FURTWÄNGLER

Wilhelm Furtwängler (1886-1954) nació el 25 de enero de 1886 en el distrito de Schöneberg de la ciudad de Berlín, en el seno de una eminente familia de intelectuales y científicos originaria de la Selva Negra. Su padre Adolf Furtwängler ​era un importante arqueólogo y Adelheid Wendt su madre fue pintora y muy ligada a la música.

Pasó su infancia en Schwabing en Múnich, donde su padre enseñaba en la universidad. Recibió educación musical desde muy pequeño, a partir de 1897, con Josef Rheinberger, Max von Schillings, Conrad Ansorge y Felix Mottl, desarrollando un temprano amor por la música de Beethoven, compositor al que permaneció estrechamente ligado durante toda su vida.

A los veinte años, cuando Furtwängler debutaba como director de orquesta, había ya compuesto varias obras. Sin embargo, no fueron bien recibidas y, sumado a la inseguridad económica que significaba una carrera como compositor, decidió concentrarse en la dirección de orquesta.

Su primera obra puramente orquestal fue la "Obertura en mi bemol mayor" Op.3 terminada en diciembre de 1899. A pesar de ganarse la vida como director de orquesta siempre había querido que lo definiesen como un compositor director de orquesta.

La “Sinfonía en re mayor" fue terminada muy rápidamente en la primavera de 1903 en su casa de vacaciones Tanneck en el Tegernsee. Durante su estancia en Florencia en 1902 se supone que empezó la sinfonía. A principios de noviembre de 1903 recibió su primera interpretación en Breslau dirigida por Georg Dohm, primo de su madre. Actualmente solo tenemos su primer movimiento, allegro. Está orquestado para una orquesta completa con una sección de metal con cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones y tuba.

El primer movimiento, allegro, está compuesto en forma sonata. Empieza con varios compases de un tema de fanfarria seguidos por una pausa. La sección principal se inicia mediante una introducción lenta empleando timbales, fagots y cuerda en forma de crescendo, llevando al tema principal a toda la orquesta. El segundo tema contrasta en dinámica y color con el principal. Lo introducen oboes, trompas y fagots en pianissimo, una melodía brillante. Antes de terminar la exposición aparece un nuevo tema con un carácter más cantabile.

El desarrollo utiliza el primer tema, pero aparece un nuevo motivo que es imitado por diferentes instrumentos y diversos grupos instrumentales. Además inserta al final del desarrollo una fuga con un motivo enérgico, en la que el intervalo de una octava proporciona el marco adecuado. En la recapitulación claramente separada como en el estilo de Bruckner por una pausa, se repiten todas las partes de la exposición.

La “Sinfonía en si menor" de la cual solo ha sobrevivido un solo movimiento, un largo. que está fechado en el manuscrito autógrafo en 1908. No sabemos si es el mismo movimiento lento que Furtwängler había interpretado en febrero de 1908 durante un concierto en Múnich con la Orquesta Kaim, la actual Filarmónica de Múnich. El rango dinámico de este movimiento contrasta con el del Allegro de 1903, para ello la instrumentación está expandida con la adición de dos nuevas trompas y una tercera trompeta.

El único movimiento conservado, largo, tiene una estructura formal más compleja que la de la anterior sinfonía. El tema principal con un carácter muy personal se interpreta al comienzo en fortissimo. Luego de forma contrastante tanto de color como de dinámica se introduce el segundo tema, que nos conduce hasta un tercero. Estos temas se desarrollan durante la exposición. La verdadera sección de desarrollo se confunde con las otras secciones.

Durante la recapitulación se produce un nuevo desarrollo de los temas empleando grupos instrumentales más grandes y con dinámicas cada vez más fuertes, en los que el tema principal toma un nuevo aspecto con ritmo intensificado.

Este método de composición similar en muchos aspectos al de Bruckner hace que los movimientos de sus sinfonías se alarguen considerablemente.

Su temprana experiencia como director de orquesta lo llevó de Breslau a Zürich y a los teatros de ópera de Múnich y Estrasburgo, antes de su nombramiento en Lübeck donde permaneció durante cuatro años de 1911 a 1915.

Permaneció durante cinco años en la ópera de Mannheim y después de la Primera Guerra Mundial en Viena. La muerte de Nikisch en 1922 llevó a Furtwängler a la posición que conservaría el resto de su vida, la de director de la Orquesta Filarmónica de Berlín, además de durante seis años la de director de la Orquesta Gewandhaus de Leipzig y como director invitado de la Filarmónica de Viena.

En esta obra dedicada a la sinfonía no hablaremos del músico como director de orquesta, sino que nos limitaremos a su obra sinfónica como compositor. Pero si de la importante influencia de la política en su vida.

Durante los años del nacionalsocialismo en Alemania ocupó una posición, que visto externamente proporcionaba una cierta ambigüedad. Aunque se opuso al régimen decidió que debía quedarse en Alemania en lugar de buscar como muchos compañeros el camino del exilio.

En 1934 la condena de la ópera "Mathis der Maler" de Hindemith lo llevó a renunciar de sus cargos oficiales en la ópera de Berlín y en la Filarmónica de Berlín. Resentía profundamente la intrusión de la política en los asuntos artísticos. Su reputación internacional al principio le salvó, siendo capaz de ejercer cierta influencia en favor de los músicos judíos perseguidos por el régimen.

Durante este periodo de prohibición pudo dedicarse a la composición, al no tener trabajo como director de orquesta. En 1936 termina el "Concierto sinfónico para piano y orquesta en si menor" que será corregido en una nueva versión en 1954, al final de su vida.

La “Sinfonía Nº 1 en si menor" fue compuesta entre 1938 y 1941. Está basada en el "Largo en si menor" compuesto en 1908. Luego el compositor le añadió otros tres movimientos para construir una sinfonía en cuatro movimientos. Una obra de extensa duración, que sobrepasa la hora. Furtwängler nunca realizó una grabación de la misma.

El primer movimiento, largo, está escrito en forma sonata. Utiliza como tema principal el tema escrito para su movimiento de sinfonía de 1908. La forma sonata utilizada se expande al presentar elementos de desarrollo también durante la exposición y la recapitulación.

El segundo movimiento, scherzo, allegro, es el más conseguido. Parece haber surgido de un encuentro casual entre Bruckner y el Stravinsky de su periodo neoclásico, que según Furtwängler parecen tener mucho en común, a pesar de que Stravinsky lleve el carácter dominante.

El tercer movimiento, adagio, es de carácter apasionado llegando en la cumbre del último crescendo a un momento impresionante mediante una disonancia que no disimula su deuda con el Bruckner de su novena sinfonía.

El cuarto movimiento, finale, moderato assai, construido en una forma sonata ampliada, es un dilatado movimiento de casi media hora de duración. Emplea un primer tema de carácter heroico contrastando con el segundo de gran amplitud lírica. El tema se desarrolla y crece alcanzando una proporción wagneriana. La sección de desarrollo es amplia y compleja. El tema heroico inicial inicia la recapitulación, que termina con una coda de carácter majestuoso y de gran fuerza.

Los cuatro movimientos se encuentran temáticamente profundamente ligados, mostrando una gran afinidad con la técnica de Bruckner, un compositor al que admiraba. Una sinfonía anclada en el pasado romántico del que el compositor se negaba a salir, desdeñando todas las modernas innovaciones.

Furtwängler tuvo que marchar de Alemania huyendo del régimen nazi, cuando los dirigentes del Tercer Reich querían su muerte por su relación con la resistencia alemana al nazismo. Los nazis sospechaban de que había participado en el atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler. Terminó la segunda sinfonía en Suiza mientras los aliados le habían prohibido la dirección orquestal y estaba esperando ser juzgado por una comisión de desnazificación.

La “Sinfonía Nº 2 en mi menor" fue compuesta entre 1945 y 1946. Se estrenó en el mes de febrero de 1948 interpretada por la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por el propio compositor. Furtwängler la ha grabado en diversas ocasiones. La primera en vivo durante un concierto en 1948 con la Orquesta Filarmónica de Hamburgo, luego en estudio en 1951 con la Orquesta Filarmónica de Berlín seguidas por otras grabaciones posteriores.

El primer movimiento, assai moderato, escrito en forma sonata empieza mediante una sinuosa figura interpretado por los fagots a los que se unen los clarinetes, antes de la entrada de la cuerda, con la música aumentando su intensidad y animación mientras los temas se van desarrollando. Unos temas con un carácter contrastante trágico pero a la vez majestuoso, que evolucionan a través de estructuras complejas.

En la sección de desarrollo se llega a la máxima tensión para inmediatamente decrecer en su intensidad mediante la entrada del tema lírico y dar paso a la recapitulación, donde vuelve. un incremento de la tensión para terminar mediante una aparentemente tranquila y reflexiva coda pero que acaba recordando la lucha.

El segundo movimiento, andante semplice, ofrece un aparente respiro después de la lucha presentada en el anterior movimiento, aunque el carácter contemplativo de la música oculte tensiones internas. La melodía inicial presentada por los clarinetes es retomada por flautas y oboes. Los violoncelos nos conducen al segundo elemento temático de mayor intensidad dramática.

La música alcanza su clímax, después del cual la cuerda y especialmente un solo de violoncelo introducen una meditativa conclusión. Un tema lento y plácido se desarrolla lentamente Un desarrollo no exento de tensión que se manifiesta en determinados momentos en un movimiento en forma de arco, que termina con la tranquilidad inicial como un susurro.

El tercer movimiento, un poco moderato, corresponde al scherzo. Introducido mediante el fagot, seguido por la flauta y el corno inglés, antes de la entrada de la cuerda, que nos conduce a un allegro empezado por los bajos de la cuerda. El tema de la viola es tomado por los instrumentos en su registro agudo, con una insistencia típica de Sibelius, en un movimiento que hace alusiones temáticas a todo lo sucedido hasta ahora.

Un dinámico clímax es seguido por un solo de flauta interpretando la figura inicial seguido por el corno inglés y las violas. Una pausa lo separa del retorno del allegro, primeramente interpretado por los violoncelos y contrabajos solamente. Al contrario de Bruckner escribe dulces transiciones a principio y final del trío. Un contraste lírico se produce en el pasaje central que corresponde al trío ofreciendo su propio tema, antes de que el fagot tome de nuevo el tema del scherzo y después sea interpretado por el resto de la orquesta.

El cuarto movimiento, langsam, allmählich vorwärts, allegro molto, está escrito en forma sonata, presentando un gran desarrollo. Es introducido por el fagot sobre un doble pedal del contrabajo y violoncelo en forma de una lenta introducción en un contorno que parece familiar. El tema principal de carácter heroico aparece en un positivo modo mayor impulsado por el metal. Un segundo motivo de carácter lírico proporciona el debido contraste.

Pero el conflicto todavía continúa como puede verse en el amplio y complejo desarrollo con tintes dramáticos. Momentos de paz alternan con otros más dramáticos en una obra que expresa los sentimientos del compositor que vive en una época de fuerte tensión. El desenlace de la obra no se resuelve hasta llegar a las últimas páginas de la recapitulación, para terminar mediante una triunfal coda.

Como pasa con el resto de sus obras la sinfonía se interpreta raramente en la actualidad. Su extensa duración, de unos 80 minutos, es además uno de sus impedimentos. Escrita en un estilo romántico tardío con una evidente influencia de Bruckner, pero con una estructura clara de tradición alemana más que austríaca. El compositor Arthur Honegger declaró sobre esta obra, no hay discusión sobre un hombre que puede escribir una partitura tan rica. Pertenece a la raza de los grandes músicos.

Durante numerosos años se sintió despreciado por los aliados que lo vieron como un colaborador del nazismo. La tragedia de Furtwängler fue el de haber sido calificado de anti nazi en Alemania y condenado como nazi afuera, como dijo la nieta de Wagner.

Durante su juicio en 1946 fue encontrado inocente de todos sus acusaciones, pero cuando la Chicago Symphony lo invitó en 1948 para dirigir la orquesta, con la intención de nombrarle como sucesor de Artur Rodzinski el público protestó estrepitosamente y tuvieron que retirar la oferta. Pero finalmente en el mismo año pudo dirigir el estreno de su segunda sinfonía con la Orquesta Filarmónica de Berlín.

La “Sinfonía Nº 3 en do sostenido menor" fue compuesta entre 1951 y 1954. En el momento de su muerte se encontraba trabajando todavía en su último movimiento. El estreno de los tres primeros movimientos tuvo lugar después de la muerte del compositor en 1956, interpretados por la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Joseph Keilberth.

La viuda del compositor Elisabeth Furtwängler no dio permiso para interpretar el movimiento final hasta muchos años después. La primera interpretación de la sinfonía completa tuvo lugar en 1986 dirigida por Yehudi Menuhin, cuatro años después de una retransmisión realizada por los estudios de la BBC en un concierto de la Orquesta Sinfónica de la BBC dirigida por Brian Wright.

Los cuatro movimientos llevan títulos programáticos aunque no se trata de una sinfonía descriptiva. Solo son indicaciones del compositor sobre los sentimientos que deseaba reflejar. Una obra monumental comparable en su duración a las sinfonías de Bruckner

El primer movimiento, largo, que lleva el título desastre, empieza con un tema de carácter trágico, un augurio de males presagios. El tema se desarrolla lentamente de un modo dramático con intensidad al estilo de Mahler. Amplias frases que van creciendo en intensidad hasta llegar a su clímax. Expresa el desastre de un mundo más cruel que el que habían conocido Bruckner y Mahler. Después de llegar al máximo de su poder expresivo la sección final denota cierta resignación o fatiga.

El segundo movimiento, allegro, que se titula bajo la contrariedad a la vida, no hace nada para disipar el trágico ambiente del anterior movimiento. Construido en forma sonata sus temas son de carácter dramático, intentando reflejar las contrariedades que nos aporta la vida. El tema principal es como un fuerte grito de protesta contrastando con un segundo tema más resignado. Una dramática coda cierra el movimiento.

El tercer movimiento, adagio, que lleva como título, el más allá, continúa expresando el Weltschmerz, un término acuñado por el autor alemán Jean Paul usado para expresar la sensación que una persona experimenta, al entender que el mundo físico real nunca podrá equipararse al mundo deseado como uno lo imagina. Sus temas se encuentran relacionados con los anteriores especialmente con el ambiente del primer movimiento.

Lentamente se va desarrollando con un sentimiento de amargura hasta llegar a un episodio central más enérgico que nos lleva a un breve clímax, terminando mediante una pausa para volver al ambiente inicial.

El cuarto movimiento, allegro assai, que lleva el título, el conflicto continúa, empieza con un motivo vivo, dando la sensación de que se va a ganar la batalla contra la desesperación. Pero pronto nos damos cuenta de que solo es un espejismo y como indica su título el conflicto continúa. Construido en forma sonata emplea varios temas contrastados.

Un primer grupo temático de carácter vivo dramático contrasta con un segundo tema de estilo lírico. El desarrollo expresa un espíritu de lucha para poder liberarse pero sin poder lograrlo, volviendo al sentimiento de amarga resignación expresado por el tema lento. En la recapitulación aparecen amargas frases dolorosas antes de que el vivo tema de la lucha nos conduzca a la coda, sin un sentimiento claro de victoria.

Una sinfonía escrita en el estilo de los grandes románticos empleando el lenguaje de Bruckner con toques de Mahler y alguna influencia de su contemporáneo Richard Strauss. Por su amplitud y su carácter depresivo la obra prácticamente no se interpreta.

En los primeros años de la década de 1950 desarrolló una gran actividad como director de orquesta. Se repuso de una grave pulmonía en 1953 pero volvió a contraerla durante un viaje en tren, muriendo en Baden-Baden el 30 de noviembre de 1954.

Estuvo casado entre 1923 y 1931 con la danesa Zitla Lund. Se casó en segundas nupcias en 1943 con Elisabeth Ackermann, de soltera Albert, viuda de Hans Ackermann, con quien tuvo su hijo Andreas Furtwängler nacido en 1944.

Gran defensor de la música tonal opinaba que sin tonalidad la música sinfónica es impensable. Todos los intentos por medios atonales o politonales modernos para escribir sinfonías están condenados desde el comienzo al fracaso, ya que se llevan a cabo con medios inadecuados.