BRIAN

BRIAN

9 – Brian

Compositor inglés autor de un gran número de sinfonías, especialmente en la última etapa de su vida. Entre los 81 y los 92 años compuso nada menos que 21 sinfonías. Desde la grandiosidad de su primera se llega a un estilo más concentrado en obras de pequeña duración. Su estilo es muy personal, llegando a escribir obras muy modernas sin llegar a despreciar totalmente la tonalidad. Sus sinfonías, especialmente en su última etapa, son muy introspectivas, siendo difíciles de apreciar para el gran público.

Havergal Brian (1876-1972) nació en Dresden, pueblo situado en la región de las alfarerías de Staffordshire, al norte de Birmingham, el 29 de enero de 1876. Su familia pertenecía a la clase obrera que trabajaban como alfareros. Después de dejar la escuela de Longton a los 12 años trabaja en el comercio del carbón, para el siguiente año convertirse en un ayudante de la oficina ferroviaria. Sus primeras experiencias musicales son la participación en coros de la iglesia y luego como organista. Estudia violín y violonchelo tocando mas tarde en bandas locales y pequeñas orquestas. Sus conocimientos sobre composición son los aprendidos de un maestro local, pero realmente fue un autodidacta. Entre los 20 y los 26 años trabaja como organista en la Odd Rode Parish Church, pero su deseo era dedicarse a la composición.

El 3 de abril de 1899 se casa con Isabel Alice Priestley y al poco tiempo nace su primer hijo Sterndale Bennett. Compone varias obras actualmente perdidas. Toca el violoncello en la orquesta de James Alcock.  En 1901 nace su segundo hijo llamado Hektor, en honor a Berlioz, que morirá al siguiente año, el mismo en que nace su primera hija Margery.

Para ganarse su sustento trabaja en un almacén de maderas, donde permanecerá hasta el año 1910. Mientras sigue componiendo música, entre ellas las Burlesque variations on an original theme, compuesta en 1903 en Haartshill, Stoke-on-Trent, una partitura que ha sido redescubierta en 1974.

Nace su hijo George Halford el 19 de diciembre de 1903, con su nombre en honor al director de Birmingham que formó la orquesta de Halford. También trabaja como crítico musical para el Musical World.

En 1905 Elgar lo invita a que le muestre algo de la música que ha escrito, el Psalm 23. Lleno de admiración promete interesarse en su música y lo invita al Three Choirs Festival. Un rico hombre de negocios le ayuda económicamente para que pueda dedicarse a la composición.

Estrena en Leeds y más tarde en Hanley su English Suite Nº1, a la que seguirán pronto otras de sus obras. En el mes de agosto de 1907 compone las Fantastic variations on an Old Rhyme que se convierte en el primer movimiento de su Fantastic Symphony. Henry Wood dirige su English Suite Nº1 en un concierto Promenade. Nace su nuevo hijo Dennis.

La “Fantastic Symphony” puede considerarse como la primera sinfonía compuesta por Brian. Escrita entre los años 1907 y 1908 constaba de cuatro movimientos. En 1907 compuso un scherzo y un movimiento lento para orquesta que eran los movimientos centrales de la obra. Estas partes se han perdido. El primer movimiento lo compuso como se ha dicho anteriormente en el mes de agosto con el título de Fantastic Variations. El 5 de agosto de 1908 termina Dance of the Farmer’s Wife, el cuarto y último movimiento de su sinfonía en Stoke-on-Trent.

En el mes de julio de 1909 transforma su sinfonía en una obra en tres movimientos Humorous Legend on Three Blind Mice, conteniendo solamente un scherzo central. Algún tiempo mas tarde decide quitar el scherzo y conservar únicamente los movimientos primero y último como piezas separadas. El primero se convierte en las Fantastic Variations on an Old Rhyme, mientras que el final le cambia su primer título por el de Festal Dance.

Esta primera sinfonía de Brian tuvo una vida limitada, con un máximo de dos años. Debido a ello no lleva número, considerándose como su primera la Sinfonía Gótica. Se trataba de una obra casi programática inspirada en la Sinfonía Doméstica de Strauss. La base de la historia y de su música radicaba en la tan conocida canción de cuna Three Blind Mice. Al no haber sobrevivido todos sus movimientos solo podremos comentar el primero y el último, interpretados como piezas separadas.

Las Fantastic Variations on an Old Rhyme se estrenaron el 28 de abril de 1921 en Bournemouth dirigidas por su propio autor. Su éxito fue tan notable que se repitieron  cuatro veces en los siguientes días. La obra consta de un tema seguido por cinco variaciones. El tema es el de la conocida canción infantil Three blind mice, los tres ratones ciegos, cuyo texto reproducimos a continuación. A causa de su popularidad omitimos su traducción.

Three blind mice,

Three blind mice

See how they run,

See how they run!

They all ran after

The farmer's wife

She cut off their tails

With a carving knife

Did you ever see

Such a sight in your life

As three blind mice?

El origen del cuento y la canción se encuentra en un capítulo de la historia de Inglaterra. La mujer del granjero se refiere a la hija del rey Enrique VIII, la Reina Maria I (1516-1558). Maria Tudor era una ferviente católica y su violenta persecución de los Protestantes le valió el apodo de Bloody Mary, la María Sangrienta. El nombre de mujer del granjero se refería a las grandes extensiones de terreno que poseía, junto con su marido el Rey Felipe II de España. Los tres ratones ciegos se referían a tres nobles que se unieron a la causa protestante y que fueron condenados por conspiración contra la Reina. No llegaron a ser cegados y desmembrados como se dice en la canción, pero los mandó quemar en la pira.

Después de la presentación del tema, la primera variación lo trata de un modo solemne con fanfarrias de los metales. Las variaciones se siguen sin pausas. La segunda es más rápida, dedicada a los ratones, pero continúa con sus notas pomposas que representan a la realeza. La tercera trata el tema en un modo lírico, que se intensifica con signos de ansiedad. La cuarta cambia bruscamente la atmósfera, en forma de un rápido scherzo con escurridizos efectos en la orquesta. La última variación continúa después de una pausa con el tema en forma más lenta, primeramente con pausados golpes de timbal, recordándonos la ejecución y terminando con una coda mas agitada.

Se trata de un pequeño poema sinfónico compuesto de un modo irónico, inspirado en los de Richard Strauss que triunfaban en aquella época. La obra amplía el tema de un modo caricaturesco que llega a una deliberada ampulosidad.

El último movimiento de la sinfonía se convirtió finalmente en la Festal Dance. Se estrenó en Birmingham el 14 de diciembre de 1914, dirigida por el gran amigo de Brian, Granville Bantock. En Londres se interpretó en uno de los Promenade Concerts en el Royal Albert Hall en el mes de junio de 1915, dirigida por Sir Thomas Beecham.

A pesar de ser la parte final de la sinfonía posee una estructura ternaria de scherzo. Muestra una mezcla de estilos entre Strauss y Prokofieff. Al principio nos sorprende el personal uso de la percusión sola, un empleo anterior al de Stravinsky, estableciendo el ritmo de la sección que continúa la orquesta. Un segundo tema más amable, que nos recuerda uno de los temas rusos de Rimsky Korsakov, se escucha seguidamente en la madera sobre el pizzicato de las cuerdas. La música crece durante el desarrollo, pasando por variadas coloraciones, hasta detenerse bruscamente. Una fuga empieza con suavidad en los violoncellos y contrabajos, desarrollándose rápidamente con intervenciones de la orquesta, hasta la recapitulación con el regreso del tema principal y del segundo en forma canónica, terminando mediante una extensa coda. El ritmo inicial es interrumpido con dureza por disonancias de las trompas hasta llegar al triunfo total. La hija del granjero ha bailado su última danza en la que ha pisoteado a todos los ratones.

Beecham y Bantock dirigen varias de sus obras. Su vida sufrió un cambio cuando la situación económica se hundió a consecuencia de la guerra. Además tuvo una serie de crisis familiares. Las circunstancias le obligaron a dejar su pueblo y a su familia para marchar a Londres.

Alistado en el ejército, el 4 de mayo de 1915 fue dispensado del servicio militar a causa de pies planos. Entonces trabaja como empleado en las Audit Offices of Canadian Forces Contigent en Westminster House, Millbank en Londres. Hacia el año 1919 empieza a trabajar en una nueva sinfonía, que se convertirá en la Gótica.

En Londres no consigue consolidar su reputación musical y tuvo además que mantener una segunda familia que había formado allí, realizando trabajos diversos. En el año 1925 logra una plaza como profesor en el Royal College of Music.

La “Sinfonía Nº 1”  (The Gothic) fue compuesta en un periodo de varios años terminándola en 1929. Una obra sinfónico coral de larga duración que emplea inmensos recursos orquestales. Por su duración consiguió que entrara en el Guinness Book of Records como la sinfonía más larga escrita hasta entonces.

La obra no se estrenó hasta el 24 de junio de 1961, por una orquesta amateur dirigida por Bryan Fairfax. Su estreno con una orquesta profesional tuvo que esperar hasta el 30 de octubre de 1966, cuando fue interpretada en el Royal Albert Hall de Londres por los miembros de la BBC dirigidos por Sir Adrian Boult. Entonces el compositor había cumplido los 90 años.

Su instrumentación requiere una enorme orquesta con 32 instrumentistas en la madera, 24 en la sección de metal, dos timbaleros, una percusión con 17 músicos, celesta, dos arpas, órgano y una sección de cuerda ampliada. Además son necesarios dos trompas, dos trompetas, dos trombones, dos tubas y timbales, para cada una de las cuatro bandas adicionales. En total casi 200 ejecutantes en la orquesta. En la parte vocal intervienen un conjunto formado por siete coros y cuatro solistas.

La sinfonía está dividida en dos partes, cada una de ellas comprendiendo tres movimientos. Como dice su título, se trata de una visión sinfónica de la Época Gótica (1150-1550), un periodo de gran expansión de los conocimientos humanos, con episodios gloriosos y otros terribles. La primera parte que puede verse como un preludio de la segunda, está centrada en el Fausto de Goethe y es únicamente instrumental. Fausto representa el arquetipo del hombre de la edad gótica. Buscador de los conocimientos ocultos y místico ambicioso.

La segunda parte es mucho más larga que la primera y Brian se inspiró en la enorme fuerza que representan las catedrales góticas y la música que se interpretaba en su interior. Realiza una interpretación del Te Deum por cuatro solistas vocales, dos coros dobles, cuatro bandas de metales y una extensa orquesta como se ha visto anteriormente.

La partitura está precedida por dos líneas en alemán del Fausto de Goethe:

Quién lo ha intentado con todas sus fuerzas

Este hombre podemos redimirlo

El primer movimiento, allegro assai, está escrito en la forma sonata. Empieza con oscilaciones en los violoncellos y un potente y nervioso primer tema, realzado por el metal y la percusión. El segundo tema ofrece un fuerte contraste. Presentado por el primer violín tiene un cierto aire folclórico. El tema se hace más lírico al ser tomado por la orquesta. La sección de desarrollo es mas dura, basándose en los motivos iniciales, combinándose con nuevos elementos. La orquestación se hace más original en el tratamiento de los temas. Un breve tema reemplaza al segundo, ofreciendo el oportuno contraste antes de empezar la recapitulación. Una encantadora cadencia para el violín solo, repite el segundo tema original. El movimiento se hace más impetuoso, con golpes de la percusión. En los últimos compases la entrada del órgano presenta una espectacular coda.

El segundo movimiento, lento espressivo e solenne, es un gran procesional lento. Consta de dos elementos principales. Un ritmo marcado por las tubas y timbales y una noble melodía en forma de marcha, iniciada por las violas y violonchelos. Los dos elementos sufren un desarrollo compitiendo entre ellos. En la parte central el ritmo cambia bruscamente, presentando un tema parecido al que escribirá Vaughan Williams años mas tarde para representar las ventiscas en su Sinfonia Antartica. El tema se amplifica considerablemente hasta llegar a la recapitulación del motivo de la marcha inicial, interpretado por el tutti de la orquesta. El climax final se desvanece en la sombra, presentando una coda para trompas y tubas. Un sostenido del clarinete bajo nos conduce directamente al siguiente movimiento.

El tercer movimiento, vivace, corresponde a un scherzo interpretado muy libremente. Empieza con un motivo bruckneriano en forma de ostinato, presentando una serie de elementos contrastados. El principal de ellos consiste en una misteriosa llamada de las trompas, que después de una pausa, se desarrolla de modo tempestuoso. Sigue una sección más lírica que termina en otro violento pasaje, que en lugar de la recapitulación presenta una nueva sección de desarrollo. Una extraña cadencia para el xilófono acompañado por los timbales, se convierte mas tarde en un politonal ostinato. Una figura de cuatro notas descendentes en el trombón lleva la música hacia su climax. Le sigue una coda de gran calma con una misteriosa llamada de la trompa.

La segunda parte de la obra consiste en el Te Deum dividido en tres partes. En ellas Brian emplea todas las fuerzas de la orquesta, solistas vocales y coros. Comprende los movimientos cuarto, quinto y sexto de la sinfonía.

El cuarto movimiento, allegro moderato, sigue el texto del Te Deum Laudamus, expresando las alabanzas por la naturaleza y actos de Dios. El coro introduce la primera frase siendo contestada por el cuarteto solista. Continúa con una fanfarria orquestal. Sigue con una masiva entrada de todos los ejecutantes, interpretando de forma optimista y con heterofonía el tema. Luego en vez de desarrollo continúa con una serie de motivos contrastantes en los coros. Con las palabras Sanctus se llega a un nuevo climax. Las palabras Te per orbem... son cantadas de un modo lleno de calma por los coros a capella o sea sin acompañamiento orquestal. La música toma el ritmo de marcha para la frase Patrem inmensae majestatis, llegando luego a un breve climax. Aparecen unas llamadas de las trompetas que se aceleran en forma de una fanfarria para dar paso a la frase Tu Rex gloriae Christe. Luego las mismas palabras son cantadas de un modo reflexivo. Sigue un canon de forma cromática, que llega al climax con la frase Tu devicto mortis aculeo. La última parte del movimiento consiste en una compleja heterofonía, que con la frase Tu ad dexteram Dei sedes, in gloria Patris, llega a una majestuosa conclusión.

El quinto movimiento, conocido como Judex, consiste en un adagio molto solenne e religioso. Su texto solo contiene una frase, Judex crederis esse venturus, creemos que Tu debes ser nuestro juez. Los cuatro coros cantan a capella, formando densos tejidos y clusters. Luego la soprano solista repite el texto y los coros empiezan un difícil pasaje polifónico de gran complejidad y disonancia, divididos en veinte partes. Una vocalización de la soprano introduce una fanfarria para trompetas. La orquesta interviene por primera vez en el movimiento en forma de una extraña marcha. Los cuatro coros repiten el texto de modo separado, acompañados cada uno por cada una de las bandas de metal, con intervención de la orquesta realizando comentarios. Luego la orquesta empieza una sección de desarrollo que gradualmente crece en intensidad, apoyada por la percusión. En la parte final reaparecen los coros cantando de forma misteriosa y polifónicamente, para llegar al potente climax final. Todos los elementos se unen, incluyendo las cuatro bandas en la resplandeciente coda.

El sexto y último movimiento, moderato e molto sostenuto, es el más extenso de todos. Empieza con la frase Te Ergo Quaesumus. El texto contiene elementos de alabanza y ruegos para el futuro. Un solo del oboe d’amore introduce la primera frase cantada por el tenor, que continúa con la primera estrofa, acompañado por la orquesta. Un breve interludio orquestal lo separa de la frase Aeterna fac cum Sanctis tuis in gloria numerari. Luego la orquesta empieza una especie de celestial danza a la que se unen los coros sin palabras, vocalizando. La soprano repite la frase anterior y luego la danza continúa. Los coros intervienen en una sección considerada de gran complejidad que termina en un climax. La frase de los coros Salvum fac populum tuum es cantada de modo antifonal a capella. La música se hace mas perturbada, contrastando con la siguiente sección cantada mas alegremente por el coro femenino con acompañamiento orquestal, Et benedic haereditate tuas. La respuesta es dada por el coro masculino cantando con grandiosidad Et rege eos. Luego el coro infantil interpreta con dulzura la frase, Per singulos dies benedicimus te.

Una melodía en forma de marcha es interpretada por nueve clarinetes apoyados por la percusión. Los coros cantan vocalizando, empezando por los bajos y terminando por los más agudos y luego participando todos los coros. Con la frase Et laudamus nomen tuum in saeculum saeculi , los coros alcanzan un nuevo climax de gran esplendor realzado por la orquesta y percusión. Luego reaparece la marcha de los clarinetes como recapitulación.

La atmósfera se oscurece con un aire de angustia, cuando el bajo canta Dignare Domine, die isto. Luego los coros a capella empiezan una doble fuga. La secuencia termina con tristeza. Entonces hacen irrupción las fuerzas infernales. Las bandas y el metal orquestal con seis timbales y la completa percusión realizan ataques diabólicos disonantes, que provocan agonizantes llamadas de los coros cantando Non confundar in aeternum. La coda final empieza con una triste melodía del violoncello. Después de una breve intervención orquestal, el tema es repetido por la trompeta en sordina. El coro murmura las palabras Non confundar in aeternum serenamente, sin llegar a la desesperación.

La duración de la obra es de una hora y más de cincuenta minutos. Una duración que se justifica por la intensidad de la obra. Dedicada a Richard Strauss contiene escasos elementos del compositor alemán. Es una recapitulación de la herencia del pasado unido a las demandas del futuro. En ella Brian hace una masiva reafirmación del idealismo inglés tan cruelmente golpeado por la guerra. Bruckner, Wagner, Strauss, Elgar y las primeras obras de Schönberg tienen una influencia en la obra. El texto de la segunda parte es un nexo de unión de toda la cultura occidental dividida por la guerra. En parte también refleja las crisis personales de su autor.

En el mes de junio de 1927 Brian consigue una plaza como asistente editorial en el periódico Musical Opinion, puesto que conservaría hasta 1939. Gracias a ello conoció el desarrollo de la música en el continente, mejor que los otros compositores británicos. Pero la sociedad musical de la época, con la excepción de su amigo Sir Granville Bantock, lo ignoró totalmente. Sus obras de madurez quedaron casi totalmente desconocidas y sin ser interpretadas.

El 3 de diciembre de 1928 nace su hija Elfreda Brian, fruto de su relación londinense extramatrimonial con Hilda Mary Hayward. En esta época lee la obra teatral de Goethe Götz von Berlichingen y queda muy impresionado.

La “Sinfonía Nº 2 en mi menor”  fue diseñada entre los meses de junio y septiembre de 1930, terminando su orquestación el 6 de abril de 1931. La sinfonía no pudo escucharse durante la vida de Brian. Su estreno se realizó el 19 de mayo de 1973 en The Dome, Brighton, interpretada por la Kensington Symphony Orchestra dirigida por Leslie Head.

Su instrumentación comprende cuatro flautas, dos doblando con piccolo, cuatro oboes, dos doblando con corno inglés, cuatro clarinetes, dos doblando con clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando con contrafagot, 16 trompas, 4 trompetas, 4 trombones, dos tubas, tres tríos de timbales, platillos, tambor militar, tres cajas, tam tam, campanas, glockenspiel, xilófono, celesta, dos pianos, órgano, dos arpas y la cuerda habitual.

La obra está basada en la tragedia de Goethe “Götz von Berlichingen” (1773). Inspirada en las obras de Shakespeare, presenta la historia de un caballero alemán que se convirtió en bandido durante el siglo XVI. Goethe consideró sus acciones como una revuelta nacional alemana contra la autoridad ejercida por el Emperador y la Iglesia, en la primera mitad del siglo.

La tragedia se basa en un personaje real, pero presentándolo con ciertas modificaciones. Götz von Berlichingen (1480-1562) nació en el castillo de Jagsthausen, actualmente en el estado de Wurttemberg. El caballero estuvo al servicio de diversos señores. Se le llamaba mano de hierro por perderla en una de las batallas y serle reemplazada por otra de hierro que le permitía manejar la espada. Lucho contra mercaderes y nobles, lo que le valió ser perseguido por la justicia diversas veces y ser encarcelado. Sirvió a varios magnates y finalmente a Carlos V en su lucha contra Francisco I. Finalmente volvió a su hogar donde murió.

El argumento del drama de Goethe se basa en la autobiografía del caballero. Götz captura a Weislingen, un defensor de la casa de Bamberg, pero le permite vivir en su castillo. Después de varias discusiones Weislingen cambia sus aliados por Götz y además enamora a su hermana Maria, prometiendo casarse con ella. Pero el Obispo de Bamberg idea un plan para recuperar a su antiguo aliado. Consigue una cita entre Weislingen y una hermosa viuda, Adelaide, para que persuada al caballero de cambiar sus planes. La jugada le sale perfecta y la hermosa mujer hace que se olvide de Maria y caiga rendido a sus pies. Rompe con Götz y se casa con Adelaide.

Después de violentas luchas Götz es capturado por su enemigo y encerrado en el calabozo. Pero con el tiempo Adelaide ha sido infeliz con Weislingen y persuade a su paje para que lo envenene. Moribundo se encuentra con Maria que lo convence para que deje en libertad a su hermano. Götz es perdonado pero con el ánimo destrozado vuelve a su castillo para morir.

El primer movimiento, adagio solenne, allegro assai, empieza de modo dramático. Sobre un pianissimo de los timbales, los bajos de la cuerda interpretan un motivo de tres notas, seguido de otros que derivan del mismo. La tonalidad no queda definida, al usar las doce notas de la escala cromática. Los dos temas principales son complejos, presentando una música difícil que en algunos momentos se acerca a la atonalidad. Los temas son difícilmente reconocibles para el oyente debido a su continua variación. El primero trae vagos recuerdos de la música de Elgar. Después de un breve climax, la música baja de nivel y se detiene. Un nuevo tema aparece en la cuerda recordando mas claramente a Elgar. Pero su repetición en contrapunto se aparta de su estilo. Un extraño remolino de la cuerda acompañado por acordes de la madera nos conduce a la sección de desarrollo. Es corto pero complejo. La recapitulación presenta los temas con nuevas orquestaciones. El lírico segundo tema se presenta de modo romántico y apasionado. Se llega a un potente climax. Cuando el sonido se apaga, los bajos presentan una mutación del motivo inicial de tres notas. El movimiento termina del mismo modo como ha empezado.

El segundo movimiento, andante sostenuto e molto expresivo, tiene la estructura A, B, A’, C, A’’, coda. El tema principal sufre una continua metamorfosis, estando interrumpido por dos ideas nuevas. El tema es presentado por el oboe seguido por el conjunto orquestal, en una forma muy original, presentando una irreal atmósfera. El segundo tema es de carácter cromático. Se anuncia la marcha fúnebre que aparecerá en el último movimiento. Reaparece el primer tema pero de un modo totalmente diferente, realizando diversas variaciones. Sufre una nueva interrupción con un nuevo tema que termina bruscamente. En la parte final la música empieza a desintegrarse. El corno inglés toca fragmentos del tema de forma triste y las cuerdas divididas terminan el movimiento.

El tercer movimiento, allegro assai, es conocido como el scherzo de batalla. Está interpretado por cuatro grupos conteniendo cuatro trompas cada uno, con la adición de dos pianos y órgano. Empieza tranquilamente, con figuras repetidas en las arpas, a las que se añaden violines y violas, interpretando un tema en ostinato. Luego entran los dos pianos y los tres pares de timbales. El primer grupo de trompas anuncia su repetitivo tema. Es contestado por el segundo grupo. Luego entra el tercero y finalmente el cuarto, con sus figuras en ostinato. Todos los instrumentos se unen en formas antifonales y en canon, con nuevas tonalidades y ritmos diversos. Esta especie de danza aumenta en tensión llegando a su climax. Luego la música, como si estuviese agotada, se extingue despidiéndose con un solo de la trompa y un extraño acorde de la madera.

El último movimiento, lento maestoso e mesto, tiene la forma de una gigantesca marcha fúnebre, formando una especie de rondo de sonata a la manera de Mahler. Empieza con una frase que se escuchará varias veces, separando cada sección, como si Brian utilizara un signo de puntuación. Los primeros compases de la marcha fúnebre derivan del primer movimiento. Se escucha por primera vez en el clarinete acompañado por el arpa y el pizzicato de la cuerda. Un solo de la trompa le añade una coda formando un triste recuerdo del ritmo del scherzo.

Aparece nuevamente el tema inicial, que nos conduce a la marcha fúnebre. Un segundo motivo que consiste en una cita de la marcha fúnebre de Siegfried, perteneciente al Götterdämerung de Wagner, alterna con la marcha. Se llega a un fuerte climax. La marcha fúnebre continua en una variante acompañada por unas ominosas campanas, para luego ser interpretada de forma solemne. Nuevamente aparece el tema inicial. Después de unas notas de la trompa, los violoncellos y contrabajos presentan una elegía con un carácter muy inglés, con influencia de Elgar. Su repetición nos lleva a un nuevo climax. El último crescendo de la orquesta empieza en pianissimo, escuchándose entonces por tres veces el tema del Götterdämerung hasta explotar en un grandioso climax. Luego la música empieza a desintegrarse en fragmentos. Las notas descendentes del clarinete se escuchan de nuevo, quedando solo los bajos de la cuerda, con el ritmo fúnebre marcado por los timbales, terminando la obra de la misma manera que ha empezado.

Veamos ahora la relación de la sinfonía con la obra de Goethe. Cada movimiento se podría asociar con una de las características del caballero Götz von Berlichingen. El primer movimiento nos habla de sus ambiciones, el segundo de sus amores, el tercero de las batallas en que participa y finalmente el último movimiento está relacionado con su muerte.

En este punto llegamos al eterno problema de valorar la belleza de una obra en función de lo que desea expresar. Muchos compositores, entre ellos Brian, intentan demostrar que sus obras son piezas de música pura, no queriendo escribir ningún programa explicando lo que representa su obra. Es un trabajo que dejan al auditor. Parece que tienen cierta dificultad en asimilar que sus obras son en parte descriptivas, como si ello fuera una deshonra para su genio compositivo. Pensemos en el mayor compositor de sinfonías, el gran Beethoven, a quien todos admiran como el gran maestro. Su sexta sinfonía posee los elementos necesarios para ser reconocida como una obra descriptiva sin que ello perjudique en modo alguno su valor musical. Consideramos que se llega al absurdo en esta lucha entre obras programáticas y lo que se considera música pura. Toda obra de arte nace como fruto de la expresión que sale del alma del artista y así debe ser considerada. Su interpretación puede ser dejada a la imaginación del oyente, pero siempre motivada por los hechos y vivencias que se encuentran en la inspiración de su autor.

El carácter programático de la música de Brian se remonta a su admiración por Berlioz, con su instrumentación basada en el famoso tratado de Berlioz, además de Liszt. Su mejor amigo y defensor de su obra Granville Bantock, escribe muchas obras siguiendo los pasos de Liszt.

El primer movimiento empieza con redobles de los timbales que sugieren el espíritu de lucha del caballero, representado a continuación por su tema consistente en un trítono descendente o sea un intervalo de tres tonos correspondiente a una cuarta aumentada. Esto provoca una ruptura en la tonalidad, significando el conflicto y turbulencia en la mente del caballero Götz. El primer climax puede representar la captura de Weislingen. Este movimiento sería un preludio de la obra presentando el carácter ambicioso del caballero.

El segundo movimiento está centrado en las mujeres que ejercen su influencia sobre el caballero. Maria, la hermana de Götz y Adelaide, representadas en los solos para viento. Su inestabilidad amorosa se refleja en los continuos cambios de los motivos temáticos. El último climax correspondería a la decisión de Adelaide convenciendo a Weislingen para que Götz sea destruido.

El tercer movimiento, llamado el scherzo de batalla, está claramente relacionado con las batallas en las cuales participa el caballero. La parte final se refiere a la muerte de Weislingen envenenado.

El último movimiento en forma de gran marcha fúnebre no tiene una relación directa con la obra. El caballero muere tranquilamente en su casa. Se trata de un homenaje al último héroe de una época que termina. La cita del tema de Wagner lo relaciona con Siegfried. Simbólicamente representaría el final de la época gótica.

La “Sinfonía N° 3 en do sostenido menor” fue empezada el 12 de abril de 1931, casi seguidamente después de terminar su segunda, acabando su diseño el 19 de julio. Parece que en su primer diseño había pensado la obra como un concierto para dos pianos, como expresa en una carta escrita a Granville Bantock. Esto se confirmaría por usar los dos pianos mas extensamente en el primer movimiento. El 28 de mayo de 1932 terminó su orquestación. Nunca pudo escuchar esta sinfonía, pues se estrenó el 12 de enero de 1974, después de su muerte, durante una grabación para la BBC, interpretada por la New Philharmonia Orchestra dirigida por Stanley Pope. Su primera audición pública se efectuó el 17 de mayo de 1987 en el Birmingham Town Hall, interpretada por la Symphony Orchestra of Composers Platform, dirigida por Paul Venn. Está escrita en cuatro movimientos.

Su orquestación comprende dos pianos solistas y una orquesta formada por dos piccolos, cuatro flautas, dos doblando piccolo, cuatro oboes, dos doblando corno inglés, cinco clarinetes, dos doblando clarinete bajo, cuatro fagots, un contrafagot, ocho trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, dos tubas, dos juegos de timbales, pandereta, triángulo, bombo,  dos cajas, platillos, castañuelas, gong, xilofono, glockenspiel, órgano, celesta, dos arpas y la cuerda habitual.

El primer movimiento, andante moderato e sempre sostenuto e marcato. Es el mas complejo y extenso de sus movimientos. Escrito en forma sonata modificada, con una exposición ampliamente desarrollada, empieza con una sección de introducción solemne que nos conduce a la exposición del primer tema de carácter romántico. Después de una sección de transición dominada por el primer piano la orquesta repite el primer tema. La percusión nos lleva a la presentación del segundo tema, una amplia melodía. Continúa con un episodio de tipo puntillista con intervención de los pianos y el glockenspiel. El desarrollo del tema contiene fuertes disonancias. El ambiente se hace más plácido con la intervención de la flauta y el clarinete en octavas. La cuerda en forma más expresiva nos conduce a un crescendo. La exposición se funde con el desarrollo. Una sección rítmica basada en la introducción, dominada por los pianos, xilófono y bombo, empieza la recapitulación.

Escuchamos nuevamente el primer tema romántico. Pero como es su costumbre también vuelve a desarrollar los temas. El segundo tema se escucha nuevamente. Cascadas de notas en el piano nos preparan para una cumbre de fuerza romántica, que naciendo en la cuerda pasa a toda la orquesta. El decrescendo nos lleva a una sección rítmica marcada por fagots, trompas y violoncellos detenida por las octavas del piano. Cuatro veces se repite el motivo separado por fuertes golpes de los timbales. La coda crece en forma de una poderosa marcha acompañada por golpes de la percusión, que cierra con tensión el movimiento.

El segundo movimiento, lento sempre marcato e rubato, empieza con fragmentos de motivos. Un solo de flauta nos presenta uno de los temas de pastoral calma. El violín lo repite. El viento presenta el contraste con un tema de grandeza alpina. Estos dos elementos contrastados forman el corazón del movimiento. La placidez de los prados frente a la soberbia de la montaña, motivos que se van alternando. El centro del movimiento lo ocupa un solo del violín enfrentado a fragmentos melódicos del viento, que gradualmente se va apagando. Un golpe de los timbales parece despertar nuevamente a la orquesta, que nos conduce hacia uno de los momentos más mágicos de la obra, con cierta semejanza a la música de Vaughan Williams. Continúa hacia un climax de fuerza bruckneriana en el que reaparecen los pianos. Una serie de grandes acordes nos lleva a una pastoral coda, en la que escuchamos al oboe en una expresiva melodía. La canción pasa a la flauta acompañada por la cuerda que termina tranquilamente el movimiento.

El tercer movimiento, allegro vivace, es el scherzo de la sinfonía.  Empieza con una brillante marcha acompañada por la percusión. Una sección central para flauta y cuarteto de cuerdas ofrece el debido contraste. Luego se reanuda la marcha. El trio está formado por un encantador y delicado vals de estructura vienesa, casi sacado de una opereta. La melodía se desarrolla de una forma que recuerda a Richard Strauss. La marcha inicial reaparece bruscamente, de manera mas dura y disonante en sus variaciones. El metal se emplea con toda su fuerza en una potente coda.

El último movimiento, lento solenne, es de carácter elegíaco. Brian era bastante reservado para indicar las motivaciones de sus obras. Según una carta escrita a Bantock, explica que mientras terminaba su sinfonía se enteró por el periódico Berliner Tageblatt que había muerto Friedrich Gundolf, un profesor alemán de la Universidad de Heidelberg amigo suyo. Por este motivo podría tratarse de una especie de Requiem presentado de forma causal.

El clarinete presenta un tema amplio y triste, que se desarrolla al tomarlo la cuerda de un modo más consolador. Una compleja polifonía se apodera del tema, que lleva hacia un climax. De nuevo escuchamos los pianos, antes de las llamadas lejanas de la trompeta y las trompas. Un crescendo de los timbales nos lleva a un desarrollo conjunto, con la presentación del segundo tema dotado de un carácter más tranquilo. La tensión va aumentando, con incursiones de los pianos, mientras los dos temas principales se desarrollan. El ritmo se incrementa con rápidas entradas de la madera y la cuerda. Una especie de recapitulación nos recuerda los temas y nos lleva hacia un climax. Un epílogo de gran fuerza y solemnidad cierra la obra como una afirmación de poder.

Es la sinfonía más expansiva, lírica y a la vez noble de su autor, con disonancias, marchas y escenas pastorales que la convierten en su Sinfonía heroica. Una obra que seria necesario rescatar de la penumbra del olvido en que se encuentra.

Al terminar esta sinfonía empieza a trabajar en la próxima. Dos acontecimientos importantes ocurren durante su redacción. El 15 de abril de 1933 muere su mujer Isabel de un ataque al corazón, lo cual le deja la vía libre para legalizar la situación con la segunda familia que había formado en Londres. Así el 9 de junio de 1933 se casa con Hilda en la Oficina de Registro de Camberwell.

La “Sinfonía N° 4 en do mayor” (Das Siegeslied) Salmo de la Victoria, fue diseñada entre el 20 de junio y el cuatro de diciembre de 1932. La sinfonía se finaliza el 10 de diciembre de 1933. Es una obra escrita para soprano, doble coro y gran orquesta, basada en el Salmo 68, según la versión autorizada de los Salmos de David de la Biblia. Según otra versión corresponde al 67. Esto es debido a las diferencias entre el texto en hebreo y las divisiones realizadas en su traducción. Brian utilizó la versión luterana del mismo, usando el original en alemán. Luego realizó su traducción al inglés.

Brian no era un hombre religioso pero utilizó textos judeo-cristianos para algunas obras, atraído por sus formas poéticas. Uno de sus favoritos era el Salmo 68, Nuestro Dios es un Dios que nos salva. Un canto que había usado uno de los héroes de Brian, Oliver Cromwell, antes de la batalla de Dunbar, durante la guerra civil inglesa. Antes de entrar en batalla había ordenado a sus tropas que cantasen su primera estrofa, Let God arise, let his enemies be scattered, se levanta Dios y sus enemigos se dispersan.

La obra no se estrenó hasta 34 años después de su composición, como ocurre normalmente con sus obras, que son olvidadas durante los años de entreguerras. Se estrenó en 1967 interpretada por la BBC Northern Symphony Orchestra, coros y con la soprano Honor Sheppard, dirigida por Maurice Handford, en una producción radiofónica de la BBC. Su primera interpretación pública se realizó el 13 de octubre de 1974, interpretada por la London Philharmonic Orchestra, coros y con la soprano Felicity Palmer, dirigida por John Poole.

Requiere una gran orquesta, formada por seis flautas, dos doblando piccolo, dos oboes, dos oboes d’amore, dos cornos ingleses, un oboe bajo, cinco clarinetes, dos clarinetes bajos, cuatro fagots, dos contrafagots, dos trompas de basset, ocho trompas, cuatro trompetas, cinco trombones, dos tubas, dos juegos de timbales, tamboril, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, xilófono, campanas, glockenspiel, órgano, celesta, dos arpas y la cuerda habitual. Además necesta una soprano solista y un coro doble.

La sinfonía está dividida en tres movimientos que se interpretan sin interrupción. Cada uno de ellos tiene una estructura tripartita, con temas que pasan de uno a otro movimiento, terminando el último del mismo modo que el principio de la obra, o sea que posee una forma cíclica pero apartada de la ortodoxa de la sinfonía.

El primer movimiento, Movement I, empieza de modo maestoso, con una marcha neobarroca recordando a las obras de Händel, llena de pompa y esplendor. Pero este ambiente alegre de definida tonalidad se rompe con la entrada de los coros, mediante una tortuosa polifonía cromática. Escenas de terror y de violencia se suceden, intercaladas con recuerdos orquestales de la anterior marcha. El canto polifónico lleno de disonancias se resuelve en un feroz climax. La sección central lenta empieza con un delicado interludio orquestal. Luego los coros a capella cantan,

Du gabst, Gott, einen gnädigen Regen

Tu nos diste, Dios, una lluvia generosa

Empiezan tranquilamente como una antífona tonal, pero pronto su melodía se va volviendo más cromática, para terminar otra vez de forma antifonal.

La última parte del movimiento, allegro vivo ma deciso, empieza con los coros cantando de modo violento,

Der Herr gab das Wort

El Señor nos dio la palabra

La música nos describe una escena, como si se tratara de una batalla que nos conduce hasta un drástico final.

El segundo movimiento, Movement II, es la parte lenta de la sinfonía. Después de una corta pausa, empieza con un preludio de un modo pastoral terminando con un solo de violín. Luego entra la soprano con un misterioso lirismo acompañada delicadamente por la orquesta. En la parte central el ambiente cambia volviéndose mas violento. La orquesta llega a un gran climax seguido por un descenso a los registros bajos del metal. La soprano reaparece en la última parte del movimiento con una música de fría belleza, que nos conduce a una solemne coda interpretada por el viento.

El último movimiento, Movement III, es el más extenso. Empieza de forma misteriosa pero pronto los coros se elevan mediante una forma de marcha victoriosa, que nos conduce a un gran coral. Continúa con una sección contrastante en forma de scherzo, en el cual los coros tratan una frase del texto con gran desarrollo. Siguen dos secciones separadas por un corto fragmento orquestal presentando gran júbilo. El ambiente cambia al aparecer una solemne sección, una versión compleja del gran coral luterano Ein’ feste Burg. La melodía recibe un desarrollo con elementos de episodios anteriores. La última parte es un andante maestoso. La obra termina con el retorno de la marcha del principio con todo su poder. La frase Gelobt sei Gott!!, Dios sea alabado, cantada por los coros a toda potencia, finaliza triunfalmente la obra.

Existen diversas razones para explicar el motivo por el cual Brian usara un texto en alemán. Una de ella es que los editores de sus últimas obras eran alemanes y creía que con un texto en alemán facilitaría la interpretación de sus obras en Alemania. Pero quizás la razón mas importante es su admiración por la música alemana, que se refleja en sus obras y también en su literatura favorita, con un aprecio especial por Goethe. Pero la subida del nazismo al poder coincidió con la composición de su sinfonía, la cual refleja la violencia de la bárbara masacre que se inició en Alemania, relatando apocalípticamente el final que se aproximaba.

El significado de su obra puede ser tomado como un canto de victoria, lo que expresa su título, pero sus violentos contrastes expresivos, su cromatismo y sus disonancias, son una denuncia del militarismo y del estado totalitario en que se estaba convirtiendo la nación germánica. También conlleva una llamada a la lucha, para derrotar a todos los fantasmas y fuerzas del mal evocados en la obra.

La “Sinfonía N° 5” (Wine of Summer) fue compuesta a principios de 1937. Escrita para voz solista y orquesta sobre un texto de Lord Alfred Douglas, originalmente como una cantata. Terminó la revisión el 18 de junio del mismo año, dándole el nombre de Sinfonía para solista vocal y orquesta. Se estrenó el 11 de diciembre de 1969 en el Kensington Town Hall, interpretada por la Kensington Symphony Orchestra dirigida por Leslie Head, con Brian Rayner Cook como barítono. Compuesta por un solo movimiento.

Está orquestada para cuatro flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, bombo, caja, platillos, gong, xilófono, glockenspiel, dos arpas y la cuerda habitual. Además requiere la participación de un barítono como solista.

La “Sinfonía N° 6” (Sinfonía tragica) fue terminada el 28 de febrero de 1948. inspirada en la obra de Synge, Deirdre of the Sorrows, después de un periodo sin apenas dedicarse a la creación de nuevas obras. Primeramente era el preludio de la ópera del mismo título abandonada mas tarde. Está escrita en un solo movimiento. Se estrenó el 16 de enero de 1966 interpretada por la Orchestra of the Royal Opera House dirigida por Douglas Robinson, para la BBC.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, tres trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, castañuelas, bombo, tres cajas, gong, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

La “Sinfonía N° 7 en do mayor”  empezada en el mes de marzo,fue terminada el 14 de septiembre de 1948. Se estrenó el 19 de junio de 1966 durante una grabación de la BBC, interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Harry Newstone.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, campanas tubulares bajas, xilófono, glockenspiel, celesta, arpa y la cuerda habitual.

Su inspiración también proviene de la literatura romántica alemana y de la arquitectura gótica. Se basa por una parte en la autobiografía de Goethe, su época de estudiante en Estrasburgo durante los años 1770 y 1771. Su entusiasmo por los libros ocultos de Giordano Bruno, sus aventuras amorosas con Frederika Brion y su admiración por la catedral del siglo XIII.

Sobre estas ideas Brian escribe una sinfonía inglesa, del mismo modo que Shakespeare escribe un drama sobre ideas danesas en su Hamlet. Brian había pensado en dar el título de Estrasburgo a su sinfonía y la dedicó al constructor medieval de su catedral Meister Erwin von Steinbach.

El primer movimiento allegro moderato, empieza con una fanfarria para cuatro trompetas y percusión. Continúa con un desarrollo de tipo marcial conteniendo motivos rítmicos y expresivos. La parte central es contrastante, de un carácter soñador y lánguido. Finalmente regresa con fuerza la primera parte, con sus frases rítmicas marcadas por la percusión. Una solemne coda termina el movimiento.

El segundo movimiento, allegro maestoso ma moderato, consiste en un scherzo con motivos contrastados, que comprenden frases pastorales líricas junto a fanfarrias, marchas y golpes de campana. En algunos momentos recuerda a la música de Stravinsky. Después de llegar a su climax termina con cinco campanadas en un glorioso do mayor.

El tercer movimiento, adagio, allegro moderato, adagio, se puede considerar como un movimiento doble, agrupando un segundo scherzo y el adagio. Empieza con un desolado solo de la trompa. Luego continúa con un segundo scherzo, que parece no encontrar su dirección. Un motivo lírico de la flauta parece imponer su tema, pero es finalmente ignorado por la obsesiva actividad de la orquesta. Cuando el scherzo termina finalmente desmoronándose, empieza una profunda sección lírica. El tema de la flauta es desarrollado por la cuerda. Una nueva tormenta aparece en la orquesta, para luego viajar hacia parajes más tranquilos. El movimiento termina con un rapsódico tema para el violín solista y una coda en la que reaparecen las campanas.

El último movimiento, Epilogue, moderato, lleva el subtítulo Once upon a time, érase una vez. Se inicia con una severa marcha, construida sobre el ritmo de las trompas del principio. Se suceden diversos cambios de ambiente. Violentas irrupciones del tutti orquestal son seguidas por episodios más tranquilos en forma de himno. Solos de violín y delicados momentos son sucedidos por episodios de marcha. Un nuevo solo del violín parece indicar que la obra acabará tranquilamente, pero aparece un nuevo brutal crescendo de la orquesta, antes de aparecer de nuevo el ritmo de la marcha que se va apagando. Un golpe de campana, seguido de otro apagado del gong, termina de modo enigmático la obra.

Puede considerarse una de sus sinfonías más fáciles de escuchar, debido a que posee una tonalidad definida con pocas frases disonantes. La fanfarria del primer movimiento nos presenta la catedral de Estrasburgo con su famosa columna del Ángel, en la que cuatro querubines levantan sus trompetas hacia los cuatro puntos cardinales. La grandeza de la coda tiene también relación con el templo. El movimiento representa la excitante vida del joven Goethe.

El segundo movimiento también está relacionado con la catedral, como claramente nos indican las campanas de su final. En el tercer movimiento la atmósfera se oscurece, correspondiendo a la madurez de Goethe. El último movimiento se titula Once upon a time, aludiendo al hecho que Goethe nunca más volvió a visitar Estrasburgo. Además, la línea dinástica del poeta murió con él. Su único hijo había muerto anteriormente a su propia muerte.

La “Sinfonía N° 8 en si bemol menor”  fue diseñada entre el 25 de enero y el 27 de marzo de 1949. Después de una revisión, fue completada el 17 de mayo de 1949. Su primera audición se realizó el 1 de febrero de 1954 en una emisión en directo desde el estudio de la BBC, interpretada por la London Philharmonic Orchestra dirigida por Sir Adrian Boult.

Está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, euphonium, que es un instrumento perteneciente a la familia de las tubas, tuba, timbales, arpa, piano, órgano, xilófono, glockenspiel, siete percusionistas y cuerda.

La obra está construida en un solo movimiento dividido en tres secciones, que se interpretan sin interrupción. Los bajos de los metales son el centro de atención de muchos de sus motivos.

La primera parte, moderato, contiene dos elementos principales, que se desarrollarán formando una compleja estructura sinfónica. El primer elemento es una grotesca marcha con un ritmo convulsivo, interpretada por las dos tubas, el euphonium y la tuba baja, acompañadas por tres cajas. Este elemento se confronta primero con otro lírico misterioso, consistente en unas notas ascendentes de la trompa y más tarde una escala descendente del piano. A partir de estos elementos se genera un complejo desarrollo. Un canon en que participan tres fagots recuerda la melodía inicial de la trompa.

Una segunda sección, andante moderato sempre cantabile, muestra una parte lírica que parece haber ganado el pulso a la sección de la marcha. Pero esta regresa en la parte central de esta sección, allegro moderato, hasta que la parte lírica se impone en el lento e molto teneramente.

La última sección está formada por dos passacaglias. Dos motivos rítmicos se contraponen formando un complejo tema. La música se eleva hasta un salvaje y desesperado climax. Recitativos de los violoncellos y una escala descendente de la orquesta nos llevan a la segunda passacaglia, de carácter lento, sobre un tema derivado del primero. Los dos caracteres opuestos se muestran separados, reuniéndose en el climax final. Termina con una enigmática coda, con el tema original de la trompa, pero la disonancia de los trombones nos muestra que las fuerzas del mal continúan estando presentes.

La “Sinfonía N° 9”  diseñada durante los meses de julio y septiembre,fue terminada en el mes de noviembre 1951. Está separada de la anterior por la composición de la ópera “Turandot”, basada en el texto de Schiller. Se estrenó el 22 de marzo de 1958, durante una retransmisión en directo desde el estudio de la BBC, interpretada por la London Symphony Orchestra dirigida por Norman del Mar. Está construida en tres movimientos que se interpretan sin interrupción.

Orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, campanas tubulares, gong, xilófono, glockenspiel, órgano, piano, celesta, arpa y la cuerda habitual.

El primer movimiento, adagio, allegro moderato, allegro vivo, está escrito en forma sonata libre. Empieza con una masiva entrada de la orquesta. El primer tema es tenso y como la casi totalidad del movimiento, presenta una tonalidad inestable. Podemos decir que la obra de Brian se encuentra en los límites de la tonalidad, no adoptando claramente una forma concreta, oscilando entre diversas tonalidades. El segundo tema es de carácter contemplativo y más lento. El desarrollo se basa casi totalmente en el primer tema y es de carácter trágico conteniendo diversos climax. En la reexposición no aparece el segundo tema terminando con el climax de una coda.

El segundo movimiento, adagio, interpretado sin interrupción con el anterior, es de carácter elegíaco. Su tema principal es presentado melancólicamente por el corno inglés, sobre los acordes de los violoncellos y contrabajos. Sigue una sección de desarrollo que culmina en un breve climax. El corno inglés recapitula el tema inicial. El volumen de la orquesta aumenta hasta un nuevo violento climax en ritmo de marcha, antes de terminar de modo tierno y pacífico.

El último movimiento, allegro moderato, empieza con un tema victorioso, formado por una gran cantidad de breves motivos, alguno de carácter majestuosamente británico, sin necesidad de una tonalidad convencional. En la parte central aparece un episodio mas calmado, con las campanas sonando sobre misteriosas cuerdas divididas. El tema victorioso es recapitulado en su totalidad, seguido de un mayor desarrollo. La obra termina con una majestuosa coda con gran fuerza, de carácter festivo, subrayado por el sonido de las campanas, estableciendo una clara tonalidad de re mayor.

La “Sinfonía N° 10” fue compuesta entre 1953 y 1954. Terminada el 16 de enero de 1954. Está escrita en un solo movimiento. Se estrenó el 3 de noviembre de 1958 a través de una retransmisión de la BBC directamente desde su estudio, interpretada por la Philharmonia Orchestra dirigida por Stanley Pope. Escrita en un movimiento.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, máquina de viento, máquina de truenos, xilófono, glockenspiel, dos arpas y la cuerda habitual.

Con la muerte de Bantock en el año 1946, Brian pierde el mayor defensor de su música para que pueda ser interpretada. A principios de los años 1950 su trabajo llamó la atención de un joven productor musical de la BBC llamado Robert Simpson, que mas tarde sería también un famoso sinfonista. Empezando el 1 de febrero de 1954 con la interpretación de la octava sinfonía de Brian, realizaría una gran labor dando a conocer las obras de Brian, la mayoría a través de retransmiciones radiofónicas. Brian tenía 78 años cuando pudo escuchar por primera vez una de sus sinfonías interpretadas.

La “Sinfonía N° 11”  fue diseñada entre el 10 y el 15 de febrero de 1954, siendo completada el 29 de abril del mismo año. Se estrenó el 5 de noviembre de 1959, en una emisión en directo desde los estudios de la BBC, interpretada por la London Symphony Orchestra dirigidapor Harry Newstone.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, gong, campanillas, triángulo, pandereta, platillos, bombo, tres cajas, xilófono, glockenspiel, dos arpas, celesta y la cuerda habitual.

El primer movimiento, adagio, es una elegía polifónica en un estilo contemplativo derivado de Bruckner. Un tema lírico procedente de los primeros compases que se va expandiendo. Una música que se encuentra entre los estilos de Mahler y los adagios de Shostakovich, pero sin su sentimiento trágico. Después de alcanzar un breve climax, la música se calma, terminando dulcemente.

El segundo movimiento, allegro giocoso, toma la función del scherzo, con interrupciones en forma de adagio. Es el movimiento más extenso de la obra y puede ser considerado como el principal, apareciendo como una mezcla de los dos movimientos de la sinfonía clásica. El material melódico es simple, presentando diversas variaciones. Empieza con un tema divertido interpretado por la trompa acompañada por campanillas, una forma de divertimento que es lo que realmente consiste el scherzo. Una música que en este caso sigue el estilo de las alegres danzas de Mahler. El movimiento rápido está interrumpido por un trío lento, que forma el adagio. Reaparece el allegro en forma de variaciones rítmicas. La música va moviéndose hacia zonas mas graves, derivando nuevamente en el adagio, que se impone en la parte final.

El tercer movimiento, maestoso e pesante, allegro marcia, está dividido en tres partes. La primera presenta una ceremoniosa marcha, seguida de una danza pastoral que ocupa la breve parte central. Termina con el retorno de la marcha, que nos conduce hasta la solemne coda.

La “Sinfonía N° 12”  fue terminada el 4 de febrero de 1957. Es la sinfonía mas corta de las escritas por Brian hasta esta época. Está inspirada en la tragedia griega, como una reflexión imaginativa sobre el Agamenón de Esquilo. En el mismo año convirtió la tragedia en una ópera en un acto. Años después sugirió que la sinfonía podría emplearse como preludio de la ópera.

Se estrenó en una emisión de la BBC, el 5 de noviembre de 1959, interpretada por la London Symphony Orchestra dirigida por Harry Newstone. Su primera interpretación pública se realizó el 4 de agosto de 1966, celebrando el 90° aniversario del compositor, en un Promenade Concert en el Royal Albert Hall de Londres, interpretada por la BBC Symphony Orchestra dirigida por Norman Del Mar.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, seis trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, gong, triángulo, pandereta, castañuelas, platillos, bombo, tres cajas, xilófono, glockenspiel, arpa, celesta y la cuerda habitual.

Está escrita en un solo movimiento. Se trata de una sinfonía muy condensada, que se podría dividir en cuatro movimientos, con una introducción y un epílogo. Empieza de modo misterioso con diversos fragmentos sonoros. Un solo de glockenspiel, un motivo rítmico de los timbales y sonidos fantasmales de las flautas y el arpa. Una especie de marcha fúnebre aparece en la cuerda antes de escucharse el motivo principal del primer movimiento, un allegro maestoso. Este movimiento en miniatura se desarrolla con gran fantasía contrapuntística que culmina en un climax. Es seguido por un a tempo marcia lento, reapareciendo la marcha fúnebre. Es el corazón expresivo de la obra, en forma de un obsesivo ritmo de marcha lenta, llegando a momentos de sombría grandeza.

Continúa con un adagio expresivo, interpretado casi enteramente por la cuerda, con un gran sentimiento de calma. Termina con unas llamadas de la trompa que surgen de las profundidades. El movimiento final allegro vivo es a la vez heroico y grotesco. Su desarrollo tiene un gran sentido trágico. La obra acaba con un breve epílogo, adagio ma pesante, que pone el punto final a la tragedia con un funesto golpe de gong.

Brian se traslada de Londres a Shoreham-by-Sea en Sussex en el año 1958. Entonces empieza un período de diez años inmensamente productivo en el campo sinfónico. Durante este tiempo escribe nada menos que 20 nuevas sinfonías.

La “Sinfonía N° 13” fue escrita entre los meses de noviembre y diciembre de 1959. Se estrenó el 23 de junio de 1976 interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Stanley Pope, en una grabación de la BBC. Está escrita en un solo movimiento.

Está orquestada para cuatro flautas, dos doblando piccolo, tres oboes, uno doblando corno inglés, tres clarinetes, uno doblando clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, tuba, euphonium, timbales, bombo, tres cajas, triángulo, platillos, xilófono, glockenspiel, dos arpas, celesta y la cuerda habitual.

La “Sinfonía N° 14 en fa menor” fue compuesta entre los años 1959 y 1960. Terminada el 10 de febrero de 1960. Se estrenó el 14 de enero de 1969 en una grabación de la BBC, interpretada por la London Symphony Orchestra dirigida por Edward Downes. También está escrita en un solo movimiento.

Está orquestada para cuatro flautas, tres oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando contrafagot, seis trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, castañuelas, bombo, tres cajas, platillos, platillo suspendido, xilófono, glockenspiel, dos arpas, celesta, órgano y la cuerda habitual.

La “Sinfonía N° 15 en la mayor”  fue escrita entre los meses de febrero y abril de 1960. Su primera audición fue durante una grabación de la BBC el 23 de junio de 1976, interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Stanley Pope. Brian compuso esta obra cuando había cumplido sus 84 años y todavía no había llegado a la mitad de su gran ciclo sinfónico.

Está orquestada para cuatro flautas, una doblando piccolo, tres oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando contrafagot, seis trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, castañuelas, bombo, tres cajas, platillos, platillo suspendido, xilófono, glockenspiel, dos arpas, celesta y la cuerda habitual.

La obra está escrita en un solo movimiento dividido en tres partes. Empieza con una fanfarria al estilo de Elgar, una herencia de Händel. Este será el tema principal de la obra, que irá reapareciendo en su transcurso, adoptando diferentes formas. Como una especie de rondó irá alternando con secciones más tranquilas. La música varía continuamente, desde marchas a momentos solemnes, pasando por secciones más oscuras y otras con intervención de instrumentos solistas. La segunda parte es de carácter lírico. La inicia el clarinete siguiendo de un modo semejante al barroco, pero pronto aparecen diversos solos y dúos que le dan un aspecto original. Especialmente bello es el dúo de la trompa y la flauta, acompañadas por el glockenspiel. Un intermedio presentado por el metal interpreta una variación del tema principal. Continúa con momentos contemplativos, casi religiosos, con solos del violín y la flauta. Termina con las notas del glockenspiel. La última parte empieza con una danzarina versión del tema principal. Es como una parodia de La Valse de Ravel. A pesar del uso de elementos clásicos, la música de Brian suena siempre como una música diferente, más moderna. Termina con una solemne versión interpretada por el metal de la fanfarria inicial.

La “Sinfonía N° 16” fue escrita entre los meses de junio y julio de 1960. La completó el 8 de agosto de 1960. La primera audición tuvo lugar durante una grabación para la BBC el 1 de abril de 1973, interpretada por la London Philharmonic Orchestra dirigida por Myer Fredman. Su primera interpretación pública no se realizó hasta el 5 de agosto de 1994, interpretada en la Royal Academy of Music de Londres por la London Orchestra of St Cecilia dirigida por James Kelleher.

Escrita también en un solo movimiento, está orquestada de un modo parecido a la anterior, comprendiendo cuatro flautas, una doblando piccolo, tres oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, cuatro fagots, uno doblando contrafagot, seis trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, castañuelas, bombo, tres cajas, platillos, platillo suspendido, xilófono, glockenspiel, dos arpas, celesta y la cuerda habitual.

La “Sinfonía N° 17”  fue terminada en Shoreham-by-Sea, Sussex, el 26 de noviembre de 1960, pero no acabó su orquestación hasta el 8 de enero de 1961. Su primera audición se realizó el 23 de junio de 1976 durante una grabación de la BBC, interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Stanley Pope.

Su orquestación es más ligera que la de sus anteriores sinfonías, comprendiendo tres flautas, una doblando piccolo, tres oboes, uno doblando corno inglés, tres clarinetes, uno doblando clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, platillo suspendido, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Está escrita en un solo movimiento dividido en tres partes, con un tratamiento muy poco ortodoxo. La primera es un adagio, allegro moderato. Empieza con un solo de violín acompañado por las trompas, que nos introduce en un ambiente casi romántico. Pero se trata de una ilusión pasajera, que pronto termina al aparecer el sonido de los timbales y la caja, iniciando el allegro. Dos temas se interpretan en contrapunto, uno con gran fuerza rítmica, siendo el secundario mas calmado. Su desarrollo es continuo, como acontece en gran parte de la música de Brian. Termina con una sección de transición más lenta, que incluye nuevamente el solo para violín. La segunda parte, lento, es mas estática, pero incluyendo fuertes contrastes sonoros. El tema de una marcha lenta alterna con misteriosos motivos de los instrumentos de viento. La sección final nos lleva hasta un breve climax que prepara la última parte, allegro con brio. Consiste en una danza contrapuntística con cierto ritmo de vals. Es una transformación del tema anterior. Pero pronto la música se va deconstruyendo, terminando con una coda en forma de marcha lenta, en la que la orquesta despliega todo su poder.

La “Sinfonía N° 18”  fue compuesta entre los meses de febrero y mayo de 1961. Se estrenó el 26 de febrero de 1962 en el St Pancras Town Hall de Londres, interpretada por la Polyphonia Orchestra dirigida por Bryan Fairfax.

Está orquestada para dos flautas, una doblando piccolo, dos oboes, uno doblando corno inglés, dos clarinetes, uno doblando clarinete bajo, dos fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

La orquestación se ha reducido respecto a las anteriores sinfonías, tratándose de una obra dividida en la forma clásica de tres movimientos. También su reducida dimensión se ajusta a las obras del clasicismo. Su estilo asimismo ha cambiado con respecto a las anteriores, en forma de un neoclasicismo, pero conservando la modernidad del continuo desarrollo de sus temas. Bryan Fairbax, que estrenó la obra, parece que influyó al tener que dirigirla con una orquesta con ciertas limitaciones. Por ello su estilo es más sencillo, siendo una obra más fácil de escuchar que sus precedentes sinfonías.

El primer movimiento, allegro moderato, está escrito en una simplificación de la forma sonata, reducida a un solo tema en continua evolución. Un tema en forma de ácida marcha militar marcada por fuertes estallidos de la percusión. Después de una variada amplificación del tema, acaba reduciéndose a su esqueleto básico.

El segundo movimiento, adagio poco, está escrito en una libre tonalidad. El ambiente es opresivo, teñido por notas trágicas. Una especie de marcha fúnebre emerge entre los fragmentos de motivos indeterminados. Un solo de viola bastante amargo precede a otro de la flauta. El movimiento termina con un crescendo angustiado, participando toda la orquesta dominada por los gritos de los metales y la percusión.

El último movimiento, allegro e marcato sempre, lento marcia e sostenuto molto e pesante, allegro, está dividido en dos partes. La primera está compuesta por una marcha rápida con algunos aspectos grotescos y otros optimistas. La segunda parte consiste en una variación del tema en forma de marcha lenta, pero pronto se recobra en un nuevo allegro. La coda termina la sinfonía mediante una fanfarria del metal que precipita el final.

La “Sinfonía N° 19 en mi menor” fue empezada en el mes de octubre de 1961, terminándola el 5 de noviembre del mismo año. Su primera audición fue en una grabación para la BBC el 18 de junio de 1976 interpretada por la BBC Scottish Symphony Orchestra dirigida por John Canarina.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

También está formada como la anterior por tres movimientos, presentando una estructura parecida pero ampliando algo la orquesta.

La “Sinfonía N° 20 en do sostenido menor”  fue empezada en el mes de marzo de 1962, terminándola el 31 de mayo del mismo año. Se presentó en una sesión privada de la BBC el 5 de octubre de 1976 interpretada por la New Philharmonia Orchestra dirigida por Vernon Handley.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, triángulo suspendido, bombo, tres cajas, platillos, campanas tubulares, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Continúa con la forma clásica de la sinfonía en tres movimientos. El primero, adagio, allegro agitato, empieza con una introducción lenta. El allegro se encuentra dividido en tres partes, siendo la segunda más lenta con intervención de instrumentos solistas. Contrastando ampliamente con ella, la última sección presenta un gran dinamismo, terminando con una determinante coda realzada por la percusión.

El segundo movimiento, adagio ma non troppo, cantabile e sostenuto, presenta un tema lírico que es desarrollado por la orquesta. La parte central contiene pensativos solos del violín y la flauta. Luego aparece un crescendo que nos conduce hasta un apasionado climax. Las notas del clarinete nos devuelven al lirismo de la primera parte. Después de una nueva sección apasionada se diluye en una tranquila coda.

El último movimiento, allegro vivo, presenta diversos ritmos intricados, seguidos de una sección más lírica con solos de los bajos de la orquesta. La sección central está dominada por diversos solos de violín, presentando una atmósfera angustiada. Llamadas de los metales nos conducen hacia la parte final, que alcanza gran animación con ritmos puntuados por la percusión e intervención de los metales. Se observa una original y variada orquestación en cada una de las partes. Una corta pero solemne coda finaliza la obra.

La “Sinfonía N° 21 en mi bemol mayor” fue terminada en el mes de noviembre de 1962. La primera audición se realizó el 14 de enero de 1969, interpretada por la London Symphony Orchestra dirigida por Edward Downes para una grabación de la BBC.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, xilófono, vibráfono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Se trata de una obra de mayores proporciones que las anteriores y está dividida en cuatro tiempos.

La “Sinfonía N° 22” (Symphonia brevis) fue compuesta entre el mes de diciembre de 1964 y el 8 de enero de 1965. Su primera audición se realizó el 28 de marzo de 1971 en una grabación en el St John’s Smith Square, interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Myer Fredman.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, dos juegos de timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, platillo suspendido, xilófono, glockenspiel, celesta, arpa y la cuerda habitual.

Como su nombre indica, se trata de una obra de pequeña duración, únicamente nueve minutos, dividida en dos tiempos. Es la primera obra de Brian que se estrenó en el Royal Festival Hall, la principal sala de conciertos del Reino Unido. Ocurrió el 26 de octubre de 1983 interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Sir Charles Groves.

La “Sinfonía N° 23” fue compuesta entre el mes de marzo y el 4 de abril de 1965. Se estrenó el 4 de octubre de 1973 en Galesburg, Illinois, interpretada por la University of Illinois Symphony Orchestra dirigida por Bernard Goodman.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, platillo suspendido, gong, castañuelas, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

La obra también es de breve duración, unos catorce minutos y está dividida en dos movimientos.

La “Sinfonía N° 24 en re mayor” fue compuesta en 1965. Su primera audición se realizó el 1 de abril de 1973 durante una grabación de la BBC, interpretada por la London Philharmonic Orchestra dirigida por Myer Fredman. Está escrita en un solo movimiento.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, castañuelas, xilófono, glockenspiel y la cuerda habitual.

La “Sinfonía N° 25 en la menor” fue compuesta entre los años 1965 y 1966. Su primera audición se realizó el 18 de junio de 1976 en una grabación de la BBC, interpretada por la BBC Scottish Symphony Orchestra dirigida por John Canarina.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, dos juegos de timbales, pandereta, triángulo, campanas tubulares, cascabeles, bombo, tres cajas, tam-tam, platillos, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Es una obra dividida en tres movimientos. El primero, allegro risoluto, es un movimiento de gran brillantez rítmica que parece escrito por un joven revolucionario. A partir de un motivo inicial se va desarrollando un indefinido tema. Es difícil pensar que se trata de una música escrita por un “viejo” de 90 años. En la parte central se presenta un tema lírico contrastante con el rítmico, acentuado con el uso de la percusión. En la coda se combinan perfectamente ambos temas tomando algo de solemnidad.

El segundo movimiento, andante cantabile, es contenido en su orquestación durante todo el movimiento, dibujando un paisaje pálido e invernal. Un tema lírico en ciertos aspectos desolador se va transformando en diversas variaciones. Como es corriente en su estilo, encontramos los clásicos solos para el violín y la flauta. Termina con una coda de definida tonalidad.

El último movimiento, allegro ma non tanto, está formado por diversos motivos rítmicos interpretados por la madera en construcciones contrapuntísticas. La parte central es más tranquila con intervención de instrumentos solistas. Finalmente los motivos rítmicos vuelven a ser dominantes, terminando con una coda de carácter alegre y optimista que denota la juventud de su autor.

La “Sinfonía N° 26” fue compuesta en el año 1966. Su primera audición tuvo lugar el 13 de mayo de 1976 en la St Mark’s Church de Shelton, Stoke-on-Trent, retransmitida el 5 de septiembre por la BBC Radio Stoke. La interpretó la North Staffordshire Symphony Orchestra dirigida por Nicholas Smith.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, euphonium, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, bloque de madera, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Se trata de una obra dividida en dos movimientos, con una duración de unos 17 minutos.

La “Sinfonía N° 27 en do menor” fue compuesta también durante el año 1966. Su primera audición tuvo lugar el 9 de enero de 1979 durante una grabación de la BBC, interpretada por la Philharmonia Orchestra dirigida por Sir Charles Mackerras.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales,  triángulo, bombo, tres cajas, tam-tam, gong,  platillos, celesta, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Está dividida en tres movimientos y requiere la presencia de un buen flautista para la interpretación de diversos solos.

La “Sinfonía N° 28 en do menor” fue compuesta durante el año 1967. Su primera interpretación se realizó el 7 de junio de 1973 en una grabación de la BBC, interpretada por la New Philharmonia Orchestra dirigida por Leopold Stokowski.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, tres clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, seis trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, gong, castañuelas, platillos, platillo suspendido, celesta, vibráfono, xilófono, glockenspiel, arpa y la cuerda habitual.

Originalmente se había diseñado como un divertimento para orquesta. Está dividida en cuatro breves movimientos, con una duración total de unos 14 minutos.

La “Sinfonía N° 29 en mi bemol mayor” fue compuesta también durante el año 1967. Su primera audición privada se realizó en Edinburgh en el mes de enero de 1976, interpretada por la Monday Night Orchestra dirigida por Alasdai Mitchell. Su primera interpretación pública se realizó el 17 de noviembre de 1976 en el Victoria Hall de Hanley, Stoke-on-Trent, por la North Staffordshire Symphony Orchestra dirigida por Nicholas Smith.

Está orquestada para tres flautas, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, platillos, xilófono, glockenspiel y la cuerda habitual.

Está dividida en cuatro movimientos, con una duración total de unos 20 minutos.

La “Sinfonía N° 30 en si bemol menor” fue terminada el 13 de noviembre de 1967. Se estrenó el 24 de septiembre de 1976 en el Alexandra Palace de Londres, durante una grabación y retransmisión en vivo de la BBC Radio 3, interpretada por la New Philharmonia Orchestra dirigida por Harry Newstone. Con este concierto se celebraba el centenario del compositor.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, tam-tam, castañuelas, glockenspiel, campanas tubulares, platillos, xilófono, dos arpas y la cuerda habitual.

Está dividida en dos movimientos con una duración total de unos 16 minutos.

La “Sinfonía N° 31” fue terminada el 16 de abril de 1968 en su residencia de Shoreham-by-Sea, Sussex. Se estrenó el 9 de enero de 1979 durante una grabación de la BBC interpretada por la Philharmonia Orchestra dirigida por Sir Charles Mackerras.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, triángulo, bombo, tres cajas, glockenspiel, campanas tubulares, platillos, xilófono, arpa y la cuerda habitual.

Es una sinfonía concentrada en un solo movimiento de unos 14 minutos de duración. Está compuesta en forma de una fantasía polifónica. Su temática se basa en escasas figuras germinales, a partir de las cuales se desarrolla la obra. Se puede dividir en cuatro secciones. La primera empieza fríamente, con un simple motivo de cuatro notas descendentes, que va creciendo y desarrollándose hasta llegar a su clímax. Sigue una sección más lírica, de delicada instrumentación. La segunda parte es más enérgica con motivos tempestuosos. La tercera presenta un lirismo concentrado, especialmente en sus solos para el violín. La última sección llega a su clímax con exaltadas intervenciones de la percusión. Un solo del clarinete bajo nos conduce a la parte final conteniendo un concentrado lirismo, terminando con una explosiva coda.

La “Sinfonía N° 32 en la bemol” fue compuesta entre los meses de junio y octubre de 1968. Se estrenó el 28 de enero de 1971 en el St John’s Smith Square de Londres, interpretada por la Kensington Symphony Orchestra dirigida por Leslie Head.

Está orquestada para tres flautas, una doblando piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, tres fagots, uno doblando contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, pandereta, triángulo, bombo, tres cajas, glockenspiel, campanas tubulares, platillos, xilófono, arpa y la cuerda habitual.

Es la última sinfonía que compuso Brian y también su última obra. La compuso a la edad de 92 años. Poco después de cumplir sus 93 años escribió a un amigo, “es lo último en que creo, desde entonces no he tenido mas ideas musicales y he amado y todavía amo el silencio”. La obra está dividida en los ortodoxos cuatro movimientos a pesar de no respetar demasiado la forma.

El primer movimiento, allegretto, está escrito en forma sonata con gran libertad. Un motivo polifónico es desarrollado de un modo bastante reflexivo. El contraste temático se presenta entre el conjunto temático complejo presentado en la exposición y la parte mas relajada del desarrollo, en el que a su final aparece uno de sus típicos solos para violín. Sigue una concentrada recapitulación, que nos conduce a un climax, seguido de una calmada cadencia.

El segundo movimiento, adagio, empieza con diversos fragmentos temáticos que se van metamorfoseando y creciendo. Aparece una marcha fúnebre, la última escrita por Brian que aumenta hasta su climax. Después de una pausa, una breve coda termina el movimiento del mismo enigmático modo como ha empezado.

El tercer movimiento, allegro ma non troppo, realiza la función de un scherzo. La atmósfera se ha liberado de su opresión. En la parte central aparece una danza ligeramente orquestada, alternando la cuerda con solos de la madera. Luego reaparece el scherzo con un nuevo desarrollo. Una lírica coda nos lleva al final del movimiento.

El último movimiento, allegro moderato, presenta un gran desarrollo contrapuntístico. El tema está basado en dos breves motivos presentados al principio. Una fanfarria del metal emerge de este mar contrapuntístico y nos conduce hasta una noble coda en la cual se reafirma la tonalidad.

Brian vivió cuatro años mas después de terminar su última sinfonía, pero no compuso ninguna obra. Además de tener problemas con su vista parece que se agotó su inspiración. Pero conservó su vigor mental y siempre parecía que podía volver a la composición. Murió el 28 de noviembre de 1972 en Shoreham-by-Sea, a consecuencia de una caída.

A pesar del compromiso adquirido por la BBC de interpretar todas sus sinfonías, ninguna de sus obras fue grabada comercialmente durante su vida. Murió sin haber podido escuchar nunca muchas de sus obras.

Actualmente no existen grabaciones del ciclo completo de sus sinfonías. Algunas de ellas solo se conocen a través de las retransmisiones efectuadas por la BBC. Debido a ello no se han podido comentar todas las sinfonías, lo cual nos impide ni poder realizar una valoración del conjunto ni poder seguir la transición entre ellas.

David Brown ha sido el director de la Havergal Brian Society entre los años 1994 y 1998. Existía un proyecto apoyado por dicha sociedad de efectuar la grabación de todas las obras orquestales de Brian. El sello Marco Polo efectuó una grabación de la “Sinfonía Gótica”. A partir de este momento la Brian Society se puso en contacto con Klaus Heymann para la grabación de las sinfonías de Brian.

Para satisfacer la posible curiosidad de algunos de nuestros lectores, dedicaremos unos párrafos a la edición discográfica, especialmente de una firma independiente editora de los sellos Marco Polo y Naxos, que tanto han hecho para poner la música al alcance del pueblo, además de contribuir con su obra al conocimiento de mucha música que nunca se había grabado.

Klaus Heyman es el fundador de la empresa Naxos. Un alemán nacido en Frankfurt, llegó en el año 1967 a Hong Kong como corresponsal de un periódico americano. Al cabo de un tiempo montó su propia empresa en la ciudad china, como representante e importador de diversas empresas de equipos de audio. Gran amante de la música clásica desde que era niño, pronto se dio cuenta de que era difícil encontrar discos de los artistas que visitaban la gran ciudad oriental. Por ello añadió a su negocio de audio la importación de diversos sellos, especialmente de la Europa del este. Colaboró con la entonces amateur Hong Kong Philharmonic Orchestra, a la que transformó en una verdadera orquesta profesional.

Conoció a la gran violinista japonesa Takako Nishizaki, durante uno de los conciertos organizados en la primera temporada profesional de la Hong Kong Philharmonic Orchestra, en la cual actuaba como solista. Se enamoraron y un año mas tarde se casaban. Takako abandonó el Japón para vivir con su marido en Hong Kong. Su único hijo se llama Henryk en honor a Henryk Wieniawski, cuyo Segundo Concierto para violín interpretó Takako cuando se conocieron.

En 1978 Takako Nishizaki grabó el famoso concierto chino para violín “The Butterfly Lovers” con la Nagoya Philharmonic para la empresa discográfica que iniciaba Klaus. Esta grabación tuvo un enorme éxito, vendiéndose centenares de miles de discos. A partir del éxito conseguido, Klaus Heymann empezó un sello discográfico dedicado a este tipo de repertorio al que llamó HK, Hong Kong Records. Los primeros discos estaban realizados en el Japón.

Cuando la Hong Kong Philharmonic Orchestra llegó a un nivel adecuado en 1982, empezó a grabar con esta orquesta y también con la Singapore Symphony Orchestra. La firma discográfica empezó a crecer dentro de la empresa antes solo dedicada a la importación, Pacific Music. En 1986 se había convertido en la mayor compañía internacional de grabación en todo el Sudeste Asiático. Las orquestas que interpretaban las obras sugirieron también la grabación del repertorio occidental.

Heymann tuvo la idea de realizar grabaciones de obras poco conocidas de compositores occidentales. Para este propósito fundo el sello Marco Polo. Debido a sus relaciones comerciales con empresas de la Europa Oriental, como Hungaroton u Opus, empezó la producción de discos en dichos países, mejor preparados para la producción del repertorio deseado. Marco Polo ha realizado la grabación de un importante repertorio sinfónico, poco conocido o inédito de muchos compositores de la segunda mitad del siglo XIX y de principios del XX.

En el año 1986 los costes de producción de compact disc empezaron a bajar. Klaus realizó un estudio de mercado, dándose cuenta de que los precios de los discos se habían casi cuadruplicado con el paso de los antiguos LP a los compact disc. Para los compradores chinos y de otros países orientales, el precio de los compact disc era prohibitivo. Entonces pensó en poder ofrecer a este público compact disc al precio de los antiguos LP. El sello se llamó Naxos. El nombre de una famosa isla de Grecia, un país de arte y cultura. La leyenda de Ariadne también la relaciona con el mundo musical, a través de la inspiración de diversos compositores en la obra.

El éxito de ventas de los primeros títulos fue considerable. De todas partes del mundo llegaron llamadas para poder conseguir estos discos tan baratos. Las ventas de los discos en Europa crecieron extraordinariamente. Klaus pensó en realizar un lanzamiento mundial del sello Naxos ofreciendo además de las piezas de repertorio iniciales otras menos conocidas.

Un sello independiente y pequeño no podía realizar grabaciones costosas con primeras figuras. Para ello colaboró con jóvenes artistas y orquestas menos conocidas, pero buscando siempre una buena calidad de las interpretaciones. Actualmente el número de sus grabaciones pasa de los 3000 títulos. La característica principal es la no repetición de las obras grabadas, la realización de ciclos completos de obras y de series nacionales. Así podemos encontrar la obra completa de Chopin o las obras orquestales completas de Glazunov. Series dedicadas a la música americana, tan extensa que superará los 200 discos, o a la japonesa, con una enorme cantidad de obras desconocidas. Gracias a ello podemos obtener muchas sinfonías que sin la ayuda de esta empresa sería imposible poder comentarlas.

Volviendo a la obra de Brian, Klaus Heymann quería realizar la grabación del “Concierto para violín” interpretado por su mujer Takako Nishizaki. Pero la Sinfonía Gótica se grabó en primer lugar en 1998 para el sello Marco Polo. El lanzamiento fue un éxito y se vendieron 14000 discos, cosa extraordinaria para un desconocido disco de música clásica. En vista de ello estaba dispuesto a la grabación de mas obras de Brian. Se puso en contacto con la Havergal Brian Society aceptando un subsidio de 2000 libras para la realización de mas grabaciones.

Durante una serie de negociaciones David Brown el presidente de la Havergal Brian Society, convenció a Heymann de no solo grabar algunas sinfonías sino de grabar todas las sinfonías. Finalmente decidieron efectuar la grabación de todas las obras orquestales de Brian. Se diseñó la realización de 19 discos nuevos. A partir de 1992 empezaron las grabaciones con Das Siegeslied, acompañada por la breve sinfonía Nº12, pensando en el éxito de la primera obra también con participación de los coros. Pero esta vez el éxito no acompañó a la realización, vendiéndose solo 4500 copias, un respetable número al tratarse de una música desconocida, pero que no cubrían los gastos ocasionados por la grabación. Simultáneamente apareció otro disco con las sinfonías Nº17 y Nº32.

En el año 1993 se grabó el  “Concierto para violín”, pero no fue interpretado por su mujer, acaso debido a sus dificultades técnicas, junto con la sinfonía Nº18. Las dificultades económicas impedían la continuación del ciclo. Pero finalmente se pudieron grabar en Ucrania las sinfonías Nº20 y Nº25, en un CD aparecido en 1995. Continuando con las dificultades económicas se pudo grabar la segunda sinfonía en el mes de mayo de 1996 en Moscú. El disco apareció en 1998.

El último disco del ciclo apareció en el año 2000 conteniendo las sinfonías Nº11 y Nº15. Debido al estado de crisis en el sector discográfico el sello Marco Polo ha casi paralizado la producción de nuevos discos. Pero en cambio la serie económica que lleva el nombre de Naxos se ha convertido en la estrella de la empresa, llamada actualmente Naxos International Ltd. Las primeras sinfonías de Brian se han reeditado en este sello, así como muchas otras obras aparecidas primero en el sello Marco Polo. Esperemos que en el futuro se pueda continuar el ciclo en este nuevo formato, que por su bajo precio alcanza un mayor número de ventas. Actualmente están apareciendo gran cantidad de obras inéditas lo cual ilusiona al coleccionista, que no duda en arriesgar su dinero para escuchar nuevas partituras, sabiendo que si no son totalmente de su agrado el dinero perdido no es mucho. Acaso el futuro se encuentre en la distribución directa de las obras a través de Internet, en formatos digitales comprimidos como actualmente se encuentran el MP3 o el WMA.

Terminando este comentario sobre las grabaciones discográficas, nos damos cuenta que las grandes compañías internacionales, poseedoras de los sellos más prestigiosos como DG, Philips, Decca o EMI, no están interesadas en la presentación de nueva música, sea antigua o contemporánea. Repiten centenares de veces los mismos títulos interpretados, eso si, por los que ellos presentan como grandes figuras de la música, arropados por ingentes cantidades de dinero invertidos en una espectacular publicidad. Pero son las pequeñas firmas independientes, entre ellas CPO, BIS, Sterling, Chandos y muchas mas, las que realmente ayudan al real conocimiento del extenso campo que cubre la mal llamada música clásica.