WEBER

Carl Maria von Weber (1786-1826) nació en Eutin, cerca de Lübeck (Prusia) el 18 de noviembre de 1786. Su padre, que a pesar de llevar en el nombre von, no era un aristócrata, había nacido en el sur de la Selva Negra. Había desempeñado el cargo de director musical en la ciudad donde nació Weber hasta que en 1781 la orquesta fue disuelta. Una de sus primas, Constanze, se había convertido en la esposa de Mozart, con lo cual se creó un vínculo familiar entre Mozart y Carl Maria Von Weber.

Weber tuvo de niño una salud frágil y sufrió una dolencia de cadera congénita. Acompañó a sus padres en los numerosos viajes que hacían, en los que su padre daba conciertos de violín. Estos viajes le sirvieron para familiarizarse con los escenarios y el público. Su padre deseaba que Weber fuese un niño prodigio, al igual que había sido Mozart, quien en aquellos años estaba atravesando la etapa final de su vida. Weber aprendió a cantar y a tocar el piano desde muy pequeño, a pesar de que no pudo caminar hasta los cuatro años.

El hermano de Haydn, Michael Haydn, le dio en 1798 clases gratuitas en Salzburgo, ciudad con gran tradición musical en la que la familia se había instalado. Poco después murió su madre y la familia se trasladó a Múnich. Allí compuso Weber su primera obra que fue publicada. Tomó clases de composición y de canto y pronto comenzó a tocar el piano en público. Su padre le animó insistentemente a componer y Weber escribió varias obras que, sin embargo, no perduraron. Tres años después, la familia volvió a Salzburgo, y Weber reanudó sus estudios con el hermano de Haydn.

Luego estudia en Viena y al poco tiempo en 1803 fue nombrado director de orquesta de la Opera de Breslau, una ciudad de tamaño mediano del este de Alemania, cuando aún no había cumplido los 18 años. En este puesto adquirió grandes conocimientos escénicos, que le convirtieron con el tiempo en el compositor con mayor dominio de las técnicas teatrales. A raíz de una ingestión accidental de un ácido utilizado en los talleres de imprenta, se estropeó la voz de tal manera que ya no pudo cantar.

Más tarde entra al servicio del Duque Friedrich Eugen von Württemberg-Oels en su castillo de Carlsruhe, cerca de Brieg en la Alta Silesia. El duque era un buen instrumentista de oboe y poseía una pequeña orquesta con excelentes músicos. Allí pasó el invierno entre los años 1806 y 1807 y compuso sus dos únicas sinfonías. Su estilo no sigue la línea de la escuela de Viena, siendo enemigo de las modernidades revolucionarias de Beethoven. Pero su música no expresa el ideal clásico de la música sinfónica pura, ya que sus pensamientos eran claramente románticos. Debido a no poder lograr una mayor expresividad, dejó la composición de sinfonías para dedicarse a la escritura de óperas.

La “Sinfonía Nº 1 en do mayor" fue compuesta en 1806. Es una obra de juventud, pero ya se pueden adivinar los caracteres que reflejará en sus posteriores óperas. Como hemos dicho, su estilo no sigue la línea de los clásicos sino que muestra un concepto romántico. Quiere contar una historia en música, con lo cual se separa del ideal de música pura del clasicismo.

El primer movimiento, allegro con fuoco, escrito en forma sonata posee los dos temas contrastados. El primero en do mayor, empieza con un motivo de cuatro notas en forma de fanfarria, contrastando con el episódico segundo en si menor.

El segundo movimiento, andante, posee un elevado lirismo parecido al que más tarde desarrollará en la música para la escena. Está escrito en forma de lied en tres partes.

El tercer movimiento, scherzo, presto, utiliza un vivo tema en forma de danza parecida al ländler. La parte correspondiente al trío es más lenta, empleando un tema que lo acerca a la época clásica. Luego se reanuda con fuerza el vivo scherzo sin repeticiones.

El cuarto movimiento, finale, presto, es quizás el mejor movimiento. Escrito en forma de rondó, con un brillante moto perpetuo, con incesantes cambios y un tratamiento de los instrumentos de viento en forma de solistas.

La “Sinfonía Nº 2 en do mayor" fue terminada en 1807, escrita como la primera en el castillo de Carlsruhe. Con esta obra no logró la consistencia que tiene la primera.

El primer movimiento, allegro, se inicia mediante un solemne tutti, que da paso a la presentación del primer tema, de acento popular, interpretado por el oboe. Separada por una pausa la trompa es la encargada de interpretar el segundo tema, con un color reconocible como típico de Weber. Luego el tema es tomado por el fagot. Regresa el primer tema y se repite la exposición.

Las trompas marcan el comienzo de la sección de desarrollo con una figuración del primer tema, seguido por las trompetas. La flauta toca las primeras notas en modo menor. El dramatismo aumenta hasta conducirnos al clímax, que termina en un silencio y empieza la recapitulación. El segundo tema es interpretado por el oboe. Una breve coda cierra el movimiento.

El segundo movimiento, adagio, ma non troppo, sigue el melodismo narrativo, similar al de su anterior sinfonía. Empieza mediante una breve fanfarria lenta de las trompas. El tema del movimiento es iniciado por la viola y continúa mediante el oboe. El desarrollo se realiza en la forma de un aria operística empezada mediante las trompas y terminando en un silencio.

El tercer movimiento, menuetto, allegro, posee las características de un scherzo. La sección correspondiente al trío está en gran parte encomendada al oboe. Luego se repite la sección inicial cerrando el breve movimiento.

El cuarto movimiento, finale, scherzo presto, comienza con una breve figura ascendente de la orquesta seguida por un silencio. La orquesta interpreta un tema rítmico que continuamente está siendo interrumpido por silencios. El segundo tema es interpretado por el oboe. Hay un tercer tema para la trompa antes de que vuelva el peculiar primer tema, hasta que un silencio interrumpe su progreso. Después del silencio, la música nos conduce hasta un clímax seguido por un nuevo silencio que puede parecer el final del movimiento, pero regresa la figura inicial para una aparición más rápida, antes de que el movimiento termine realmente tan bruscamente como había empezado.

Weber tenía un gran sentido de la melodía y del color orquestal, valiosos activos para un compositor de óperas, y puede haber sido una genuina falta de interés en lugar de una falta de talento para el género de la sinfonía. Su empleo de la forma sonata en las dos sinfonías no es excepcional. Pero su falta de dominio de la forma puede ser la razón por la que las sinfonías, especialmente la segunda, son tan peculiares.

Durante los siguientes años, Weber tuvo diversos empleos, en los que siguió formándose. Al mismo tiempo compuso varias obras, incluidas óperas, que, no obstante, no tuvieron el éxito deseado. En 1811 realizó una gira de conciertos, en la que estableció amistades con varias personas influyentes. En Múnich se interpretó la ópera "Abu Hassan" que había escrito en los años anteriores, y por fin una obra suya tuvo una acogida favorable por el público. Al año siguiente murió su padre y en 1813 aceptó el cargo de director de orquesta del Teatro Alemán de Praga, donde permaneció tres años. Allí compuso algunas de sus mejores obras para piano y las interpretó con gran éxito.

Tres años más tarde es nombrado director de la Opera de la Corte en Dresde. Allí volvió hacia la música de ópera y realizó diversas composiciones dentro de este género. Más adelante se puso a trabajar en su ópera más famosa, "Der Freischütz" (El cazador furtivo), que terminó a mediados de 1820. Se estrenó con un éxito triunfal en Berlín al año siguiente. También en Viena y en Dresde obtuvo la obra un gran éxito. No obstante, las condiciones económicas de Weber no mejoraron por ello. Aun así, no aceptó ofertas más ventajosas en otras ciudades, ya que quiso ser fiel a sus compromisos.

Escribió una segunda ópera, "Euryanthe", que también cosechó un gran éxito en 1823 y compuso otras obras. Durante estos años se fraguaron, además, los contactos con la élite intelectual del momento, sumergiéndose en los ideales sobre lo bello y lo sublime que caracterizarían a su obra.

Cuando se aproximaba el final de sus días y su salud comenzaba a empeorar, Weber recibió el encargo desde el Covent Garden de Londres de componer una ópera en inglés, que sería su tercera gran obra escénica: "Oberon". Se puso a trabajar de inmediato y aprendió el idioma con tal grado de perfección, que en toda la ópera no se encuentra un solo error de texto. Unos meses antes del estreno se trasladó a Londres donde su salud fue empeorando durante los ensayos. Su salud estaba seriamente dañada por la tuberculosis, muriendo en dicha ciudad, dos meses más tarde del triunfal estreno. el 5 de junio de 1826.