SAINT-SAËNS

Camille Saint-Saëns  (1835-1921) nació el 9 de octubre de 1835 en París. Destaca su precocidad musical, empezando sus primeras lecciones de piano a los dos años y medio, de manos de su tía. Cuando solo tiene diez años realiza sus primeros conciertos públicos, interpretando conciertos de Mozart y de Beethoven. En 1848, con 13 años ingresa en el Conservatorio de París, estudiando órgano con Benoist y composición con Halévy. En 1853 es nombrado organista de Saint-Merry en París.

Compone cinco sinfonías y empieza otras tres. Durante su vida solo se publican tres que son las numeradas. La más antigua fue compuesta durante sus estudios en el Conservatorio de París. El joven compositor creía en la música pura, apartada de las modas de su actualidad.

La “Sinfonía en la mayor” fue terminada en 1850, pero el compositor prohibió su edición al considerarla como un ejercicio de estudiante.

El primer movimiento, poco adagio, allegro vivace, empieza con una sección lenta con marcadas llamadas, antes de pasar al primer tema de un allegro en forma sonata. Un tema principal vivo seguido por un segundo, que nos recuerda a Schumann por sus frases retardadas.

El segundo movimiento, andantino, posee un lirismo juvenil de influencia francesa, a pesar de su forma de escritura alemana. Empieza su síntesis de unir estilos. El tema lírico lo lleva hacia un gran desarrollo.

El tercer movimiento, scherzo, vivace, posee un tema rítmico con influencias de Beethoven, dividido en dos partes contrastantes. Después de un breve trío se repite la parte inicial.

El cuarto movimiento, finale: allegro molto, presto, empieza con figuras rápidas en las cuerdas con influjo de Mendelssohn. Una coda de carácter triunfal cierra la sinfonía.

Una obra notable dada la edad del compositor, quince años, que muestra la influencia de sus predecesores especialmente de la música alemana.

La “Sinfonía Nº 1 en mi bemol mayor”  Op.2 fue terminada en 1853 a sus 18 años. Es su primera sinfonía publicada e interpretada. Estrenada en un concierto de la Societé Saint-Cecile, se presentó en el programa sin poner el nombre del autor, para que no desconfiaran de un compositor demasiado joven. Berlioz y Gounod formaban parte del comité encargado de las obras que se interpretaban. Cuando se enteraron del nombre del compositor lo felicitaron y la obra fue repetida nuevamente en dos ocasiones.

El primer movimiento empieza con un adagio de ocho compases en el cual se dibuja la base del primer tema del allegro. Construido en la forma de sonata clásica, las trompetas entran en una corta fanfarria seguida de una relajada frase melódica. En el desarrollo se encuentran unas frases de la flauta y del clarinete al estilo de Mendelssohn. En la recapitulación vuelve a repetirse la frase inicial del adagio.

El segundo movimiento marche-scherzo es más personal. Una melodía simple se usa de manera repetida con intervenciones solistas de los instrumentos de viento. Termina con un solo del primer violín.

El adagio hace uso del arpa en un ambiente al modo de Berlioz. Las largas líneas melódicas de violines y violas, sobre el trémolo de la cuerda baja, recuerdan a la famosa “Scene d’amour” del Romeo de Berlioz.

La dulce visión se desvanece al modular hacia el allegro maestoso, de tono marcial, cuya instrumentación está aumentada mediante tres trombones, dos cornetas, trompas adicionales, clarinetes bajos, dos nuevas arpas y platillos. Un tema en forma de marcha va creciendo. En la segunda parte se hace uso del contrapunto en una especie de majestuosa fuga. Uno de los temas nos recuerda al del principio de la “Heroica” de Beethoven. Una coda solemne cierra la obra.

La “Sinfonía en fa mayor” (Urbs romana) fue terminada en 1856, escrita para el concurso de composición musical de la Société Sainte-Cécile de Burdeos. Llamada así por tener algunos elementos que evocan a la ciudad de Roma. Después de su estreno el 15 de febrero de 1857 en París, interpretada por la Societé de Jeunes auteurs dirigida por Jules Pasdeloup fue retirada por el propio compositor. Además prohibió la publicación póstuma, tanto de esta sinfonía como de su primera tentativa de 1850. Modernamente han sido revisadas e interpretadas ambas obras después de su publicación en 1974.

Está orquestada para dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagots, cuatro trompas, dos trompetas, timbales y cuerda.

                                                     Foro romano

El primer movimiento, largo, allegro, empieza con una introducción lenta seguida por un allegro en forma sonata cuyos motivos intentan evocar la gloria de la ciudad eterna, sus grandes monumentos clásicos utilizando una música equilibrada ligeramente ceremoniosa.

El segundo movimiento, molto vivace, es el scherzo de la obra. Una evocación de la primavera en la campiña romana. Para ello utiliza un tema rítmico de carácter alegre y nervioso. El trío que ocupa la parte central es luminoso y juguetón. Después de una transición se reanuda el tema inicial.

El tercer movimiento, moderato assai serioso, es una marcha fúnebre inspirada por la muerte de un Imperio. Empieza lentamente configurando un tema trágico, que va aumentando su expresividad. Luego retorna a su carácter inicial.

El cuarto movimiento, poco allegretto, andante con moto, nos presenta un tema lírico seguido por una serie de variaciones de carácter rítmico, algo desconcertantes respecto a su interpretación pictórica. No sabemos lo que deseaba expresar en este movimiento. Suponemos la alegría de la ciudad formulada mediante una serie de danzas. Pero al ser poco amante de la música descriptiva, acaso solo sea un ejercicio de composición pura.

No se trata de una sinfonía descriptiva, pues no sigue ningún guión. Trata de evocar musicalmente una serie de impresiones evocadas por los monumentos de la ciudad, su paisaje, su gloriosa y a la vez trágica historia.

En 1857 sucede al famoso organista oficial del Second Empire, Lefébure-Wély, en los teclados de la iglesia de la Madeleine de París.

La “Sinfonía Nº 2 en la menor”  Op.55 fue terminada en 1859. Su número alto de opus se debe a que no se publicó hasta el año 1878. Se estrenó el 25 de marzo de 1860 en la Societé des Jeunes Artistes du Conservatoire de París. Su orquestación y amplitud es más reducida que la de la Sinfonía Nº 1, empleando la cuerda, doble madera, dos trompas, dos trompetas y timbales.

El primer movimiento allegro marcato tiene una introducción lenta que proporciona el material temático. Su forma es compleja. La mayor parte del movimiento está constituido por una vigorosa fuga.

El corto adagio consiste en una idílica pastoral en forma de intermezzo. Un quejumbroso tema es repetido mediante diversas instrumentaciones, concluyendo en la cuerda.

Sigue un scherzo con un contrastado trío. La particularidad que posee es que no se repite el scherzo, terminando mediante una corta coda empleando motivos del trio.

El movimiento final prestissimo consiste en una exuberante tarantella. El segundo tema es idéntico al usado como segundo del scherzo. Una sección lenta repite el tema del adagio con cuatro violines y viola. El ritmo de la tarantella reaparece conduciendo la sinfonía a su final.

En 1870 Saint-Saëns es alistado y lucha como soldado durante la guerra franco-prusiana. El 28 de enero de 1871 se termina la guerra y se encuentra libre. En 1875 Saint-Saëns se casa con Marie Truffot, una muchacha de 19 años, hermana de un amigo de la escuela, empezando la parte más dolorosa de su vida. Tienen dos hijos que mueren trágicamente poco después, uno al caer por el balcón. El matrimonio se separa en 1881. Al parecer se le acusa de homosexualidad.

La “Sinfonía Nº 3 en do menor”  Op.78 (Sinfonía con órgano) fue terminada en 1886. Su estreno tuvo lugar en Londres el 19 de mayo de 1886, interpretada por la orquesta de la London Philharmonic Society, dirigida por el propio compositor. Fue publicada a la memoria de Franz Liszt.

La instrumentación es amplia, usando además de la cuerda habitual, tres flautas, dos oboes, un corno inglés, dos clarinetes, un clarinete bajo, dos fagots, un contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, una tuba, tres timbales, triángulo, un par de platillos y un bombo.

Además a esta instrumentación, que será habitual en la orquestación moderna, se añade el órgano y un piano, tocado a dos o a cuatro manos. La obra está dividida en dos secciones, cada una conteniendo dos partes, con lo cual se crea la forma tradicional de cuatro movimientos.

Después de una breve introducción en adagio, aparece el allegro moderato con parte del tema principal parecido al Dies irae, una melodía asociada con la muerte. El tema será el motivo principal de toda la obra. El segundo tema es derivado del mismo motivo. Estos temas se transforman durante la sección de desarrollo. El final se encadena con el segundo movimiento, poco adagio, el más conocido debido a la romántica melodía de su tema principal. Es presentado por la cuerda con los acordes del órgano. Cuando el tema es tomado por la madera varía su dinámica haciéndolo más enérgico. Luego vuelve al tema original y antes de terminar encontramos una brillante interpretación de la madera apoyada por el órgano.

La segunda parte empieza con un scherzo, presentando un tema agresivo y enérgico, una variación del tema principal de la obra. En el trío entra el piano con rápidas escalas y arpegios. Vuelve el scherzo y cuando parece que se va a repetir el trío se introduce un nuevo tema interpretado por los bajos, derivado también del principal.

El movimiento final se interpreta sin interrupción. Empieza en modo maestoso con un poderoso acorde del órgano. Vuelve el tema principal todavía más parecido al Dies irae. Después de una breve frase más tranquila, el órgano se une a la orquesta en una brillante interpretación del tema. Después de la sección de desarrollo, la sinfonía termina con una solemne coda, de modo esplendoroso, en un luminoso do mayor.

En 1888 Saint-Saëns cae en una gran depresión pensando en el suicidio. Se recupera retirándose cierto tiempo en Argelia. Viaja mucho por todo el mundo, despertando su interés Argelia y Egipto, que le inspiran varias obras. Visita lugares tan distantes como Argentina, Uruguay, donde compone su himno nacional, Ceilán, Saigón, Portugal y Grecia. A pesar de vivir hasta 1921 no compone ninguna otra sinfonía. “Con la tercera sinfonía he dado todo lo que podía dar. No lo podría hacer nuevamente”, es la explicación que dio su autor.

Después de 1890 es aclamado tanto en Gran Bretaña con en Estados Unidos, como uno de los mayores compositores de Francia, cosa que no ocurre en su patria. En 1915 realiza una brillante gira de conciertos a través de Estados Unidos. Muere en Argelia el 16 de diciembre de 1921, donde se había retirado en compañía de sus perros. Entre sus alumnos encontramos a Fauré y a Messager.