BRUCKNER

Anton Bruckner  (1824-1896) tomando como base la música sacra católica de Austria, construye un importante ciclo de sinfonías, empleando un contrapunto aprendido en el órgano. Compone unas sinfonías románticas con una condición barroca. Su posición estilística se encuentra dividida entre los progresistas, seguidores de Wagner y los conservadores, seguidores de Brahms. El expresionismo wagneriano lucha muchas veces con el clasicismo.

Su afán de perfeccionismo y las críticas que recibe le hacen modificar sus obras una y otra vez, con lo cual aparecen múltiples versiones de una misma obra, siendo difícil muchas veces apreciar cual es la más lograda.

Nació en Ansfelden, el 4 de septiembre de 1824. Ansfelden es una ciudad situada cerca de Linz en la provincia de Öberösterreich (Alta Austria). Su padre es un maestro de escuela y para seguir la tradición familiar desea que su hijo también lo sea. Recibe la enseñanza musical que en aquella época debían tener todos los maestros de escuela. Cuando muere su padre en 1837, es enviado a la abadía de San Florian, donde continúa sus estudios como cantor. Allí aprenderá las técnicas del órgano. En 1840 decide ser músico, pero su madre quiere que sea maestro de escuela. Se traslada a Linz donde termina sus estudios. Luego empieza a trabajar como maestro, primero en el pueblo de Windhaag y luego en diversos lugares.

En el mes de mayo de 1845 gana un concurso de órgano y es aceptado como maestro en San Florian. Allí permanecerá durante diez años, alcanzando el cargo de primer organista en 1851. Pero su ambición era llegar a Viena. En el año 1855 gana la plaza de organista de la catedral de Linz. Durante un viaje anterior a Viena, había visitado al famoso maestro del Conservatorio Simon Sechter, para mostrarle el Requiem que había compuesto y se convirtió en su alumno durante seis años, comunicándose por correo. Durante estos años, entre 1856 y 1861, por indicación de su maestro, no compuso nada. Solo se dedicó a sus ejercicios didácticos.

Al término de sus estudios a distancia con Sechter, quiso obtener un título. De este modo en 1861 pasó brillantemente los exámenes de contrapunto y composición en el Conservatorio de Viena. Se dedicó exclusivamente a la composición de música religiosa. Continuó en Linz estudiando con Otto Kitzler, director del Teatro de la ópera de Linz. En el año 1863 asistió a la representación de “Tannhäuser” de Wagner, que le impresionó profundamente. Pero Bruckner nunca se sintió atraído por la escritura de música para la escena. Kitzler le hizo escuchar además música sinfónica y le incitó a que escribiese música para orquesta, por primera vez en su vida. Como final de sus estudios le mandó componer tres obras, entre ellas una obertura y una sinfonía.

Antes de iniciar la descripción de sus sinfonías, debemos hacer una pequeña aclaración sobre su numeración y sus múltiples versiones. En primer lugar diremos que Bruckner compuso 11 sinfonías. La primera data del año 1863 y la designó como “Sinfonía Nº1 en fa menor”. En una carta dirigida a su amigo Rudolf Weinwurm y datada el 29 de enero de 1865, contaba que estaba trabajando en una nueva sinfonía y la designaba como “Sinfonía Nº2 en do menor”.

Más tarde decidió dejan sin número a la “Sinfonía en fa menor” y rebautizar a la segunda, terminada en 1866 como “Sinfonía Nº1 en do menor”. Del mismo modo procedió con su siguiente obra, terminada en 1869, a la que denominó como “Sinfonía Nº2 en re menor”. Por consiguiente, la obra escrita en 1872 era su “Sinfonía Nº3 en do menor”.

Pero luego, no se sabe exactamente cuándo, entre los años 1872 y 1873, decidió dejar sin número a su “Sinfonía en do menor” de 1869, con lo cual la “Sinfonía Nº3” de 1872, pasaba a denominarse “Sinfonía Nº2 en do menor”. Estas dos sinfonías sin número han sido bautizadas como “00” y ”0”. Resumiendo, su primera sinfonía es la llamada “00”, la segunda es la primera, la tercera es la denominada como “0” o Nullte y la cuarta sería la finalmente denominada como Nº2.

Pero el problema fundamental es la existencia de diversas versiones de sus sinfonías. Por decisión propia, aconsejado por sus amigos o para satisfacer los gustos de la crítica, muchas veces negativa, modificaba frecuentemente sus obras, algunas veces profundamente. Por ello se encuentran diferentes versiones de sus sinfonías. Las primeras publicaciones de sus sinfonías fueron realizadas entre los años 1873 y 1903. Estas ediciones contienen múltiples alteraciones, muchas veces sin contar con el consentimiento de Bruckner.

Sus consejeros no solamente influían en hacerle acortar o modificar sus obras, sino que en muchas ocasiones obraban directamente según sus gustos. Los propios directores al interpretarlas, realizaban sus propios cortes o cambios en la armonía y nuevas instrumentaciones. El problema llegó a unas dimensiones tan importantes, que en el año 1929 se fundó en Viena la Sociedad Bruckner, para cumplir con el testamento de Bruckner, en el que pedía que se publicaran sus propias revisiones como únicas que supervivieran.

                            Robert Haas

Robert Haas (1886-1960), nacido en Praga y muerto en Viena, fue un musicólogo, profesor de la Universidad de Viena y director entre 1920 y 1940 del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional de Austria. Especializado en la obra de Bruckner, se encargó de la revisión de todas sus sinfonías, excepto la tercera perdida durante la segunda guerra mundial, entre los años 1934 y 1944. Son las llamadas Edición Haas. Parecía que con esto se acababa el “problema Bruckner”. Pero debido a problemas internos dentro de la Sociedad Bruckner, en 1950 Haas fue sustituido por Nowak.

Leopold Nowak (1904-1991), nacido en Viena y muerto en Rekawinkel (Baja Austria), fue también un musicólogo y profesor de la Universidad de Viena hasta el año 1973. En 1946 se encargó de la dirección del Departamento de Música de la Biblioteca Nacional de Austria. Había publicado varios libros sobre Bruckner y sus obras, cuando se le encargó una nueva publicación de las versiones originales de las sinfonías de Bruckner. Entre los años 1950 y 1983, editó todas las sinfonías, excepto la segunda que reeditó la misma versión de Haas. Estas publicaciones son las que se conocen como Edición Nowak.

Resumiendo diremos que Haas suprimió todas las alteraciones, según su criterio como lo habría deseado Bruckner y Nowak conservó algunas de ellas también según su criterio. Pero lo fundamental es que con esto desaparecían todas las ediciones falsas existentes hasta la fecha.

Finalmente William Carragan ha continuado la obra. Compositor y musicólogo, es la mayor personalidad actual sobre la obra de Bruckner. Entre los años 1979 y 2001, ha publicado una nueva edición de la segunda, una reconstrucción de la primera versión de la primera y completado con una nueva versión del último movimiento, la novena.

En la parte descriptiva de cada obra se hablará de este tema, dando una explicación más detallada cuando los cambios entre las versiones sean significativos.

Otro problema es la interpretación de las obras. Los criterios personales de los directores de orquesta prevalecen muchas veces sobre las propias partituras, haciendo cortes personales o modificando los tempos. Pero esto ya es otra cuestión.

La “Sinfonía Nº 00 en fa menor”  (Sinfonía Estudio) fue escrita en 1863, sin asignarle finalmente ningún número, como se ha comentado anteriormente. Su maestro de composición Otto Kitzler, le encargó la escritura de tres piezas como trabajo de final de estudios, a sus 39 años. Entre ellas una sinfonía. Su profesor le dijo que no estaba inspirada. Bruckner desechó la obra, pero no la destruyó como había hechos con otras obras suyas. El propio Bruckner hizo una serie de correcciones e indicaciones para su posterior interpretación, lo que significa que realmente nunca había renunciado de ella.

El primer movimiento es un allegro molto vivace que empieza con una melodía danzante en los violines, respondida por el tutti orquestal. El segundo tema es lírico. Un tercer tema más enérgico con cierto carácter heroico, nos lleva hasta una suave parte de la flauta que cierra la exposición. Entonces se repetiría la exposición, pero muchos directores continúan con el desarrollo. Una corta reexposición termina con una coda basada en el motivo heroico. La presencia de múltiples temas en el movimiento es una indicación del futuro impulso expansionista de las sinfonías de Bruckner.

El segundo movimiento andante molto empieza con una triste melodía en las cuerdas, con ecos de las trompas. El segundo tema melódico es presentado por el oboe. Sigue una sección central más agitada. Luego se retorna a la atmósfera del principio. El movimiento termina plácidamente en un dúo entre la trompa y los timbales.

El scherzo empieza con un tema rítmico en los clarinetes y fagots, alternando con la cuerda en staccato. El breve trío, es más melódico y tranquilo, con un acompañamiento en staccato en las cuerdas bajas. Luego se repite el scherzo.

El último movimiento es un allegro que denota la influencia de Schumann. El segundo tema es delicadamente sincopado. Como en el primer movimiento, muchas veces se omite la repetición de la exposición. Un tema schumanniano en la trompa inicia el desarrollo. En la recapitulación aumenta el tempo terminando alegremente con una triunfal coda.

En el año 1864 se interpreta en Linz la “Misa en re menor” de Bruckner, constituyendo su mayor éxito hasta entonces. El 10 de junio de 1865 es invitado por el propio Wagner a la primera representación de su “Tristán e Isolda” en Múnich.

La “Sinfonía Nº 1 en do menor” fue escrita entre 1865 y 1866. Se estrenó el 9 de mayo de 1868 en la Redoutensaal de Linz, dirigida por su propio autor. Esta primera versión de la obra se conoce como la Versión Linz de 1866 sin revisar. Más tarde Bruckner intentó mejorar su sinfonía, publicando en 1877 la definitiva versión Linz, que es la que generalmente se conoce. Pero todavía no estaba satisfecho. Por esto volvió a modificar la obra que se publicó en 1891 como su versión Viena, ligeramente modificada nuevamente en 1893. La versión de Viena se estrenó el 13 de diciembre de 1891 bajo la dirección de Hans Richter. Esta nueva versión de Viena, mas académica, pierde la espontaneidad y su fuerza original.

Seguidamente comentamos la versión original de 1866, sin revisar. Esta versión ha sido preparada por William Carrigan a partir de los manuscritos originales en 1998.

El primer movimiento es un allegro. El primer tema es una melodía en ritmo de marcha enunciada por los primeros violines y con la respuesta de las trompas. El segundo tema es de carácter más lírico interpretado primeramente por la cuerda y luego se le añaden la trompa y fagot.

Un tercer tema de tipo heroico es presentado por los trombones, que nos conduce a la cita de la obertura del Tannhäuser de Wagner. Bruckner escuchó esta ópera en 1863 y le había impresionado. Desde entonces se convirtió en un admirador de Wagner. El primer tema de marcha no aparece en la sección de desarrollo, reapareciendo en la recapitulación que no usa el tema wagneriano. El movimiento termina con el tema de la marcha.

El segundo movimiento adagio empieza con frases breves fragmentarias, hasta llegar a una frase de la madera acompañada por los timbales. Entonces los violines interpretan una lírica melodía acompañados por las violas. En la parte central encontramos de nuevo motivos de influencia wagneriana. En la recapitulación aumenta la expresión dramática, hasta llegar a la tranquila coda que cierra el movimiento.

El scherzo posee un fuerte impulso rítmico y está formado por breves motivos de carácter rústico. El trío es de carácter tranquilo, con llamadas de las trompas. Después de repetir el scherzo termina con una concluyente coda.

El movimiento final es bewegt, feurig. La exposición se compone de tres temas y termina calmadamente. El desarrollo se basa en el tema principal. A pesar del uso de frecuentes forte del metal a lo largo del movimiento, la coda es muy breve y no tan triunfante como era previsible.

La versión de Linz que generalmente se interpreta fue revisada por Bruckner en 1877. La revisión efectuada en los tres primeros movimientos es mínima. En el último es más importante, especialmente en la orquestación y en alguna sección con cambios más significativos. Esta versión no se publicó hasta el año 1934, realizada por Robert Haas. Leopold Nowak realizó una nueva edición para la International Bruckner Society en 1953, muy parecida a la anterior.

La versión de Viena fue realizada por el propio Bruckner entre el mes de marzo de 1890 y el marzo de 1891. Esta versión fue la primera editada y nuevamente en una revisión de 1893, con pequeños cambios.

En el mes de noviembre de 1866 Bruckner conoce personalmente a Berlioz, durante una representación en Viena de “La Condenación de Fausto”. Bruckner toma la dirección de la coral Frohsinn. Conoce a gente importante entre ellos al famoso crítico y profesor de la Universidad de Viena, Eduard Haslinck, que en un principio alaba sus obras y le pide que se traslade a Viena. Pero Bruckner, al parecer abrumado por el giro que está afectando a su vida y debido también a un exceso de trabajo, tiene una crisis de depresión nerviosa. Así en el mes de junio de 1867 es internado durante tres meses en una clínica de Bad Kreuzen. Continúa escribiendo Misas, pero un hecho cambiaría su vida.

El 10 de septiembre de 1867 muere en Viena su antiguo maestro Simon Sechter. Bruckner será nombrado su sucesor, pero no acaba de decidirse en ocupar su cargo. Mientras tanto, como director de la coral Frohsinn toma parte en la interpretación del oratorio de Liszt “La leyenda de Santa Isabel”, en Budapest el 25 de agosto de 1868. Allí conocerá al vanguardista Liszt, que junto con Wagner y Berlioz, influirían en su obra. Tanto apreciaba Wagner a Bruckner que le confió el estreno absoluto del final de “Los maestros cantores de Nüremberg” con la coral Frohsinn.

Finalmente el 1 de octubre de 1868 decide trasladarse a Viena aceptando el cargo de profesor de armonía, contrapunto y órgano del Conservatorio de Viena. Además es nombrado organista de la Hofkapelle.

La “Sinfonía Nº 0 en re menor”  (Die Nullte) fue escrita enteramente en 1869, entre los meses de enero y septiembre, según ha podido demostrar recientemente Paul Hawkshaw, después de la primera y no como muchos brucknerianos creían, que existía una versión anterior. Otto Dessoff, entonces director de la Orquesta Filarmónica de Viena, le cuestionó el primer movimiento al preguntarle cuál era el tema principal. El sensible Bruckner decidió anular la interpretación de su entonces segunda sinfonía por esta tonta pregunta.

Esta obra se estrenó después de la muerte de Bruckner, el 12 de octubre de 1924, bajo la dirección de Franz Moissl, durante la celebración del centenario del nacimiento de Bruckner. Josef von Wöss realizó la primera edición en 1924 con un cierto número de cambios. Esto fue corregido en la Edición Nowak de 1968, la cual actualmente se toma como referencia.

El primer movimiento es un allegro. El primer tema es tan inusual que no es de extrañar que el director Dessoff no lo reconociera. Una especie de marcha marcada por la cuerda baja. El segundo tema es lírico y el tercero tiene forma de himno. En el desarrollo lleva los temas hasta una forma de coral. Una brillante coda termina el movimiento.

El segundo movimiento es un andante en forma de lied. Un tema en forma de himno alterna con un ligero tema de gran lirismo. Todo el movimiento parece una gran coral para órgano. Termina con el tema en himno del principio.

El scherzo posee una gran tensión nerviosa. El trío es lento y tranquilo, con cambios cromáticos. Luego se reanuda el scherzo con su casi agresivo ritmo.

El movimiento final empieza con un tema lírico en moderato, con un acompañamiento pulsante de las maderas, hasta que aparece el tema principal como una fuerte llamada del metal, al estilo del Beethoven de la novena. El allegro vivace posee un segundo tema de carácter más rítmico y apacible, que precede al característico tema cantabile de Bruckner. En el desarrollo aparecen diversos tutti alternando con secciones más tranquilas, como elementos característicos de Bruckner. Después de una breve recapitulación, un diminuendo nos lleva a una corta pero vigorosa coda.

Bruckner tiene una gran reputación como organista. Realiza una gira visitando París y Londres, durante los meses de julio y agosto de 1871, ofreciendo recitales de órgano en el Albert Hall y en el Crystal Palace, con un gran éxito. El 19 de junio de 1872 estrena su “Misa en fa menor” en la Agustinerkirche de Viena, con una buena acogida por parte del público. Pero en el campo de la música sinfónica le era más difícil el triunfo. Estimulado por el éxito de sus otras obras escribe una nueva sinfonía.

La “Sinfonía Nº 2 en do menor”  (Sinfonía de las Pausas) fue compuesta entre los años 1871 y 1872. El punto final fue puesto el 11 de septiembre de 1872. Durante el otoño de 1872 los miembros de la Filarmónica de Viena encontraron que esta sinfonía era intocable, pese a la admiración expresada por Liszt. La primera revisión efectuada por Bruckner fue en 1873, siendo estrenada la obra el 26 de octubre de 1873 en Viena, dirigiendo la Filarmónica el propio Bruckner. La obra fue bien recibida y hasta la crítica encabezada por Hanslick, la alabó. Pero la partitura no llegó a imprimirse, pues los editores no tenían suficiente confianza en el entonces poco conocido autor.

Johann Herbeck realizó en 1876 una serie de cambios en la partitura, recortando ciertos pasajes, eliminando repeticiones y cambios en los tempo e instrumentación, para que la obra fuera más asequible para su publicación. Bruckner aprobó los cambios efectuados, revisándolos en 1877, pero todavía tuvo que esperar varios años para que fuera publicada en 1892 por el editor Doblinger, siendo prácticamente la misma que la de la revisión de 1877.

La versión original de 1872 ha sido revisada y publicada por primera vez, por el Dr. William Carragan en el año 1991. La versión que comentamos a continuación pertenece a esta edición.

Es notable el uso que hace Bruckner de los silencios. Separan no solamente cada parte de los movimientos, sino que además señalan cada sección temática. Al analizar la obra nos da la indicación de donde termina cada parte. Los profesores de la Filarmónica de Viena la bautizaron como Pausensinfonie, la Sinfonía de las pausas.

El primer movimiento ziemlich schnell es un moderato. Empieza con una melodía en el violoncelo. Luego pasa a la orquesta. La trompeta toca cinco veces la misma nota, do. El segundo tema también es lírico y es presentado por los violoncelos, a la que sigue una frase melódica en forma de marcha. Reaparecen los toques de las trompetas, antes de que el oboe interprete el tercer tema lírico con influencias wagnerianas, al parecer de Rienzi.

El desarrollo empieza después de una pausa, con el primer tema interpretado por la trompa. Se reelaboran los dos temas principales. Un nuevo silencio nos separa de la recapitulación, escuchando nuevamente las cinco notas en las trompetas. No existen diferencias notables con la sección de exposición. En la coda reaparece el primer tema. Las llamadas de las trompetas van adquiriendo cada vez más importancia, interrumpidas después de una pausa por el tema lírico, terminando con las notas de las trompetas.

El segundo movimiento en esta versión es un scherzo, que contrasta por su fuerza con el lírico movimiento anterior. Consta de dos partes que se repiten, con toques de gran fuerza en timbales y metales. El trío presenta una encantadora melodía en las violas, escrita en dos partes. También se repite el trío. Después de la esperada pausa, se repite el scherzo, aunque esta vez sin repeticiones. Una potente coda termina el movimiento.

El tercer movimiento es un andante. Los primeros violines presentan un tema solemne, descrito por Bruckner como un canto de acción de gracias. El segundo tema es presentado por el corno inglés. Las dos secciones se repiten de nuevo. Luego aparece una cita del Benedictus de su “Misa en fa menor”. El primer tema reaparece de un modo mucho más melódico, llevándonos hasta un clímax. La coda incluye un solo para flauta y violín, seguido de una parte muy difícil para la trompa que cierra el movimiento.

El final es titulado mehr schnell. La cuerda empieza el primer tema, un crescendo en el viento nos lleva a un tema de tipo militar. Un tema lírico de carácter casi de Schubert, constituye el segundo tema.  El tema militar vuelve y nos lleva a otro crescendo. Después de un silencio la cuerda entona el tema del Kyrie de su “Misa en fa menor”. Entonces empieza el amplio desarrollo.

Emplea técnicas basadas en los trabajos para órgano. Así mientras el fagot interpreta el segundo tema lírico, el oboe lo realiza después en sentido contrario. Después de un crescendo reaparece el tema militar en el viento. Un nuevo silencio y empieza la recapitulación. Como es normal se repite el primer tema. La coda es ampliamente desarrollada por los metales. Se interrumpe con las citas del tema principal del primer movimiento y el llamado de Schubert. Termina con los toques brucknerianos en las trompetas.

La Sociedad Bruckner encargó a Haas la revisión de la obra. Realizada en 1938, se basó en la revisión efectuada por Bruckner en 1877, con alguna parte recuperada de la primera versión. La edición de Nowak de 1965 es una reedición de la de Haas, recomendando efectuar los cortes que en la de Haas solamente estaban sugeridos, dejando la última voluntad a los directores.

Las diferencias más notables de la Edición Nowak de 1965 con la original de 1872 son las siguientes. En el primer tiempo se cortaron los compases del 488 al 519. El segundo tiempo es el andante, que se invierte con el scherzo. Del andante se cortan los compases del 48 al 69. En la coda, la parte de la trompa se cambia por un clarinete, para disminuir las dificultades de ejecución.

Del tercer movimiento, ahora el scherzo, se eliminan las repeticiones y también las del trío. El movimiento final es el más afectado por los cortes, compases 540 a 562 y 590 a 655. Entre los cortes se encuentra la cita al tema del primer movimiento. De una duración de aproximadamente 71 minutos, que tiene la primera versión de 1872, pasamos a los 58 de la Edición Nowak.

La “Sinfonía Nº 3 en re menor”  (Sinfonía Wagner) fue compuesta entre los meses de febrero y diciembre de 1873. Una de las copias lleva la dedicatoria a Wagner. En 1874 el propio Bruckner realizó unas correcciones en su instrumentación, pero no fue publicada. En 1876 hizo una nueva revisión completa de la obra, de la cual solamente se ha publicado el adagio. Entre los meses de enero a octubre de 1877 realizó una nueva versión que terminó en enero de 1878, añadiendo una coda al scherzo. Esta versión fue publicada por Nowak.

La obra que había sido considerada demasiado complicada por los músicos vieneses, fue estrenada por la Orquesta Filarmónica de Viena el 16 de diciembre de 1877, en esta nueva versión reformada y simplificada. La obra dirigida por el propio Bruckner no fue comprendida por el público que fue abandonando la sala. Entre los presentes se encontraba Gustav Mahler que al final la aplaudió.

Bruckner no satisfecho con la acogida de la obra la volvió a modificar durante los años 1888 y 1889. Esta última versión fue publicada por Nowak en 1959.

La versión original de 1873 fue editada por Haas en 1944, pero se perdió durante la segunda guerra mundial. Esta misma versión fue editada finalmente por Nowak en 1977. Para los comentarios nos basaremos en esta edición.

El primer movimiento se titula Gemässig, misterioso. Empieza con una introducción con un marcado ritmo en violonchelos y contrabajos, sobre el cual los violines efectúan un tremolando. Entonces aparece el tema principal en la trompeta seguido de un dibujo de las trompas. Este es el tema principal que en alemán se conoce como Urthema. Entonces se inicia un crescendo en el metal.

Después de una sección más tranquila se repite el primer tema. El segundo tema aparece en la cuerda. Es un tema melódico marcado por las violas, denominando esta sección según Bruckner como Gesangsperiode o sea período de canción. Luego aparece una tercera sección dominada por cuatro notas de los instrumentos de viento. Una cita del Miserere de su “Misa en re menor” concluye la exposición.

Debemos dejar claro que aunque Bruckner utiliza en sus obras la forma sonata clásica, lo realiza con una manera propia. No separa totalmente sus partes y usa normalmente más de dos temas. Durante la exposición ya utiliza secciones propias de desarrollo que continúa en el propio desarrollo y muchas veces también desarrolla los temas durante la recapitulación. Por ello las dimensiones de sus movimientos son tan extensas.

Volviendo a la sinfonía analizada, en la fase de desarrollo propiamente dicha, la música va ganando intensidad hasta conducirnos a un fuerte tutti de la orquesta del primer tema. Con esto parece que termina esta sección, pero continúa introduciendo el segundo tema melódico en sentido contrario que lleva gradualmente a la recapitulación.

Después del tutti del primer tema, reaparece el tema lírico que se interpreta en modo mayor. La coda empieza como surgiendo de la tierra, con un canon del tema principal interpretado por las trompetas y trombones. Después de llegar al clímax, se detiene bruscamente, para dejar paso al motivo suave de la introducción, que nos conduce al final del movimiento con el tutti de los trombones y trompetas.

El segundo movimiento es un adagio. Empieza con una solemne melodía en las cuerdas. Los violines aumentan su intensidad conduciendo a una típica cadencia bruckneriana. Una llamada de las trompas introduce un nuevo tema melódico en las violas. Este tema está inspirado en la madre de Bruckner, según contó el propio compositor. Más tarde este tema aparece en las trompas.

Después de una melódica frase de la cuerda aparece el tema wagneriano. Se repite el tema inicial con movimientos sincopados de los primeros violines. Se vuelven a presentar los dos temas principales y de repente la orquesta entera, interpreta el tema del Lohengrin de Wagner, sobre el fondo de las síncopas de los violines. Vuelve el tema principal a la cuerda, terminando dulcemente con una suave coda.

Sigue el típico scherzo de Bruckner. De gran fuerza rítmica está dividido en dos secciones, siendo la segunda de tipo lírico. Después de repetir la primera sección rítmica aparece el trío con una suave melodía en la viola, que en la segunda parte se hace más rítmica. Se repite el scherzo inicial con sus tres partes, para terminar con una corta coda.

El allegro final empieza con determinantes toques de las trompetas sobre las ondulaciones de los violines. El segundo tema es muy característico. Un tema danzante en la cuerda, una especie de polka, se contrapone a una seria melodía en la trompa y las maderas. El propio Bruckner explicó el origen de este tema. Durante el funeral de un importante arquitecto, se escuchaban los sonidos de baile provenientes de un local próximo. Quería presentar el contraste entre la vida y la muerte. Durante el desarrollo se citan los temas de los movimientos anteriores. También encontramos una sección de cuerdas sincopadas en contraste con el viento. En la recapitulación se repiten los temas, llegando a la coda basada en las llamadas de las trompetas del principio de la obra, que nos conducen a un brillante final.

Entre la versión original de 1873 y la modificada de 1877, Bruckner compuso una nueva versión del adagio, probablemente en 1876. Esta versión fue publicada por Nowak. Las diferencias de esta versión de una duración casi igual a la anterior, se encuentran en la sección del tema de Wagner. En la primera versión había escogido un motivo de la marcha solemne de “Lohengrin”, mientras que en esta nueva versión, para facilitar la interpretación, realiza una cita casi exacta de la Obertura de “Tannhäuser”, cambiando también las figuras iniciales de la cuerda, la difícil parte de las síncopas en los violines, que ha eliminado. Pero estos cambios tampoco fueron satisfactorios y terminó mutilando la obra.

En la versión de 1877 suprimió totalmente las citas wagnerianas, realizando el corte de la entera sección en el adagio anteriormente comentado. Los últimos cambios los realizó en los años 1888 y 1889. Esta versión fue editada por Nowak en 1959. Hasta hace poco tiempo se consideraba como la versión definitiva, pero actualmente se han vuelto a descubrir las interesantes versiones anteriores, especialmente la completa de 1873.

Las diferencias de la versión Nowak de 1889 con la versión original se explican brevemente a continuación. Bruckner aligeró la obra, suprimiendo las partes más conflictivas y más difíciles de interpretar. La duración original es de unos 78 minutos, que quedan reducidos a unos 54 en la última edición.

En su forma original es una de las sinfonías más largas de su autor. En el primer movimiento se han cortado los compases finales de la exposición y gran parte del desarrollo. La coda es continua, sin aparecer el motivo de la introducción. El adagio, como se ha comentado, se ha reducido cortando enteramente la sección wagneriana. El scherzo no se ha modificado. El allegro final tiene cortes muy importantes, en la exposición y en el desarrollo, pasando de una duración de 19 minutos a 11. Antes de la coda se han eliminado las citas a los anteriores movimientos.

La “Sinfonía Nº 4 en mi bemol mayor”  (Sinfonía Romántica) fue compuesta en el año 1874. Bruckner como era habitual retocó esta primera versión durante los años 1876 o 1877, pero en 1878 realizó una revisión más profunda, con la composición de un scherzo y trío totalmente nuevos. El scherzo de la versión original posee un sonido misterioso. El nuevo es el más conocido actualmente por sus sones de caza. Finalmente desde el 19 de noviembre de 1879, hasta el 5 de junio de 1880 revisó el final.

La obra fue estrenada en Viena en el año 1881 bajo la dirección de Hans Richter. La interpretación fue un éxito, el primero que lograba Bruckner con sus obras, saliendo a saludar a la finalización de cada movimiento. Esta es la versión que se conoce como la versión de Viena 1878/80. Fue publicada por Haas en 1936. Es la versión que comentamos a continuación.

El nombre de Romántica procede de un programa escrito por el propio Bruckner, evocando diversas escenas de un mundo romántico medieval. Empezó queriendo hacer una especie de obra programática, pero con su estilo puro de composición se fue olvidando de sus ideas.

El primer movimiento representaba la salida del sol en una ciudadela medieval. Sus majestades salen por las puertas del castillo montando orgullosos corceles. Las maravillas de la naturaleza les rinden pleitesía. El adagio representa una cita amorosa de dos amantes en el Medievo. El scherzo pinta una escena de caza de señores en la Edad Media. Por último, la parte final quiere representar una fiesta popular.

El primer movimiento bewegt, nicht zu schnell, empieza con suaves trémolos en las cuerdas, de los que surge la llamada de las trompas que nos presentan el tema principal. Luego el tema es recogido por la madera y nos conduce hacia el tema lírico. Después de una nueva aparición del tema heroico, se pasa a una romántica sección en la que parece querer representar la naturaleza, escuchándose trompas de caza y cantos de pájaros. Encontramos también un tercer tema lírico.

Un tutti de la orquesta en forma de coral empieza la sección de desarrollo, elaborada con grandes cambios de dinámica y color. La recapitulación comienza con las llamadas de las trompas del inicio, en contrapunto con figuraciones de la flauta. Luego se repiten los temas líricos, separados por fortes del metal,  hasta llegar a un nuevo clímax del viento que nos llevará a la coda, en la cual las trompas repiten las notas iniciales frente a reiterados fuertes acordes de la orquesta. Algunas de las ideas programáticas de Bruckner se ven reflejadas en la partitura.

El segundo movimiento es un andante. En forma de una marcha lenta se presenta el primer tema lírico mediante los violoncelos. Una especie de coral en la orquesta lo separa del siguiente tema. El segundo tema está anunciado por las violas sobre un punteado de la cuerda. Se escuchan unas llamadas en las flautas y trompas. Luego vuelve el coral espiritual que nos llevará hasta el clímax del movimiento.

Entonces retorna el tema lírico principal. Nuevamente se escuchan las llamadas de flautas y trompas. Se vuelve a interpretar el tema lírico de las violas. Un retorno a la coral nos lleva a un nuevo tutti del metal. El movimiento termina con una serie de sonidos que se van desvaneciendo, acompañados por suaves golpes de timbal. La escena de amor de Bruckner es más espiritual que carnal. Comparemos esta escena con la de Raff en su Lenore o con las correspondientes de Tchaikovsky y nos daremos cuenta de la espiritualidad de Bruckner, salida del propio órgano de la Iglesia.

El scherzo representa una escena de caza. Las exclamaciones de las trompas se van acercando hasta llegar al tutti orquestal. Los violines interpretan una sección más lírica antes de la repetición de la parte dominada por las trompas. El trío es una danza popular de los valles austríacos, un ländler, que nos muestra el encanto natural del lugar. Luego se repite el scherzo hasta llegar a la coda. Es la parte que presenta más claramente el programa diseñado por Bruckner.

Termina con un extenso finale, bewegt, doch nicht zu schnell. Empieza con los clásicos trémolos en las cuerdas. Fragmentos de melodía en las maderas nos conducen a las llamadas de las trompas, que pasan a trompetas y trombones, hasta presentar el heroico primer tema del movimiento. En contraposición a este gigantesco tema aparece el tema lírico. Es como una representación del plácido valle rodeado de imponentes cadenas montañosas.

Estos temas se vuelven a escuchar transformados, hasta llegar a un coral con el cual empieza el desarrollo. Con los anteriores elementos arquitectónicos y algún tema de los primeros movimientos, Bruckner va construyendo un sólido edificio del que no faltan las referencias wagnerianas peculiares de su estilo, como en la frase que cierra el desarrollo. Después de la recapitulación se llega a una gran coda, empleando el tema inicial, que cierra con espectacularidad la obra.

El comentario de este movimiento corresponde a la versión de 1878/80. Como se ha explicado anteriormente, Bruckner retocó la partitura original en 1878 sin que se estrenara. La versión final estrenada en Viena es la de 1880. El movimiento final en la versión de 1878 es diferente de la primera versión de 1874. Esta versión intermedia fue publicada por Nowak. El material temático es muy próximo a la versión original pero Bruckner lo acortó. A este movimiento lo denominó Volkfest, fiesta popular.

Entre las diferencias con las otras versiones encontramos una cita mediante las cuatro trompas del tema principal del primer movimiento. También se producen cambios en la instrumentación de algunos fragmentos. En la versión de 1880 añadió una nueva sección lenta lírica para las cuerdas que se conserva en la versión final. La introducción del tema principal es totalmente diferente de la versión original. La duración de la obra en su versión original es de unos 75 minutos, que se reducen a unos 64 en su versión de 1878/80.

En el año 1875 Bruckner logra entrar como profesor de música en la Universidad de Viena, cargo que deseaba antes de su llegada al Conservatorio, pero que la oposición de Eduard Hanslick lo había impedido hasta entonces. Hanslick era profesor de Estética e Historia de la Música en la Universidad y sus argumentos para impedir la entrada de Bruckner eran que no poseía formación universitaria y que la materia que pretendía enseñar, armonía y contrapunto, no era una enseñanza universitaria. Esta materia pertenecía al Conservatorio.

En aquella época todavía no habían empezado las feroces críticas de Hanslick sobre la obra de Bruckner, tema sobre el cual se hablará más adelante. Pero las influyentes relaciones de Bruckner propiciaron su entrada en la Universidad, en nombre de su fama. Al retirarse en el año 1891, Bruckner recibiría un doctorado honoris causa en Filosofía.

Bruckner es invitado por Wagner a la inauguración de los Festivales de Bayreuth en 1876, lo que reafirma su partidismo tan criticado por la prensa especializada de la época. Esto se refleja en el fracaso del estreno de su Sinfonía Nº 3 dedicada a Wagner, el 16 de diciembre de 1877.

La “Sinfonía Nº 5 en si bemol mayor”  (Sinfonía Trágica) fue compuesta a partir del 14 de febrero de 1875, en que empezó el adagio y el año 1876 en que terminó el finale. Pero fue revisada durante los años 1877 y 1878. Esta versión no se publicó y solo se ha conservado el autógrafo y la copia presentada a Carl von Stremeyr, ministro de cultura austríaco, a quién está dedicada.

Haas la publicó en 1936 y más tarde Nowak en 1952 con unas mínimas correcciones editoriales. Esta es la versión que normalmente se ejecuta. La obra no se estrenó hasta el año 1894 en Graz, dirigida por su alumno Franz Schald. Bruckner no pudo asistir a su audición por estar gravemente enfermo. Pero esta versión fue revisada por Schald, haciendo importantes cortes y cambios en la instrumentación y armonización, en un vano empeño de hacerla más digerible al público. Esta versión retocada es la primera publicada en 1896.

La versión que se comenta a continuación es la del año 1878 publicada por Nowak. Una extensa obra de 75 minutos de duración. El primer movimiento empieza con una introducción lenta adagio, un pizzicatto acompaña a figuraciones en las cuerdas, hasta la aparición de un coral en el metal separado por pausas. El primer tema del allegro es presentado por violas y violoncelos. Luego es interpretado por la orquesta.

El segundo tema es de carácter lírico, un tema coral con pizzicattos en las cuerdas, con una contra melodía en los primeros violines. Aparece un tercer tema de mayor fuerza, presentado por toda la orquesta. Con un dúo nostálgico entre la flauta y la trompa termina la exposición.

El desarrollo empieza recordando la introducción. Una especie de coral entonado por toda la orquesta cierra la sección. Entonces empieza la recapitulación. La coda termina con espectaculares fanfarrias de los metales y redobles de los timbales.

El segundo movimiento es un adagio con la estructura A, B, A, B, A, seguido por una coda. El primer tema A es presentado lánguidamente por el oboe, acompañado por el pizzicatto de la cuerda. Después de una pausa, se presenta el segundo tema B, como emergiendo del fondo de una iglesia, presentado por la cuerda. El tema es mas tarde tomado por el viento con mayor solemnidad. Luego vuelve el tema A con una orquestación más rica y con la entrada de un coral en el metal. Después el tema B se interpreta de una manera más serena y lírica. El tema principal A, aparece por última vez y cuando se le une el metal lo lleva hasta un impresionante clímax. La música desaparece gradualmente, terminando con una suave coda.

El scherzo emplea material del anterior adagio, aumentando el ritmo de los pizzicatos. Contiene dos temas, el primero en la madera con la cuerda en pizzicato, el segundo más lento, con un suave movimiento de danza. Los dos temas se combinan como una forma sonata en miniatura, teniendo su propio desarrollo y recapitulación. Termina con una rápida coda. El trío contrasta con el scherzo por su fina orquestación, casi mendelssohniana. Luego se repite el scherzo.

Termina con un majestuoso adagio, como cúpula de esta catedral que Bruckner ha elevado en honor a Dios. Imitando al Beethoven de la novena, al principio del movimiento cita frases de los anteriores, empezando por su introducción. Unas frases descendentes del clarinete separan los temas. El primer tema es presentado por violonchelos y contrabajos en forma de una fuga. El segundo tema en las violas es de carácter lírico y el tercero presentado por la madera al unísono con el metal, con movimientos ondulatorios de la cuerda, posee gran fuerza. Un majestuoso coral del metal con interjecciones de la cuerda cierra la exposición.

Después de una pausa interviene la primera trompa y luego la madera, con frases cortas derivadas del coral. El desarrollo contiene una doble fuga de gran destreza técnica. Después de un episodio dramático se llega al clímax iniciándose la recapitulación. Cuando el primer tema fugado llega a su máxima fuerza, entra majestuosamente el coral en todo el metal y en una gloriosa conclusión también se le suma el tema principal del primer movimiento. Todo ello da lugar a una poderosa coda con fanfarrias del metal y redobles de los timbales.

La “Sinfonía Nº 6 en la mayor” fue empezada en 1879 y terminada en el mes de septiembre de 1881. Nunca la escuchó interpretar completa durante su vida. En el mes de febrero de 1883 la orquesta Filarmónica de Viena interpretó los dos movimientos intermedios, pero el estreno completo lo realizó Gustav Mahler el 26 de febrero de 1899, en una versión  abreviada. Bruckner había preparado la obra para su publicación en 1894 la cual finalmente no se realizó. Doblinger la publicaría en 1899.

Mahler realizó su propia versión variando la orquestación y realizando múltiples cortes. La versión original del compositor no se estrenó hasta el año 1935, siguiendo la publicación realizada por Haas en aquel año. Más tarde Nowak en 1952 realizó su propia edición que es muy similar.

Esta obra de dimensiones menores que la anterior, dura unos 54 minutos, es de concepción avanzada, empleando la polifonía orquestal o sea la mezcla de diversos temas, cosa que ya anuncia la música del siglo siguiente. No es extraño que no gustara demasiado al público de su época.

El primer movimiento es un maestoso que empieza con el ritmo marcado por los violines mientras violonchelos y contrabajos entonan el primer tema. Luego la orquesta entera recoge el tema. El segundo tema es muy lírico y el tercero está dominado por el trombón al unísono. En esta obra no utiliza las pausas para marcar la separación de los temas.

Una pequeña coda con arpegios conduce al desarrollo. Se inicia con un gran crescendo basado en el primer tema. Un gran clímax anuncia el principio de la recapitulación. Aparece de nuevo el primer tema ampliado, seguido por el segundo y el tercero. El tema inicial se lo disputan la trompa y la trompeta con un acompañamiento en arpegios de la cuerda, hasta recuperar el ritmo del principio de la obra terminando brillantemente.

El adagio en esta sinfonía está escrito en forma sonata. El primer tema es sombrío, presentado por la cuerda acompañada por lamentos del oboe. El segundo tema, también en la cuerda, es más amable, con un carácter de consolación. El tercer tema es una marcha fúnebre marcada por el ritmo de los timbales. El desarrollo se basa en la primera idea, que en la recapitulación llega a su máxima expresión y al extinguirse da paso al segundo tema y a la breve repetición del tercero. Las violas dan un sereno aire de paz a la coda, que termina dulcemente.

El scherzo está compuesto por varias ideas cortas con ritmos punteados y fanfarrias del metal, expuestas en forma ternaria. El trío es contrastado, con llamadas de las trompas y suaves respuestas, presentándose como una sección relajada, antes de repetirse el vibrante scherzo.

El final bewegt, doch nicht zu schnell, movido pero no muy rápido, empieza con un tema en forma de marcha bastante siniestro. El metal le opone poderosas figuraciones, hasta tomar el tema en un fuerte tutti. Una nota de la trompa lo separa del segundo tema lírico. Un tercer tema aparece como una variante sincopada del tema de la marcha. Una reminiscencia del tema del adagio, empieza un corto desarrollo, que termina con una nueva frase lírica.

En la recapitulación, el primer tema es ampliado y enriquecido. Se escucha luego el segundo tema lírico y la sección punteada de la tercera idea. Aparece el ritmo inicial llegando a un fuerte tutti, que termina bruscamente. La coda empieza suavemente con el tema de la marcha. Los trombones superponen el tema del principio de la sinfonía, terminando con un poderoso himno polirítmico mezclando los diversos temas.

En el mes de julio de 1882 Bruckner vuelve a Bayreuth para el estreno de Parsifal. Sería su último encuentro con Wagner, ya que éste moría súbitamente en Venecia el 13 de febrero de 1883.

La “Sinfonía Nº 7 en mi  mayor” fue empezada el 23 de septiembre 1881 y terminada el 5 de septiembre de 1883. Se estrenó el 30 de diciembre de 1884 en Leipzig por la Orquesta de la Gewandhaus dirigida por Arthur Nikisch, obteniendo un enorme éxito. Bruckner revisó la obra, antes de su estreno en Viena en el mes de enero de 1885, por la Orquesta Filarmónica bajo la dirección de Hans Richter. A pesar del miedo de Bruckner a la crítica feroz de Hanslick, el éxito se repitió entre el público.

La versión publicada en 1885 por Schalk contiene algunas alteraciones sobre el original. Haas restauró en 1944 parcialmente la obra sobre el original de 1883 no publicado, que contiene también alteraciones escritas por el propio autor. Nowak publicó su versión en 1954 con muy pocas variaciones. Entre ellas dejó la posibilidad del fuerte golpe de platillos que aparece en el momento del clímax del adagio. Bruckner lo añadió para la interpretación de 1885 y más tarde lo borró.

Bruckner amplió la orquesta para esta obra, adoptando las tubas wagnerianas. Comprende dos flautas, tres oboes, dos clarinetes, dos fagots, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, dos tubas tenores, dos tubas bajas, una tuba contrabajo, timbales, triángulo, platillos y la cuerda habitual.

El primer movimiento es un allegro moderato, cuyo primer tema surge de un trémolo de la cuerda, interpretado por los violoncelos, reforzado después por los clarinetes. Luego pasa a la orquesta. El segundo tema es melódico y más rápido, interpretado por los oboes y clarinetes. Seguidamente se observa un desarrollo polifónico de dicho tema. El tercer tema aparece con un potente crescendo.

La sección de desarrollo emplea el contrapunto y las técnicas de variación cromática que tanto usa Wagner. Sigue la recapitulación variada de todos los temas de la exposición. Termina con una coda que emplea fragmentos del primer tema, acabando con fuertes toques del metal.

El adagio está también escrito en una forma breve de sonata sin la sección de desarrollo. El primer tema es un sombrío himno presentado por la cuerda. El segundo tema también es presentado por la cuerda. Se trata de una conmovedora melodía de carácter nostálgico. En la reexposición los temas son desarrollados empleando extensamente las técnicas contrapuntísticas.

Después de llegar a un poderoso clímax, al repetirse por tercera vez el primer tema, empieza la última sección, añadida por Bruckner al conocer la muerte de Wagner. En una especie de homenaje, el coro de tubas entona una marcha fúnebre parecida a la de Sigfrid. La muerte de Wagner se conoció en Viena en el mes de febrero de 1883, cuando Bruckner estaba terminando el adagio. El movimiento finaliza suavemente con las cuerdas interpretando el tema principal.

El scherzo tiene una gran fuerza. Sobre el ostinato de las cuerdas la trompeta expone un corto motivo que se convertirá en el dominante, con su peculiar y sencillo ritmo, que podemos especificar como ta ta, ta ta ta ta. El tema del scherzo se repite tres veces antes de aparecer el trío que introduce una atmósfera distendida, con un simple tema melódico. Luego se repite íntegramente el scherzo.

Termina con un bewegt, doch nicht schnell, movido pero no rápido, cuyo primer tema es una variación con gran fuerza del tema interpretado al principio de la sinfonía. En contraste el segundo tema, presentado por los violines es apacible y misterioso. Sigue un tercer tema, una melodía descendente expuesta por el viento.

Continúa con un corto desarrollo mediante una solemne repetición del primer tema y luego la reexposición, que no se limita a volver a exponer los temas, sino que los elabora contrastándolos con maestría. Finalmente reaparece de nuevo el primer tema en su forma original, que después de un crescendo da paso a la coda final. Una melodía que empieza en las trompas se repite reiteradamente en forma creciente llegando a un potente final.

Bruckner regresa a la música sacra y entre los años 1882 y 1883 compone el Te Deum, que él mismo presentaría en una versión con la parte orquestal reducida para dos pianos en 1885. Hans Richter lo estrenaría dos años más tarde en su versión completa.

La “Sinfonía Nº 8 en do menor” fue empezada en el año 1884 y terminada durante el mes de julio de 1887 en San Florian. Una vez acabada la mostró ilusionado al gran defensor de la séptima Hermann Levi, para que la estrenase en Viena. Pero Levi no aceptó la oferta, lo cual causó a Bruckner una gran depresión. Entonces se dedicó a revisar la obra, tarea que terminó en el año 1890. Con esta nueva versión, se estrenó el 18 de diciembre de 1892 en Viena bajo la dirección de Hans Richter.

La primera edición de 1892 está llena de errores. En 1935 Haas publicó su versión que basada en la versión de Bruckner de 1890, toma elementos de la primera versión de 1887. Nowak en 1955 realiza una nueva edición basada en la versión de Bruckner de 1890. Finalmente en 1973 Nowak edita una versión tomando el original de Bruckner de 1887. En la siguiente descripción nos basaremos en esta versión.

El primer movimiento es un allegro moderato que empieza con una atmósfera de misterio. Comprende un complejo núcleo formado por tres temas. El primer tema es el básico o principal. El segundo tema empieza con una línea ascendente en los violines y es más lírico. El tercer tema es presentado por maderas y trompa sobre un pizzicatto de la cuerda.

Una fanfarria arpegiada abre el desarrollo. Las dos primeras notas del tema principal se repiten insistentemente mientras el oboe las repite invertidas. Después de repetirse el tema principal escuchamos un diálogo entre la trompa y el oboe. Luego, tras un poderoso crescendo, una cita en las trompetas de la estructura rítmica del tema principal finaliza el desarrollo. En la recapitulación se repiten los tres grupos temáticos. La coda termina el movimiento con un fortissimo.

El scherzo está colocado en segundo lugar, contrastando con el fuerte movimiento anterior, escrito internamente en forma ternaria. La parte central del scherzo es melódica, en contraste con las dos partes rítmicas. El trío es delicado con un fino tratamiento de la madera. El scherzo se repite nuevamente.

El adagio tiene una duración de 31 minutos. Nunca se había escrito un movimiento tan extenso. No es de extrañar que al mostrarlo a Levi se espantase. Los primeros violines introducen el tema principal, emergiendo dulcemente de un sustrato armónico wagneriano. Una bella y patética melodía a la que se van añadiendo las distintas partes de la orquesta, hasta que al aparecer las arpas, regresa al descanso en forma de coral de las cuerdas. Después de repetir la sección, aparece el segundo tema. Presentado por los violoncelos, consiste en un melódico motivo que asciende y desciende.

La exposición termina con una solemne entrada de las tubas, que luego pasa a las trompas. Se inicia la sección de desarrollo a partir de los dos temas anteriores. Cuando en la recapitulación aparece de nuevo el tema principal, empieza un espectacular crescendo, que llega al clímax al aparecer en fortissimo el coral que cierra el primer tema. Reaparecen las arpas al apaciguarse el movimiento. Pero vuelve a resonar el tema coral en las trompas y tubas. Termina con una coda, interpretada serenamente por los violines sobre ecos del metal.

El último movimiento, feierlich, nicht schnell, solemne no rápido, empieza con la brusca irrupción del tema principal, un vigoroso tema interpretado por el viento. Después de una pausa, el segundo tema es presentado por los violines en forma de himno. Luego aparece el tercer tema con cierto aire de marcha.

Sigue un extenso desarrollo, basado en los temas anteriores. En la recapitulación se repiten los tres temas. Al final del tercer tema resurge el tema principal del primer movimiento en trompetas y trombones. Aquí empieza una portentosa coda con referencia a los movimientos anteriores. Se escuchan las fanfarrias del primer movimiento en fortissimo y los cuatro temas principales de los movimientos se superponen en un complicado ejercicio contrapuntístico.

En la versión de Haas publicada en 1935 el primer movimiento termina con una coda en pianissimo, siguiendo la versión modificada de Bruckner de 1890, en la cual llamaba a este pasaje “anuncio de la muerte”. El trío del scherzo también es distinto, más lento. El adagio se ha reducido de los 329 compases originales a los 291 de la versión de 1890. El final también fue acortado por Haas en 13 compases.

La “Sinfonía Nº 9 en re menor” fue comenzada en el verano del año 1887. Trabajó en ella hasta el día de su muerte sin poder terminarla. El 11 de octubre de 1896 después de un paseo matinal Bruckner regresó a su casa y murió tranquilamente, dejando su obra sin acabar. Dejó finalizados los tres primeros movimientos que fueron publicados por Ferdinand Löwe en 1903, edición con algunas variaciones sobre el único original de Bruckner. La versión original fue publicada por Alfred Orel en 1932 y Nowak en 1951. También existe una edición de Schoenzeler. Estas versiones son idénticas.

La sinfonía fue estrenada en Viena el 11 de febrero de 1903 por el director Ferdinand Löwe que reorquestó los movimientos terminados, abandonando el último movimiento. Lo sustituyó por la interpretación del Te Deum, aun no publicado del propio Bruckner. Se publicó en 1962 sin ninguna referencia con la sinfonía.

Bruckner terminó el primer movimiento el 14 de octubre de 1892. Trabajó en el scherzo desde el 27 de febrero de 1893 hasta el 15 de febrero de 1894. Anteriormente había escrito dos versiones distintas del trio, una en 1889 y la otra en 1893. Entre el 31 de octubre de 1894 y el 30 de noviembre de 1894 compone el adagio. En el mes de mayo de 1895 confiesa a Richter, “no creo que me quede suficiente tiempo para acabarlo”. Así fue, la doble fuga final solo queda como borrador, a pesar de trabajar en ello hasta el fin de su vida.

Sobre el borrador dejado por Bruckner de casi el último movimiento entero, varios compositores han trabajado en su terminación. Las más conocidos son las versiones de Carragan de 1981-83, revisada en 2002-03, de Nicola Samale y Giuseppe Mazzuca en 1987 y la conjunta de Samale, Phillips, Mazzuca y Cohrs de 1992. Esta versión se estrenó en Linz el 3 de diciembre de 1992.

La versión completa que comentamos a continuación corresponde a la última conjunta de 1992 con los tres movimientos terminados de la edición de Nowak.

El primer movimiento feierlich, misterioso empieza de la manera anunciada por su título, con una atmósfera de misterio durante una larga introducción que termina con un fortissimo, anunciando el tema principal. Un tema grandioso dominado por los metales, como representando al Dios omnipotente. El segundo tema es de tipo lírico presentado por los violines. Es el Gesangsperiode o tema de canción. El tercero se divide en dos partes diferentes, la primera de gran fuerza con intervención de las trompas y la segunda de naturaleza lírica.

El desarrollo se inicia con la repetición alterada de la introducción y se basa en las diferentes partes del tercer tema y del segundo. La reexposición empieza como es lógico repitiendo el tema principal y luego, después de un periodo de transición, el segundo y las dos partes del tercero. La coda empieza misteriosamente con la introducción a la que se le une el tema principal, que va aumentando su fuerza hasta terminar con un impresionante fortissimo.

El scherzo presenta un ritmo obsesivo, una especie de martilleo, que se mezcla con temas ácidos, introduciéndonos en una atmósfera trágica e imparable, como una llamada de la muerte inevitable. El trio en contraste es mas dulce, con una suave orquestación y una parte central más lírica. Como es natural, el scherzo vuelve a repetirse.

El tercer movimiento es un adagio. Los temas son trascendentes y poco contrastados, como si quisiera evadirse de este mundo. El complejo temático es presentado en la exposición y está formado por varios temas. El primer tema es de claro carácter wagneriano, casi expresionista, culminando en una grandiosa fanfarria del metal. Sigue una sección en forma de coral, solemnemente interpretado por las tubas y que Bruckner titula como “Abschied von Leben” (Despedida de la vida). Al finalizar enlaza con el Gesangsperiode o sea el tema melódico que se desarrolla presentando diversas variaciones.

La recapitulación no está separada completamente del desarrollo, uniéndose ambas secciones. Empieza con el tema principal que lleva a un nuevo crescendo y desarrollo hasta culminar en la fanfarria. Luego desarrolla las secciones del tema lírico. Finalmente empieza un crescendo al que se le suman los trombones acompañados por un trémolo en los violines, que termina con un fuerte acorde disonante, el cual suena como un grito de rebeldía. Después de una pausa, se vuelve al principio del movimiento, hasta llegar a la fanfarria del primer tema, que se escucha como en la lejanía. Durante este complejo desarrollo se citan fragmentos de otras sinfonías de Bruckner, como queriendo presentar su obra a la manera de una despedida de este mundo. Termina con una larga y estática coda. El final posee una paz que parece ser de otra dimensión, como si entrara en otro universo.

El movimiento final reconstruido lleva el título misterioso, nicht schnell. El primer tema es potente y presentado por la fuerza de los metales. El segundo tema, el habitual tema lírico, es derivado del primero renunciando a su aspecto cantable. El tercer tema es la repetición en forma resplandeciente del tema coral del adagio, el conocido como despedida de la vida. En el desarrollo usa el primer tema de su Te Deum, junto con los otros temas.

La recapitulación se convierte en una gran fuga basada en elementos del tema principal. Termina con la repetición del tema coral, combinándolo con las figuraciones del Te Deum en las cuerdas. Un crescendo acaba con la presentación del tema principal del primer movimiento. Después de un silencio empieza la impresionante coda, formada por elementos de todos los movimientos, que termina bruscamente con un fortissimo. Después de un nuevo silencio, empieza la interpretación por parte de la cuerda de fragmentos del coral, a la que se une el resto de la orquesta como un canto de alabanza.

Bruckner a partir de 1892 empieza a retirarse, abandonando el puesto de organista en la Hofkapelle. También se jubila de sus puestos de enseñanza. Pero en sus últimos días recibe el reconocimiento que merece. El Emperador Francisco José le deja una casa en el parque de Belvedere en el año 1895. Allí termina sus últimos días, sin poder acabar su última sinfonía, muriendo el 11 de octubre de 1896. Según sus propios deseos es enterrado en la Abadía de San Florian, en la cripta situada debajo del gran órgano.

Las sinfonías de Bruckner aparecen en un periodo en el cual existe una lucha entre los seguidores de la forma clásica o sea seguidores de Beethoven y los innovadores que se encuentran en la línea iniciada por Berlioz y seguida por Liszt y Wagner, que creen que la música pura ha terminado y que se deben introducir ideas descriptivas en ella. En el primer grupo se encuentra Brahms, del cual esperan que escriba la décima de Beethoven. Su defensor será el catedrático y crítico vienés Eduard Hanslick. El otro grupo enfrentado es el de los seguidores de Wagner, el cual ha renunciado al sinfonismo puro.

Bruckner tiene sus propias ideas y se encuentra como seguidor de la sinfonía clásica, adoptando sus formas. Pero en su estilo asimila las corrientes modernistas seguidas por Liszt y Wagner, que llevan hacia una disolución de la tonalidad, con su carácter cromático. Esta escuela conducirá hasta el último paso, la ruptura de la tonalidad, dado por la segunda escuela de Viena.

Eduard Hanslick detestaba a Wagner no solamente por cuestiones musicales, sino por motivos personales, al recordarle su ascendencia judía. Bruckner al ser amigo de Wagner recibió las críticas más feroces de Hanslick, muchas veces injustificadas.

Como resumen de las diversas versiones, diremos que las más diferentes son especialmente las que se refieren a sus sinfonías Nº2 y Nº3, poseyendo notables diferencias. Luego las versiones de las Nº1, Nº4 y Nº7, con diferencias menos visibles. El resto tienen una única versión escrita por el propio Bruckner. La sinfonía más extensa es la Nº8 que dura unos 89 minutos. Le siguen la Nº5 con 79 minutos y la versión original de la Nº3 que llega a los 77 minutos. La novena en su versión completada alcanza los 82 minutos, mientras que los tres movimientos originales de Bruckner duran 60 minutos.