LAJHTA

László Lajtha (1892-1963) nació en Budapest el 30 de junio de 1892 Estudió en la Academia de Música de Budapest a partir de 1908, como alumno de composición de Viktor Herzfeld y de Zoltán Kodaly logrando el diploma de compositor. Entre sus profesores también se encontraba Béla Bartók.

En 1909 continuó sus estudios en Leipzig interesándose por la música de Johann Sebastian Bach y en Ginebra entre 1910 y 1911, donde estudió con el alumno de Liszt Bernhard Stavenhagen. Hasta 1914 pasó seis meses cada año en París.

Inspirado en la obra de Bartok realizó una investigación de campo de la música tradicional de Transilvania. El propio Bartók le recomendó ir a Paris para entrar en la Schola Cantorum. Allí fue uno de los discípulos de Vincent d'Indy entre 1911 y 1913, quién lo introdujo en la escena musical parisina. Durante este periodo mantuvo amistad con muchos músicos que influirían posteriormente en su estilo musical.

Durante la Primera Guerra Mundial fue movilizado al frente como oficial de artillería. En 1919 entró como profesor en el Conservatorio Nacional de Budapest. Interesado en la música folclórica, a partir de 1920 empezó a recoger nuevo material.

Desde 1929 fue miembro del Comité Internacional de Artes Populares y Tradiciones de la Liga de Naciones y más tarde miembro del Comité de Artes y Letras hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial. En 1929 empezó a ser reconocido como compositor al recibir una mención del Coolidge Prize por su "Cuarteto de cuerda Nº 3".

En 1932 la editorial Leduc de París que más tarde será su editor habitual, comenzó una colaboración con Lajtha. Fue director de la universidad abierta de la Radio Húngara de 1935 a 1938.

En 1933 termina el ballet "Lysistrata" Op.19 basado en la obra teatral de Aristófanes. Del total de su obra para la escena consistente en una ópera bufa y tres ballets, es la única pieza que pudo ver representar durante su vida. Sobre la música de este ballet Lajhta construyó la "Suite para orquesta Nº 1" Op.19 en cuatro movimientos, siendo la única pieza orquestal del compositor interpretada en concierto en Budapest antes de 1945.

Lajhta escribe la música para el film del director austríaco Georg Höllering, "Hortobágy" Op.21, que publicó en forma de suite orquestal en 1964. Convertido en parque nacional en 1973, el Hortobágyi Nemzeti Park en húngaro, forma parte de la gran llanura húngara, la llamada Puszta, siendo el área protegida de pastizales seminaturales más extensa de Europa.

Se trata de un film documental que finalmente llamó la atención al compositor al contemplar la belleza de la vida natural de la Puszta poéticamente descrita, aceptando el encargo de la música.

Según el compositor, la música para el cine a pesar de su nombre puede ser buena música independientemente de todas las circunstancias externas. Si la música se puede sostener por sí sola, o sea sin el film, del mismo modo que la historia narrada debe ser buena independientemente de las calidades fotogénicas. La música cinematográfica puede ser tan pura como muchas muestras de la música contemporánea les gustaría ser, liberadas de todos los elementos extraños.

La “Sinfonía Nº 1” Op.24 fue terminada en 1936. Escrita en la forma clásica en tres movimientos se estrenó en Holanda y en la primera audición en Hungría fue interpretada por la Orquesta de la Radio de Hungría dirigida por János Ferencsik, en una sesión de estudio.

El primer movimiento, allegro, escrito en forma sonata empieza con un primer tema rítmico con características de la música húngara y un segundo eminentemente melódico. Después de una sección de desarrollo demostrando un buen dominio de la orquestación la recapitulación nos lleva a la coda a través del segundo tema.

El segundo movimiento, andante, es de carácter lírico, con un tema bucólico presentado por la madera y después desarrollado por la cuerda. Después de una sección central con variaciones de la madera se regresa al tema inicial.

El tercer movimiento, allegro molto, muestra un tema rítmico de carácter alegre, que también hace uso de melodías populares, algunas con cierto humor de naturaleza francesa suponemos derivado de sus estancias en París. Termina mediante una contundente coda.

Aunque la obra está escrita por el compositor en su madurez, todavía no ha llegado a su identidad propia. Una obra que muestra cierta alegría, sin sospechar todavía lo que ocurriría en venideros años.

La “Sinfonía Nº 2” Op.27 completada en 1938 permaneció sin publicar. La depositó en su editor de París sin especificar el tempo de sus movimientos. Se estrenó después de la muerte del compositor el 5 de diciembre de 1988, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Estado Húngaro dirigida por Antal Jancsovics en la Academia de Música de Budapest. En su orquestación como caso excepcional dentro de su obra incluye un piano.

El primer movimiento, no lleva título siendo de perfil lento. Empieza con un tema sombrío con un carácter casi bélico. Un segundo tema introducido por la cuerda de carácter lírico presenta cierta inquietud. El desarrollo es tenso con bruscas entradas de la percusión, que nos conducen a la recapitulación del tema inicial. El clima de tensión aumenta con la interpretación de marchas militares deformadas de modo trágico. Una inquietante coda cierra el movimiento.

El segundo movimiento, molto vivace e leggiero, usa una especial dinámica armónica creando una sensación de urgencia y ansiedad. Los temas rítmicos usados crean un estado de tensión, que no consiguen sofocar las secciones más calmadas. Solos de violín y de la madera caracterizan la última sección.

El tercer movimiento, también sin título es de carácter lento. con un tema principal enérgico y bastante agresivo por la intervención del metal y la percusión. El segundo tema es de carácter meditativo introducido por la cuerda presentando cierta inquietud. Después de la recapitulación del segundo tema, poderosos acordes y la intervención de la percusión cierran la sinfonía.

Escrita en un estilo neoclásico pero el carácter de la sinfonía es muy diferente de la anterior. Basado en la experiencia vivida en su participación en la pasada guerra, el compositor estaba seguro de que los acontecimientos del año 1938 indicaban la proximidad de una nueva guerra. Una poderosa sinfonía que expresa su protesta por la violencia, la falta de humanidad entre los pueblos y la previsión de una próxima catástrofe.

La “Sinfonía 'Les Soli'” Op.33 completada en 1941para orquesta de cuerdas, arpa y percusión, es una sinfonía concertante dividida en los cuatro clásicos movimientos, como indica su título, los solos, Estos solos son interpretados por el primer violín, la viola y el violoncelo.

Su estreno tuvo lugar después de la guerra, mediante una retransmisión radiofónica, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio Húngara dirigida por Viktor Vaszy. La primera interpretación fuera de Hungría tuvo lugar en París el 11 de septiembre de 1952, interpretada por la Orquesta Nacional de Francia dirigida por Gaston Poulet.

El primer movimiento, Concert joyeux, presto, escrito en forma sonata es un animado movimiento con un motivo de carácter rítmico y un segundo tema melódico, que posee una parte para contrabajo solista. La percusión le añade sutiles detalles que le otorgan cierto aspecto mágico.

El segundo movimiento, Gilles, Hommage a Watteau, come un minuet, posee un carácter lento, siendo un homenaje al pintor Antoine Watteau de género barroco galante, autor del célebre cuadro Pierrot, haciendo uso de un solo de viola para ilustrar unas imágenes suavemente melancólicas. Música de una suprema estilización.

El tercer movimiento, Pastorale d'automne, andante con moto, de carácter pastoral empieza con un solo de violoncelo y continúa en forma concertante. Emplea un complicado contrapunto de modo cromático de brillante elegancia.

El cuarto movimiento, Féerique, presto, es de carácter vivo empleando el violín como elemento solista, mediante complicados giros, subrayados por la percusión. También en su parte final puede observarse la influencia de la música folclórica húngara.

Las partes solistas para viola, violoncelo, incluyendo glissandi y para primer violín están escritas para grandes virtuosos, y toda la obra sólo puede ser interpretada con éxito por un conjunto de artistas de primera clase.

"In memoriam" Op.35 compuesta en 1941 con el subtítulo de Pieza Sinfónica para Orquesta, es un poema sinfónico escrito como homenaje a las víctimas de la Segunda Guerra Mundial. Está dedicada a la BBC que la estrenó en Londres dirigida por Sir Adrian Boult. Al reprenderse los conciertos después de la guerra fue presentada en Budapest en el mes de mayo de 1945.

El segundo ballet de Lajhta lleva el título "Le bosquet des quatre Dieux", el bosquecillo de los cuatro dioses. Nunca fue interpretado pero con su música realizó en 1943 la "Suite para orquesta Nº 2" Op.38. El argumento del ballet es una comedia satírica sobre temas mitológicos, que tiene lugar cerca de Atenas. Las estatuas de Zeus y Hermes cobran vida para seducir a dos muchachas de la tierra, Chrysilla y Philotis. También cobran vida Afrodita y Ares para completar el cuarteto de dioses. La plaza dejada por Zeus es tomada por un mortal sediento de poder Cleon. Puede ser una referencia al fascismo y al dictador Hitler. Como era de esperar finalmente Zeus restablece el orden recuperando su trono.

En 1944 Lajhta compone la música de ballet "Capriccio" Op.39, durante uno de los períodos más dramáticos de la historia húngara. A pesar de ello escribe una música ligera y amable que contradice las impresiones externas. Como ocurrió con su segundo ballet nunca fue representado. La suite completa no fue grabada por la Radio Húngara hasta 1987. La acción tiene lugar hacia 1700 inspirándose en la commedia dell'arte.

Lajtha se convirtió en director musical de la Radio Húngara en 1945 y director de la Sociedad Nacional de la Escuela de Música en 1947.

La “Sinfonietta Nº 1 para orquesta de cuerda” Op.43 completada en 1946 es una obra breve de carácter ligero en tres movimientos, recordando las sinfonías clásicas de Mozart y Haydn.

El primer movimiento, molto allegro, escrito en forma sonata nos presenta un primer tema rítmico ligero y un segundo más melódico. Un breve desarrollo nos conduce a la recapitulación.

El segundo movimiento, pas trop lent, construido en forma tripartita, es de carácter lírico con un tema melódico soñador. Un solo de violín le añade un carácter húngaro. mediante sus peculiares giros. Finalmente se retorna al tema inicial.

El tercer movimiento, vivo e grazioso, nos presenta un tema rítmico construido en forma de rondó. Una interpretación translúcida con influencias de la música popular empleando unos tintes tomados de la música francesa.

Las "Variaciones para orquesta" Op.44 empezadas en 1947 en Budapest y terminadas durante su estancia en Londres en 1948, llevan el título completo de 11 Variations pour Orchestre Op.44 sur un thème simple 'Les tentations'.

Entre 1947 y 1948 Lajtha pasó con su familia un año en Londres, invitado por el director cinematográfico austríaco Georg Höllering, con el cual había colaborado como hemos narrado en su film "Hortobágy" Op.21.

En esta ocasión se trataba de poner música a la producción "Asesinato en la Catedral", la versión para el cine de la obra de T. S. Elliot sobre la muerte de Thomas Becket. Para ello el compositor utilizó música de sus variaciones orquestales y la que incorporaría en su próxima sinfonía. El film ganó dos premios en el Festival Cinematográfico de Venecia de 1951, incluyendo el Gran Premio.

La “Sinfonía Nº 3” Op.45 completada en 1948 contiene música derivada de la utilizada en el film. Se estrenó en Londres en el mes de marzo de 1948 interpretada por la Royal Philharmonic Orchestra dirigida por Sir Adrian Boult. En Hungría fue posteriormente dirigida por Janos Ferencsik.

El primer movimiento, lento, quasi rubato, empieza con un solo de clarinete al que se le van añadiendo paulatinamente el resto de instrumentos. Un tema de carácter sombrío interrumpido por unos enérgicos golpes de bombo, dando paso a una sección de mayor dramatismo con un tema presentado por la cuerda. Finalmente se retorna al tranquilo tema inicial.

El segundo movimiento, allegro molto e agitato, nos presenta un tema mediante la trompa acompañado por una enérgica figura en corcheas. La música es de carácter trágico como corresponde al film para el cual estaba destinada. Diversos episodios separados por pausas dan paso a solos de la madera, seguidos de secciones más enérgicas y apasionadas

Hasta 1948, la música de Lajhta se interpretó regularmente en Hungría. En ese mismo año, firmó un contrato exclusivo con Leduc en París. Lajtha estaba trabajando en Londres cuando el régimen comunista asumió el poder en Hungría en 1948, pero a pesar de los riesgos regresó a Budapest sin sus dos hijos, que habían decidido abandonar la Hungría comunista.

Este acto decisivo tuvo un efecto trágico. Por sus numerosas relaciones con el extranjero, fue considerado por las autoridades de su país como un resistente político. Inmediatamente fue despedido de todos sus puestos, perdió sus pensiones y las interpretaciones de su música fueron prohibidas. Su pasaporte fue confiscado y se tuvo de quedar en Hungría, donde permanecería durante doce años, mientras en cambio su música tenía cada vez más éxito en Occidente.

En la misma época, entre 1948 y 1950, compone la ópera bufa "Le Chapeau bleu" Op.51 sobre un libreto de Salvador de Madariaga, durante estos tiempos difíciles. Mientras estaba orquestando esta obra escribió las siguientes palabras en una nota para sus hijos, Del mismo modo que en la ciudad tengo una habitación que es mía y solo mía, así tengo en mi alma una cámara secreta de mi propiedad. No tiene nada que ver con la realidad, pues es mucho más real.

La “Sinfonía Nº 4” (Primavera) Op.52 fue compuesta en 1951 estrenándose en Budapest el 15 de octubre de 1951, interpretada por la Orquesta Filarmónica Húngara dirigida por el alumno del compositor János Ferencsik. Pronto se pudo escuchar en París, Frankfurt y Hamburgo, convirtiéndose en una de sus obras más populares.

La sinfonía fue recibida muy mal por el Gobierno Comunista guiado por las ideas soviéticas acusándolo de formalismo. Al final de la Primera Semana de Música Húngara en 1951, el compositor Ferenc Szabó hizo la siguiente declaración sobre las composiciones de Lajhta.

Uno de los programas de música de cámara de la Semana de Música incluyó el fresco y vivo "Cuarteto de cuerda Nº 7" que posee un tono húngaro, que debe ser bienvenido como un cambio decisivo en la obra de Lajhta siguiendo la música folclórica húngara y el estilo realista, como un paso serio frente a la denuncia de cosmopolita ismo de Europa Occidental y de formalismo.

Su cuarta sinfonía sin embargo parece continuar sin escrúpulos la indeseable forma de composición mediante un espíritu extremadamente subjetivo, el cual se creía que había sido totalmente eliminado del valioso y significativo arte creativo de Lajhta.

El primer movimiento, allegro molto, posee un aire alegre y despreocupado que contrasta con el difícil momento que vivía Hungría y especialmente el compositor. Un tema rítmico de inspiración húngara constituye el tema principal. Un segundo tema eminentemente lírico es presentado por la madera En la sección final encontramos un solo de violín de gran poder lírico.

El segundo movimiento, allegretto, posee un carácter pensativo y melancólico en su tema enunciado por el corno inglés y el clarinete. Un segundo tema más melódico es presentado en la sección central para regresar finalmente al tema inicial.

El tercer movimiento, vivace, es el que más concuerda con el título de la obra, el de Primavera. Consiste en un tema de baile circular sin interrupción lleno de alegría. Termina en forma de stretto o sea de aceleración que nos conduce al clímax final.

Una música que mezcla la música folclórica húngara con el estilo de la música occidental, lo cual no fue bien visto por las autoridades culturales que seguían el arte realista soviético.

En 1951 el compositor recibe el Premio Kossuth por sus trabajos sobre la música folclórica de su país.

La “Sinfonía Nº 5” Op.55 completada en 1952 se estrenó el 20 de octubre de 1952, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Estado Húngaro dirigida como siempre por János Ferencsik. El 23 de octubre de 1954 se interpretó en París por la Orchestre National de la Radio et Télévision Française bajo la dirección de Manuel Rosenthal. Está dedicada a su amigo y compositor Henry Barraud.

Parece ser una regla dividiendo las sinfonías de Lajhta en dos grandes grupos. Las sinfonías impares con un contenido más dramático frente a las pares que poseen una música más amable y relajada. Según esta regla la quinta sinfonía posee un carácter dramático.

El primer movimiento, très modéré, es de carácter trágico como corresponde a sus sinfonías impares. Presenta un tema interpretado en rubato[1] con fuerza por madera y cuerda, en forma de lamento. Posee un carácter sombrío, opresivo y desesperanzador.

Luego la música se relaja mediante comentarios en forma de coral, que sugieren un estado de resignación. Algunos pasajes poseen un tornasolado lirismo. La sección final vuelve a tomar el tema inicial con fuerza apoyado por el metal y la percusión, en un tenso ambiente de tragedia con el ritmo de una marcha fúnebre. Termina con acordes que sugieren la música de Shostakovich.

El segundo movimiento, vite et agité, continúa en el ambiente tenso anterior, con un tempo de pulsación más rápida. La mirada sobre la tragedia y su tensión difieren solo en lo externo. Aparecen momentos más relajados como una señal de esperanza. También podemos señalar la influencia de la música de Béla Bartók. El lamento que cierra el primer movimiento retorna en la coda.

La "Suite Nº 3" Op.56 compuesta en 1953 es la única que no fue diseñada como música de ballet. Escrita para la celebración del centenario de la Orquesta Filarmónica Húngara, pero finalmente el compositor no quiso que se interpretara. A pesar de que el gran defensor de su música, el director János Ferencsik, quería incluirla en el concierto del centenario, entre el "Divertimento" de Bartók y las "Variaciones del Pavo Real" de Kodaly, el compositor no lo permitió. Su motivo, por los gusanos.

Una obra de carácter sencillo y alegre en forma de un divertimento, apta para el gran público. Se estrenó en París en 1955 interpretada por la Orquesta de Lyon dirigida por Maurice-Paul Guillot. y en Hungría finalmente en el año 1958 interpretada por la Orquesta Filarmónica Húngara bajo la dirección del siempre fiel János Ferencsik.

En 1955, Lajtha fue elegido sucesor del fallecido George Enescu como miembro de la Academia Francesa, por recomendación de Florent Schmitt. Directores famosos como George Szell (1897-1970) o Adrian Boult (1889-1983) programaron su música.

La “Sinfonía Nº 6” Op.61 completada en 1955 se estrenó el 5 de noviembre del mismo año, interpretada por la Orquesta del Estado Húngaro dirigida por János Ferencsik. Como corresponde a su número es una música relajada y en cierta manera alegre. Está dedicada a Albert Marinus, un especialista del folclore belga.

En su orquestación llama la atención el uso de once diferentes instrumentos de percusión. El propio compositor colocó la siguiente nota en la partitura. La importante parte dada a la percusión no debe dar la impresión de que el compositor desea que la sinfonía tenga un carácter ruidoso o brutal. El papel de la percusión es el de enriquecer el color del conjunto orquestal, para sostenerlo sin ahogarlo.

El primer movimiento, très vif, escrito en forma sonata con un primer tema vivo coloreado por la percusión de carácter alegre y un segundo más relajado con cierto puntillismo a lo Poulenc.

El segundo movimiento, très calme, corresponde al movimiento lento siendo el más extenso. Con cierto carácter impresionista destaca la división de la cuerda en dieciséis partes, los violines primeros en cuatro, los segundos en cuatro, las violas en dos, los violoncelos en cuatro y los contrabajos en dos.

De este modo se logra un efecto etéreo a la vez que denso, con el tema interpretado por la flauta al estilo de Honneger y una coloración tímbrica aportada por la percusión y las arpas en pianissimo.

El tercer movimiento, Allegretto grazioso, mantiene el tono reflexivo y contemplativo del segundo, teñido con alguna melodía folclórica en un despliegue con puntos de interés en sus diferentes solos para corno inglés, oboe, clarinete, saxofón, violoncelo y finalmente del primer violín. Construido en la forma de un ligero scherzo de ritmo contenido. La parte central, lo que denominamos trío, es más agitada.

El cuarto movimiento, vif et bien rythmé, posee el carácter de un rondó. La percusión juega un importante papel en el movimiento, cuyo tema principal con cierto ímpetu, en parte burlón y paródico tiene el influjo de la música cinematográfica que practicaba el compositor.

Una sinfonía de carácter jovial y optimista, escrita en un estilo que desconoce las técnicas modernistas de vanguardia y atonales, comunes en el siglo en que fue escrita.

La “Sinfonietta Nº 2 para orquesta de cuerda” Op.62 completada en 1956 es una obra breve dividida en tres movimientos.

El primer movimiento, très vif, compuesto en forma sonata empieza de modo alegre con ritmos de danza en su tema principal y una melodía más reflexiva en el segundo, que nos recuerda los difíciles momentos que pasaba el pueblo húngaro en la época en que fue escrita. Movimiento influenciado por la música de Bartók.

El segundo movimiento, lent et calme, de carácter lento tiene el aspecto de un lamento. Nos recuerda los acontecimientos de la época con gestos de dolor y también mostrando momentos de heroísmo.

El tercer movimiento, prestissimo, influenciado por la música folclórica nos presenta temas rítmicos rápidos, con desafíos para instrumentistas virtuosos. Una figura en forma de perpetuum mobile acompaña todo el movimiento, sobre el cual se presentan los ritmos y melodías de los solistas, especialmente del primer violín.

El pueblo húngaro se levanta en 1956 contra la dictadura comunista y la opresión soviética. La Revolución Húngara de 1956 es salvajemente reprimida por las tropas soviéticas y del Pacto de Varsovia. Este hecho causó una profunda impresión al compositor, que quiso expresar en su siguiente sinfonía.

La “Sinfonía Nº 7” (Sinfonía de la Revolución) Op.63 completada en 1957 en un principio llevaba el subtítulo Otoño, que fue omitido en la partitura impresa. En una carta escrita a sus hijos en aquella época describe la sinfonía como muy trágica, dramática y revolucionaria, añadiendo que en algún día podría añadirle el título de Sinfonía de la Revolución.

Como era de esperar el estreno de la obra no se pudo realizar en Hungría. El 26 de abril de 1958 se estrenó en la Salle Pleyel de París, interpretada por la Orquesta de la Radio Húngara dirigida por György Lehel. La primera interpretación en Hungría tuvo lugar el 16 de febrero de 1959, interpretada por la Orquesta del Estado Húngaro dirigida por János Ferencsik. Luego se interpretó en muchas ciudades europeas y en Canadá. Debido a los muchos comentarios de orden político recibidos el propio compositor se vio obligado a escribir la siguiente nota..

Escribí la Séptima Sinfonía en 1957. El carácter trágico de la obra, tenebroso y emocional en su melancolía, fue el resultado de una acumulación de sentimientos a través de los años, del mismo modo que los poetas magiares han siempre expresado las mismas emociones. Esto es natural, desde que la historia de Hungría está llena de acontecimientos trágicos, los cuales frecuentemente han ocasionado preguntas de existencia o no existencia.

Esta planificación, madurando durante varios años, se vio también influenciada por los acontecimientos de 1956, como ceniza levantada por el viento. No sería un artista húngaro, si no me viera influenciado por estos acontecimientos. Es verdaderamente un acontecimiento histórico trágico, cuando la hostilidad puede surgir entre un húngaro y sus compatriotas, una hostilidad que puede perjudicar en un futuro mi propia obra. Los instrumentos musicales se lamentan por las tragedias de Hungría, ruegan por la verdad y citan los sonidos del himno para un futuro de paz.

El primer movimiento, modéré, agité. se caracteriza por su amargura y su expresión violenta, que se expresa desde su comienzo. El tema iniciado por la cuerda es de gran expresión. Un solo de saxofón nos traslada a una sección emocionalmente expresiva. Entradas de la percusión añaden un punto de violencia. El uso del arpa en algunos fragmentos le da cierto carácter impresionista. Momentos de calma son violentamente interrumpidos por la percusión, que cierra el movimiento con brusquedad.

El segundo movimiento, lent, empieza con un solo del corno inglés seguido por el saxofón en un severo ambiente tenso, similar al del anterior movimiento. Una música que nos recuerda la trágica de la Sinfonía Antártica de Vaughan Williams, especialmente en la parte central acompañada por la percusión. Momentos de impactante dramatismo alternan con formas melódicas más tranquilas pero sin abandonar el estado de tensión. También es notable el uso del arpa en los momentos de tranquilidad. Un pianissimo de la percusión finaliza el movimiento.

El tercer movimiento, agité, empieza con breves notas de la Marsellesa, como referencia a la Revolución Francesa, seguido por un motivo rítmico agitado. Esto nos lleva a una melodía en forma de coral. Una siniestra marcha con ecos mahlerianos da paso a un amplio coral húngaro. En la cadencia final iniciada por campanas se encuentra una cita del himno nacional de Hungría, pero en una forma distorsionada. Esta melodía busca la bendición de Dios y está interrumpida por poderosos acordes orquestales que se desvanecen en la nada, un recuerdo a la brutal represión de la Revolución de 1956.

Una impresionante sinfonía con influencia de su estancia y estudios en el mundo occidental, de sus trabajos con Vincent d'Indy, pero que conserva su peculiar estilo personal siempre dentro de la tonalidad.

Con su música eliminada después de su apoyo al levantamiento de 1956, el trabajo de Lajtha se convirtió en un esfuerzo del triunfo sobre la adversidad.

La “Sinfonía Nº 8” Op.66 fue completada en 1959, tres años después de que la revolución húngara fuera enterrada por las tropas soviéticas. Se estrenó el 21 de mayo de 1960 interpretada por la Orquesta de Conciertos del Estado Húngaro dirigida como siempre por János Ferencsik. Se presentó en el Théâtre des Champs-Élysées de París el 16 de mayo de 1961, interpretada por la Orquesta Nacional de Francia dirigida por Manuel Rosenthal, alcanzando un gran éxito.

Una música dramática que es como una continuación de su anterior sinfonía. La mujer del compositor escribe una carta a su editor parisino en la que entre otras cosas puntualiza el que en contraste de la gran mayoría de sinfonías de su esposo, que terminan con un final alegre en forma de himno, esta permanece en la obscuridad. No tiene un final feliz. Realmente es todo lo contrario. Tan pronto percibimos una luz de esperanza, como nos sumergimos en una tragedia despiadada de la inhumanidad.

El primer movimiento, allègre et léger, presenta mediante la madera y un solo de fagot una melodía en forma de delicada danza. La sección de madera está aumentada con piccolo, saxofón contralto, corno inglés y contrafagot. La orquestación es ligera y transparente. En la parte central el violoncelo toma protagonismo con diversos solos de la madera. En la sección final el primer violín nos conduce a la coda.

El segundo movimiento, lent et triste, empieza con un tema profundo obscuramente coloreado. A pesar de que el ambiente es relajado y delicado con diversos solos de la madera, es interrumpido varias veces por violentos sonidos de la percusión y el metal. Sugieren con ambigüedad que algo terrible se aproxima. En la parte final un melódico tema lírico es iniciado por la cuerda.

El tercer movimiento, très agité et toujours angoissé, contrasta con los anteriores por el poderoso uso de la percusión y el metal. Los tranquilos interludios, son sin embargo, escalofriantes y sugieren una desolación absoluta. En algunos momentos la música es grotesca como una pesadilla. La mujer del compositor comentó que era una expresión de inquietud y terror, prisa sin obstáculos, gritos desgarradores. El ligero tañido de campanas al termino del movimiento significa el final después de esta pesadilla irreal, el vuelo desesperado, sin retorno ni consolación.

El cuarto movimiento, violent et tourmenté, completa la pesadilla. Según escribe la mujer del compositor es una tragedia sin consolación, comparándolo con la atmósfera del Infierno de Dante. La música es violenta pero posee dos interludios esperanzadores. En el primero un solo de clarinete interpreta una bella melodía. con un acompañamiento que parece provenir de otro mundo. Luego se reanuda el violento y atormentado tema. En el segundo interludio en la parte central del movimiento escuchamos un lírico solo de violín. Luego regresa la atmósfera de tensión, que sin descanso nos conduce a la potente coda.

La “Sinfonía Nº 9” Op.67 completada en 1961 se estrenó en el Théâtre des Champs-Élysées de París el 2 de mayo de 1963, interpretada por la Orquesta Filarmónica de la Radio Francesa dirigida por Louis Soltesz, alcanzando un inmenso éxito. Su presentación en Hungría tuvo lugar el 6 de abril de 1964, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Budapest dirigida una vez más por János Ferencsik.

El primer movimiento, vite, realmente no tiene título en la partitura. Solo indica la velocidad del metrónomo a 92. Empieza con fuerza mediante la percusión y con una melodía plañidera emergiendo como un sollozo e interpretada por toda la orquesta. Continúa con una rara sección de resignación, que debe su carácter experimental el ser interpretada por la sección de percusión.

Primero la orquesta, luego el saxofón contralto y finalmente el clarinete bajo entonan una titubeante melodía que irradia soledad y prohibición. Parece como el paso entre cadáveres por un campo devastado por la guerra.

Un solo de la viola en un estilo folclórico presenta la voz de aflicción del alma. Entonces el tema de lamentación escuchado al principio del movimiento estalla con toda su fuerza y se puede percibir la influencia de la música folclórica, que es tan importante en la música de Lajtha. Un elemento rítmico se escucha tres veces pareciendo evocar la guerra.

Finalmente aparece un crescendo polifónico que parece despejar el camino para que surja mediante la cuerda una melodía religiosa con reminiscencias de canto gregoriano. De repente termina esta melodía y el movimiento acaba con fuerza mediante el uso de la percusión, Escuchamos el sugestivo ritmo despojado de todo lo que no es esencial.

El segundo movimiento, lento, parece tener lugar en dos mundos. El primero tiene todas las marcas de pureza y belleza que caracteriza al mundo del porvenir, un mundo fuera de espacio y tiempo. Para esta evocación el compositor usa toda su técnica orquestal, ofreciendo un fondo etéreo mediante el uso de arpas, celesta, xilófono, caja y bombo.

La melodía es presentada en primer lugar por la madera en su registro grave, o sea fagot, corno inglés, saxofón contralto, en contrapunto con la cuerda. Entonces una melodía aparece en todo su esplendor mediante un solo de flauta acompañado por enigmáticos glissandi de las cuerdas. De repente un tema de un carácter totalmente diferente se introduce en este mundo idílico. Su melodía es cruda y temblorosa, creando un sentimiento de maldad y ansiedad. Nos encontramos en el mundo real de la tierra, con sus terribles guerras y tiranías. Estos dos materiales contrastantes se van alternando a lo largo del movimiento, terminando con una pensativa coda..

El tercer movimiento, vite, como pasa con el primero se inicia mediante la percusión. La cuerda presenta material en forma de un perpetuum mobile. El ritmo que marca el movimiento se ralentiza. Se escucha un tema arcaico, primero en las flautas y luego en crecientes grupos instrumentales. Es la reminiscencia de un organum paralelo medieval, evocando los arcos que se levantan hacia el cielo de las catedrales góticas y sus amplios espacios.

En el clímax del movimiento se escucha un himno de acción de gracias interpretado por la cuerda. Como en la novena de Beethoven desea incluir a todo el mundo, como si quisiera agradecer al creador por algo a la vez penoso y feliz.

La sección final está relacionada con el principio dramático y obscuro del primer movimiento y no solo cohesiona la obra sino que hace más evidente su mensaje positivo. Una poderosa coda en stretta termina la sinfonía.

Una poderosa sinfonía, que como Beethoven cierra el ciclo mediante una obra en que busca la paz entre todos los pueblos terminando con un mensaje y un himno de esperanza.

En 1956 Lajtha sufrió un primer ataque al corazón. Después de catorce años obtuvo su pasaporte en 1961, logrado en parte por la presión desde el extranjero especialmente de sus amigos franceses. Finalmente pudo continuar sus viajes para volver a ver a sus hijos y conocer a sus nietos.

En 1962 de vuelta a París pudo pronunciar su discurso inaugural en la Académie des Beaux-Arts, donde había sido elegido en 1955 como miembro consultivo. Pero fue su último trabajo. En el mes de febrero de 1963 a la vuelta de una sesión de recogida de músicas tradicionales murió repentinamente, después de sufrir un segundo ataque al corazón.

Además de su música sinfónica Lajhta también posee una gran producción de música de cámara, especialmente sus diez cuartetos de cuerda, quintetos, tríos y sonatas, música para piano y para coro.

[1] Rubato es un término musical que se utiliza para hacer referencia a la ligera aceleración o desaceleración del tempo de una pieza a discreción del solista o del director de orquesta con una finalidad expresiva.