BRAHMS

Johannes Brahms (1833-1897) considerado por muchos como el sucesor de Beethoven, escribió cuatro sinfonías en su periodo de madurez. Obras de música absoluta pero que poseen una expresividad de tipo romántico.

Nació el 7 de mayo de 1833 en un humilde barrio de Hamburgo hijo de un músico ambulante. Pronto sigue a su padre en los conciertos tocando el violín, el violonchelo o la trompa. Da sus primeros recitales de piano para poder pagar sus lecciones de música. Estudia con Eduard Marxen. Mientras continúa con su padre tocando en los prostíbulos del barrio portuario de Hamburgo.

A los 17 años conoce al violinista húngaro Eduard Reményi dando conciertos junto con él, además de descubrir la música popular magiar. A finales de mayo de 1853 es presentado al gran violinista Joachim, el cual le aconseja que visite a Liszt en Weimar, pero descubre que sus estilos musicales son muy distintos.

Visita a Schumann que vivía en los alrededores de Düsseldorf y empieza una amistad duradera. Su mujer Clara le causa una gran impresión. Con la ayuda de Schumann logra publicar sus primeras obras.

El 28 de febrero de 1854 Johannes recibe la terrible noticia del intento de suicidio de Schumann. Se dirige a Düsseldorf para estar al lado de Clara. Estuvieron en contacto hasta el fatal desenlace el 29 de julio de 1856, cuando fallece el compositor.

La relación entre Clara Schumann y Brahms se convierte en un amor fraternal. En 1857 es invitado a tocar en la pequeña Corte de Detmold y se queda un corto tiempo dando clases y dirigiendo un coro de aficionados.

Detmold era la capital de un pequeño Principado situado al nordeste de Alemania. El príncipe Leopoldo III era un gran amante de la música y poseía una orquesta estable de cuarenta y cinco miembros, además de una floreciente sociedad coral. Allí pasó el otoño durante tres años, componiendo varias obras de cámara y dos Serenatas para orquesta de cámara.

Años atrás animado por Schumann, había empezado la composición de una “Sinfonía en re menor”, pero al escuchar la Novena de Beethoven, comprendió que no podía continuar con su obra. Transformó los temas utilizados en una sonata para dos pianos, pero la obra tampoco le satisfacía. Finalmente convirtió la sonata en su “Concierto en re mayor para piano y orquesta” en el año 1858.

A principios de 1860 Brahms se establece en Hamburgo. Espera el nombramiento de director de la orquesta de la ciudad, pero la suerte recae en otro músico menos dotado. Decepcionado y siguiendo el consejo de Joachim, decide marchar a Viena.

Durante un concierto en Viena conoce al famoso crítico musical Hanslick que más tarde se convertiría en uno de sus más ardientes defensores. En Viena se estrenaron sus primeras composiciones para orquesta, las dos Serenatas que había compuesto en Detmold, la primera con una nueva orquestación para gran orquesta. Acepta la dirección de la Singakademie y se concentra en la composición de música de cámara.

En 1865 afligido por la muerte de su anciana madre, compone el "Réquiem Alemán". Su padre era 18 años menor que su madre. En los últimos años vivían separados y al morir recobró la libertad, casándose con una mujer 18 años más joven, pero su felicidad duraría poco tiempo. Jacob Brahms moría en el año 1872.

Brahms se establece definitivamente en Viena en 1869, residiendo allí hasta su muerte. Acepta el cargo de director artístico del coro más importante de Viena, la Gesellschaft der Musikfreunde, pero solamente por tres temporadas, pues su carácter le pedía estar libre para la composición. Realmente no estaba agobiado por necesidades económicas, pues sus conciertos y la publicación de sus obras le producían los beneficios suficientes para poder vivir holgadamente.

Schumann vio en Brahms el continuador de la obra de Beethoven, el único que podría escribir una décima sinfonía. Solamente conocía sus primeras sonatas para piano, pero veía en ellas el esqueleto de futuras sinfonías.

La “Sinfonía Nº 1 en do menor" Op.68 fue empezada en 1862 escribiendo la partitura para piano del primer movimiento. Pero la obra quedó paralizada al no sentirse con fuerzas para realizar una gran obra orquestal, que pudiera estar al nivel de la compuesta por Beethoven. En una carta enviada a Hermann Levi, le comunica que nunca compondría una sinfonía. Se sentía más cómodo en el piano y con las composiciones de música de cámara, muy apreciadas en Viena.

Algunos de los temas de la obra, como la trascripción de la trompa alpina del cuarto movimiento, ya estaban diseñados con anterioridad, pero poco sabemos del lento desarrollo de la obra. Su proceso de elaboración duró hasta el verano de 1876. A principios del mes de octubre interpreta una transcripción para piano de la obra en la casa de Clara Schumann. La sinfonía se estrenó el 4 de noviembre de 1876 en Karlsruhe bajo la dirección de Otto Dessoff. Después de algunas revisiones se publicó por Simrock, al final del año 1877.

El primer movimiento, un poco sostenuto, allegro, está escrito en la forma sonata siguiendo a una breve introducción lenta. En esta introducción Brahms introduce los temas que desarrollará en el allegro. Los temas son apasionados y trágicos. Según algunos historiadores expresan los sentimientos que el compositor experimentó por la muerte de Schumann. Téngase en cuenta que el diseño de este movimiento fue empezado muchos años antes del estreno de la obra. Encontramos una alternancia entre el espíritu de combate y el pesimismo. Una música a la que se podría clasificar como épica. Una continua lucha para no caer en la desesperación.

El segundo movimiento, andante maestoso, está escrito en forma ternaria A, B, A. El primer tema abraza varios compases y es cálidamente lírico. Encontramos una atmósfera de relajación después del tumultuoso primer movimiento.

El tercer movimiento, un poco allegretto e gracioso, corresponde al scherzo. Es el movimiento estructuralmente más sencillo y más relajado, como una pausa antes del intenso movimiento final. La sección central que corresponde al trío, tiene un ritmo vigoroso con animados intercambios entre madera, metales y cuerda.

El cuarto movimiento, adagio, allegro non troppo, ma con brio, escrito en forma sonata está precedido por una introducción lenta, Empieza con una trágica sección que nos une al primer movimiento. En el compás treinta se rompe este trágico ambiente y podemos escuchar el famoso tema de la trompa alpina. Continúa con un coral que nos conduce al modo mayor. El coral es repetido en este modo de manera solemne.

Parece que el compositor ha querido unir la naturaleza con la religión. Pero su pensamiento estaba en las sinfonías de Beethoven. La unión se refiere a una comunión universal donde se unen la naturaleza con el amor entre los hombres. El tema del coral nos recuerda evidentemente la “Oda a la alegría” interpretada por Beethoven en su gran novena. En la sección de desarrollo encontramos una notable construcción contrapuntística. En la coda los trombones interpretan el tema solemne mientras los violines ascienden hacia las notas agudas.

La sinfonía creó una gran expectación. No se había escuchado nada parecido desde la novena de Beethoven. Hans von Bülow la bautizó como la Décima Sinfonía.

Citamos parte de la crítica de Hanslick sobre esta obra. “La marcada afinidad de Brahms con Beethoven puede ser notada por cualquier músico que no la hubiera percibido antes. La nueva sinfonía despliega energía de voluntad, lógica en el pensamiento musical, grandeza en su poder estructural y una maestría en la técnica que no ha sido revelada hasta ahora por ningún compositor de nuestra época.”

No tardó en escribir una nueva obra sinfónica. Lo realizó durante el siguiente verano, durante una estancia en Austria.

La “Sinfonía Nº 2 en re mayor" Op.73 fue compuesta durante el verano de 1877 en la tranquila localidad de Pörtschach am Wörthersee en Carintia, terminándola en Lichtental durante el otoño siguiente. Se estrenó el 30 de diciembre del mismo año en Viena con la orquesta dirigida por Hans Richter. Se publicó en 1878 después de las oportunas correcciones y de efectuar una versión para dos pianos, del mismo modo como anteriormente había realizado con la primera.

Brahms había contado a Clara Schumann y a diversos amigos que se trataba de una obra seria en tono menor, de un tono trágico, pero resultó ser una de sus composiciones más alegres. Refleja su amor por la naturaleza con sentimientos bucólicos, pero sin poder decir claramente que se trata de una Sinfonía Pastoral, como en alguna ocasión se la ha denominado. La orquestación comprende dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, cuatro fagots, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, tuba, timbales y la cuerda habitual.

El primer movimiento, allegro non troppo, es de una gran extensión, ocupando casi la mitad de la obra. Empieza con tres notas, re, do sostenido, re, en las cuerdas graves, antes de la aparición del primer tema, una tranquila melodía de carácter bucólico. Un tema lírico sirve de transición al segundo tema principal. Es presentado por los violoncelos, siendo de una gran calidez y transparencia, con una vaga melancolía nórdica. Se trata de un tema que permanece en la memoria una vez se ha escuchado. Después de diversos episodios, derivados de la parte inicial, se llega al clímax de la exposición. Luego reaparece sorprendentemente el cálido segundo tema, terminando suavemente. Entonces se repite enteramente la exposición.

La sección de desarrollo se basa en el primer tema, al que lleva hasta una sección fugada. Luego los trombones interpretan una áspera stretta, hasta que reaparece el tema lírico que había servido anteriormente como transición entre los dos temas principales, llegándose luego al clímax del desarrollo. Termina con la sección de reexposición con variantes del segundo tema y una cadencia dominada por una melodía en la trompa. La coda conclusiva es extensa, con los vientos dialogando sobre un pizzicato de la cuerda, que llevan al movimiento a la serenidad de su principio. Destaca el escuchar las tres notas iniciales interpretadas de forma juguetona.

El segundo movimiento, adagio non troppo, está escrito en forma ternaria. En primer lugar aparece el tema principal interpretado por los violoncelos que luego pasa a los violines. Se trata de un amplio tema lírico de gran belleza expresiva. La trompa presenta una variante secundaria seguida luego por la madera. En la parte central aparece una nueva melodía presentada por la madera sobre el pizzicato de los contrabajos, como una canción popular. Luego el ambiente se hace más dramático, hasta llegar a la reexposición del tema principal de forma variada. Termina con un acorde de la orquesta dirigida por el clarinete.

El tercer movimiento, allegretto grazioso quasi andantino, corresponde al scherzo. Posee la forma A, B, A, C, A. Se puede interpretar como un tema con variaciones o como un scherzo con dos tríos o acaso una forma de rondo. El tema principal es presentado por el viento acompañado por el pizzicato de los violoncelos. En el primer trío toma parte la cuerda aguda mediante una variación más rápida del tema principal. Sigue la reexposición del tema principal y aparece el segundo trío que opone el viento a la cuerda. Después de una nueva aparición del tema principal termina con una coda.

El último movimiento, allegro con spiritu, empieza presentando el tema principal de forma suave, hasta el momento en que es repetido por toda la orquesta tomando una gran fuerza. Intervenciones solistas del viento sirven como transición al segundo tema, lírico y de gran solemnidad que llevará el movimiento hasta un punto dramático. Un episodio conclusivo de carácter más suave termina la exposición.

La sección de desarrollo se basa en el primer tema al que conduce a una fase contrapuntística, seguida de un episodio más tranquilo. Una intervención de los vientos sobre el trémulo de las cuerdas de una forma misteriosa prepara la reexposición. Consiste en una repetición con algunas variaciones de la primera parte. La coda final termina en una stretta en que toda la orquesta es arrastrada hacia un brillante final.

Brahms tardó más de seis años antes de escribir una nueva Sinfonía. Durante este periodo nacieron algunas de sus obras más importantes, como el “Concierto para violín”.

La “Sinfonía Nº 3 en fa mayor" Op.90 fue compuesta durante el verano de 1883 en la ciudad balnearia de Wiesbaden, quizás para estar al lado de Hermione Spies, una joven cantante que le había servido de inspiración para algunas canciones. Se estrenó el 2 de diciembre de 1883 en Viena interpretada por la Orquesta Filarmónica bajo la dirección de Hans Richter con un gran éxito, pese a los silbidos de un pequeño grupo de partidarios de Bruckner y Wagner. Luego se presentó en Berlín bajo la dirección de Joachim el 4 de enero de 1884 con tanto éxito que se hicieron varias audiciones de la obra.

El propio Hans von Bülow, antes enemigo de Brahms, pero ahora convertido en uno de sus admiradores más fervientes, la dirigió en Meiningen el 3 de febrero de 1884, siendo uno de los más importantes divulgadores de la obra.

El primer movimiento, allegro con brio, un poco sostenuto, tempo I, empieza con tres acordes de los instrumentos de viento que se repetirán a lo largo de la obra. Son tres notas ascendentes, fa, la bemol, fa, las cuales según la nomenclatura alemana se convierten en F, Ab, F, su propia divisa tomada en 1856, “Frei aber Froh”, libre pero alegre. Estas notas sirven de base al primer tema presentado por los violines en notas descendentes. Es un tema heroico que se inspira en la tercera Sinfonía de Schumann, con rasgos de grandeza. En contraste el segundo tema es lírico de tipo pastoral y es presentado por el clarinete. La exposición termina de un modo más agitado. Luego se repite la exposición, que algunas veces es omitida por algunos directores que pasan directamente a la sección de desarrollo.

En el desarrollo el tema pastoral aparece de forma más agitada en cuerdas y fagots. Destaca la entrada de un solo de trompa tocando el motivo inicial de tres notas en varios tonos. Termina con unas frases sombrías basadas en el tema principal que darán paso a la reexposición. Los temas principales se repiten nuevamente en otros tonos llegando a una elaborada sección de coda en que destacan el tema principal y el motivo de tres notas enunciados apasionadamente con grandes recursos contrapuntísticos.

El segundo movimiento, andante, está construido en forma de lied o canción sin palabras. El clarinete actúa como solista presentando el tema principal. Fagots y clarinetes sostienen el motivo con ecos de violas y violoncelos. La parte central es más oscura presentando un nuevo tema. Sigue una amplia sección de desarrollo. En la parte final se repite la primera parte del movimiento, terminando con una coda que expresa un sentimiento de paz.

El tercer movimiento, poco allegretto, es el más famoso y conocido de la sinfonía. Se debe a la maravillosa melodía que compone su tema principal. Tiene la forma ternaria del scherzo con su trío, pero se aleja totalmente de su espíritu. Su forma es más parecida a un interludio o a una romanza  Se compone de un tema melancólico escrito en tonalidad menor, que se repite seis veces. Lo presentan los violoncelos, luego los violines y la trompa, y finalmente son acompañados por la flauta. Después de una breve sección central basada en una frase de tres notas, vuelve el tema principal, esta vez interpretado por la trompa, el oboe y finalmente por los violines y violoncelos.

El último movimiento, allegro, nos presenta el tormentoso finale. Empieza con un misterioso tema principal. El segundo tema en contraste es alegre y rítmico. Brahms muestra ahora toda su fuerza empleando elementos contrastados en tonos mayores y menores. El desarrollo se basa en temas cortos que van cambiando constantemente llegándose al clímax de la obra. Luego los elementos tormentosos van desapareciendo, escuchándose de nuevo el tema de Schumann empleado en el primer movimiento. Los metales sobre el fondo de las cuerdas en arpegios, nos presentan en forma de coda, el crepúsculo que sigue a un día de tormenta.

Estimulado por el gran éxito conseguido por su tercera sinfonía emprendió pronto la tarea de escribir una nueva.

La “Sinfonía Nº 4 en mi menor" Op.98 fue compuesta durante el verano de 1884 durante su estancia de vacaciones en Mürzzuschlag, una pequeña aldea de la austriaca Estiria. Durante una reunión celebrada en su casa en el otoño de 1885, presentó al piano junto con su amigo Ignaz Brüll, fragmentos de la obra. Entre los oyentes se encontraban Eduard Hanslick, Hans Richter, Theodor Billroth, Max Kalbeck, los cuales no acogieron la obra favorablemente. Especialmente no les gustaba la forma del finale.

Todo lo anterior se traduce en que la obra no se estrenó en Viena, como las anteriores, ni fue dirigida por Hans Richter. El estreno tuvo lugar en Meiningen el 25 de octubre de 1885. La obra fue dirigida por el propio compositor con la Orquesta de la Meininger Hofkapelle. Pero la obra fue bien recibida por el público y Brahms realizó una gira por Alemania y Holanda dirigiendo su última sinfonía.

El primer movimiento, allegro non troppo, emplea la forma sonata escrita de forma libre. El primer tema es lírico y es presentado por los violines con ecos de la madera, en un triste y melancólico modo menor y utilizando el intervalo de tercera. El tema da lugar a diferentes variantes entre las que destaca la fanfarria del viento y la romántica variación interpretada por el violoncelo y la trompa, luego repetida por los violines. El segundo tema es presentado por la trompa y la madera. Este tema no tiene gran importancia para Brahms. El desarrollo se basa casi totalmente en las variaciones del primer tema, que se vuelve a repetir en la reexposición junto con su variante romántica. La coda también basada en el tema principal termina el movimiento.

El segundo movimiento, andante moderato, tiene un tema arcaico como base. La melodía empieza en las trompas y luego pasa a la madera. Se repite en diversas variaciones hasta que las trompetas y violines presentan un interludio creando un ambiente más cálido. Unas llamadas de las trompas conducen al segundo tema, presentado por fagotes y violoncelos. Luego sigue un segundo interludio que nos conduce nuevamente al primer tema mediante la cuerda. Un tercer interludio emplea formas fugadas en la cuerda.

Después de una nueva aparición del segundo tema llegamos a la coda, que empieza con una variación misteriosa del primer tema en clarinetes y fagots, en una especie de fantástico contraluz, acompañados por el murmullo de la cuerda y timbales. Termina con la repetición del primer tema que desaparece tristemente.

El tercer movimiento, allegro giocoso, ocupa el lugar del scherzo en la sinfonía. Es de carácter alegre y juguetón, empleando una instrumentación inhabitual en Brahms, piccolo, clarinete en do, contrafagot y triángulo. El tema principal es rítmico y emplea dos variaciones, una de carácter cantabile y otra más festiva como una fanfarria. Luego aparece un tema secundario. La sección central es más tranquila con cierto tinte de misterio. La repetición del primer tema no sigue las convenciones clásicas y termina con una alegre coda.

El cuarto movimiento, allegro energico e passionato, que había sido el más criticado por los amigos de Brahms, consiste en una Passacaglia basada en la Chaconna del coro final de la cantata 150 de Bach. “Meine Tage in den Leiden”. Su forma es la de tema y variaciones. Sobre este sencillo tema la imaginación creadora de Brahms escribe treinta y cuatro variaciones. Dada su complejidad solo daremos unas indicaciones sobre las variaciones más notables.

El tema es presentado por los vientos. La primera variación tiene un ritmo sincopado en la cuerda que pasará a toda la orquesta en la tercera variación. Siguen unas variaciones más cálidas. La séptima es más fuerte y tiene el ritmo de marcha. La flauta se apodera del tema en la duodécima variación. En la catorce, fagots y trombones lo interpretan en un clima que suena solemne de tipo medieval.

Después de las variaciones de la sección central más lentas, vuelve el tempo inicial aumentando el ritmo hasta llegar a la número veinte, en que el ritmo es acentuado por los vientos. El movimiento ascendente culmina en la siguiente variación con pesados acordes del tutti orquestal. Destaca la variación veinticuatro por su ritmo sincopado e inquietante, marcado por las trompas, trompetas y timbales. Cuando el tema parece perderse, se recupera en la variación veintinueve en pizzicato por la cuerda. Crece el volumen sonoro al ritmo de los timbales. Las últimas variaciones son más triunfantes terminando en una cadencia final.

Clara Schumann muere el 21 de mayo de 1896 y poco después Brahms enferma de cáncer de hígado, muriendo el 3 de abril de 1897.