BRISTOW

George Frederik Bristow (1825-1898) nació en Brooklyn (Nueva York) el 19 de diciembre de 1825. Nacido en una familia de músicos, su padre era un emigrante inglés, compositor y director de orquesta, pronto tomó contacto con la música. Posiblemente tuvo a Ole Bull como maestro de violín. A los trece años ingresó como violinista en la orquesta del Olympic Theater de New York. Cinco años más tarde ingresaba en la Orquesta Filarmónica de New York, recién creada. Su contrato duró hasta el año 1879, llegando al puesto de primer violín.

BRISTOWGran defensor de la música americana, desertó durante todo un año de su puesto en la orquesta, como protesta contra la programación de la misma, al no interpretarse suficiente música autóctona. En 1852 creó la American Musical Fund Society, en 1856 la American Music Association y en 1859 la Metropolitan Music Association.

Compuso cinco sinfonías. La primera es la “Sinfonía Nº1 en mi bemol” escrita en 1848, con un estilo seguidor de Mendelssohn. La última es la “Sinfonía Niagara” inspirada en la novena de Beethoven, con solistas vocales y coro, escrita en 1893.

La “Sinfonía Nº 3 en fa sostenido menor”  Op.26 fue compuesta en 1858. Sigue las líneas clásicas de Mendelssohn con adiciones de Schumann. El primer movimiento es un allegro que contiene la estructura clásica. Escrito en forma sonata posee una fina orquestación, dando especial atención al arpa. El tema principal es franco y cordial. En la sección de desarrollo aparece una forma fugada. Unos arpegios del arpa conducen a la recapitulación. La coda basada en el tema principal, concluye la obra dulcemente sobre las notas del arpa.

El segundo movimiento es un andante con el título de Nocturno. Pero no se parece en nada a los famosos de Chopin, mas bien podríamos decir que su forma tripartita es la de un romance. El tema principal tiene un cierto carácter de himno.

El tercer movimiento es un scherzo de textura mendelsshoniana que lleva el subtítulo The Butterfly’s Frolic (El jugueteo de la mariposa), sin tener demasiada relación con ello, si no es por su carácter intrascendente. Posee un trio que introduce un ambiente con la cordialidad de Schubert. Luego como es habitual se repite el scherzo.

El último movimiento, allegro con fuoco, es como el primero, de forma clásica. El tema principal, de carácter schumanniano, es enérgico, en contraste con el secundario. El arpa es usada en los pasajes de transición. La obra termina mediante una brillante coda.