RUBBRA

Edmund Rubbra  (1901-1986) nació en Semilong, Northampton el 23 de mayo de 1901. Sus padres eran amantes de la música, inculcando a su hijo el estudio de piano con una profesora particular. Empezó a componer mientras se encontraba en la escuela.

A los 14 años abandonó los estudios empezando a trabajar en una fábrica de zapatos, pero continuó sus estudios particulares de armonía, contrapunto, piano y órgano, además de la escritura de sus propias obras.

Organizó un concierto dedicado a la obra de Cyril Scott a los 17 años. Esto le sirvió para ser adoptado por el propio Scott como discípulo, ganando al cabo de un año una beca para el University College de Reading. Estudió con Gustav Holst y luego mediante una nueva beca en el Royal College of Music.

Rubbra se casó tres veces. El primer matrimonio fue en 1930 con su compatriota Lilian Duncan, pero nunca fue consumado. En 1933 se casó con la violinista francesa Antoinette Chaplin de la que tuvo dos hijos. En 1975 se casó con Colette Yardley de la que ya tenía un hijo Adrian nacido en 1947.

La “Sinfonía concertante para piano y orquesta” Op.38 fue compuesta entre 1934 y 1936, siendo revisada entre 1942 y 1943. Se estrenó en uno de los Promenade Concert el 10 de agosto de 1943, interpretada por la BBC Symphony Orchestra dirigida por Sir Adrian Boult con el propio compositor al piano.

El primer movimiento, Fantasia, lento con molto rubato, allegro, empieza mediante una brumosa introducción con un motivo arpegiado del piano. Luego sigue un motivo ascendente del piano sobre un sostenido de la cuerda. El desarrollo de estos temas forma la parte central del movimiento comprendiendo pasajes de gran fuerza protagonizados por el piano, contrastando con otras secciones más reflexivas.

El tema inicial reaparece en un breve momento de reposo antes de la sección final, constituida por una dolorosa procesión puntuada por los redobles del tambor y golpes de los timbales. Un recuerdo final de la figura arpegiada inicial cierra el movimiento.

El segundo movimiento, Saltarella, allegro vivace, corresponde al scherzo de la sinfonía que utiliza el término genérico de unas danzas italianas moderadamente rápidas. Aparece varias veces un motivo que nos recuerda a Stravinsky de Petrouschka. Un breve trío interpretado por el oboe introduce un momento de calma antes de reanudarse la danza que nos conduce a su clímax final.

El tercer movimiento, Prelude and Fugue, lento, es una página elegíaca a la memoria de quien fue su maestro Gustav Holst fallecido en 1934. Empieza mediante un expresivo preludio iniciado mediante un solo del piano seguido de una fuga basada en un tema de carácter doloroso introducido por la orquesta. El piano reaparece acompañado por un solo del violoncelo que pronto se integra en el tejido orquestal. Termina mediante unas frases dolorosas que finaliza el piano lentamente mediante un acorde en do mayor.

Una obra que prescinde de los efectos virtuosos del piano centrándose en su naturaleza sinfónica. Demuestra el pensamiento del compositor como un preludio antes de iniciar el gran ciclo de sus sinfonías.

La “Sinfonía Nº 1” Op.44 fue empezada en 1935 y terminada en 1937. Se estrenó el 30 de abril de dicho año dirigida por Adrian Boult durante un concierto de música contemporánea.

El primer movimiento, allegro moderato e tempestuoso, presenta un tema vigoroso mediante los metales. Una música densa que crea un ambiente dramático que es bastante difícil de apreciar por el oyente. El ambiente de inquietud es creado por una especie de coral homofónica presentada por los metales que se enfrentan a un estridente unísono de violines y violas.

Todo el movimiento proviene del desarrollo de los primeros compases, mediante un enérgico contrapunto, gran vitalidad rítmica y figuras en obstinato. En la parte final del intenso movimiento la intensidad sonora baja cediendo la plaza a una densa calma con intervención de la caja que nos conduce a la cadencia final sin una verdadera resolución.

El segundo movimiento, Perigourdine, allegro bucolico e giocoso, está basado en una danza francesa del Siglo XVIII. Sus intervalos son una versión diatónica del motivo cromático agitado del movimiento anterior. Después de su jovial inicio la música de esta especie de scherzo va volviéndose más dramática terminando con frenética fuerza.

El tercer movimiento, lento, nos recuerda los compases de introducción del primer movimiento con sus tensiones dramáticas extraordinarias. Su desarrollo se realiza mediante una serie de variaciones polifónicas que van aumentando de intensidad. Después de llegar a su clímax la música se relaja, pero pronto nos conduce a una intensa coda. Una sinfonía que realmente no es facil de escuchar por su densidad orquestal, exigiendo una gran concentración por parte del espectador.

La “Sinfonía Nº 2” Op.45 fue compuesta en 1937 dedicada a Sir Adrian Boult que la estrenó el 16 de diciembre de 1938. Fue posteriormente revisada en 1950. El propio compositor realizó unos comentarios sobre su obra durante una entrevista en 1949 que reproducimos a continuación.

Mi segunda composición de tipo sinfónico buscaba descubrir hasta que punto la interacción de las líneas melódicas podría estar encargada de realizar la tensión dramática necesaria en dicha obra. Hasta que punto las líneas y unidades melódicas, sin la ayuda fortuita del motivo y del color, serían capaces de soportar el peso de un amplio movimiento sinfónico.

El primer movimiento, lento rubato, de estructura libre utiliza un material compuesto por un tema descendente en primer lugar encomendado a la cuerda y de un tema ascendente anunciado por las trompas. Su desarrollo alcanza gran lirismo mediante el empleo de formas contrapuntísticas. El movimiento llega a su cumbre antes de descender a la tranquilidad inicial.

El segundo movimiento, Scherzo, vivace assai, sigue sin interrupción apareciendo según diversos puntos de vista como el desarrollo y transformación de lo que constituye la esencia del primer movimiento. Música intensa con gran energía rítmica. Los segundos movimientos de las sinfonías de Rubbra suelen tener una naturaleza más ligera.

El tercer movimiento, adagio tranquillo, empieza después de un silencio. Un tema de carácter soñador se desarrolla buscando los registros extremos. Una música de carácter expresivo que es difícil de asimilar en primera instancia. Después de llegar a su punto álgido se detiene bruscamente, continuando luego en un ambiente más tranquilo, Repetidas frases de intensidad creciente nos llevan a un nuevo clímax para luego terminar diluyéndose.

El cuarto movimiento, Rondo, allegretto amabile, coda, presto, nos presenta un tema rítmico de carácter danzante y asimétrico. Se puede observar un motivo de estilo folclórico. Al contrario de los motivos descendentes anteriores en este movimiento la tendencia es ascendente con una orquestación luminosa. Termina mediante una coda en modo mayor presentando una confianza plena en la vida.

Una sinfonía que sigue la línea trazada por su anterior sinfonía, mostrando una gran fuerza de personalidad y un peculiar estilo empleando escasos recursos temáticos pero desarrollándolos con gran maestría.

En la época de escritura de estas obras a pesar del éxito de su primera sinfonía se encontraba en una situación financiera muy precaria. Sus ingresos aumentaban como intérprete, escribiendo críticas y posteriormente enseñando música a jóvenes refugiados de la Alemania de Hitler en una escuela especial situada en el sur de Londres.

También su editor le propuso la orquestación de las Variaciones sobre un tema de Händel de Brahms originalmente escritas para piano. Lo hizo de un modo muy brillante y este ejercicio influyó la escritura de la variación final de su tercera sinfonía.

La “Sinfonía Nº 3” Op.49 fue compuesta entre 1938 y 1939, siendo estrenada en Manchester el 15 de diciembre de 1940, interpretada por la Hallé Orchestra dirigida por Malcolm Sargent. Su presentación en Londres debía celebrarse el 23 de septiembre pero hubo de ser cancelada debido a un ataque de la aviación nazi.

El primer movimiento, moderato, posee una forma sonata bastante clara. Su primer tema presenta un carácter que lo acerca a Sibelius, interpretado por las trompas y la cuerda en su registro medio. Un segundo tema algo caballeresco presenta el adecuado contraste.

El segundo movimiento, allegro, posee un ritmo moderado mediante un tema que va aumentando su intensidad, pasando por momentos de relajación hasta llegar a su punto culminante que cierra el movimiento.

El tercer movimiento, molto adagio ma liberamente, nos presenta un tema amplio de carácter soñador que va aumentando su intensidad hasta alcanzar un momento de dramatismo que se diluye en la parte final.

El cuarto movimiento, tema con sete variazioni e una fuga, nos presenta un tema meditativo que se desarrolla mediante siete variaciones de diversas características tanto rítmicas como melódicas que podemos observar perfectamente separadas. Termina mediante una fuga que nos conduce a un brillante final.

Una sinfonía más lírica que las dos anteriores caracterizadas por su gran austeridad, constituyendo una de sus mejores obras.

La “Sinfonía Nº 4” Op.53 fue compuesta entre 1940 y 1942. Llamado a las filas en 1941 en un campo del norte de Cornouailles tuvo que esperar cualquier momento libre para poder orquestarla. Se estrenó el 14 de agosto de 1942 en uno de los Conciertos Promenade dirigida por el propio compositor después de lograr un permiso de las autoridades militares. Está dedicada a Sir Henry Wood.

El primer movimiento, con moto, empieza con las cuerdas divididas a la octava y un ostinato de los vientos presentando el motivo inicial. La música se desarrolla sin precipitación creando su propia progresión temporal. Una sensación de creciente urgencia aparece cuando el movimiento llega a su punto culminante. Su desarrollo contrapuntístico sigue la forma sonata que la acerca a la sinfonía clásica.

El segundo movimiento, Intermezzo, allegretto grazioso, consiste en una sección más ligera situada entre los poderosos movimientos extremos. Para ello utiliza un material temámico ligeramente rítmico. Según dice el propio Rubbra para ofrecer refresco y reposo al espíritu entre dos movimientos cargados de tensión.

El tercer movimiento, Introduzione, grave e molto calmo, allegro maestoso, se encuentra dividido en dos partes, la primera de carácter lento y contenido. Centrado en los graves orquestales muestra su sentido trágico, mientras que la segunda resueltamente temática evoluciona mediante un tema impetuoso que evoluciona rápidamente hacia su clímax. El final resuelve toda la obra de un modo nada convencional y muy característico de Rubbra. El camino hacia la luz y el triunfo no se ha logrado sin los correspondientes sacrificios.

Se trata quizás de la mejor hasta ahora de las sinfonías de Rubbra y una de las más accesibles, que aun siendo un ejemplo de música pura en el sentido de las sinfonías de Brahms refleja la tragedia de la guerra y un ansia de victoria.

La “Sinfonía Nº 5” Op.63 fue compuesta entre 1947 y 1948, estrenándose el 26 de enero de 1949, interpretada por la BBC Symphony Orchestra dirigida por Adrian Boult. Durante su primera retransmisión radiofónica el propio compositor aportó una introducción explicando su génesis que reproducimos a continuación.

Cuando fui llamado a la defensa de la patria a finales de 1941, había terminado mi cuarta sinfonía, aunque no estaba totalmente orquestada, y había proyectado escribir una quinta sinfonía coral. Efectivamente, había anotado algunos diseños preliminares en 1942, pero la vida militar no era el mejor medio para la reflexión sinfónica.

En 1946 me encontraba nuevamente libre para continuar los bocetos abandonados, pero mi entusiasmo por una sinfonía coral se había reducido ... (los bocetos fueron incorporados en The Morning Watch) ... No fue antes de 1947 que pude pensar en una nueva sinfonía puramente orquestal. Esta interrupción de seis años tuvo una enorme importancia sobre mi manera de determinar la forma y el contenido de la nº 5. Esto fue suficiente para borrar el periodo sinfónico precedente, y cuando finalmente me puse a trabajar en la nº 5, lo hice sin ningún sentimiento de referencia a las cuatro precedentes.

Para Rubbra su quinta sinfonía fue empezar una nueva fases sinfónica. Después de la cuarta con un carácter mas sombrío, esta presentaba un nuevo sentimiento de tonalidad y ligereza. La orquestación es menos densa y posee numerosos pasajes importantes para las maderas y solos de la trompa.

Se puede notar en esta partitura un optimismo de después de la guerra, un nuevo frescor de espíritu y podría ser la influencia del suave paisaje calizo de las Chiltern Hills donde vivía y trabajaba el compositor, Otro elemento a tener en cuenta es que en 1948 Rubbra se convirtió al catolicismo y este factor le dio un aspecto espiritual a su música. Había empezado a trabajar en su Misa de St. Dominic cuando todavía no había terminado la sinfonía.

Una sinfonía que puede dividirse en tres partes, un primer movimiento amplio, el movimiento central constituido por un scherzo y los dos movimientos finales que son interpretados sin interrupción.

El primer movimiento, adagio, consiste en una larga introducción dividida en dos secciones, que será perfectamente equilibrada por los dos movimientos finales. Empieza con una serena solemnidad mediante un amplio tema, que se desarrolla en forma de arco antes de conducirnos a un allegro enérgico, terminando con el retorno al tema inicial.

El segundo movimiento, allegro moderato, es un scherzo que ofrece el necesario relieve brillante. Posee un característico tema principal iniciado por fanfarrias del metal, que muestra un sentimiento alegre pero serio. Un breve tema melódico que se repite constituye su contrastante trío. En la música de Rubbra hay un gran componente que es infantil, constituyendo una de sus mejores cualidades.

El tercer movimiento, grave, posee una gran intensidad de expresión mediante el empleo de un amplio tema de resonancias espirituales. El equilibrio formal de la obra se refleja por el retorno de la frase motriz interpretada en sus primeros compases por un solo de oboe.

El cuarto movimiento, allegro vivo, posee un carácter de triunfo mediante las exclamaciones de las fanfarrias, asociadas a la palabra aleluya en el espíritu del compositor.. Termina en el mismo clima de solemnidad calmada que abría la sinfonía. De este modo el círculo está cerrado.

La “Sinfonía Nº 6” Op.80 fue compuesta entre 1953 y 1954 siendo estrenada el 17 de noviembre de 1954, interpretada por la BBC Symphony Orchestra bajo la dirección de Sir Malcolm Sargent.

El primer movimiento, lento sempre flessibile, allegretto, empieza con un tema interpretado por los violines apoyados por el arpa derivado del motivo mi, fa, la, si, que es la introducción del allegro. Contiene un mágico tema interpretado al unísono por oboe, violas y violoncelos apoyados por los contrabajos a la octava. Un tributo a la música inglesa de la época Tudor que era muy apreciada por Rubbra y que podía emular por su manera de tratar el contrapunto. El movimiento termina con la recapitulación del tema inicial.

El segundo movimiento, Canto, largo e sereno, está precedido por unas líneas del gran poeta italiano Leopardi (1798-1837):

Sempre caro mi fu quest’ermo colle,        Siempre fue por mi querida esta solitaria colina
E questa siepe, che da tante parte                 y este seto que tanta parte
Dell’ultimo orizzonte il guardo esclude.        del distante horizonte la mirada priva

El compositor relacionaba los versos de Leopardi con la vista que observaba desde su estudio situado en los Chilterns donde escribía la sinfonía, añadiendo un paisaje espiritual interior. Construido en la forma lied el sonido es extraordinario, un solo de clarinete, trompas en sordina y violoncelos divididos. Mientras se desarrolla la música la tensión va aumentando. Uno de los movimientos más conseguidos de Rubbra.

El tercer movimiento, vivace impetuoso, consiste en un rápido scherzo cuyo tema principal es una transformación de la música de los violines del principio de la sinfonía en forma de una sutil danza. Encontramos un hermoso pasaje en el cual el arpa y la celesta juegan un importante papel que anticipa la mágica música de las últimas sinfonías, décima y onceava. Unos trinos de flauta terminan el movimiento en un ambiente plácido.

El cuarto movimiento, poco andante, allegro moderato, compuesto en primer lugar, algo no acostumbrado por Rubbra, no logra superar a los anteriores. Su ritmo general no resulta tan sorprendente, pero no por ello deja de ser una gran obra. Empieza con un tema lento introducido por el clarinete bajo contrastando con el corno inglés. En la parte final destaca el empleo del metal.

Como su anterior sinfonía se pueden clasificar como las más equilibradas en su sentido clásico, al compararlas con las anteriores de naturaleza más experimental.

La “Sinfonía Nº 7 en do mayor” Op.88 fue compuesta entre 1956 y 1957 para un encargo del Feeney Trust para la City of Birmingham Symphony Orchestra que la estrenó el 1 de octubre de 1957 en Birmingham dirigida por Andrzej Panufnik.

El primer movimiento, lento e molto espressivo, comienza con una simple frase entonada por las trompas. La tercera trompa lo repite en forma de canon. Violas y violoncelos nos presentan una frase con notas repetidas, que se escuchará diversas veces durante el movimiento. Con estos elementos construye un expresivo desarrollo. Las notas repetidas retornan en la tranquila coda. Un movimiento con gran solidez rítmica.

El segundo movimiento, vivace e leggiero, corresponde al scherzo que se desarrolla mediante ritmos asimétricos. El ritmo se calma al acercarse al melodioso trío. Luego regresan brevemente los ritmos iniciales

El tercer movimiento, Passacaglia and Fugue, lento, es el corazón de la sinfonía. Un amplio movimiento en forma de passacaille y fuga. Según Stephen Banfield es un homenaje al amigo de Rubbra, Gerald Finzi, desaparecido precozmente durante la composición de la obra. Al ver las dificultades para terminar su anterior sinfonía en esta adopta un modelo radicalmente diferente

Empieza presentando una lenta passacaglia mediante la cuerda. Cuando es tomada por el corno inglés se produce un remarcable efecto. La fuga es iniciada por el clarinete al que pronto se le unen el fagot y el oboe. Luego entra la cuerda que la desarrolla hasta su máxima expresión hasta disolverse en la coda de carácter meditativo.

Una de las sinfonías más clásicas de Rubbra siguiendo la tradición de la música centroeuropea, escrita en una época en que el valor de la forma sinfónica era discutido. En nuestros días se ha redescubierto esta música, presentando un interés que podríamos llamar post-moderno.

La “Sinfonía Nº 8” (Hommage à Teilhard de Chardin) Op.132 fue compuesta entre 1966 y 1968, después de unos años de interrupción de su desarrollo sinfónico. Al no ser iniciada por una determinada demanda no se estrenó hasta el 5 de enero de 1971 interpretada por la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra bajo la dirección de Sir Charles Groves.

Sigue un programa filosófico dedicada al padre jesuita Pierre Teikhard de Chardin (1881-1955). Geólogo, paleontólogo y filósofo intentó efectuar una reevaluación de la teoría de la evolución a la luz del pensamiento cristiano. Quiso eliminar la dicotomía que se había producido entre la ciencia y la religión, percibiendo la materia y el espíritu evolucionando hacia Cristo que constituye el punto omega.

Según escribe Rubbra, No era mi intención, aunque sea posible, traducir estas ideas en música, pero se reencuentran, espero, en un parecido optimismo. El programa filosófico que se encuentra en el fondo de la obra acentúa su abstracto carácter.

Durante una entrevista radiofónica efectuada en el mes de enero de 1971 el compositor realiza una serie de comentarios sobre el origen y estructura de su obra, que por su interés reproducimos a continuación.

La interrupción de diez años entre la número 7 y la número 8 puede ser que haya contribuido más que nada a las diferencias en el modo en que la sinfonía está organizada. En el curso de esta interrupción de diez años, me he vuelto poco a poco más consciente del valor dramático y expresivo inherente a los intervalos en cuanto a su propio valor y en la nueva sinfonía el juego de intervalos contra intervalos, más que de tonalidades contra tonalidades, produce la fuerza motriz detrás del argumento.

También en esta obra he recurrido a un método de composición nuevo, es decir el de escribir directamente la orquestación, sin el boceto preliminar en reducción, tal como era mi manera de trabajar anterior. De este modo, las ideas nacían espontáneamente revestidas del color apropiado y el equilibrio de estos colores fue un elemento importante en el esquema formal del conjunto de la sinfonía.

El primer movimiento, moderato, no presenta unos temas claramente definidos sin claras líneas melódicas. Se basa en la tensión engendrada entre intervalos. Entre la cuarta perfecta y la tercera. Su desarrollo está basado en el acorde inicial. Aunque se trata de música tonal es difícil su análisis. Su relación con el tema filosófico en que está basada es difícil de comprender.

El segundo movimiento, allegretto con brio, es uno de sus scherzos más cercanos a los ritmos de danza. Usa el arpa, la celesta y el xilofón para la producción de especiales coloraciones. Una breve sección más estática antes del final podría ser considerada como su trío formal.

El tercer movimiento, poco lento, es el corazón emocional de la obra. La tensión interválica está construida mediante el enfrentamiento entre terceras, segundas y sextas. Presenta un carácter calmado mediante una luminosa orquestación, pero más optimista que elegíaco. Termina de un modo mágico recordando el principio de la obra.

Una sinfonía basada en ideas filosóficas religiosas que se podría comparar con las obras de Messiaen especialmente en el uso de la coloración orquestal como forma de expresión de temas totalmente abstractos.

Rubbra en 1968 se retiró como profesor de la Universidad de Oxford, pero siguió componiendo. También enseñó en la Guidhall School of Music and Drama.

La “Sinfonía Nº 9” (Sinfonia Sacra) La Resurrección Op.140 fue terminada el viernes santo del año 1972 después de un largo periodo de gestación. Se estrenó el 20 de febrero de 1973 interpretada por la Royal Liverpool Philharmonic Orchestra dirigida por Sir Charles Groves con los solistas vocales Miriam Bowen, Norma Procter y Benjamin Luxon.

La primera idea del compositor fue escribir un oratorio propuesto por su editor Bernard de Nevers en 1961.En una carta fechada en el mes de marzo de dicho año Rubbra escribe, Oratorio: El otro día vi, en una exposición especial de la National Gallery, una magnífica pintura del Cristo Resucitado realizada por un pintor del Renacimiento italiano, Bramante. Esto es lo que me gustaría que la música se pareciera. Id y miradlo.

El cuadro de Donato Bramante (1444-1514) pertenece a la colección italiana de Thyssen-Bornemisza que en aquel momento formaba parte de una exposición temporal en la Gallery. Una obra poderosa y a la vez turbadora.

La demanda de escritura de un oratorio se convirtió en algo cada vez más penoso. En el clima posbélico la forma parecía cada vez más difícil de manejar y solamente después de acabar su octava sinfonía en 1968 que el propio compositor confiesa, el problema formal de la nueva sinfonía era puramente sinfónico. La deseada unidad solo podría ser conseguida mediante dando forma a las texturas de finales sinfónicos ... Habiendo decidido esto, la próxima cosa era revisar el texto original, que al haber sido diseñado para un oratorio era demasiado largo y difuso.

La composición empezó ahora con renovado vigor. La obra es también en parte una memoria al hijo de Bernard de Nevers, Geoffrey, muerto trágicamente en un accidente en 1962.

El diseño formal refleja las Pasiones de Bach siguiendo su narración. Rubbra decidió utilizar una contralto en vez de un tenor para el papel del Evangelista para que proporcionara un timbre fresco al papel tan tradicional enfatizando la importancia de las mujeres en esta parte de la narrativa evangélica.

La sinfonía está dividida en cuatro secciones, acabando cada una de ellas en un texto litúrgico en latín escrito por el compositor. Además al final de tres secciones se incluye una coral luterana. La elección de himnos católicos y corales protestantes simboliza la unión de los dos lados de la tradición cristiana occidental.

Estas cuatro secciones corresponden a una sinfonía que se puede dividir en las diez partes siguientes, interpretadas sin pausa, comentadas a continuación.

El Prelude ilustra el texto Había obscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona escrito al principio de la partitura, representando la escena del llanto de desesperación del Cristo Crucificado. Eli, Eli, lama sabachthani? Según palabras del compositor De estos acordes de obertura nace no solamente los centros tonales básicos de la obra sino los intervalos que dan forma a gran parte de la escritura vocal. Después de unos composes orquestales la voz del barítono representando a Jesús dice la dramática frase seguida de un breve comentario del coro, terminando con la muerte de Cristo.

Chorus Crux fidelis, empieza con un dramático interludio orquestal después de las últimas palabras de Cristo en la Cruz, que nos conduce al himno latino Crux fidelis con frases conmovedoras sobre la crucifixión.

Chorale Almighry Lord we pray ther, es una breve y patética coral luterana de Johannes Crüger (1598-1662) con la cual termina la primera sección de la sinfonía.

Con Narrator. Now in the place where he was crucified empieza la segunda sección de la obra. La contralto en su papel de Evangelista, narra el descubrimiento de la tumba vacía realizado por las dos Marías. Continúa con un mágico coro en eco de los tenores en divisi. Esta segunda sección concluye con el estático himno latino Resurrexi, el adhunc tecum sum.

Narrator. Peter went forth. La narración continúa ahora en la tercera sección que introduce una breve pero crucial parte para soprano, en el papel de María Magdalena, en la cual se cuenta la historia de la entrada de los discípulos en la tumba vacía y el reconocimiento de Cristo en el huerto, contado mediante una bella y austera música. Acaba con un emotivo diálogo entre Jesús y María Magdalena.

Chorus Regina coeli. La tercera sección termina con el solemne himno latino de acción de gracias, Regina Caeli y una recogida coral luterana de Melchior Teschner (1584-1635).

Narrator. And behold, two of them went, es una breve narración que da inicio a la cuarta y última sección. Después de los graves acontecimientos de la Crucifixión y Resurrección, el talante del texto cambia y sigue con una breve introducción hablada.

Conversation piece, consiste en un puro interludio orquestal, siendo la única pausa de toda la obra. Nos muestra a Rubbra en su modo más cercano a Holst y mientras el pueblo conversa mientras anda, las mismas ideas musicales frecuentemente caminan juntas pero a diferentes velocidades.

Narrator. And Jesus led them, continua la narración de la Ascensión de Cristo, Interviene la contralto como narrador, el barítono en el personaje de Jesús y una frase del coro. Una parte de carácter recitativo.

Chorus. Viri Galilaei. La sinfonía continua con el solemne himno latino Viri Galilei acompañado por figuraciones del violín, con una sonoridad que recuerda las campanas. Una coral luterana de Hans Leo Hassler (1562-1612) termina la potente y meditativa obra mediante un afirmativo la mayor.

Una de las obras más personales de su autor, que no se reconoció debidamente el día de su estreno y que años después ha adquirido su debida importancia.

La “Sinfonía Nº 10” (Sinfonia da camera) Op.145 fue compuesta en 1974 para la orquesta de cámara Northern Sinfonia que la estrenó el 8 de enero de 1975. Está dedicada a Sir Arthur Bliss. Escrita en un solo movimiento, se encuentra dividida en cuatro partes que se interpretan sin pausa.

La primera parte, lento e liberamente, empieza de un modo extremadamente lento y va evolucionando gradualmente a partir de un motivo por movimiento contrario. Llega a un primer clímax polifónico apoyado por las trompas. La música continúa su evolución prácticamente hasta el límite de lo soportable, llegando a su ruptura mediante un silencio.

La segunda parte, scherzando ma grazioso, comienza después del breve silencio encontrándonos con una estilizada danza. Termina con una sección más lenta y dramática. El mundo de la danza como celebración, es una forma característica de la música inglesa de los pasados siglos y un aspecto de la expresión musical preferida por Holst y Tippett. Esta sección muestra una gran inventiva rítmica.

La tercera parte, lento, nos conduce al tempo lento inicial y a un evocador solo de corno inglés. Inspirado en el material fundamental de la sinfonía. Entonces aparece la sección más importante de la obra. Mientras que la música lenta está totalmente impregnada por el contrapunto de la danza, con solos del violín y de la viola, llegamos a un estadio de éxtasis controlado.

La cuarta parte, molto adagio, corresponde a la coda de la sinfonía mediante una breve y meditativa reflexión que nos conduce al acorde final. Una sinfonía de gran austeridad con una refinada estructura comprimida en un solo movimiento característica de su última etapa musical.

La “Sinfonía Nº 11” Op.153 fue compuesta en 1979 para la BBC estrenándose en un Concert Promenade el 20 de agosto de 1980 estando dedicada a su segunda esposa Colette.

Escrita en un solo movimiento, Andante moderato, adagio calmo e sereno, empieza con un duo de trompa destacando sobre las notas del contrabajo, que constituye el material de base. Su desarrollo nos conduce a un primer clímax. Un pasaje mágico aparece con los vientos y la cuerda acompañados por la celesta.

La sección final posee una intensa calma terminando después de una breve apogeo de manera enigmática. La verdadera esencia de la sinfonía reposa en su calma final construida sobre un acorde de do mayor escalonado y orquestado de manera enigmática. En el curso de la obra hemos sido acompañados en un mundo de paz interior y de belleza. Después de los abismos y las cumbres del creador viaje de Rubbra se ha llegado finalmente a la serenidad.

Es la última sinfonía de Rubbra para gran orquesta siguiendo el estilo de la anterior de gran refinamiento. El compositor la consideraba como el punto culminante de todas sus sinfonías, comprimida en un solo movimiento.

La “Sinfonietta para cuerdas” Op.163 fue compuesta en 1985 para la Albany Symphony Orchestra de New York para ser interpretada en 1986, como parte de las celebraciones del tricentenario de la fundación de New York. La obra está dedicada a los hijos de Rubbra, Adrian y Julian y recibió excelentes reseñas de la prensa. Está dividida en dos movimientos con una duración de unos 18 minutos.

El primer movimiento, Andante con moto ma non flessibile.

El segundo movimiento, Lento.

Fue su primera obra para una orquesta de cuerda. Deseaba escribir una obra dentro de la tradición de la música inglesa, como había hecho Elgar, Vaughan Williams, Holst y Britten.

Las dos secciones andan conjuntamente a través de una línea de bajo continuo. Como en las Tallis Variations de Vaughan Williams, la obra suena como si el compositor estuviera pensando en la acústica de una catedral más que en la de una sala de conciertos y es posible que el comienzo lento sea una reminiscencia del principio de Dives and Lazarus, pero sin el arpa. Música potente aunque reflexiva, algo angustiosa

Poco antes de su muerte empezó la escritura de su "Sinfonía Nº 12" Op.164. Rubbra muere el 14 de febrero de 1986 en la población inglesa de Gerrards Cross, Buckinghamshire.