GOSSEC

Francois-Joseph Gossec (1734-1829) nació en la actual Bélgica de una familia valona, revelando desde su niñez aptitudes para la música. En 1742 entró en el coro de la Catedral de Nôtre Dame en Amberes.

Llegó a París en 1751 con una carta de recomendación para Rameau, que era el director de una orquesta privada que poseía J. Le Riche de La Pouplinière, un rico terrateniente aficionado a la música. Rameau le ofreció una plaza de violinista en la orquesta. Allí encontró a Stamitz, que dirigió la orquesta en la temporada de 1754-1755, con lo cual conoció las innovaciones de la escuela de Mannheim. Durante su estancia en la orquesta de La Pouplinière, Gossec publicó unas 30 sinfonías.

Gossec empezó una carrera llena de éxitos y en 1769 formó la orquesta llamada Concert des Amateurs, que la convirtió en una de las mejores de Europa. Durante los cuatro años que estuvo con dicha formación estrenó muchas de sus propias sinfonías y fue el primer director en Francia de una sinfonía de Haydn. Como nota informativa, añadiremos que esta orquesta en 1781 fue reemplazada por le Concert de la Loge Olympique, con el apoyo de la masonería, tema del cual se hablará más adelante.

En 1773 asumió el cargo de director asociado del famoso Concert Spirituel, anteriormente citado. A pesar de su pasada relación con la aristocracia, sus simpatías republicanas surgieron durante la Revolución y en 1789 lo encontramos como director del Corps de Musique de la Garde Nationale. Fue uno de los impulsores de la música cívica o sea la música del pueblo o de los ciudadanos, siendo una de las voces del nuevo régimen revolucionario, con sus himnos y obras patrióticas.

En 1794 se fundó el Instituto Nacional de Música a partir de una escuela de música militar y al año siguiente se transformó en Conservatorio, del cual Gossec fue uno de los inspectores.

Sus obras de juventud como la “Sinfonía en re” Op.3 Nº6 tienen una clara influencia de la escuela de Mannheim, mientras que sus últimas obras preparan el camino a Berlioz.

En 1804 Napoleón es coronado como Emperador y durante este periodo Gossec se dedica más a la enseñanza y a la administración que a la composición. Entre las pocas obras de este tiempo se encuentra su más importante sinfonía.

La “Sinfonía a 17 partes”, empezada en 1792 y no terminada hasta el año 1809. Después de una introducción lenta sigue un allegro en que aparece el tono marcial típico de los años 1790. Sigue un movimiento lento lírico, con intervenciones de la madera y un dramático minueto, que contiene un insólito trío para instrumentos de viento. Termina con un impetuoso allegro en el cual el viento parece recordar los acontecimientos revolucionarios.

Después de la derrota de Napoleón y la vuelta de los Borbones, cerraron el Conservatorio, que fue reemplazado por una Escuela Real de la Voz y el Arte Dramático. Gossec fue obligado a tomar la jubilación. En 1831, dos años después de la muerte de Gossec la Escuela Real recobraba el título de Conservatorio.