LISZT

Franz Liszt (1811-1886) es un compositor fundamental en el desarrollo de la música. Después de la muerte de Beethoven los compositores desean continuar su obra. Unos copiando su estilo, otros intentando superarle. Para ello aparecen dos escuelas, una digamos de tipo conservador que partiendo de Mendelssohn y Schuman nos lleva hasta Brahms. La otra más innovadora arranca en Berlioz. Liszt ha seguido la escuela expresiva de Berlioz que conduce hacia el poema sinfónico, expresión acuñada por el propio Liszt. La música era capaz de expresar los sentimientos de un modo más eficaz que la poesía.

En sus obras no cuenta historias, expresa sentimientos. Su estilo musical influye poderosamente en Wagner, que en cambio desea contar historias y para ello necesita la palabra. Pero su empleo de la música para reflejar los sentimientos que aparecen durante el desarrollo de sus historias, proviene de Liszt. De él aprende el empleo del cromatismo como medio expresivo. La música wagneriana nace en Liszt. Wagner escribe las óperas que Liszt hubiera querido componer. La relación entre ambos es fundamental dentro del campo de la música.

Liszt nació en Raiding, en el condado de Sopron, en aquella época perteneciente a Hungría, el 22 de octubre de 1811. En este punto es necesaria una explicación pues existe confusión sobre su nacionalidad, que para unos es austríaco y por otros húngaro.

En realidad nació en un pueblo del entonces Imperio Austrohúngaro. En aquella época pertenecía al Reino de Hungría, pero en la actualidad se encuentra en el estado austríaco de Burgenland. Dicho estado que pertenecía a Hungría fue anexionado en 1920, al finalizar la Primera Guerra Mundial a Austria. El idioma que se hablaba cuando nació Liszt era el alemán, tanto en la familia como en la escuela. Liszt aprendió algo de húngaro cuando fue obligado a aprenderlo, pero su vocabulario era muy pobre. Hablaba mejor el francés y el italiano.

Sus padres habían sido enviados a esta remota aldea perdida en la puszta húngara, una extensa zona llana cubierta de matorrales, para cuidar las tierras que poseía la noble familia Esterházy. Cuando su padre se encontraba en Eisenstadt desempeñaba tareas como músico en la famosa orquesta, cosa que ahora como administrador no podía realizar. Franz fue lo que llamamos un niño prodigio, aprendiendo a tocar el piano desde su más tierna edad. Su primer éxito como intérprete llegó a sus nueve años. En 1820 realizó un recital en el palacio del príncipe Esterházy en Pressburg, la actual Bratislava. El éxito fue tan grande que le ofrecieron una subvención para poder estudiar durante los próximos seis años.

Adam Liszt después de pedir el necesario permiso acompañó a su hijo, dejando a su esposa Ana al servicio de la casa en Raiding. Los Liszt se dirigieron a Weimar para poder estudiar con el famoso maestro Hummel, pero el precio pedido no entraba en sus posibilidades económicas. Visto lo cual marcharon hacia la capital del Imperio, Viena, donde permanecería desde finales de 1820 hasta el otoño de 1823. Sus maestros fueron Carl Czerny y Antonio Salieri.

El 13 de abril de 1823 Liszt dio un recital en la Redoutensaal, en presencia del propio Beethoven, que terminó dándole un beso en la frente. En el mes de diciembre padre e hijo abandonaban Viena para dirigirse a París. Al no poder entrar en el famoso Conservatoire dirigido por Luigi Cherubini por su calidad de extranjero, estudio con maestros privados como Ferdinand Paër y Antonin Reicha. Además de sus estudios empezó a triunfar en los conciertos públicos, realizando giras que en los años 1824 y 1825 le llevarían hasta Inglaterra y Suiza.

En 1825 estrenó en la ópera de París “Don Sancho” compuesta cuando casi era un niño de 14 años, algo sin precedente, fuera de Mozart, en la historia de la música. El manuscrito se perdió y fue encontrado en 1903 pero no se interpretó hasta el año 1977 en Londres. Es la única ópera completa escrita por Liszt.

Empezó a componer para piano obras importantes, como una colección de estudios que más tarde se convertirían en los “Estudios de ejecución trascendental”. En aquella época se despertó su carácter místico llegando a querer ingresar en la Iglesia. Pero se contradecía al desear los placeres terrenales.

El 27 de agosto de 1827 muere su padre en Boulogne-sur-Mer. En el mes de septiembre se instalaba con su madre en París. Además de sus recitales el joven Liszt impartía clases de música a miembros de la alta sociedad parisina. En 1829 se enamora locamente de una de sus alumnas, Carolina, hija del conde de Saint-Cricq, el cual impide el matrimonio.

Después de una nueva crisis mística Liszt despierta en 1830, año de grandes acontecimientos políticos en Francia. Además escucha el estreno de la “Sinfonía Fantástica” de Berlioz. Envuelto en estos acontecimientos empieza a escribir en dicho año la “Sinfonía revolucionaria” S. 690 (LW Q1), obra que quedaría inacabada. Años más tarde aprovechó sus temas en el poema sinfónico “Héroïde funèbre” escrito entre los años 1849 y 1850.

Llegado a este punto parece necesario realizar una pequeña explicación sobre la notación de las obras de Liszt. Nunca numeró sus obras y para más confusión alguna de ellas tenía varios títulos, escribiéndolos en francés o en alemán.

La primera clasificación de su obra en el siglo XX se debe a Peter Raabe, pero su trabajo publicado en 1931 ha quedado anticuado. Humphrey Searle (1915-1982), compositor inglés, catalogó la obra entera de Liszt para la quinta edición del Grove, publicada en 1954. Ordenó las obras de modo cronológico anteponiendo a su número la letra S. de Searle. Realizó una puesta al día en 1980 para la edición del New Grove. Después de su muerte Sharon Winklhofer continuó su obra, cambiando números y añadiendo otros, pues van descubriéndose nuevas obras de Liszt. El orden cronológico va variando con el tiempo y si no se reorganiza, las nuevas obras adquieren los últimos números en la lista, como se puede comprobar con la anterior sinfonía.

Leslie Howard, gran pianista australiano especializado en Liszt, presidente de la Britsh Liszt Society y Michael Short, publican en 1998 un nuevo catálogo revisado y de modo temático, Liszt Werkverzeichnis LW, siguiendo con las letras temáticas y su número. Parece que este modo de notación es más claro que el precedente.

Continuando con la vida de Liszt, su relación con Berlioz le impulsa a la lectura del Fausto de Goethe y empieza a pensar en la escritura de una gran obra sobre este tema. Durante esta época se relaciona con un círculo de intelectuales en el que se encuentran Heine, Delacroix, Meyerbeer, Chopin y George Sand, entre otros. También se interesa por personajes místicos como el abate liberal Lamennais y frecuenta el círculo de los discípulos de Saint-Simon.

En 1833 conoce a la condesa Marie d’Agoult en casa de Chopin. Pronto esta amistad se transforma en un irresistible amor. Casada con el conde Charles d’Agoult, veinte años mayor que ella, lo abandona para reunirse con Liszt. Dejan París, llegando a Ginebra el 21 de agosto de 1835, donde en medio de un formidable escándalo, se establecen. Allí nacerán sus tres hijos, Blandine, Cosima en 1837 y Daniel en 1839.

Liszt regresa a Francia en el otoño de 1836, por sus necesidades como concertista y viaja frecuentemente dando recitales. Junto con Marie viven en Italia de 1837 a 1839 visitando los lugares artísticos más importantes.

En 1840 conoce a Richard Wagner en París, entonces un desconocido músico que había huido de Riga perseguido por sus deudores. Las relaciones de Liszt con Marie se van enfriando, en parte por sus ausencias y en parte se supone por sus infidelidades. Se rompen definitivamente en 1844 cuando aparece en su vida la célebre bailarina Lola Montes. Pero la persona que sustituiría a Marie en el corazón de Liszt sería otra, la princesa Carolyne Sayn-Wittgenstein.

Todo comenzó durante una gira de conciertos por Rusia. Se conocieron en el mes de febrero de 1847 en un concierto celebrado en Kiev. Carolyne, una atrayente dama de 28 años, pertenecía a una riquísima familia noble polaca y estaba casada con un dignatario de la corte rusa. Su relación provocó un nuevo escándalo cuando la acompañó a sus posesiones de Woronince, entre Kiev y Odesa. Después de pasar allí unos meses, Liszt  decidió regresar a Alemania, siendo seguido por la princesa, antes de los acontecimientos revolucionarios de 1848. Tras pasar algunos meses en el castillo del príncipe Lichnowsky y visitar los lugares natales de Liszt, empezaron su larga estancia en Weimar, alojados en el palacio de Altenburg.

Weimar en 1848 era la capital del Gran Ducado de Sajonia-Weimar. Bach había sido organista de la corte de Weimar, pero su fama llegaría con Goethe que la convertiría en la capital literaria de Europa, atrayendo entre otros, a Herder y a Schiller. El Teatro del Estado de Weimar alcanzó una gran reputación.

Analizaremos brevemente la historia del Ducado, para comprender su importancia. Su origen se remonta a 1547 cuando pertenecía al Electorado de Sajonia. Situado en Turingia, en la Alemania Central, el elector Juan Federico I fue derrotado por el Emperador Carlos V y sus dominios divididos. Uno de los ducados fue el de Weimar, que más tarde se transformó en el Ducado de Sajonia-Weimar-Eisenach, llegando a ser el más importante principado de Turingia.

En 1806 es invadido por Napoleón y forma parte de la Confederación de Rin. A la caída del francés en 1815, el Congreso de Viena lo eleva al rango de Gran Ducado. En 1866 se pone del lado de Prusia en la guerra Austro-Prusiana. Forma parte de la Confederación Alemana del Norte y en 1871 se convierte en un Estado Federal del Imperio Alemán. El Gran Duque abdica en 1918 y Weimar es el escenario de la Asamblea Nacional Alemana en el año 1919, que establece el gobierno republicano conocido como la “República de Weimar”. En 1920 el Ducado es incorporado a Turingia (Thüringen), estado que en 1952 es abolido por la constitución administrativa unitaria de la República Democrática Alemana. Finalmente en el mes de julio de 1990 se restablece el estado de Turingia, formando parte de la Alemania Federal reunificada.

La relación de Liszt con Weimar se remonta a 1841 durante una de sus giras. La Gran Duquesa Maria Paulova, hermana del Zar y madre del Gran Duque Carlos Alejandro le propuso un trabajo estable en 1842, que le obligaba a pasar tres meses dirigiendo la orquesta de la ciudad. Liszt se retira de su actividad de concertista en 1848 dedicándose a la composición, además de la organización y dirección de los conciertos. Durante los doce años que duró su estancia en Weimar ayudó repetidamente a Wagner, estrenando “Tannhäuser” en 1849 y “Lohengrin” en 1850.

La “Sinfonía Fausto”  (Eine Faust Symphonie)  S108 (LW G12) fue compuesta en Weimar entre los años 1854 y 1857. Su gestación fue muy larga, desde los primeros esbozos realizados en los años 1840. Cuando Berlioz estrena su “Condenación de Fausto” en 1852 Liszt encuentra la inspiración para escribir su propia obra. Pero no empezó su escritura hasta el mes de agosto de 1854, redactando su primera versión en tres meses, orquestada para pequeña orquesta sin metales.

En septiembre de 1855 termina parcialmente la obra aumentando su extensión, pero la versión final deberá esperar. El 13 de octubre de 1856 muestra la partitura a Wagner en Zurich. Pero todavía le falta añadir la escena coral con la cual finaliza la obra, lo cual realiza en la primavera de 1857. Se estrenó en Weimar el 5 de septiembre de 1857 dirigida por su propio autor. En años posteriores realizó todavía algunas correcciones menores, hasta llegar a su forma definitiva en 1880.

La obra inspirada en el Fausto de Goethe no posee un carácter narrativo. Sus tres movimientos quieren reflejar los caracteres psicológicos de los tres personajes en forma de música pura.

El primer movimiento está dedicado a Fausto. Escrito en forma sonata es un extenso allegro que refleja los conflictos del alma de Fausto. El tema principal o sea el tema de Fausto usa las doce notas de la escala cromática, anticipándose en parte a las técnicas atonales del próximo siglo. El tema lento assai, parece reflejar la exploración de Fausto de todos los aspectos naturales y los más obscuros sobrenaturales. El allegro impetuoso repite el tema inicial en el tutti de la orquesta. El fagot solista presenta una desolada variación, antes de que los violines presenten un nuevo tema, que se resuelve en una expresiva melodía, allegro agitato ed appassionato.

Después del retorno al tema inicial, en un estado de calma, la música se rarifica reflejando la angustia de Fausto, antes de llegar al tema lírico que simboliza el amor, affettuoso poco andante. Este sería el segundo tema en la forma sonata clásica. Un allegro con fuoco termina la exposición. Entonces aparece el tema heroico inspirado en la frase de Fausto Im Anfang war die Tat! (en el principio existía la acción), que modifica la frase del Evangelio, en el principio existía el Verbo. Una repetición acompañada por golpes de platillos nos lleva a una combinación con el tema anterior del allegro agitato. Aparecen de nuevo los anteriores temas, hasta llegar a un decrescendo que termina detenido en la repetición de la nota la bemol.

Entonces empieza la última parte de la forma sonata o sea la reexposición. Se repite el primer tema, el tema de Fausto. Sigue un andante mesto con variaciones del tema hasta llegar a su forma triunfal. Continúa con la repetición del allegro agitato. Luego reaparece el tema lírico del amor, para conducirnos a una nueva versión del tema heroico, interpretado por la trompeta solista, contestada por las maderas. Un crescendo presenta una versión triunfal del tema, que luego se combina con los temas anteriores. Reaparece el tema principal que parece acabar en forma de stretta, pero es una ilusión y el movimiento termina lentamente con la nota do repetida en los timbales.

                   "Fausto y Margarita en el jardín"
                          Ary Scheffer (1795-1858)

El segundo movimiento está dedicado a Margarita (Gretchen). Es un andante soave de carácter lírico, expresando los sentimientos de una forma delicada. Siguiendo a una corta introducción, el oboe presenta el tema principal acompañado por la viola. Después de una serie de repeticiones variadas se llega a una cadenza del oboe y se detiene el movimiento un instante.

Continúa con una serie de transiciones, presentando la cuerda el segundo tema lleno de un amplio lirismo. La melodía se rompe en un desapacible final presagiando los sufrimientos de la dulce Margarita. Entonces aparece el tema de Fausto escuchado en el primer movimiento, marcando su irrupción en el apacible mundo de la joven. Después escuchamos de nuevo el tema de amor de Fausto.

Detrás de un pasaje estático para violines y arpa empieza la recapitulación. Se repite el primer tema de forma variada. Una frase de los violines lleva a la nueva repetición del tema del amor de Fausto. Se repite el segundo gran tema lírico. En la coda se emplea el tema heroico de Fausto de modo lírico casi irreconocible, como símbolo de la paz lograda por Fausto por el amor de Margarita. El movimiento termina en un estado contemplativo de éxtasis.

El tercer movimiento se titula Mefistófeles. Es una parodia grotesca del primer movimiento usando deformaciones negativas de los temas de Fausto. Solamente emplea un nuevo tema proveniente de su juvenil Concierto para piano y cuerdas titulado Malédiction. Mefistófeles se presenta a Fausto con la frase “Ich bin der Geist, der stets verneint!” (Soy el espíritu que siempre niega). Por ello no tendrá temas propios, solo negaciones de los temas de Fausto.

Consiste en un allegro vivace, ironico que empieza con una serie de figuras sin afirmación tonal. Continúa con la negación del tema de Fausto del primer movimiento y del tema del allegro agitato también de Fausto, que culmina en un tutti de la orquesta. Después aparece el tema de su juvenil concierto Malédiction. Sigue una sección en fugato antes de aparecer el tema heroico de Fausto también deformado, a modo de burla que le hace el diablo riéndose de su heroicidad. Reaparece el tema de la Malédiction hasta llegar a un crescendo general, apareciendo nuevamente el tema heroico.

                               "Fausto y Mefistófeles"
                        Eugène Delacroix (1798-1863)

Después de volver al tema inicial del movimiento la música se detiene, momento que aprovecha el oboe para interpretar el tema de Margarita, repetido luego por la trompa. El tema aparece sin variación puesto que Mefistófeles es incapaz de variar el amor de Margarita. Pero continúa atormentando a Fausto con su propio tema y el de la Malédiction que lleva a un poderoso tutti. El tema heroico de Fausto vuelve a aparecer. La alegría del diablo se manifiesta en la interpretación triunfal del primer tema al que sigue nuevamente la Malédiction, iniciándose la secuencia que nos lleva a un final provisional. Pero el triunfo de Mefistófeles no se produce por la aparición de Margarita, precedida por una irreal sección de arpegios muy wagneriana, terminando con un do mantenido hasta llegar al silencio.

La obra termina con un coro final que emplea los últimos versos de la Segunda parte del Fausto de Goethe. Interpretado por un coro de voces masculinas. Representan a los ángeles que se llevan el alma de Fausto en el triunfo final del Amor. El coro de hombres canta los seis primeros versos de un modo estático. El tenor solista canta con el tema de Margarita los dos últimos versos. En primer lugar Das Ewig-Weibliche, mientras el coro toma el último, Zieht uns hinau  (lo eterno femenino, nos lleva a las alturas).

De nuevo el tenor repita con voz más aguda Das Ewig-Weibliche. El coro repite el último verso. Finalmente el tenor repite los dos versos, terminando juntamente con el coro. Después de un breve interludio, se repite desde el principio, pero con un tono más solemne y con más intensidad. Al llegar al punto culminante se produce un silencio, del que surge el tenor cantando por última vez Das Ewig-Weibliche. Interviene el coro con el tenor repitiendo Zieht uns hinau. El coro se une al final triunfal con intervención del órgano.

La “Sinfonía Dante”  (Eine Symphonie zu Dantes Divina Commedia)  S109 (LW G14) fue compuesta en Weimar al mismo tiempo que la anterior, entre los años 1855 y 1856. Se estrenó el 7 de noviembre de 1857 en Dresde dirigida por el propio Liszt y dedicada a Wagner. El interés en la Divina Comedia provenía de su lectura durante los primeros años 1830 junto con su entonces compañera Marie d’Agoult.

En 1837 compuso una obra para piano titulada “Après une lecture du Dante, fantasia quasi sonata” y empezó a planear una obra mayor de carácter orquestal. Pero no lo podría realizar hasta su época de Weimar, retirado de su fase de concertista. En 1855 escribió sus planes a Wagner, mostrándole su proyecto de tres movimientos, correspondientes al Infierno, Purgatorio y Paraíso. Para el último movimiento utilizaría los coros. Wagner le convenció de modificar sus planes suprimiendo la tercera parte. El Paraíso no podía ser representado mediante los medios de los mortales, sería una locura. Liszt lo sustituyó añadiendo un Magnificat al final de la obra.

El primer movimiento representa el Infierno. Está escrito en forma ternaria representando el espíritu y tormentos del Infierno de Dante. La sinfonía expresa de forma pura instrumental las palabras de Dante. En el principio representa la puerta del Infierno, sobre la que está escrito Per me si va nella citta dolente,  Per me si va nell’eterno dolente,  Per me si va tra la perduta gente.

Estas palabras se representan mediante una escalofriante fanfarria de los metales bajos y contrabajos que se repite tres veces, mientras los metales agudos le responden interpretando la frase Lasciate ogni speranza, voi ch’entrate, que es el origen del tema principal. La música se vuelve tumultuosa expresando el descenso hacia los círculos infernales. Las líneas descendentes de la música simbolizan esta caída. Llegamos al segundo círculo del Infierno anunciado por vientos violentos expresados por las ráfagas en la orquesta.

Una introducción de la cuerda acompañada por flauta y arpa anuncia la parte central del movimiento. El corno inglés interpreta un tema que traduce los versos de Dante Nessun maggior dolore, che ricordarsi del tempo felice, nella miseria. Allí encontramos a los amantes Paolo y Francesca castigados por su pasión prohibida.

Francesca era una dama italiana del siglo XIII, casada con el hijo deforme del señor de Rimini. Su marido descubre la relación entre ella y su propio hermano Paolo y los mata a los dos. Este tema será la inspiración de la obra de Tchaikovky “Francesca da Rimini” en 1876.

Contrastando con la sección anterior dominada por los metales, aquí encontramos una delicada estructura confiada a los violines, flautas y arpa. Los violines interpretan un andante amoroso. Después de una cadencia del arpa, la trompa en sordina nos recuerda de nuevo que estamos en el Infierno, empezando de nuevo los tormentosos motivos de la primera parte. El movimiento termina con poderosos acordes repetidos.

El segundo movimiento representa el Purgatorio. Mediante una lenta introducción Dante abandona el Infierno, desde el mundo de la oscuridad emerge hacia la luz, con lo cual forma un puente de unión entre los dos movimientos. Los acordes del arpa subrayan la escena. La música describe a las almas en su camino para alcanzar la gloria, por medio de una triste coral interpretada por clarinetes y fagots.

Continúa con una fuga de carácter lamentoso. La fuga se va volviendo más solemne hasta llegar al clímax. Reaparece el tema del coral que se va iluminando hasta aparecer el coro femenino cantando el Magnificat. El acompañamiento es claro y sencillo, con clarinetes, flautas y arpa. Después de un fuerte acorde la música se va extinguiendo mediante acordes etéreos.

Liszt aconsejado por la princesa Sayn-Wittgenstein, compuso un segundo final, acabando con fortísimos acordes mientras el coro canta Hallelujah. Este final de tipo más convencional tiene la desventaja de romper el ambiente final, cuando Dante abandonando el Purgatorio contempla la inmensidad del Cielo.

La hija de Liszt Cósima se casa con el alumno de su padre Hans von Büllow en Berlín en el año 1857 y su hija Blandine en Florencia, con el abogado Emile Olivier, que será nombrado primer ministro durante el gobierno de Napoleón III. En el año 1858 se produce una crisis en Weimar a causa del fracaso de la ópera El Barbero de Bagdad de Cornelius y también muere su hijo Daniel. En 1861 Liszt abandona Weimar cuando a causa la hostilidad del Gran Duque Alejandro es relevado de su cargo en la corte.

La princesa Carolyne no consigue que el Papa anule su matrimonio. Cuando muere su marido, Liszt se niega a casarse y padeciendo una crisis religiosa, decide ingresar en la Orden Franciscana en 1865. Recibe las órdenes menores y vive en el Vaticano.

Su hija Cósima empieza un romance con Richard Wagner. Liszt no puede evitar el escándalo y en 1869 Cósima abandona a Hans von Büllow. Esto provoca una ruptura entre Liszt y Wagner. En 1870 es nombrado director de la Academia Real de Música en Budapest. Se retira a Roma en el año 1874. El 14 de febrero de 1883 muere Richard Wagner. Continúa viajando realizando giras triunfales dirigiendo sus obras hasta 1886. Muere en Bayreuth el 31 de julio de 1886.