TORRES

Jesús Torres (1966-) nació en Zaragoza el 15 de julio de 1965. Perteneciente a una familia con tradición musical estudió con su tío el violinista José Torres y en el Conservatorio Superior de Música de Madrid con Adelino Barrio en Armonía y Francisco Calés en contrapunto.

Además estudia Análisis Musical con Luis de Pablo. Entre 1986 y 1989 estudia composición con Francisco Guerrero. Hasta este momento ha compuesto cinco conciertos, el primero en 1995, el "Concierto para piano y orquesta".

En 1998 es compositor residente de la JONDE, la Joven Orquesta Nacional de España. Una de las obras encargadas durante este período es la "Partita para 15 instrumentos".

Compuso la breve obra orquestal "Movimiento" en 2004 para la Orquesta de Cadaqués. Serviría como obra obligada para el Concurso Internacional de Dirección de Orquesta de Cadaqués. Una obra difícil por sus contantes cambios de compás de tempo y de dinámica.

La “Sinfonía" fue compuesta en 2005 por encargo de la Orquesta de Radiotelevisión Española en conmemoración de su 40º aniversario. La estrenó la citada orquesta el 13 de octubre de 2005 dirigida por su titular Adrian Leaper.

Está orquestada para madera por triplicado, doblando flautín, corno inglés, clarinete bajo y contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, dos trombones, trombón bajo, tuba, cuatro percusionistas, timbales, arpa, piano y cuerda.

El primer movimiento, Desolado, introducción, se abre con un diálogo entre primeros y segundos violines que para aumentar la expresión utiliza cuartos de tono. Una música misteriosa que se presenta como un sueño. La música se desarrolla con la intervención del viento y la percusión. El tempo no varía durante todo el movimiento.

El segundo movimiento, Exaltado, scherzo, en contraste con el anterior se basa en una rápida figuración en staccato. Los distintos grupos instrumentales se replican entre ellos desembocando en un final masivo y violento, marcado en la partitura como tormentoso.

El tercer movimiento, Extático, adagio, está interpretado por las cuerdas. La música adquiere un tono lírico sin que sea tonal. Suena muchas veces como cromática y a la vez diatónica. La música crece con superposiciones contrapuntísticas destacando los solistas de cada grupo instrumental. En la sección final la música se va diluyendo hasta finalizar en un silencio.

El cuarto movimiento, Enérgico, finale, empieza con un juego rítmico entre el primer y segundo violín que pronto se comunica al resto de la orquesta. Los metales mediante notas alargadas reelaboran el material. Como en una especie de variaciones se reelabora el material de los dos primeros movimientos como si fuera una recapitulación.

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