SINFONIA Nº 4

La “Sinfonía Nº 4”  Op.54 (El Poema del Éxtasis) fue escrita entre los años 1905 y 1908. Terminada en el año 1907 la revisó el año siguiente en Lausanne. Se estrenó el 10 de diciembre de 1908 en New York, interpretada por la orquesta de la Sociedad Sinfónica Rusa de New York dirigida por Modest Altschuler. En Rusia se presentó a principios del año siguiente en San Petersburgo, interpretada por la Orquesta de la Corte dirigida por Hugo Warlich.

Oficialmente nunca recibió el título de Sinfonía. Su forma se aproxima más al poema sinfónico, construido en un solo movimiento. Aunque existen indicios de la forma sonata tienen una relativa importancia.

Modest Altschuler indica que Scriabin había escrito un programa para describir la obra, dividiéndola en tres secciones:

                                I. Su alma en la orgía de amor

                               II. La realización de un fantástico sueño

                              III. La gloria de su propio arte.

Si consideramos la obra como una forma sonata ampliada, en la exposición encontraremos siete temas distintos. Empieza con una cantilena interpretada por la flauta, el tema de la nostalgia. Este primer grupo de temas pasivos se completa con el tema del ensueño y el de los seres creados. Como contraste aparecen dos temas nuevos, el de la voluntad y el de la autoafirmación, que son más activos. Un tercer grupo lo forman los temas rítmicos, el de la flotación y el de la inquietud.

SINFONIA 4La sección de desarrollo empieza con la flauta interpretando el tema inicial, el de la nostalgia. Pronto es acompañado por los temas del ensueño y el de los seres creados. El movimiento se acelera anunciando la entrada de un período de lucha. El fortissimo del metal hace pensar en el triunfo del mal. Entonces aparece un tema nuevo, el tema de la protesta en el trombón. El principal tema de la obra, el de la autoafirmación, un tema de carácter heroico, nos marca la derrota del mal. Los acordes del tema de la inquietud unirán esta sección a la parte final.

La extensa coda nos presenta varios temas interpretados contrapuntísticamente, para llegar a un momento culminante de exaltación. El tema de la autoafirmación es interpretado por ocho trompas, trompetas y órgano. Después de una pausa para recobrar la tranquilidad, la obra concluye, como la anterior, en un radiante do mayor.

Scriabin había escrito un largo poema para acompañar esta obra, pero sin ser interpretado conjuntamente. Este poema termina con las siguientes frases:

Soy un momento que ilumina la eternidad...

Soy afirmación...

Soy éxtasis...

Podemos considerar esta obra como una continuación de la anterior. El hombre libre que ha salido triunfante de sus dudas, se magnifica en el amor durante la exposición, luego se reafirma enérgicamente en la lucha contra el mal, de la que sale vencedor durante el desarrollo, para llegar a un estado de éxtasis en la coda.

El propio compositor había anotado las siguientes frases durante la composición de esta obra: La vida es un acto de amor..., tomad así como os entregáis, amad a los hombres como a vuestra vida, amadles libres, sed divinos y orgullosos.

La representación del éxtasis como culminación del acto sexual, es presentada musicalmente de un modo abstracto. Haciendo una comparación con la pintura, no nos ofrece una obra de tipo realista, reproduciendo escenas obscenas, sino una idealización de las mismas, en forma de trazos y manchas de color.

Si realizamos un análisis musical de la obra nos damos cuenta de la evolución de su arte. Un estilo nuevo con características distintas del impresionismo francés y del serialismo de Schönberg, principales novedades de la época. La sinfonía se transforma en poema sinfónico. No encontramos la dualidad de temas característica. En su lugar aparece el pluritematismo, ocho temas en total. La audición de la obra se hace más difícil y su desarrollo no es cíclico, conduciéndonos progresivamente hasta el éxtasis final.