SCHUBERT

Franz Schubert  (1797-1828) nace en el barrio de Viena llamado Liechtental. Hijo de una familia numerosa, su padre es de origen moravo y trabaja como maestro. A los 11 años entró en el colegio público Stadtkonvikt, al lograr una beca como cantor de la Capilla Imperial. A pesar de la oposición de su padre, que deseaba que fuera maestro como él, su amor por la música le indujo a saltar todas las barreras. La escuela tenía su propia orquesta formada por sus alumnos, destacando Schubert que logró finalmente ser su director. Vistas sus grandes cualidades para la música, el director musical de la escuela lo presentó a Salieri para que completara su educación musical. En 1813 se vio obligado por la edad a abandonar el Konvikt, pero antes presentaría su primera sinfonía. Schubert pudo continuar estudiando durante cinco años con Salieri.

Las primeras sinfonías de Schubert siguen los pasos de Haydn y Mozart mientras que las últimas abren nuevas perspectivas, convirtiéndose en referencias de un Romanticismo temprano.

Antes de empezar a describir sus sinfonías debemos comentar la clasificación de la obra de Schubert. No existe una numeración de las composiciones de Schubert, puesto que durante su vida fueron publicadas pocas obras suyas. Schubert fue un ejemplo del artista romántico, lo que más tarde se ha representado con el nombre de bohemio. Un artista libre que componía lo que quería y cuando quería. Muy pocas obras son escritas por encargo. Acaso sea debido a esta libertad que muchas obras no fueron terminadas. No tenía ninguna obligación de terminarlas. La mayor parte de su obra está dedicada al lied y obras instrumentales de reducida dimensión, que eran interpretadas en las reuniones organizadas con sus amigos.

Otto Erich Deutsch (1883-1967) fue un musicólogo nacido en Viena que investigó sobre la obra de Mozart y Schubert. Publicó cuando se encontraba viviendo en Cambridge en 1951, un catálogo de las obras de Schubert en orden cronológico. Es la base de las letras “D” (Deutsch) que siguen a las obras de Schubert. Este catálogo se revisó en el año 1978 y se conoce como catálogo D2. Las obras que se descubrían se añadían al final del catálogo y en la revisión se han colocado en el lugar que le corresponden. Así los fragmentos de la “Sinfonía en re mayor” D.997 pasan a ser la D.2b. Este catálogo se reeditó en 1996 pero sin ser puesto al día.

La numeración y clasificación de la obra sinfónica de Schubert, ha estado cambiando a través de los tiempos. Actualmente se conocen trece tentativas de componer sinfonías durante sus 18 años de vida activa. Solamente siete dieron lugar a obras completas. Durante la vida de Schubert muchas de sus sinfonías quedaron inacabadas, sin conocer realmente sus causas.

El primer contacto con el mundo de la sinfonía fue a la temprana edad de 14 años, en 1811 Es el fragmento del primer movimiento de una “Sinfonía en re mayor” D.2b. Se compone de cuarenta compases en partitura orquestal. Entre los años 1813 y 1818 completó seis sinfonías. Son sus sinfonías de juventud. Entre estas obras y la gran “Sinfonía en do mayor” D.944, no terminó ninguna de las obras empezadas.

El primer bosquejo de esta época, está datado en el mes de mayo de 1818, tres meses después de terminar la “Sinfonía Nº 6”. Consta de dos movimientos incompletos y está catalogada como D.615. La obra siguiente data de la primavera de 1821. Es una obra en cuatro movimientos, “Sinfonía en re mayor” D 708a, que deja inacabada. La próxima obra, casi terminada, es la “Sinfonía Nº 7 en mi mayor” D 729. En 1822 compone dos movimientos completos de su octava sinfonía, pero no termina el tercero. Es la llamada sinfonía inacabada D 759. Después de la sinfonía grande, la última terminada, escribe un bosquejo bastante adelantado para su realmente última sinfonía, la Nº10. Es la D.936a, que esta vez probablemente no pudo terminar al adelantarse su muerte.

Desde estas obras de juventud, que son sus seis primeras sinfonías, ya podemos observar su peculiar estilo. El núcleo de su orquestación lo constituyen los instrumentos de metal, primero trompas y trompetas, agregando más tarde los trombones. Es un compositor melódico, pero en sus primeras sinfonías los temas son lo que menos le interesa, muchas veces los toma prestados. A partir de ellos crea las obras con su peculiar estilo.

La “Sinfonía Nº 1 en re mayor” D 82 fue compuesta en el otoño de 1813 en el Konvikt y estrenada por la propia orquesta de la escuela el 28 de octubre, dedicada a su director en la fiesta de su cumpleaños. El propio Schubert dirigió la orquesta, recibiendo grandes felicitaciones de sus compañeros y maestros.

La orquestación comprende una flauta, dos oboes, dos clarinetes, dos fagots, dos trompetas, dos trompas, timbales y la cuerda habitual. Su estilo sigue la tradición vienesa y cuando la escribió estaba familiarizado con las obras de Haydn, Mozart y Beethoven.

El primer movimiento empieza con un adagio, cosa habitual en sus sinfonías. El segundo tema del allegro es melódico. A pesar de seguir la tradición clásica, Schubert demuestra su libertad empezando el desarrollo con dicho segundo tema y al recordar el material de la introducción antes de la recapitulación. El andante es un movimiento de tierno lirismo.

El menuetto tiene el espíritu de un scherzo, destacando una figura en corcheas en la segunda parte del tema. El trío presenta un juego entre las cuerdas y la madera. La obra termina con un allegro vivace en forma de rondó, que a pesar de su sencillez nos deja un buen recuerdo y señala futuras obras posteriores.

Las continuas guerras en las que estaba involucrada. Austria, hacían que cada vez necesitase más soldados. Para evitar el cumplimiento del servicio militar, Schubert se vio obligado a seguir los consejos de su padre y convertirse en maestro. En aquella época los maestros estaban exentos de la prestación del servicio militar. Por ello entró en el colegio de Santa Ana, terminando sus estudios en el mes de agosto de 1814. Sus resultados no fueron brillantes, pero consiguió lo que necesitaba para dedicarse a la enseñanza.

En aquella época, Napoleón Bonaparte fue expulsado de Viena y en el mes de junio de 1814 el emperador Francisco I había regresado. El congreso de Viena empezó el uno de noviembre, surgiendo una nueva división de Europa.

Durante el tiempo en que Schubert trabajó como profesor auxiliar en la escuela de su padre, compuso gran cantidad de obras, entre ellas muchos lieder y la "Misa en fa mayor". El tiempo no le faltaba entre las clases. Su música era interpretada en las reuniones de la familia Grob, una rica familia que vivía cerca de los Schuberts y de cuya hija Theresa se enamoró, pero su falta de recursos económicos impidió la boda.

La “Sinfonía Nº 2 en si bemol mayor” D 125  fue compuesta entre el 10 de diciembre de 1814 y el 24 de marzo de 1815, como dejó escrito en el manuscrito de su sinfonía. Usa la misma orquestación que la anterior sinfonía, solamente añade una segunda flauta.

Empieza con una majestuosa introducción lenta con graciosos arabescos en la cuerda, hasta presentar el tema principal del allegro vivace, un movimiento magníficamente estructurado. Sus escalas descendentes anticipan a Mendelssohn. El adagio está construido por un tema lírico, seguido por cinco variaciones y la coda. Las variaciones son amables, excepto la cuarta ligeramente tormentosa.

El menuetto a pesar de su nombre es un scherzo, con un trío de sereno lirismo presentado por la madera. El movimiento final es un presto vivace en forma de rondó, donde Schubert da una demostración de su dominio del impulso rítmico. Los temas son ligeros, diríamos que poseen el humor de Rossini.

La “Sinfonía Nº 3 en re mayor” D.200 fue compuesta entre el 24 de mayo y el 19 de julio de 1815 mientras daba clases en la escuela de su padre. La obra posee una música hermosa, sencilla y despreocupada de trascendencia. Después de una introducción adagio de corte clásico, desarrolla un allegro con brio con temas alegres, presentados por los instrumentos de viento. Especialmente simpático es el segundo tema.

El siguiente movimiento allegretto es un lied sin palabras, con el deseo de transformar sentimientos en música. El menuetto es típico de la música de Schubert, con su trío en ritmo de la danza llamada alemanda. El último movimiento es un presto vivace, con un alegre tema en forma de saltarella, que va pasando de unos a otros instrumentos.

La “Sinfonía Nº 4 en do menor” D.417 (Trágica) fue empezada en el mes de abril de 1816 y terminada el día 27 del mismo mes. El sobrenombre fue dado más tarde por el propio compositor, sin encontrar nada que lo justifique. Comienza con una introducción lenta que conduce a un allegro vivace, con poco contraste entre sus dos temas. El andante es típico de Schubert, con el lirismo de un lied. Consta de dos temas alternantes, el primero, idílico, es presentado por las cuerdas con el carácter de un himno. El segundo es más agitado con imitaciones entre los registros graves y agudos.

El menuetto es un scherzo que contiene un delicioso trío con aire de danza popular, Ländler o vals rústico. El allegro vivace final contiene un primer tema de ritmo agitado. Una sección con fuertes contrastes de piano a forte, hace de transición al segundo tema. Consiste en una sencilla y juguetona idea, formada por dos notas que intercambia la cuerda con el viento. Este movimiento en forma de sonata termina con un triunfal final en modo mayor, lo cual en ningún modo justifica su nombre de Trágica.

La “Sinfonía Nº 5 en si bemol mayor” D 485 fue iniciada en el mes de septiembre de 1816 y terminada el 3 de octubre del mismo año. Es la última escrita durante el periodo en que trabajaba como maestro, viviendo con su padre. Esta sinfonía, una de las más populares de Schubert, permaneció inédita largo tiempo. Esto ocurrió con todas sus sinfonías, ninguna de las cuales se editó durante su vida. La primera audición pública tuvo lugar en el Palacio de Cristal de Londres en el mes de febrero de 1873, pero no se editó hasta 1885.

En esta obra no utiliza ni trompetas ni timbales. Fue escrita para la orquesta familiar que dirigía Otto Hatwig, utilizando los instrumentos de que disponía. En este caso una flauta, dos oboes, dos fagots, dos trompas y cuerdas. Sus temas líricos se presentan como lieder y son fácilmente memorizables. El tratamiento de los temas es más sencillo que en su anterior sinfonía.

El primer movimiento allegro presenta dos temas poco contrastados, con mayor importancia para el segundo grupo temático, que es el que inicia la recapitulación. El andante con moto empieza con la presentación del primer tema mediante las cuerdas. Este tranquilo tema es repetido varias veces hasta la presentación del segundo. Los dos temas se repiten en la reexposición con ligeras variantes, terminando con un acorde final con la intervención de la trompa.

El menuetto recuerda a Mozart. Su trio contiene una frase contrastante. El allegro vivace final comienza con un tema de contradanza a la manera de Haydn. Este primer tema se repite. Luego se presenta el segundo tema expuesto por la madera, una melodía húngara. Antes del desarrollo, según la partitura, también debería repetirse la totalidad de la presentación del segundo tema, pero muchos directores la omiten. Nos encontramos en uno de los casos en que los intérpretes omiten repeticiones por encontrarlas demasiado reiterativas, según su opinión personal.

Schubert vivió en casa de su padre, trabajando como maestro, hasta el mes de diciembre de 1816. Allí se interpretaba su música es un conjunto familiar, que al ir incorporando amigos llegaron a formar una pequeña orquesta de cámara. Mas tarde se reunieron en la casa de un violinista llamado Otto Hatwig. Esta orquesta se mantuvo hasta 1818 e interpretaron algunas de las sinfonías de Schubert como se ha dicho.

A finales de 1816 Schubert se instala en la casa de su amigo Franz von Schobert, donde permanecerá hasta finales de septiembre de 1817, dejando las lecciones con Salieri. Durante esta época compuso gran cantidad de lieder que eran interpretados en las reuniones de amigos, origen de las famosas “schubertiadas". Cuando Schobert hubo de marchar de Viena, Schubert se vio obligado a regresar a casa de su padre.

Los primeros éxitos de las óperas de Rossini datan de los años 1816/17. Schubert como alumno de Salieri realizó varios intentos en este estilo. Entre ellos dos “Oberturas al gusto italiano” durante el mes de noviembre de 1817.

La “Sinfonía Nº 6 en do mayor” D 589 fue comenzada en el mes de octubre de 1817 y terminada en el mes de febrero de 1818. Esta sinfonía se estrenó privadamente por la orquesta no profesional que dirigía Otto Hatwig, poco tiempo después de su finalización.

Empieza con una introducción adagio que nos conduce al primer tema del allegro, movimiento que contiene delicados pasajes solistas de las maderas, alternando con los tutti de la orquesta. El andante empieza con una delicada melodía de gran ligereza y elegancia. El segundo tema es más dinámico, de tipo rítmico.

El tercer movimiento recibe el nombre de scherzo por primera vez en Schubert. Es un movimiento con gran ímpetu rítmico, que posee un trío más sosegado. La obra termina con un allegro moderato que consiste en un divertimento de construcción libre. El primer tema posee un ligero ritmo saltarín. Es una música alegre con influencia de la ópera italiana, en especial de Rossini, que como se ha dicho estaba triunfando en Viena.

Sus primeras obras interpretadas en público fueron las dos “Oberturas en estilo italiano”. El 1 de marzo de 1818 en el salón de la posada Zum römischen Kaiser se interpretó una de las oberturas italianas de Schubert. También se publicó uno de sus lieder, “Am Erlaufsee”. Después de su sexta sinfonía, Schubert comienza un periodo durante el cual no terminaría ninguna de las sinfonías en las que trabaja.

La “Sinfonía en re mayor” D 615 es su próximo intento de componer una sinfonía. Empezó a trabajar en esta nueva obra en el mes de mayo. Esta sinfonía fue abandonada después de escribir algunos fragmentos para piano de dos movimientos, adagio-allegro moderato y allegretto. Estos fragmentos fueron orquestados por Brian Newbould.

Desde finales del siglo XIX se encontraba un manuscrito de Schubert, en la Wiener Stadt und Landesbibliothek con una nota de un bibliotecario de principios del siglo XX como dos sinfonías en re. En un principio Otto Deutsch, en su catálogo de 1951 la había numerado como D 615, pensando que se trataba de los esbozos de una sola sinfonía. Pero en realidad se trataba de nueve movimientos, la mayoría inacabados y con gran disparidad estilística.

En 1978, fecha conmemorativa de la muerte de Schubert, se realizó un estudio de los manuscritos, demostrando que los folios pertenecían a tres épocas distintas. Se trataba de tres bocetos de sinfonías distintas, escritos en 1818, 1821 y 1828. En la segunda edición del catálogo Deutsch ya se corrige dándoles tres números de obra diferentes.

La primera es la que conserva la notación como D 615. El primer fragmento orquestado por Newbould, empieza con una introducción lenta adagio. El oboe presenta el primer tema del allegro moderato, un tema de carácter pastoral. El motivo es repetido por la trompa. El segundo tema está basado en el adagio inicial. La música continúa hasta el final de la exposición, donde termina el manuscrito.

El segundo movimiento es un allegretto que parece que hubiera sido el movimiento final de la sinfonía, ya que está en la misma tonalidad, cosa normal en Schubert, que cambiaba la tonalidad de sus segundos movimientos. El primer tema es ligero, casi bailable. La música se detiene bruscamente en la mitad de una frase, se terminó la partitura de Schubert.

En el mes de julio de 1818 volvió a dejar la escuela y como necesitaba dinero se empleó como instructor de las condesitas de la familia noble Esterházy en Hungría, una rama distinta de los príncipes para los que había trabajado Haydn. Al terminar su estancia en el mes de noviembre, Schubert no regresó a la casa de su padre, alquilando un apartamento en el centro de Viena.

Durante el verano de 1819 realizó un viaje a Steyr donde compuso el quinteto “La Trucha”. Schubert se dedicó a la ópera logrando su primer estreno “Los hermanos gemelos” durante el verano de 1820. No volvió a interesarse en la composición de sinfonías hasta 1821. Durante este año con ayuda de sus amigos se publicaron varios cuadernos de lied y composiciones para piano.

La “Sinfonía en re mayor” D 708A como la anterior,  la dejó sin terminar en la primavera de 1821. Del primer movimiento solo realizó la exposición en su versión para piano. El segundo movimiento y el final también fueron dejados en similar situación. Pero el scherzo estaba lo suficientemente avanzado para poder ser completado, siendo solo necesario la adición de 60 compases en la recapitulación. Del trío apenas faltaban media docena de compases. Los fragmentos fueron orquestados por Brian Newbould que además terminó el scherzo. La primera grabación se efectuó en el mes de agosto de 1983 en Londres.

Brian Newbould nacido en 1936 es profesor de Música en la Universidad de Hull. Especializado en el estilo y sonoridad de Schubert, en sus reconstrucciones sigue con la máxima fidelidad las ideas del compositor.

La sinfonía sigue el estilo de sus anteriores, pero ya en el allegro vivace empieza a experimentar. La tonalidad alejada del segundo tema le pone graves dificultades para avanzar. Puede ser una de las causas para que no terminase la obra. La música acaba después de la exposición. El andante con moto contiene un expresivo contrapunto lírico y es una lástima que no esté acabado. El scherzo se puede escuchar en su forma finalizada y nos anticipa lo que logrará en su sinfonía grande. El presto final contiene incursiones audaces hacia tonos alejados, que podían poner en aprieto a los metales poco evolucionados de la época.

La “Sinfonía Nº 7 en mi mayor” D 729 fue dejada sin terminar en el mes de agosto de 1821. El estado de la partitura estaba lo suficientemente avanzado para poder acabarla. Schubert terminó el esquema de sus 1350 compases. Del primer movimiento dejó totalmente orquestados 110 compases, que comprenden la introducción lenta y la primera presentación de los temas. Después escribe el desarrollo de la obra durante 950 compases, sea con la parte del primer violín o con otra voz conductora esencial. El resto de compases contienen además partes de la orquestación.

Al morir Schubert, su manuscrito pasó a su hermano Ferdinand, que lo regaló a Felix Mendelssohn. Cuando murió pasó a su hermano Paul que lo confió a Sir George Grove. Este lo mostró al compositor John Francis Bennet, el cual completó la obra, para poder ser estrenada en 1883 en un concierto celebrado en el Crystal Palace de Londres.  El material no se publicó y se perdió, quedando solo una reducción para piano. Pero gracias a Grove, el manuscrito de Schubert se conservó en el Royal College of Music de Londres. Felix Weingartner realizó una nueva versión completa de la obra, estrenándola el 9 de diciembre de 1934. En esta versión no respetó las ideas estilísticas de Schubert y presentó su propia versión.

En 1978 para celebrar el  aniversario de la muerte de Schubert, la Universidad de Leeds presenta una nueva realización de la obra, esta vez confiada al musicólogo Brian Newbould que la había acabado el año anterior, del cual ya se ha hablado en la anterior sinfonía.

En esta sinfonía se usa la orquesta más completa de todas las sinfonías de Schubert. Tres trombones como en las siguientes sinfonías 8 y 9, pero además cuatro trompas. Es una sinfonía de transición entre sus anteriores obras de juventud y sus realizaciones más importantes.

Después de la introducción adagio aparece un allegro en forma sonata, con melódicos temas característicos de Schubert, que además reflejan su afición por la ópera italiana de Rossini. Pero siempre el tratamiento de los temas está por encima de ellos, lo cual caracteriza al clasicismo. En el romanticismo la importancia reside en los propios temas. El andante es de carácter poético con delicadas melodías, destacando el segundo tema de carácter romántico. El scherzo contiene resonancias beethovenianas con ligeros toques italianizantes. Termina con un allegro giusto en forma sonata, cuyo segundo tema también tiene ligera influencia de Rossini.

Esta sinfonía puede considerarse como un puente entre sus sinfonías de juventud y sus últimas grandes realizaciones. No se puede comprender como abandonó la composición de una obra tan importante. Una crisis artística, la imposibilidad de superar a Beethoven, no lo sabemos. Muchas obras también fueron abandonadas, importantes cuartetos y sonatas para piano, sin ninguna explicación.

En 1821 conoce personalmente a Weber que llega a Viena para presentar su obra maestra “El Cazador furtivo”. También Rossini visitó Viena, a partir del 23 de marzo, con lo cual aumentaron las discusiones entre los defensores de la ópera alemana y los de la italiana. Schubert que siempre había defendido la ópera alemana, mostró a Weber su obra “Alfonso y Estrella”, pero no consiguió que se representase.

La “Sinfonía Nº 8 en si menor” D.759 (Inacabada) es la que recibe propiamente este título. En 1822, un año después de abandonar la séptima, Schubert realiza el esquema de su octava en partitura para piano. Termina y orquesta los dos primeros movimientos. Empieza el scherzo que no acaba y no deja ninguna información sobre el allegro final. El compositor deja la obra en el mes de octubre de 1822. El misterio empieza cuando ofrece la mitad de la sinfonía, las dos partes terminadas, a la Steiermärkischen Musikverein, la sociedad Musical de Estiria en Graz, para dar gracias por su nombramiento de socio de honor, en el verano de 1823. Su amigo Anselm Hüttenbrenner, miembro de dicha sociedad, conserva durante cuarenta años el manuscrito, sin intentar jamás su ejecución, a pesar de la gran importancia de la partitura. El estreno de la “Inacabada” por antonomasia de Schubert no se realizó hasta el 17 de diciembre de 1865 bajo la dirección de Johann Herbeck, en un concierto de Amigos de la Música de Viena.

El primer movimiento allegro moderato empieza con una introducción lenta de gran seriedad a cargo de los violoncelos y contrabajos. Entonces aparece el primer tema presentado por el oboe y el clarinete, una bella pero triste melodía. Con una transición instrumentada con trompas y fagotes, se da paso al segundo tema, una especie de vals lento y tierno interpretado por los violoncelos acompañados de un ritmo sincopado. Violentos acordes de la orquesta preparan la elaboración del tema hacia una mayor expresividad. Con un si del tutti comienza la repetición completa de la exposición. El desarrollo empieza con una elaboración del tema serio usado en la introducción, al que lleva por un recorrido de gran expresividad a su clímax final. Es un momento de gran fuerza y tensión. En la reexposición vuelven a presentarse los dos temas, terminando con una coda sobre el tema grave del inicio, concluyendo con cuatro contundentes acordes.

El andante con moto empieza con una cálida y expresiva melodía de las cuerdas. El clarinete es el encargado de presentar el segundo tema, repetido por el oboe y terminando la exposición con un tutti de carácter militar, a modo de desarrollo, que parece abandonar las formas clásicas. Sigue la recapitulación de ambos temas, acabando con la repetición del tutti de carácter militar y la coda, con un arpegio conclusivo recorriendo todos los registros de la cuerda.

Versión completada

Brian Newbould realizó una versión completada de esta sinfonía grabada en Londres en el año 1983. Se dispone del boceto completo del scherzo en versión para piano y de la línea melódica para la primera parte del trío. Dos páginas del scherzo Schubert las dejó orquestadas. Para terminar el movimiento, Brian compuso la segunda parte del trío basada en la primera, pensando lo que hubiera realizado el propio Schubert.

Para el final de la sinfonía no existe nada. Brian tomó el entreacto en si menor de Rosamunda. Está en el mismo tono de la sinfonía, utiliza la misma orquesta y adopta el esquema con el que están construidas las anteriores sinfonías de Schubert. Su espíritu está cerca de la octava sinfonía, pudiendo haber sido su final.

Una teoría se basa en que Rosamunda fue escrita al mismo tiempo que la sinfonía, pero con la particularidad de que Schubert estaba obligado a entregar la partitura para su representación. Viendo que era imposible terminarla a tiempo tomó lo que le faltaba de otras obras. La obertura es de su ópera “El arpa mágica” y como intermedio para el segundo acto podía haber tomado el final medio acabado de su sinfonía.

El scherzo sigue en la línea emprendida por el de su anterior sinfonía, con un simpático trío lejos de toda tensión dramática. El allegro molto moderato forma parte de la música que escribió para Rosamunda D.797. Esta obra fue encargada en el mes de noviembre de 1823 y estrenada el 20 de diciembre del mismo año o sea casi contemporánea de la sinfonía. Este es otro motivo para emplear este fantástico entreacto situado después del acto primero en Rosamunda, como si perteneciera a la sinfonía.

Musicólogos como George Grove lo apoyan, pero no existe ninguna evidencia que lo pruebe. Consta de dos temas relacionados, con una sección central de desarrollo, que empieza con una expresiva frase del clarinete y llega a una situación de gran sentido trágico. Después de la recapitulación termina con una coda, en la que destaca la cadencia interrumpida que lleva a la definitiva al modo mayor.

A principios de 1823, Schubert contrajo una enfermedad venérea de la que nunca acabó de recuperarse, pasando varias semanas en un hospital. Durante el verano realizó un viaje junto con su amigo Vogl, visitando Steyr y Linz. Fue como hemos dicho nombrado miembro de la Musikverein de Estiria en Graz. Como agradecimiento les prometió el envío de una sinfonía. Pero como pasaba el tiempo y no cumplía su promesa, su padre se lo recordó. Entonces fue cuando se le ocurrió enviar la parte terminada de su sinfonía en si menor y remitir el resto, cuando se encontrase en disposición de terminarla, cosa que nunca ocurrió. Acaso por esto su amigo Hüttenbrenner la guardó, olvidándose de ella.

En el mes de mayo de 1824 fue invitado por su antiguo mecenas el conde Esterházy para pasar cinco meses en el campo en Zelész,  como instructor de sus hijas. Al final de aquel año tuvo que volver a trabajar en la escuela de su padre, acuciado por sus necesidades económicas, pero aguantó poco. En el mes de febrero de 1825 volvía a vivir solo. Durante el verano junto con su amigo el tenor Vogl, hicieron un viaje visitando Steyr, Linz, Gmunden y Salzburg.

En Gmunden-Gastein compuso una sinfonía, sobre la cual el misterio ha permanecido durante años. Años más tarde apareció una sinfonía nueva, como “Sinfonía en mi mayor ‘Gmunden-Gastein’” D 849 pretendiendo ser la desaparecida “Sinfonía 1825". Esta obra fue interpretada por la Cincinnati Philharmonia Orchestra dirigida por Gerhard Samuel en el Conservatorio de Música de la Universidad de Cincinnati el 16 de abril de 1992 y grabada en disco. Esta obra se demostró que era falsa. A pesar de todo haremos unos comentarios sobre la misma.

La “Sinfonía en mi mayor” (1825) fue presentada como la desaparecida “Sinfonía de Gmunden” compuesta en el año 1825. Según la historia contada por sus defensores, el manuscrito estaba en poder de una rama de la familia de Gunter Elsholz, un periodista independiente. Pero esta partitura ha desaparecido. Pero las particellas para las diferentes partes de la orquesta fueron copiadas por un aficionado, según una versión al final del siglo XIX o según otra durante los años 1960. Estas particellas contenían muchas equivocaciones y no se podían interpretar. Gunter Elsholz reconstruye a partir de ellas la partitura. La obra se publica en 1982 por la desaparecida Goldoni-Verlag de Stuttgart. Como se ha dicho anteriormente se interpreta en 1992.

Es una obra de gran envergadura, 2365 compases, una interpretación que supera la hora si se respetan todas las repeticiones. La cita de diferentes temas de Schubert, sus parecidos con la sinfonía grande de la misma época y su innovador estilo, han hecho pensar a diversos especialistas en Schubert que se trataba de una falsificación.

El primer movimiento empieza por una larga introducción lenta andante molto, de carácter expresivo, que hace uso del motivo de la fantasía para piano Wanderer del propio Schubert. Después del allegro retorna al andante molto del principio. El segundo movimiento es un scherzo que recuerda al usado en la sinfonía grande, con influencias de Beethoven. El trío es muy breve. El movimiento termina de modo abrupto. El andante con moto está formado por siete variaciones del tema Wanderer. La segunda está interpretada por la trompa acompañada por el primer violín. El último movimiento presto es de una gran fuerza rítmica, con dificultades de interpretación para las cuerdas.

En 1825 muere Salieri y Schubert pretende conseguir una de las plazas vacantes pero no lo consigue. Beethoven muere en 1827 y Schubert lleva una antorcha durante su entierro. En la primavera de 1828 Schubert celebra su primer concierto público, obteniendo un gran éxito. En el mes de octubre de 1828 visita la tumba de Haydn en Eisenstadt. Al poco tiempo de su regreso enferma de tifus, muriendo el 19 de noviembre.

La “Sinfonía Nº 9 en do mayor” D 944 (La Grande) fue escrita en 1825 y revisada en 1828. Nunca se interpretó durante la vida de Schubert. Durante su estancia en Gmunden-Gastein en su viaje del verano de 1825, Schubert había escrito una sinfonía. Es la mítica “Sinfonía de Gastein” D 849, una sinfonía que se creía perdida y se había buscado durante un siglo. Las investigaciones más recientes han establecido que la novena de Schubert no fue escrita en 1828 como se pensaba, sino durante el verano del año 1825, coincidiendo con la sinfonía perdida.

Presentó la partitura completa a la Gesellschaft der Musikfreunde de Viena en el mes de octubre de 1826. Hubo un proyecto de interpretación en 1827, pero se abandonó debido a la complejidad de su ejecución. Al parecer el propio Schubert hizo una revisión de la obra en 1828. La fecha de marzo de 1828, que lleva el autógrafo de la partitura, corresponde a esta revisión, lo cual provocó la antigua confusión de fechas.

El manuscrito después de la muerte de Schubert, pasó a su hermano Ferdinand. Cuando Schumann estaba en Viena en 1839, Ferdinand se lo mostró causándole gran admiración. Viendo la importancia de la obra, Schumann la envió a Mendelssohn que se encontraba en Leipzig, el cual la estrenó en la Gewandhaus el 21 de marzo de 1839, once años después de la muerte del compositor.

El primer movimiento empieza con un andante. Un impresionante tema de carácter místico es presentado por el grupo de trompas y repetido por las cuerdas. El tema crece hasta su gran proclamación, antes del allegro que posee varios temas y un ambicioso desarrollo. Finalmente en la coda reaparece triunfalmente el primer tema.

Sigue un andante con moto que en realidad es un rondó. El oboe presenta el primer tema, apareciendo ligadas en el último compás de su exposición, las cuatro notas repetidas del tema que aparecerá en el último movimiento. El tema principal es una especie de rítmica marcha. Antes del final aparecen unos compases de intenso dramatismo, que terminan deteniendo bruscamente el ritmo de la obra en una dramática parada. Luego el movimiento termina dulcemente.

El scherzo empieza con un rústico tema de caza. Repetidas frases rítmicas se van engranando. Sus dimensiones son mayores de las que ha empleado en sus anteriores sinfonías, estando en proporción a las de toda la obra. El trío nos ofrece un respiro con su lírica melodía, antes de volver al rítmico scherzo inicial. Termina con una concisa y determinante coda.

El último movimiento es un allegro vivace de gran energía. Después de un par de urgentes llamadas del viento, la música empieza a girar arrastrándolo todo hacia adelante, con más llamadas del viento, cogiendo fuerza de los imparables tresillos de cuerdas y maderas, con grandes acordes en el viento y golpes de los timbales. El segundo tema empieza con las famosas cuatro notas repetidas y gradualmente va almacenando energía hasta su solemne repetición. La obra termina con una brillante coda.

Esta gran sinfonía marcó un cambio en la época, señalando el camino que continuarían sus sucesores, Brahms y Mahler.

La “Sinfonía Nº 10 en re mayor” D 936A es la última sinfonía de Schubert. La dejó sin terminar antes de su muerte en 1828. Su número de obra se tendría que cambiar, pues no corresponde a la fecha de composición, sería más apropiado el D 985C, al final de la lista de sus obras. El trabajo comprende tres movimientos. Un movimiento lento virtualmente completo y dos fragmentos de movimientos rápidos que eran fácilmente terminables.

Se trata de un boceto escrito en dos pentagramas con algunas indicaciones de instrumentación. No se trata de una reducción para piano. Las armonías se deben completar. Estos fragmentos fueron escritos durante los meses de octubre y noviembre de 1828 o sea durante los últimos meses de su corta vida. En este caso es evidente el motivo de que no esté acabada.

Peter Gülke, un musicólogo de la antigua República Democrática Alemana, completó parte de los fragmentos y los publicó. Fueron grabados en disco por la Orquesta de la Radio de la Alemania del Este, con el título de “Fragmentos sinfónicos”. Realizó una reconstrucción pero no una finalización. Tampoco usó todos los fragmentos.

El musicólogo británico Brian Newbould, del cual ya hemos hablado en las anteriores reconstrucciones, emprendió la tarea de terminar la obra. Del primer movimiento solo faltaba una parte del desarrollo y la reexposición. En cambio se encontraba la coda. El segundo, un andante, estaba prácticamente acabado. Del último movimiento, un rondó, existían dos bosquejos que se complementaban, quedando únicamente una repetición del estribillo. Brian terminó los tres movimientos, presentando una versión de la obra finalizada. Según Newbould, Schubert había diseñado una sinfonía en tres movimientos, pues el tercero estaba empezado como scherzo y más adelante lo cambia por finale.

El compositor y director de la Orquesta Filarmónica de Lieja, Pierre Bartholomée hizo una nueva revisión de la obra, basándose en los trabajos de Newbould. Consideraba que la reconstrucción era demasiado conservadora, sin tener en cuenta la evolución de Schubert en los últimos años de su vida. Entre otras cosas había empezado a estudiar contrapunto con Simon Sechter, futuro maestro de Bruckner, y lo estaba aplicando en esta obra.

Entre el 27 y el 29 de julio de 1983 se realizó la grabación de la obra revisada, por la orquesta y el director citados, en el Conservatorio Real de Música de Lieja. Contrariamente a las ideas de Brian, añadió un tercer movimiento, scherzo, tomándolo del compuesto en 1821, ya usado en su anterior sinfonía no terminada D 708A. Este scherzo es de un estilo muy avanzado y escrito en la misma tonalidad que la sinfonía, con lo cual se integra muy bien en el carácter de esta obra.

El primer movimiento allegro maestoso se abre con un majestuoso unísono, presentando el primer tema en un tempo lento, que luego toma la orquesta más alegremente. El segundo tema, presentado por los violoncelos, es lírico, característico de Schubert. El principio del desarrollo nos aporta una sorpresa. Un sobrio andante en el cual los trombones interpretan una variación del segundo tema, en el modo de una oda fúnebre. Después de la reexposición, termina con una alegre coda, construida sobre una variación del primer tema, que hubiera podido ser escrita por el propio Dvorak.

El andante es la parte más introvertida y profunda de la sinfonía. Un fragmento trágico de gran desolación, empezando con una especie de marcha fúnebre y un segundo tema que suena como un himno. En la repetición del primer tema por el oboe y el fagot se nos anuncia Mahler. La parte final contiene un canto de consolación de un gran lirismo.

Para el scherzo se repite el escrito para la sinfonía inacabada de 1821 D 708A. Es un rayo de sol después de tanta amargura. Empleando una de las técnicas de Schubert, cuando no tenía tiempo de entregar una obra, usaba partes de otras ya compuestas. Es el caso de por ejemplo Rosamunda. El último tiempo es un allegro moderato, que en principio se denominaba scherzo, pero ya lo modificó el propio Schubert para servir de final. Escrito en forma de rondó contradecía su denominación. En este movimiento la densa utilización de las formas contrapuntísticas, lo hacen diferente de todos los anteriores.