del tema principal. Para ello Ries añade a la orquesta, en su revisión de 1826, una flauta piccolo, triángulo, platillos y tambor. Esta música turca famosa en la época de Mozart, de exotismo oriental, estaba promovida por la proximidad a Viena de las tropas del Imperio Otomano, pero en la época de Ries ya estaba olvidada. En 1825 había dirigido la novena sinfonía de Beethoven, en la cual emplea estos instrumentos en un contexto muy diferente. Se supone que aquello le produjo una reflexión que le conduciría a emplear aquellos instrumentos en su movimiento final, dándole mas espectacularidad. Este final en forma sonata contiene una larga coda, que con el empleo de la música turca termina alegremente.

La “Sinfonía Nº 8 en mi bemol mayor” Sin Op.30 fue compuesta en Londres en 1822 y no publicada. Por ello Ries no la numeró y carece de número de opus. Al parecer fue estrenada por su propio autor en Aachen durante el Festival del Bajo Rin en 1825.

El primer movimiento adagio con moto, allegro vivace empieza con una introducción lenta que anticipa el tema principal, un tema parecido a los usados por Haydn. Un segundo tema lírico nos trae recuerdos de Mozart. En el desarrollo juega con el tema principal de manera contrapuntística. Termina con una recapitulación abreviada y una larga coda acabada en una brillante stretta.

El segundo movimiento andante con moto, tiene una estructura mezcla de la forma sonata y del tema con variaciones. El tema principal recuerda al usado por Haydn en el movimiento lento de su “Sinfonía golpe de timbal”. Si tomamos la forma sonata el segundo tema sería una variación del primero.

El scherzo es del tipo de Beethoven, con sus llamadas de trompas. El trio nos presenta un momento de calma con efectos de eco antes de la repetición del scherzo.

El último movimiento consiste en un allegro, que mezcla la forma sonata con el rondó. Alterna un vigoroso tema principal con motivos líricos. Después de la repetición de la primera parte, el desarrollo comprende una vistosa sección fugada. Después de la reexposición finaliza con una coda, formada por un ostinato de dos compases terminando en stretta.

La“Sinfonía Nº 7 en la menor” Op.181 fue compuesta en 1835 y tampoco publicada, en una época en que su estilo estaba totalmente desfasado. A partir de 1830 casi había dejado la composición, al darse cuenta que los gustos musicales se habían separado tanto de su estilo propio, que se veía incapaz de seguir componiendo. Pero el recibir una demanda proveniente de un grupo de melómanos de Viena, para la composición de una nueva obra, le animó para su escritura. Trabajó en su construcción durante la primavera y el verano de 1835.Un editor, Haslinger, compró la obra a los vieneses y la envió a un concurso en 1836 que ganó el compositor Franz Lachner. La obra de Ries fue olvidada y su estreno ha tenido que esperar casi 170 años. Interpretada en el mes de mayo de 2002 por la Zürcher Kammerorchester dirigida por Howard Griffiths.

El primer movimiento allegro con spirito carece de introducción. Comienza con un fuerte acorde que nos conduce a un tema de gran intensidad y a un segundo más ligero. La parte de desarrollo consiste en combinaciones sucesivas o en forma contrapuntística de fragmentos de dichos temas. La coda se basa en el tema principal.

El segundo movimiento, larghetto con moto, también está escrito en forma sonata. El primer tema alterna con un motivo melódico presentado primeramente por los violoncelos. Este motivo reaparece durante el desarrollo interpretado por la madera y el violín.

El scherzo consiste en un allegro non troppo interrumpido por dos trios, el primero con una melodía hímnica interpretada por la madera y la trompa. Después de volver a la sección de scherzo aparece el segundo trio. Una repetición del scherzo de modo modificado cierra el movimiento.

El movimiento final es un allegro vivace, precedido de una introducción lenta. Utiliza la forma sonata mezclada como otras veces con el rondó. El tema principal tiene forma de marcha rápida semejante al scherzo. La introducción lenta se repite separando la exposición del desarrollo y antes de la coda. En este último caso la melodía se alarga interpretada por el clarinete. El tema principal en forma de marcha termina la obra.

Sus obras terminaron de interpretarse regularmente a partir de 1840. Se consideraron superadas por las de nuevo estilo presentadas por Mendelssohn y Schumann. Solo Beethoven permaneció como genio.

  

Ludwig Spohr (1784-1859) nació en la capital del ducado de Braunschweig (Brunswick) perteneciente a Prusia el 5 de abril de 1784. Ganó gran reputación como violinista, entrando a sus quince años al servicio de la orquesta de la corte del Duque de Brunswick. Estudia con Franz Eck, quién lo lleva a Rusia en 1802, para realizar una gira de recitales. A partir de 1804 vuelve a dar conciertos por el norte de Alemania. En 1805 fue nombrado director de orquesta en la corte de Gotha en Sajonia, perfeccionando el arte de la dirección durante los siguientes siete años.

Entre las novedades como director de orquesta, introdujo el empleo de la batuta. El nombre proviene del francés batôn que significa bastón, designando el trozo de madera con el cual los directores marcan el compás. Realizó diferentes giras como violinista. En el campo de la música sinfónica compuso diez sinfonías.

La “Sinfonía Nº1 en mi bemol mayor” Op.20, es una obra encargada en 1810 para el Festival de Música de Frankenhausen, el primero celebrado en Alemania. La obra se terminó en el mes de abril de 1811 y se estrenó en Gotha y en Leipzig, antes de su presentación en el segundo Festival de Frankenhausen en el mes de julio, alcanzando un notable éxito. Esta obra fue muy apreciada por los ingleses.

Su orquestación utiliza pares de flautas, oboes, clarinetes, fagots, trompas y trompetas, tres trombones, timbales y cuerda. Es una obra de la primera época de Spohr, cuando su ídolo era Mozart y deseaba imitarlo

El primer movimiento, adagio, allegro empieza con una introducción inspirada en la sinfonía 39 de Mozart. Continúa con un festivo allegro, caracterizado por la repetición de tres notas en su segunda parte. El segundo tema tiene una forma parecida a una marcha. El desarrollo está basado fundamentalmente en el primer tema con empleo de formas contrapuntísticas.

El segundo movimiento larghetto con moto contiene un tema principal al estilo de Haydn. La sección intermedia es más apasionada. La repetición final está embellecida por elegantes figuraciones.

El scherzo fue criticado por ser demasiado largo. Spohr decidió eliminar las repeticiones. Usa temas de danza en forma de menuetto. Termina con un allegretto con un tema jubiloso y un desarrollo más complejo.

En 1813 Spohr dirige el Theater an der Wien en Viena, donde establece una cordial amistad con Beethoven. En 1817 es nombrado director de la ópera de Frankfurt y realiza varias giras por Italia, Londres en 1820 y París en 1821.

La “Sinfonía Nº 2 en re menor” Op.49 fue terminada en Londres en 1820 como parte de su contrato. Estrenada en un concierto de la Philharmonic Society el 10 de abril de dicho año. Se dice que en este estreno Spohr usó la batuta de madera por primera vez. En Alemania había usado rollos de papel o el arco de su violín para dicho fin. Los músicos ingleses lo observaron con reparo, pero pronto fue aceptado como medio eficaz para la dirección de la orquesta. En inglés lo llamaron baton.

El primer movimiento allegro en forma de sonata, contiene dos temas en los que se nota el gusto de Spohr por la melodía, especialmente en el acompañado por el trémolo de las cuerdas. El larghetto empieza con un dulce tema al que sigue el segundo mas apasionado. Escrito en forma de lied termina con la repetición del primer tema. El scherzo es de estilo marcial con un trio contrastante. El vivace final tiene forma de rondó con un segundo tema muy ligero de tipo danzante con sabor italiano.

Podemos dividir la producción sinfónica de Spohr en dos grupos. El primero explota el campo de la música pura, entre los años 1820 y 1837. El segundo grupo lo podríamos titular como el de las sinfonías programáticas.

En el año 1823 Spohr fija su residencia en Kassel como Director de Música del Electorado de Hesse, recomendado por Weber que había rechazado el empleo. En sus primeros años de estancia se concentró en la ópera, el oratorio y la música de cámara.

La “Sinfonía Nº 3 en do menor” Op. 78 fue terminada en marzo de 1828 en un momento de máxima felicidad para su autor, tanto en la vertiente profesional como personal. La muerte de Weber y de Beethoven lo acreditaban como el mayor compositor vivo, tanto en Alemania como en Inglaterra. En el plano afectivo había llegado a un plano de estabilidad en su relación con Dorette después de 22 años de feliz matrimonio. Sus dos hijas mayores estaban casadas y la pequeña de solo 10 años era una fuente de felicidad. Su trabajo en Kassel como director musical estaba en concordancia con sus deseos.

Se estrenó en Kassel en el concierto del día de Pascua de 1828, junto a la novena sinfonía de Beethoven, ambas dirigidas por primera vez por Spohr. La tercera de Spohr permaneció como obra de repertorio durante todo el siglo, conducida entre otros por Mendelssohn, Wagner y en Londres por Sullivan, Mackenzie y Sterndale Bennett.

El primer movimiento andante-grave, allegro empieza con una introducción lenta cuyo tema principal se convertirá en los dos temas del allegro. Un movimiento jovial pero teñido con cierta melancolía. El movimiento lento larghetto es de carácter romántico en forma de una canción de amor, acaso lo compuso pensando en su mujer Dorette.

El scherzo nos muestra un mundo en claroscuro con un trio más luminoso, dominado por los instrumentos de viento. Termina con un allegro, cuyos temas son presentados en sus primeros compases. Música optimista con amplio empleo del contrapunto, en un desarrollo que culmina en una fuga. Una coda en forma de fanfarria finaliza la obra.

La década de los 1830 será penosa para el compositor. Su hermano Ferdinand muere en 1831 y poco después su amigo Carl Pfeiffer a los 28 años, autor de libretos de ópera y de poemas. La enfermedad de su esposa Dorette es otro motivo de preocupación.

El año 1832 fue un año difícil para la música en la corte de Kassel. El príncipe Friedrich Wilhelm asume el poder al retirarse su padre del cargo de Elector. Su hijo se encuentra privado del dinero necesario para el mantenimiento de la ópera. Spohr se encuentra con menos trabajo y más tiempo para componer. Por ello decide empezar una nueva sinfonía.

La “Sinfonía Nº 4 en fa mayor” (La Consagración de los tonos) Op. 86, fue compuesta en el verano de 1832 en Neundorf. Como excepción, en el primer grupo encontramos una sinfonía que ya posee un cierto programa. Se basa en un poema de Carl Pfeiffer perteneciente a una colección que había sido publicada recientemente. Spohr escogió el poema “Die Weihe der Töne” para una cantata a la memoria del escritor, pero finalmente decidió hacer una sinfonía describiéndola como “characteristisches Tongemälde in Form einer Sinfonie”, poema sinfónico en forma de una sinfonía.

A pesar de algunas críticas desfavorables, diciendo que su carácter programático denotaba una falta de inspiración, la obra fue bien recibida por el público, tanto en Alemania como después en Inglaterra.

El primer movimiento largo, allegro, empieza con una introducción lenta, explicando el nacimiento de la música a partir del silencio. El allegro escrito en forma sonata incluye el susurro del viento y cantos de pájaros interpretados por la madera. En la parte central asistimos a la formación de una tormenta. En la recapitulación la tormenta se desvanece y en la coda se aleja hasta desaparecer.

El segundo movimiento andantino, allegro está compuesto por tres partes. Muestra las diferentes funciones de la música. Primero como canción de cuna, luego como danza y finalmente en forma de serenata. En esta última aparece un expresivo solo de violonchelo. La parte final es compleja con la mezcla de los tres temas. El propio Spohr la tuvo que dirigir en Inglaterra para que fuera entendida.

El tercer movimiento corresponde a un scherzo en tempo de marcha. Siguiendo las líneas literarias, expresa el uso de la música como elemento heroico. Las fanfarrias nos muestran a los soldados partiendo para la batalla. El trio expresa la ansiedad de los que se han quedado en la retaguardia, esperando el regreso de las tropas. Finalmente las tropas regresan victoriosas a los sones de la marcha. Termina con una canción coral como acción de gracias.

El último movimiento larghetto, allegretto representa el entierro del amigo muerto. Después de un desolado comienzo, con tristes melodías, emplea la coral “Begrabt den Leib”, entierra el cuerpo, como punto de consuelo.

Dorette Spohr enferma intermitentemente durante algunos años, muere en el mes de noviembre de 1834. Para aumentar mas su dolor, cuando intenta relajarse haciendo un viaje a la costa holandesa con su tía Minchin, ésta muere repentinamente

Spohr recuerda con nostalgia los felices días pasados con Dorette en Gotha, Viena y en Kassel. Cree que un nuevo matrimonio podrá devolverle la felicidad perdida. Dos años mas tarde se casa con la joven pianista de Kassel, Marianne Pfeiffer, hermana de su amigo, el escritor Carl Pfeiffer.

La “Sinfonía Nº 5 en do menor” Op. 102 fue terminada en el año 1837. El primer grupo de sus sinfonías termina con esta obra. Las siguientes pertenecen al segundo grupo con sus características programáticas.

La composición de esta obra empieza en el mes de noviembre de 1836, con la escritura de una obertura-fantasía sobre la versión de Ernst Raupach de la conocida obra de Calderón “Celos del aire”. Spohr no quedó satisfecho con su obra y cuando al año siguiente le pidieron la composición de una sinfonía para los Concerts Spirituels de Viena, retocó la obertura convirtiéndola en el primer movimiento de su nueva sinfonía, que terminó durante los meses de agosto y septiembre de 1837.

Se estrenó en Viena el 1 de marzo de 1838 con un gran éxito, siendo alabada hasta por Robert Schumann. En ella parece reflejarse todos los acontecimientos ocurridos en la última década, especialmente la muerte de su mujer Dorette.

El primer movimiento andante, allegro, empieza con un idílico pasaje recordando la felicidad pasada. Pero pronto es interrumpido por el tormentoso primer tema del allegro y un segundo tema rítmico. Después de un breve desarrollo retorna el tema lento del principio que se convierte en una expresiva melodía. El tema es cortado por fragmentos del allegro a modo de reexposición.

El segundo movimiento larghetto expresa profundos sentimientos y contiene un impresionante climax en la sección central, iniciada por una frase en fugato. Continúa con un scherzo, como una forma de interludio idílico que contiene un trio dominado por el viento.

Termina con un presto, en forma de una fantasía contrapuntística. Spohr parece aceptar la vida como es, sin retornar a los paraísos perdidos. Pero la vida todavía le reservaba un nuevo golpe. Su querida hija menor, Therese, muere a la edad de 19 años el próximo año.

La “Sinfonía Nº 6 en sol mayor” (Historische im Stil und Geschmack vier verschiedener Zeitabschnitte) Op.116, “Histórica en estilo y al gusto de cuatro distintas épocas”, fue compuesta durante los meses de julio y agosto de 1839. Es una obra programática que intenta explicar la evolución de los estilos en la música. Los presenta en forma de contraste entre los elementos clásicos y los modernos. Su intención era realizar una parodia de la Grand Opèra que se escuchaba en los años 1840. Para aumentar el contraste entre las épocas, en sus primeros movimientos emplea una orquesta reducida clásica, maderas, dos trompas y cuerda. En el último añade el viento y la percusión.

El primer movimiento empieza por un largo grave de claro estilo barroco, que conduce a un allegro moderato del mismo estilo. Lo subtitula “Periodo de Bach y Haendel”. Utiliza el contrapunto necesario, motivado por su carácter programático. Continúa con un larghetto con el título de “Periodo de Haydn y Mozart”. Los temas son melódicos dentro de su estilo clásico, en su intento de imitación.

El tercer movimiento es un scherzo con el título de “Periodo de Beethoven”. En esta parte añade tres timbales a la orquesta para dar el apropiado toque épico a la música de dicho tiempo. Termina con un allegro vivace con el título de “Periodo moderno”, con el cual intenta presentar la música de su tiempo, con la gran orquesta sinfónica. Para ello añade dos nuevas trompas, dos trompetas, tres trombones, platillos, triángulo y tambores grande y pequeño. Es una especie de imitación de las grandes oberturas operísticas de su época, en especial las de Auber y Adam.

La “Sinfonía Nº 7 en do mayor” (Irdisches und Gottlich im Menschenleben) Op.121, “Lo terrestre y lo divino en la vida humana”. Compuesta en los meses de agosto y septiembre de 1841, refleja los recuerdos de sus vacaciones pasadas en Suiza, sus montañas y lagos, el Festival de Lucerne. Quiere expresar en una gran obra sinfónica los sentimientos que le han originado esta mezcla de bellezas naturales y creaciones artísticas.

Para ello crea una obra para dos orquestas. Una pequeña, compuesta por once instrumentistas, flauta, oboe, clarinete, fagot, dos trompas, dos violines, viola, violoncelo y contrabajo, representando lo divino y una segunda completa para representar lo terreno.

La obra está dividida en tres tiempos, cada uno llevando un título descriptivo. Su segunda mujer Marianne, escribió unos versos delante de cada movimiento, después de que Spohr hubiera terminado la obra.

El primer movimiento adagio, allegro, lleva el título Kinderwelt, el mundo de la niñez. Representa el Jardín del Edén, un estado de felicidad e inocencia expresado mediante sus sencillas melodías.

El segundo movimiento larghetto, allegro moderato, se titula Zeit der Leidenschaften, la edad de la pasión. Se ha perdido la inocencia entrando en los placeres de la vida, contrastando por medio de los ritmos de marcha con el lado guerrero del género humano. Después de una primera parte lenta dos temas entran el acción, uno dominado por rápidos movimientos de los violines expresando la pasión y un segundo de tipo militar.

El tercer movimiento presto, lleva el título Endlicher Sieg des Göttlichen, triunfo final de lo divino. Encontramos dos temas enfrentados. La gran orquesta interpreta un tempestuoso camino hacia el abismo, mientras la pequeña interpone temas de tipo himno. En la parte final las dos orquestas se unen en la interpretación de una coral que recuerda al Amen de Dresde, terminando la obra en una atmósfera de paz.

La “Sinfonía Nº 8 en sol mayor” Op.137, fue compuesta durante los meses de agosto y octubre de 1847. Visitó Inglaterra en el verano de aquel año para dirigir conciertos para la Sacred Harmonic Society. Entonces se le pidió que compusiera una sinfonía para la Philharmonic Society de Londres. Debido al gusto conservador británico no intentó realizar nada nuevo en esta obra. Téngase en cuenta que sus mayores éxitos conseguidos en Londres fueron sus dos primeras sinfonías y la Histórica en 1840.

Está instrumentada para pares de flautas, oboes, clarinetes, fagots y trompetas, cuatro trompas, tres trombones, timbales y cuerda. Estructurada clásicamente en cuatro movimientos empieza con un dramático adagio. Después de una introducción dolorosa parece que las nubes se disipan, para continuar con una relajada melodía. El segundo tema deriva del primero. En el desarrollo hace uso de un fugato que aumenta la inquietud. El segundo movimiento poco adagio, deja que las dramáticas emociones contenidas en el movimiento anterior estallen en un trágico lamento.

En el tercer movimiento, que corresponde al scherzo, la tendencia se invierte y siguiendo un proceso inverso al de su obra anterior, se produce un regreso al Kinderwelt. Llamadas de las trompas y juegos de las maderas nos conducen a un ligero estilo de serenata. En el trio utiliza un virtuoso solo para violín, acaso para recordar con nostalgia, los éxitos alcanzados en su juventud como gran violinista. La coda utiliza el material del scherzo combinándolo con el solo de violín.

El último movimiento, consiste en un allegro de estilo ligero con fanfarrias del viento, como si se quisiera olvidar de la realidad presente, ocultándose en las realizaciones artísticas, tal como lo expresó en una de sus cartas. Pero al final del movimiento se recuerda a la figura que cierra el primero, como una vuelta a la realidad presente.

La “Sinfonía Nº 9 en si menor” Op.143 (Las Estaciones) está compuesta entre los años 1849 y 1850. Su programa presenta un tema utilizado frecuentemente en la música, el contraste entre las cuatro estaciones del año. Los movimientos están unidos en dos secciones.

El primer movimiento allegro maestoso representa “El Invierno”. A pesar del dominio de la orquestación, se encuentra a faltar la inspiración creativa que poseían sus primeras sinfonías. Después de unos compases de transición, sigue sin separación el segundo movimiento moderato con el cual quiere expresar “La Primavera”. Escrito en forma de scherzo, está dividido en tres partes, con una parte central más rítmica.

La segunda sección empieza con un largo titulado “El Verano”. De carácter apacible quiere representar la placidez del estío. Cuando todo parece adormilado por el intenso calor, nos despierta la llamada de las trompas, que actúan como transición, uniéndolo al movimiento final, allegro vivace que representa “El Otoño”. El tema principal es dinámico, una llamada a la gente a reanudar el trabajo. El contraste lírico tiene un toque de la solemnidad de Mendelssohn.

Después de algunas audiciones, esta sinfonía desapareció de los programas. En esta época ya se escuchaban las grandes sinfonías del romanticismo.

Spohr compuso su última sinfonía en 1857. La “Sinfonía Nº 10 en mi bemol mayor” WoO.8 que permaneció sin editar, retirándola antes de su primera audición.

Desde 1822 hasta 1857 ha trabajado como Kapellmeister en la corte de Kassel en Hesse, Durante estos años visitó Londres varias veces para estrenar sus obras, alcanzando gran reputación. Es distinguido con varios premios, tanto en París como en Berlín. Admirador de Wagner, fue uno de los primeros directores de su “Holandés errante”. También dirigió “Tannhäuser”.

Como director de orquesta tenía un gran repertorio, que a pesar de su gran admiración por Mozart, masón como él y de no tener simpatía hacia determinados estilos, abarcaba desde Haendel y los clásicos vieneses hasta Beethoven, Schubert, Schumann, Berlioz y Liszt. En 1857 se ve obligado a tomar el retiro, volviendo a Praga por última vez en el año 1858 para la presentación de su ópera Jessonda. Muere al año siguiente en Kassel.

  

Franz Lachner (1803-1890) nació en Rain am Lech en Baviera, el 2 de abril de 1803. Perteneciente a una familia de músicos, en la que su padre era organista, no es extraño que se interesara por la música. A la muerte de su padre en 1822, se traslada a Viena. Estudia con Simon Sechter, famoso por su dominio del contrapunto, siendo el mismo maestro de Bruckner. En 1823 obtiene la plaza de organista en la Iglesia Luterana de Viena. Conoce a Beethoven, pero se relaciona con los músicos de su propia generación. Es amigo de Schubert compartiendo las famosas schubertiadas. En 1829 es nombrado director principal del Kärntnertor Theather de Viena, puesto que conserva hasta 1834.

Antes de continuar, comentaremos brevemente la situación de Baviera, en la época en que vivió Lachner. Baviera era un reino independiente, dentro de la Confederación de Estados Alemanes. Durante la época de Maximiliano I (1805-1825), tuvieron lugar las guerras napoleónicas. En 1805 formaba parte de la coalición con Francia, siendo una especie de protectorado de Napoleón, pero en 1813 se declara en contra de los franceses, junto con la Confederación del Rhin. Esto le permite salir airoso en el Congreso de Viena de 1815, llegando a ser la cabeza de la Confederación Germánica, formada por 39 estados independientes. Baviera se convierte en un estado puente, entre Austria y Prusia, pero pronto se inclina al lado de Austria. Ludwig I reina entre 1825 y 1848, siendo obligado a dimitir, sucediéndole su hijo Maximiliano II (1848-1864) y luego Ludwig II (1864-1886). De temperamento romántico y soñador, amigo de las artes, fue un gran protector de Wagner, dilapidando la fortuna del país, en la construcción de grandes castillos, como los de Neuschwanstein y Chiemsee, en los que recreaba la obra del compositor.

En la parte de su obra que nos interesa, Lachner compuso ocho sinfonías, además de siete suites para orquesta. Su música apareció en una época de grandes cambios y aunque era un eminente orquestador, su estilo se quedó en el primer romanticismo, sin evolucionar hacia las novedades aportadas por Brahms y Wagner.

La “Sinfonía Nº 1 en mi bemol mayor” Op.32 fue terminada en 1828, el mismo año de la muerte de Schubert. El primer movimiento allegro con brio posee un melodismo con dos temas contrastantes, el segundo de un gran lirismo, que denota la influencia del maestro vienés. El andante empieza con un pizzicatto de las cuerdas antes de la aparición del melancólico primer tema. Un fino lirismo impregna todo el movimiento. Una rápida figura del violín abre el enérgico scherzo, con empleo del contrapunto, aprendido en sus clases con Sechter en Viena. El trio consiste en una deliciosa danza en ritmo ternario. Termina con un allegro con brio de gran fuerza rítmica. El segundo tema presentado por las trompas es de un bello melodismo. Una música alegre con cierta influencia del ambiente popular de Rossini, especialmente en la coda acabando en stretta.

La “Sinfonía Nº 5 en do menor” (Passionata) Op.52 fue escrita en 1835. En los países anglosajones se la conoce como Preis-Symphonie. En aquel tiempo Lachner era el director de la Opera de Mannheim. Su nombre se debe a haber ganado un premio concedido por la Gesellschaft der Musikfreunde de Viena. Es una obra de grandes dimensiones con una duración de una hora.

El primer movimiento empieza con un andante seguido por una frase agitada de la orquesta seguida por recitativos de la madera que conducen al primer tema del allegro de carácter rossiniano. El segundo tema es más melódico de tipo solemne. Los temas se desarrollan contrapuntísticamente. De construcción totalmente académica después de la recapitulación termina con la acostumbrada coda.

El andante con moto contiene melódicos temas del más puro estilo cantabile, pero sin aportar ninguna novedad. Esta dulce página se rompe bruscamente al aparecer el menuetto con un pesado ritmo, fuertemente marcado. El trío sin abandonar su carácter trágico, ofrece un contraste lírico al sombrío movimiento. La sinfonía termina con un vigoroso allegro, que empieza de forma dramática con un sombrío tema que más tarde se va iluminando, pero sin perder nunca su seriedad. Termina con una coda al estilo de Beethoven.

La “Sinfonía Nº 8 en sol menor” Op.100 fue publicada en Mainz en 1851. La orquestación comprende la orquesta normal de la época con cuatro trompas y tres trombones. Empieza con un andante de estilo dramático con un tema ascendente presentado por las violas, que va adquiriendo importancia hasta llegar al allegro maestoso escrito en la clásica forma sonata. El primer tema es vigoroso, seguido del segundo de carácter más lírico a cargo de los primeros violines. El desarrollo usa todo el material anterior de forma contrapuntística. El proceso se interrumpe mediante un corto recitativo de la flauta seguido por un solo del oboe. Sigue la recapitulación hasta que un solo del fagot conduce a la coda final.

El tranquilo andante es iniciado por las trompas acompañadas por las violas y fagots, hasta que aparece el largo tema principal presentado por las violas, acompañadas por violoncelos y contrabajos. El material se va transformando hasta la vuelta del primer tema, a través de la cuerda aguda acompañada decorativamente por las flautas. Se repite el tema secundario terminando el movimiento tranquilamente.

El tratamiento orquestal del scherzo está influenciado por Mendelssohn. Los violoncelos anuncian el tema que es contestado en forma fugada por las violas, segundos violines, contrabajos y fagots y primeros violines. El trío está presentado por las flautas. Luego se repite la primera parte.

El allegro vivace final empieza con un tema enérgico. El segundo tema está presentado por los oboes y fagots, adquiriendo una gran fuerza rítmica. Una dramática sección de transición nos lleva de nuevo al primer tema y a frases más líricas del segundo. La sinfonía termina con un presto de carácter dramático.

Después de una corta estancia en Mannheim, en 1836 Lachner se traslada a Munich, para conducir el teatro de ópera de la corte del rey Ludwig I y la Musikalische Akademie und Königliche Vokalkapelle. Allí desarrolló la parte más importante de su trabajo. Bajo su dirección, la ópera de Munich se convirtió, junto con la de Berlín, en la más importante de los territorios alemanes. En 1848 compuso el himno nacional de Baviera, Bayern, o Heimatland. La corte del joven Ludwig de Baviera, que subió al trono en la primavera de 1864, fue de un gran apoyo para las artes. Una época brillante de la que Wagner se aprovechó. Poco tiempo después de la llegada de Wagner a Munich, el 5 de mayo de 1864, invitado por el rey, Lachner fue sustituido en la dirección de la ópera por Hans Von Büllow, discípulo de Wagner y director de sus obras. Lachner tuvo que tomar su jubilación anticipada, aceptando una honrosa pensión. Murió en Munich el 20 de enero de 1890.

  

Richard Wagner (1813-1883) nació en Leipzig el 22 de mayo de 1813. Estudia en su ciudad natal, entre otros con el maestro que detentaba el cargo de Kantor, puesto que había en su día ocupado Bach, en la Escuela de Santo Tomás, Theodor Weinlig. Estudia contrapunto y admira la obra de Beethoven. En 1831 ya se interesa en el tema del Fausto de Goethe, con la composición de la música de escena para esta obra. Viaja a Praga en el año 1832, llevando una vida agitada. En este trabajo nos limitaremos al estudio de la obra sinfónica de Wagner, dejando su parte más importante, dedicada al mundo de la ópera.

La “Sinfonía en do mayor” es la única compuesta por Wagner. Es la obra de un estudiante de música de 19 años. La compuso entre los meses de abril y junio de 1832 y la estrenó en Praga en el mes de noviembre del mismo año, dirigida por Dionys Weber, el director del Conservatorio de Praga, gran admirador de Beethoven. Poco tiempo mas tarde se interpretó en la Gewandhaus de Leipzig. No se volvió a interpretar hasta la Navidad de 1882, dirigida por el propio Wagner, en el Teatro de La Fenice de Venecia. Para esta ocasión realizó diversas correcciones, siendo esta nueva versión la que se interpreta normalmente.

Construida según el modelo clásico, empieza con un adagio maestoso seguido por un allegro con brio. Desde el principio se nota la influencia de Beethoven, en especial de la heroica. El segundo movimiento es un andante ma non troppo, un poco maestoso, continuando bajo la influencia beethoveniana, pero con algo mas de personalidad. El tema principal es una solemne melodía que se va ampliando, con sentimiento plenamente romántico. En el desarrollo se intensifica su carácter dramático. Se impone rítmicamente en forma de marcha para terminar plácidamente. Podemos considerar este movimiento como el más importante de su sinfonía. El tema principal lo utilizaría nuevamente en una obra de circunstancias, escrita cuando era director de la orquesta de Magdeburg en 1834. Para celebrar la entrada del nuevo año compuso “Beim Antritt des neuen Jahres 1835”. En su obertura utiliza dicho tema para despedir el año que termina.

El tercer movimiento es un scherzo que nos muestra de nuevo a Beethoven, en especial en el tratamiento del viento, teñido con un principio de romanticismo. El trio continúa con el mismo estilo, para luego repetir el scherzo. El último movimiento es un allegro assai en forma de rondo con agitados temas, terminando con una conclusiva coda.

Pero el ideal de Wagner era dedicarse a la ópera. Así en el mes de octubre de 1832 empieza “Las Bodas” sin terminarla. Su primera ópera completa será “Las Hadas”, terminada en 1833

Entre los meses de agosto y septiembre de 1834 intenta escribir una nueva obra sinfónica. Es la “Sinfonía en mi mayor”, pero se limitó a escribir solo el primer movimiento, allegro con spirito y un fragmento del segundo, Adagio cantabile. El manuscrito fue entregado al poco tiempo de morir por Cosima a su alumno y colaborador, el director Felix Mottl, que completó la orquestación y agregó unos compases de cierre del segundo movimiento.

Wagner trabaja como director en Würzburg, Magdeburg y finalmente en Köningsberg, donde estrena su ópera “La Prohibición de Amar” con escaso éxito. El 24 de noviembre de 1836 se casa con la actriz Minna Planer. En 1837 es nombrado director musical del teatro de Riga, entonces bajo la dominación rusa. Agobiado por las deudas en 1839 debe escaparse y después de una agitada travesía en el barco Thetis, que le inspiró la partitura de “El buque fantasma”, llega a Londres. De allí pasará a París donde escucha los conciertos de la gran Orquesta del Conservatorio con obras de Beethoven y Berlioz. Termina su ópera “Rienzi”.

“Una Obertura Fausto en re menor” es su último intento de escribir una gran obra sinfónica. Entre los meses de diciembre de 1839 y enero de 1840 empieza la composición de una nueva sinfonía en París, sobre el tema de Fausto. En el mes de noviembre de 1839 había asistido al estreno de la sinfonía “Romeo y Julieta” de Berlioz y le impresionó tanto, que deseo hacer algo parecido tomando la obra de Goethe. Sería su “Sinfonía Fausto”. Escribió el primer movimiento, Fausto y empezó el segundo titulado Gretchen, pero este proyecto no lo terminó nunca. Este primer movimiento lo estrena en Dresden el 22 de julio de 1844, como “Eine Faust-Ouvertüre”.

En el mes de enero e 1855 modifica el primer movimiento, al escuchar la “Sinfonía Fausto” de Liszt y lo publica en forma de Obertura. Esta nueva versión se estrena en Zürich el 23 de enero de 1855 y es la que actualmente se escucha. El movimiento está escrito en la forma sonata. Después de una introducción lenta que esboza los temas que luego van a desarrollarse, empieza la sección rápida sehr bewegt con el primer tema que contrasta con la melodía del segundo. En la recapitulación aparece el primer tema en fortissimo. Termina con una breve coda después del segundo tema.

La novena sinfonía de Beethoven, escuchada en París, le influye en sus ideas sobre el desarrollo de la sinfonía. La música sola, sin la adición de las palabras, no era suficiente para la expresión de los sentimientos. Como Beethoven había indicado en su obra cumbre, era necesario la introducción de la voz. Al escuchar la obra de Berlioz se confirman sus ideas e intenta la composición, como se ha visto, de una sinfonía dramática a su estilo. Pero no es suficiente. Necesita mas expresión, su propia expresión y abandona la obra. La solución es crear una obra que una a todas las artes y esto lo encuentra en la ópera. No compondrá mas sinfonías, la gran y única sinfonía se encuentra en la ópera.

Si la importancia de Wagner como compositor de sinfonías es prácticamente nula, su influencia en el campo de la música sinfónica ha sido muy amplia. El desarrollo de su estilo sinfónico marcado por su cromatismo, ha sido recogido por muchos compositores de sinfonías, como comentaremos en sus respectivos análisis descriptivos.

  

Norbert Burgmüller (1810-1836) nació en Düsseldorf el 8 de febrero de 1810. Tercer hijo del Musikdirektor Johann Burgmüller, creador junto con Johannes Schornstein del Festival de Música del Bajo Rin. Su muerte en 1824 deja la educación musical de su hijo Norbert en una situación delicada. Gracias a la ayuda del conde Franz von Nesselrode-Ehreshoven puede continuar sus estudios, desde la primavera de 1825 en Kassel. Tiene como maestros a Louis Spohr de violín y a Moritz Hauptmann de teoría de la música. Prosigue sus estudios hasta finales de 1826.

Después de una estancia en Düsseldorf para mejorar su técnica de pianista, obtiene el cargo de ayudante de Spohr en el Teatro de Kassel, reemplazándolo algunas veces al frente de la orquesta. Realiza viajes como solista y Spohr le hubiera conseguido un buen puesto si la ruptura con su prometida la cantante Sophie Roland, en la primavera de 1830, no le hubiera hundido en una profunda crisis, que le causó la pérdida de su trabajo y la de su amistad con Spohr.

Regresa a Düsseldorf pero no logra ningún puesto oficial en un mundo dominado por las grandes figuras de la época. Así Mendelssohn consigue el puesto de Director de Música municipal en 1833 y Julius Rietz en 1835. Norbert piensa marchar a París junto a su hermano también compositor Friedrich, además por estar prometido con una francesa.

Poco antes del comienzo del Festival de Música del Bajo Rin, que tenía que empezar en la Pascua de 1836 y durante el cual el compositor presentaba una de sus obras, un amigo le ofrece realizar una estancia en un balneario de Aachen. Norbert sufría desde 1830 crisis de epilepsia y su estado había empeorado en el curso de los años. Allí tomando uno de los baños recomendados para la mejora de su salud, muere el 7 de mayo de 1836.

Burgmüller deja dos sinfonías, la segunda inacabada, además de un concierto para piano y otras obras sinfónicas y de cámara. El propio Schumann elogió la calidad de su última obra sinfónica la sinfonía que comentamos a continuación.

La “Sinfonía Nº 2 en re mayor” Op.11 es la última obra compuesta por su autor en 1836. Le falta el último movimiento y el scherzo no estaba totalmente acabado. Robert Schumann cuando tomó el puesto de Director de Música municipal en Düsseldorf en el año 1850, instrumentó las partes que no estaban acabadas.

El primer movimiento allegro moderato construido en forma sonata, posee claros temas melódicos a los que somete a un variado desarrollo, con influencias de Beethoven y del melodismo de Schubert. Una coda basada en el tema principal termina el movimiento.

El segundo movimiento es un andante con un remarcable tema alegre, presentado por el oboe. Un segundo tema más solemne equilibra su estructura. El tercer movimiento es el scherzo. Constituido por un tema fogoso poseedor de un ritmo ambivalente, contiene un trio más tranquilo y solemne presentado por las trompas y que luego pasa a la orquesta. Se repite luego la primera parte de modo abreviado, apareciendo nuevamente el tema del trio que nos conduce a la coda.

Seguiría con el cuarto movimiento que equilibraría la obra, pero su prematura muerte nos ha dejado a un compositor con un prometedor comienzo, que desgraciadamente para la música y sus melómanos, el destino no le permitió continuar.

  

Otto Nicolai (1810-1849) nació en Königsberg, en la Prusia oriental, el 9 de junio de 1810. Su formación musical fue sacrificada por un padre insensible, para una carrera como niño prodigio. Después de unos años perdidos, cuando cumplió 18, Karl Friedrich Zelter le ayuda pudiendo proseguir sus estudios en el Instituto berlinés de música sagrada. Esto le conduce a lograr el puesto de organista en la Orquesta de la Embajada de Prusia en Roma. Además continúa con sus recitales de piano y como profesor de niñas de la aristocracia.

La “Sinfonía en re mayor” WoO.99 fue compuesta entre el 15 de julio y el 1 de septiembre de 1835 en Roma, con el fin de presentarla a un concurso de composición organizado en Viena, para promocionar la escritura de nuevas sinfonías. Mientras redactaba su obra, el compositor francés Ambroise Thomas, que había conseguido el Prix de Rome, le había regalado las cuatro primeras sinfonías de Beethoven en partitura orquestal. Su estudio influiría en su propia obra sinfónica.

Nicolai no gana el premio de Viena, que sería concedido a Franz Lachner por su “Sinfonia passionata”, aunque logra la tercera plaza. Después de haber guardado su sinfonía durante años, en el mes de septiembre de 1845 la revisó profundamente. La obra se estrenó el 30 de noviembre de 1845 en la Groβen Redoutensaal de Viena, dentro de un programa dedicado enteramente a sus obras.

El primer movimiento andante, allegro se ve influenciado claramente por la técnica compositiva de Beethoven. Después de la introducción lenta, el tema principal fuertemente dominado por acordes, es presentado por violoncelos y contrabajos sobre un acompañamiento suave de la cuerda aguda. Un segundo tema más suave aparece a continuación. El desarrollo es amplio, siguiendo las normas clásicas y empleando formas contrapuntísticas. Un retorno al principio lento prepara la reexposición y más tarde la coda.

El segundo movimiento adagio, presenta un tema principal de suave melodismo. Un nuevo motivo de carácter rítmico sirve de contraste. Continuamos moviéndonos dentro de la atmósfera de Beethoven, comparándolo con el adagio de su novena.

El scherzo tiene la particularidad de repetir el trio de carácter contrastante y finalizar con un solo de timbal que recuerda nuevamente a Beethoven. Termina con un allegro vivace que posee un tema principal heroico, en forma de marcha, alternando con motivos melódicos en construcciones contrapuntísticas. Antes de la coda se recuerdan temas de los movimientos anteriores, al modo de Beethoven en su novena, para dar una unidad estructural a la obra. Finaliza brillantemente con el tema principal.

En Italia se siente atraído por el Teatro lírico, empezando una carrera en 1838 como compositor operístico. Cuando regresa a Viena triunfa con su ópera “Il Templario”, siendo conocido como il Maestro Ottone Nicolai. Consigue el cargo de Kapellmeister de la Wiener Hofoper, Opera de la Corte de Viena, en 1841. Al año siguiente fundó los conciertos de la Filarmónica. Con ella dirige en Viena las sinfonías de Beethoven.

Es nombrado director del coro de la catedral en Berlín en 1847. Su mayor éxito lo consigue con la ópera “Die lustigen Weiber von Windsor”, Las alegres comadres de Windsor, que se estrenó en la Hofoper de Berlín el 9 de marzo de 1849. Pero cuando la suerte parecía empezar a sonreírle, muere de un ataque de apoplejía en Berlín el 11 de mayo de 1849.

Con este compositor terminamos la serie de autores nacidos a la estela de Beethoven sin lograr sobrepasarlo. La historia de la música no se ocupa muchas veces de ellos, pero pensamos que su música no se puede despreciar. Siempre lograremos algún placer al escuchar estas obras olvidadas por el gran público.

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