MARTINU

Bohuslav Martinů (1890-1959) es considerado como uno de los grandes sinfonistas checos después de Dvořák. Sus sinfonías son obras de madurez con influencias neoclásicas e impresionistas. Aunque nunca abandonó la tonalidad sus obras poseen un fuerte carácter personal. Escritas en los Estados Unidos, siente la nostalgia de su pueblo al que no podrá regresar, como demuestra el empleo de muchos temas del rico folclore de su tierra.

Martinů nació en Policka (Bohemia) el 8 de diciembre de 1890. Una ciudad situada al este de Praga, actualmente en la República Checa. Su padre era el encargado de tocar las campanas, advirtiendo a los habitantes del pueblo en caso de incendio y realizando los toques de campanas para llamar a los fieles de la iglesia a la oración y a las celebraciones festivas. La pequeña habitación de la torre de la iglesia de Stavy Jakub, San Jaime, donde vivían sus padres, es el lugar donde nació Martinů. Como era un día festivo su nacimiento fue celebrado con el repicar de las campanas.

En su cuarto situado en lo alto de la torre, Martinů pasó los doce primeros años de su vida. Mirar el mundo a través de esta alta perspectiva influirá en sus próximas composiciones. Esto le dio un sentido espacial.

Cuando empezó su formación escolar emprendió las clases de música con el maestro del pueblo Josef Cernovsky que además ejercía de sastre. En 1902 la familia abandona la torre de la iglesia para vivir en una casa de la pequeña ciudad. Su maestro al ver las cualidades musicales del muchacho le animó a la composición. Así a los 16 años compone una obra para cuarteto de cuerda.

En el año 1905 da su primer recital como violinista en una taberna de Borov. Al año siguiente realiza un nuevo recital en Policka y el concejo municipal le ofrece una beca para que pueda estudiar en el Conservatorio de Praga. Allí hace amistad con el que más tarde será director de la Filarmónica Checa, Stanislav Novak.

Su carácter indómito hace que su paso por el Conservatorio no sea totalmente satisfactorio. Reprendido por actuar con una orquesta amateur sin permiso, es expulsado pero readmitido más tarde. Al segundo año las cosas van peor suspendiendo todas las pruebas. Finalmente es expulsado el 4 de junio de 1910 por su conducta negligente. Continuará estudiando de modo autodidacta. Mientras, entusiasmado por la composición escribe gran cantidad de obras.

Cuando en 1914 se declara la Primera Guerra Mundial, Martinů se libra del servicio militar. Al año siguiente colabora como violinista auxiliar con la Filarmónica Checa. Empieza a escribir una sinfonía en Policka, pero solo termina su primer movimiento en 1914. En el verano de 1916 vuelve a Policka trabajando como maestro de música en la escuela local. Además completa su sueldo dando clases particulares.

En 1918 escribe la cantata para barítono, coro mixto, orquesta y órgano, "Česká rapsódie" H.118, una rapsodia checa, para celebrar el final de la guerra y la liberación del pueblo checo. El 29 de octubre se produce la declaración de independencia de la República de Checoslovaquia. El 12 de enero de 1919 la Filarmónica Checa interpreta su rapsodia.

Durante el verano realiza una gira con la orquesta del Teatro Nacional, visitando Londres, París, Ginebra, Berna y Zúrich. En 1920 empieza como segundo violín a tocar como miembro regular de la Filarmónica Checa. Estudia composición con Josef Suk en el año 1922 y en el mes de octubre de 1923 se traslada a París para seguir sus estudios de composición con Albert Roussel.

Vive en París entre los años 1923 y 1940, pasando sus vacaciones en Policka. En el año 1926 conoce a Charlotte Quennehen, que más tarde se convertirá en su mujer. Forma parte de la llamada L’ecole de Paris, cuyos miembros son Martinů, Mihalovici, Beck, Harsanyi y más tarde Tansman y Tcherepnin. En estos años compone una gran cantidad de obras de todos los géneros, incluidas diversas óperas, sin interesarse nunca por la sinfonía, pero con algunos intentos para ello como veremos a continuación.

En realidad fue el gobierno francés quién el 29 de junio de 1918 declaró la independencia de los pueblos checos y eslovacos, aunque la fecha oficial sea en el mes de octubre. La bandera del regimiento checo fue entregada en el campo militar de Darney en los Vosgos. En ocasión del décimo aniversario de la independencia, Martinů escribió una obra a la que tituló Sinfonía para cambiarle luego el nombre por Rapsodia. La describimos brevemente en el deseo de tener más datos sobre la evolución musical de su autor.

Martinů no puso número a sus obras. Harry Halbreich (1931-2016), un musicólogo belga preparó un catálogo musical de las obras de Martinů y desde entonces se encuentran referenciadas por el número H. siguiendo el orden cronológico de composición.

La “Rapsodia para gran orquesta” H.171  fue compuesta en París en 1928. En un principio Martinů intentó realizar una auténtica sinfonía ,componiendo un primer movimiento dedicado al décimo aniversario del primer regimiento de Checoslovaquia en Darney. Le dio el título de “Sinfonía en sol mayor” (Una Sinfonía Militar). Con este título fue estrenada en Boston el 14 de diciembre de 1928, dirigida por Serge Koussevitzky.

Aconsejado por su editor alemán Schott, el compositor cambió su título por el de “Rapsodia para gran orquesta” (Allegro sinfónico), debido a que su carácter no se adaptaba a la forma de una sinfonía. Con este nuevo título se presentó en Praga el 12 de marzo de 1930, interpretada por la Filarmónica Checa dirigida por Ernest Ansermet.

Su único movimiento se encuentra dividido en tres partes como corresponde a la forma sonata. La primera evoca una marcha militar con un amplio empleo de la percusión. Después de la presentación de un segundo tema más calmado, continúa con una sección para cuerdas, terminando con un solo del tambor. La parte central contiene el desarrollo conjunto de los temas de una forma más apaciguada, presentando más melodismo. Aparece un solo para violín en sus registros agudos y luego el corno inglés interpreta una variación del segundo tema, en un estilo elegante como si fuera Dvořák. La recapitulación en forma variada es la base de la última parte. Termina con una sección en forma de fuga con una cita del célebre coral de St. Václav, culminando con un radiante final.

Martinů se casa con Charlotte Quennehen en 1931. Es elegido como miembro permanente de la Academia Checa de las Ciencias y Artes. Al siguiente año completa su ballet “Spalicek” H.214 con el cual gana el Premio Smetana.

La “Sinfonía Concertante para dos orquestas" H.219 fue escrita en París en la primavera de 1932.  Se estrenó en Basilea el 18 de febrero de 1958, interpretada por Das Basler Kammerorchester dirigida por Hans Münch. Se trata de una obra que se inclina hacia el estilo barroco alternando diversas secciones instrumentales. Escrita para dos orquestas, una extravagante combinación que hace que la obra sea poco interpretada.

El primer movimiento, allegro non troppo, está escrito en forma sonata, con un primer tema nervioso y un segundo más lírico.

El segundo movimiento, vivace, corresponde al scherzo mediante un tema rítmico y un agitado trío.

El tercer movimiento, andante, utiliza un tema lírico, que desarrolla mediante una moderna armonía con gran cromatismo.

El cuarto movimiento, allegretto, emplea un tema rítmico con influencias del estilo barroco, impulsado con gran fuerza por la cuerda, contrastando con un segundo tema más lírico.

En 1935 Martinů recibe un premio del Estado de Checoslovaquia por una de sus óperas. En el año 1937 conoce a la compositora Vitezlava Kaprolava, que más tarde se convertirá en su alumna y finalmente en su amante. Cuando se declara la guerra en 1939 escribe una Misa para los checos voluntarios en Francia. Primero pasa un corto periodo de tiempo en Suiza antes de decidirse a emigrar a los Estados Unidos.

Pero su salida de Francia no será fácil. Encontrar un medio de transporte en aquellos momentos era difícil y la tramitación de los visados era una tarea inacabable. Su viaje hacia el nuevo mundo empezó el 10 de junio de 1940 y no acabaría hasta el 31 de marzo de 1941. En el mes de junio de 1940 muere su amiga Vitezlava Kaprolava.

La “Sinfonietta Giocosa para piano y orquesta de cámara” H.282  fue escrita durante los meses de octubre y noviembre de 1940, en el momento en que intentaba abandonar Francia. Se encontraba en Aix-en-Provence. Gran parte de la música fue escrita durante los viajes entre Aix-en-Provence y Marsella, realizados en un incómodo trolebús.

En el mes de junio cuando las tropas alemanas se dirigían a París, abandona la ciudad con su esposa Charlotta. Se dirige hacia el sur estableciéndose en Aix-en-Provence durante varias semanas, intentando obtener los visados para trasladarse a los Estados Unidos y el permiso de salida de Francia. Este será el motivo de sus frecuentes viajes a Marsella.

La obra está compuesta para una pequeña orquesta consistente en una flauta, dos oboes, dos fagots, una trompa y cuerda además de un piano. Su forma es parecida a la de un concerto grosso de la época barroca, con contrastes entre el piano y el tutti orquestal. Continúa con el estilo de su anterior pequeña sinfonía.

El primer movimiento, poco allegro, empieza con un primer tema de estilo neoclásico, presentado por la cuerda y continuado por el piano. Un segundo tema de carácter lírico es presentado por el piano. El desarrollo es de forma contrapuntística, con un método parecido al empleado en el barroco. Un estilo parecido al usado por Villa-Lobos es sus bachianas. El tema principal cierra brillantemente el movimiento.

El segundo movimiento, allegretto poco moderato, presenta un tema rítmico seguido de una característica melodía presentada por la flauta. Escalas del piano lo separan de una nueva repetición del grupo temático, con la breve melodía que pasa al piano. En la parte central del desarrollo se encuentra un recitativo para piano y flauta. Luego sigue con la recapitulación, iniciada con la breve melodía.

El tercer movimiento, allegro, posee una estructura de scherzo. La primera parte presenta un tema rítmico mediante el piano. La última sección de esta parte tiene una forma camerística, con el piano como concertino, formando un cuarteto con la flauta, violín y violoncelo. En la parte central un quinteto de viento interpreta el correspondiente trío de carácter contrastante. Sigue una parte solista para el piano de estilo barroco, terminando con la repetición de la primera parte de forma abreviada.

El último movimiento, andantino, allegro, empieza presentando mediante la cuerda un tierno tema, ofreciendo unos momentos de lírico reposo. Pronto el piano irrumpe con un rítmico motivo. Un segundo tema algo más melódico presenta el debido contraste. En la parte central el piano toma el tema, realizando luego una extensa parte solista, continuando con su estilo neoclásico. La recapitulación del motivo rítmico inicial termina la obra.

Una obra con un carácter alegre usando un estilo neoclásico, pero impregnado por un cierto carácter checo, sin poseer ningún movimiento lento, escrita en unos momentos bastante dramáticos de la vida de Martinů. Cuando le preguntaron el motivo de tanta alegría, su autor contestó que era debida al inmenso alivio cuando supo que el visado para entrar en los Estados Unidos le había sido concedido.

Cuando llegó a los Estados Unidos realizó una corrección de la obra, siendo estrenada en el Carneglie Hall de New York el 16 de marzo de 1942, interpretada por la National Orchestra dirigida por Léon Barzin, con Germaine Leroux como solista, a quién dedicó la obra.

Martinů abandona Francia y a través de España y Portugal emigra al Nuevo Mundo, llegando el 31 de marzo de 1941 a New York donde se instala. En Suiza había recibido un pedido de su amigo Paul Sacher para la composición de una nueva obra. Será su “Concerto da Camera para violín y orquesta de cámara con piano y percusión” H.285, una obra como sus anteriores también inspirada en el barroco.

El 14 de diciembre de 1941 estrena con gran éxito en Boston el “Concerto Grosso para orquesta de cámara” H.263 que había compuesto en París en 1937. Lo interpreta la Boston Symphony Orchestra dirigida por Serge Koussevitzky, cuya ayuda financiera fue crucial para Martinů.

Aunque la música sinfónica había tenido un importante papel durante su vida musical, sus composiciones orquestales más notables eran poemas sinfónicos. Luego se interesó en las técnicas del Concerto Grosso y la música para orquesta de cámara. Todavía no había logrado componer una sinfonía que se adaptara realmente a la forma.

La “Sinfonía N° 1” H.289   es la primera verdadera sinfonía escrita por Martinů cuando tenía 52 años. Según el propio autor su tardío intento se debía a que hasta entonces no se encontraba lo suficientemente preparado para la realización de una tarea sinfónica importante. Serge Koussevitzky le pide en 1942 que escriba una sinfonía dedicada a su última esposa recientemente fallecida y aceptó la oferta realmente por razones económicas.

La realización de la obra fue complicada, empezado en el mes de enero su primer movimiento fue terminado en Long Island (Jamaica) el 21 de mayo. El segundo en Middlebury el 26 de junio. El tercero en Mah-Kee-Nac Lake (Massachussets) el 14 de julio, terminando el último en Manomet (Massachussets) el 1 de septiembre de 1942. La diversidad de lugares de composición nos señala que Martinů se dedicaba a conocer su nueva patria de adopción.

Está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, piano, percusión y cuerda. Una parecida instrumentación mantendrá en sus próximas sinfonías.

Se estrenó en Boston el 13 de noviembre de 1942, interpretada por la Boston Symphony Orchestra dirigida por Serge Koussewitzky. Está dedicada a la memoria de Nathalie Koussewitzky. Poco tiempo más tarde la obra se presentó en Europa dirigida por Ernest Ansermet y Charles Münch.

El primer movimiento, moderato, empieza con una introducción, que rápidamente denota la personalidad de su autor. De ella nace un tema rítmico de carácter heroico, que como una melodía sin fin irá apareciendo a lo largo del movimiento. Un segundo tema más desdibujado aparece a continuación. La potencia rítmica del tema principal actúa como motor de la sección de desarrollo. En la recapitulación el tema principal es presentado brillantemente por la orquesta acompañada por la percusión, antes de terminar con una aérea coda.

El segundo movimiento, allegro, forma el scherzo de la obra. Posee una enorme potencia rítmica con influencias del folclore checo. El trío está interpretado por las maderas con el debido carácter contrastante, empleando también motivos checos. El estallido de la batería nos devuelve al ritmo de la primera parte, interrumpido por las intervenciones melódicas del trío. Termina con el tema rítmico en forma de stretta.

                                                    Lidice

El tercer movimiento, largo, es más serio, recordando con tristeza los terribles acontecimientos europeos. Escrito el 14 de julio, un mes después de la aniquilación por los nazis del pueblo checo de Lidice, un acontecimiento que dejó sus marcas en el compositor. La cuerda presenta un tema de carácter elegíaco empezando sobriamente. Un tema amplio lleno de dolor que se desarrolla noblemente. Es comparable a los grandes movimientos lentos que escribe Shostakovich. Compuesto en forma ternaria, la parte central es más relajada pero igualmente sombría. En la última parte el tema llega a su clímax para luego extinguirse gradualmente.

El último movimiento, allegro non troppo, contrasta con el anterior, volviendo a la alegría de las primeras partes. Escrito en forma de rondó posee un tema principal de carácter rítmico, interrumpido por temas secundarios menos dinámicos, con cierto carácter de música popular. Una jubilosa coda de carácter triunfal pone el punto final a la obra.

Debido a su influencia en parte de la obra de Martinů, dedicamos unas líneas a recordar la tragedia de Lidice. Durante la invasión alemana de Checoslovaquia en la Segunda Guerra Mundial, se establece el protectorado de Bohemia–Moravia. Reinhard Heydrich es nombrado Vice-Reichsprotektor de dicho territorio. Instalado en el castillo de Praga se comporta como un auténtico Virrey. Antiguo jefe de la Gestapo, pronto la población sentiría los rigores de su sistemática represión, siendo conocido como el carnicero de Praga.

Pero su sagacidad encontró los medios para atraer a la masa trabajadora checa, beneficiándolos en sus condiciones de trabajo, con lo cual parecía que podía controlar a la resistencia nacionalista checa. Edward Benes, el presidente de Checoslovaquia en el exilio de Londres, se preocupó por este motivo decidiendo la realización de un acto que motivara el espíritu nacionalista de su patria. Dos suboficiales checos serían lanzados en paracaídas con el objetivo de eliminar a Heydrich, lo cual consiguieron el 27 de mayo de 1942 lanzando una granada sobre su coche.

Este hecho provocó una fuerte represión por parte alemana, provocando miles de muertos. Pero el acto más dramático fue la destrucción del pueblo de Lidice ordenada por Hitler, siendo acusados sus habitantes de haber dado cobijo a los resistentes. La pequeña población de Lidice, situada en las cercanías de Praga es cercada por unidades nazis el 10 de junio de 1942. Fusilan a todos los hombres arrasando la aldea. Las mujeres son enviadas a campos de concentración y los niños a la reeducación del Tercer Reich.

En el mismo verano de 1942, Martinů acepta una invitación de Koussevitzky para dar un curso estival en el Berkshire Music Centre. Más tarde dará clases en otros centros como forma de redondear su salario.

La “Sinfonía N° 2” H.295   emplea parte del material compuesto anteriormente para su primera sinfonía que no había utilizado. Debido al éxito obtenido en su anterior obra pronto decide escribir una nueva sinfonía. La empezó en el mes de junio de 1943, terminándola el 24 de julio del mismo año. La dedicó a sus compatriotas trabajadores de Cleveland, que tanto contribuyeron en la producción durante el tiempo de guerra.

Se estrenó en el mes de octubre de 1943 en Cleveland, Ohio, interpretada por The Cleveland Orchestra dirigida por Erich Leinsdorf. Su orquestación es similar a la de su anterior sinfonía.

El primer movimiento, allegro moderato, es relajado con un cierto carácter pastoral. El tema principal tiene un aire de danza. El segundo tema es de naturaleza más tranquila y cromática. El desarrollo está dominado por las formas rítmicas. La breve recapitulación termina con una tranquila coda.

El segundo movimiento, andante moderato, contiene varios motivos checos. El tema principal consiste en una danza lenta con influencias de Dvořák. En la parte central el tema llega a su máxima expresión para después pasar por un período bastante estático. Las notas del piano abren la última parte más dinámica, terminando con la repetición del tema principal por la cuerda.

El tercer movimiento, poco allegro, corresponde al scherzo. Está caracterizado por sus temas fuertemente rítmicos apoyados por la percusión. El trío es de forma contrastante. Luego se recupera el ritmo inicial. Las trompetas citan unas pocas notas de la Marsellesa para recordar que estamos en tiempo de guerra.

El último movimiento, allegro, continúa con su carácter danzante. El segundo tema tiene el característico aire de la música bohemia. Las notas sincopadas dan una particularidad a la música de Martinů. Termina con una sección fuertemente rítmica dominada por un gran sentimiento de esperanza.

Parte de la sinfonía es de estilo camerístico, en un modo semejante al de los Concerto Grosso que hasta entonces había empleado en muchas de sus obras. Pero sus ritmos complejos sincopados son una aportación personal de su autor.

En el mismo año 1943 escribe una obra con un carácter totalmente distinto a su sinfonía. Es  su orquestal Pamatnik Lidicim, su “Música fúnebre a la memoria de Lidice” H.296, que se estrenó solo dos días después de su jovial sinfonía. En el año 1992 se realizó un Concierto para Lidice, recordando el 50 aniversario de la tragedia, durante el cual pudo escucharse entre diversas obras el “Concertino para trío de piano y orquesta de cuerda” H.231de Martinů.

La “Sinfonía N° 3” H.299  está escrita durante la guerra, entre el 2 de mayo de 1944 y el 14 de junio del mismo año. La compuso en Ridgefield, Connecticut, donde se había retirado junto con su mujer Charlotte en busca de la paz que no podía encontrar en la bulliciosa ciudad de New York. Se estrenó el 12 de octubre de 1944 en Boston dirigida por Serge Koussevitsky, a quién dedicó la obra en su treinta aniversario como director permanente de dicha agrupación.

El primer movimiento, allegro poco moderato, empieza presentando un breve motivo formado por tres notas, que servirá de base para la formación del movimiento. Este motivo se expande y es transformado rítmicamente. El fagot nos presenta un tema secundario. En la última parte se repite el motivo de tres notas como recapitulación, terminando con una concluyente coda.

El segundo movimiento, largo, está escrito en forma de una fantasía contrapuntística. En dicha parte vuelve a utilizar métodos barrocos. Su instrumentación alcanza una gran transparencia, especialmente en sus luminosos pasajes para cuerda. Su desarrollo expresa bastante dramatismo hasta alcanzar su climax. La última sección recupera la atmósfera inicial.

El tercer movimiento, allegro, empieza con un tema ligado al principal del primer movimiento, expuesto en una tensa atmósfera. Sigue una forma sonata condensada con dos temas contrastados pero igualmente llenos de tensión. Termina con una extensa coda en forma de andante, que ocupa casi la mitad del movimiento, con trabajados contrapuntos, dando una sensación de serenidad y optimismo.

Una obra escrita en tiempos de guerra que expresa la ansiedad de su autor, motivada también por el sentimiento de añoranza que sentía por su patria. Una obra escrita con el corazón, sin tratarse de ninguna petición y que la escribe como un regalo a la Boston Symphony Orchestra que tanto contribuía al conocimiento de su obra.

El último movimiento está claramente dividido en dos partes. Mientras lo estaba escribiendo le llegaron las noticias del desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía, el 6 de junio de 1944. Esto produjo un cambio en la actitud de Martinů, pensando con alivio que Francia, su segunda patria, sería pronto liberada.

La “Sinfonía N° 4” H.305 fue escrita entre los meses de abril y junio de 1945, pero su gestación había empezado anteriormente. Durante el verano de 1943 había sido huésped del matrimonio formado por el productor cinematográfico William Ziegler y su esposa Helen, en su residencia de Noroton en Darien, Connecticut. El compositor les sugirió que le pidiesen que escribiera una nueva sinfonía. Pero pasaría bastante tiempo hasta que Martinů tuviera el tiempo necesario para hacerlo. Su composición no empezaría hasta el mes de abril de 1945, siendo rápidamente acabada. Su último movimiento lleva la fecha del 14 de junio de 1945.

La sinfonía se estrenó en Philadelphia el 30 de noviembre de 1945, interpretada por The Philadelphia Orchestra dirigida por Eugene Ormandy. Está dedicada como es natural a Helen y Bill Ziegler. Su orquestación es similar a la de sus anteriores sinfonías. Un año después se presentó en Praga, el 10 de octubre de 1946, interpretada por la Filarmónica Checa dirigida por Rafael Kubelik.

El primer movimiento, poco moderato, está escrito en una forma muy libre, dividido en cinco secciones. El motivo principal, en que se basa prácticamente todo el movimiento, está constituido por un breve motivo de tres notas con que empieza la obra. Se puede escuchar claramente más adelante. Una tercera descendente y volviendo luego a la nota inicial. La segunda parte está diferenciada por su cambio de ritmo, más apaciguado y melódico. En la tercera se recupera el ritmo del principio y la cuarta sección es similar a la segunda. La última parte, que constituye la coda, termina majestuosamente.

El segundo movimiento, allegro vivo, moderato, allegro vivo, corresponde a un alegre scherzo de ritmo sincopado. El tema inicial interpretado por los fagots está relacionado con el anterior motivo de tres notas, mediante la adición de una cuarta. La sección correspondiente al trío contrasta por su carácter apacible, recordando al folclore checo. Finalmente llega la recapitulación de la primera parte.

El tercer movimiento, largo, empieza presentando un simple motivo mediante la cuerda del que derivará todo el movimiento. En su desarrollo emplea nuevamente técnicas neoclásicas, mediante el contraste de dos violines y un violoncelo con el resto de la cuerda. También se observa una similitud con el estilo de Vaughan Williams. La música crece hasta llegar a su clímax, para luego regresar a la tranquilidad de la primera parte.

El último movimiento, poco allegro, está escrito como el primero en una forma libre. Aunque posee dos temas principales no sigue la forma sonata. El primero es alegre, contrastando con el segundo con el aspecto de una coral. Los dos temas se presentan alternativamente como en el primer movimiento. Una coda de carácter triunfal cierra la obra.

Una sinfonía de carácter lírico empezada en New York en el mes de abril de 1945, cuando empezaba la liberación de Checoslovaquia y terminada en South Orleans en Cape Cod, Massachusetts cuando la guerra estaba terminando. Martinů estaba ilusionado en el posible retorno a su patria para poder dedicarse allí a la enseñanza. Según las noticias que le llegaban de Praga, le esperaba un cargo de profesor en la recién fundada Academia de las Artes Interpretativas, en la cual se integraba el antiguo Conservatorio de Praga.

Contrastando con su anterior sinfonía, en esta expresa un sentimiento de júbilo desde el inicio del primer movimiento. Una esperanza que por desgracia no llegó a realizarse. Es la sinfonía más popular de todas las escritas por Martinů, siendo interpretada en todo el mundo. Sin poseer melodías características ni especiales formas rítmicas, empleando partes bitonales y ciertas disonancias, crea una peculiar atmósfera que afecta a la audiencia.

El año 1945 tiene un especial importancia en la vida de Martinů. Compone en South Orleans la “Rapsodia Checa para violín y piano” H.307 celebrando el final de la guerra, dedicada al célebre violinista Fritz Kreisler, un amigo de la familia Martinů. Pero también recibe malas noticias como la del fallecimiento de su madre en el mes de marzo de 1944 y la de su amigo Stanislav Novak en julio de 1945.

Martinů sigue con preocupación los problemas del célebre director Václav Talich (1883-1961), que había ocupado el cargo de director de la Filarmónica Checa durante la ocupación alemana. Era su director titular desde la temporada 1919-1920. Con la excusa de estar enfermo se negó a dirigir el Lohengrin de Wagner, en un concierto celebrado en honor a Hitler. Abandona el Teatro Nacional en el mes de febrero de 1944, cuando en una representación de Fidelio la jefatura nazi del Protectorado de Bohemia y Moravia vienen a saludar a la compañía. En el mes de mayo se cierra el teatro y su director Talich es interrogado por la Gestapo.

Al terminar la guerra en 1945 Václav Talich es llevado a la prisión por sospechas de colaboracionismo con el régimen nazi. Finalmente fue liberado por falta de pruebas y rehabilitado. Talich había dirigido muchas obras de Martinů, que le había dedicado su ópera “Juliette o la llave de los sueños” H.253 que estrenó en 1938.

La “Sinfonía N° 5” H.310  fue compuesta en 1946 en New York. Con esta obra concluye el ciclo de cinco sinfonías compuestas anualmente en los Estados Unidos entre 1942 y 1946. La obra está dedicada a la Filarmónica Checa de la cual había formado parte durante su juventud. Se estrenó en Praga el 28 de mayo de 1947 interpretada por la Filarmónica Checa dirigida por Rafael Kubelik. Su orquestación apenas varía de la empleada en sus anteriores sinfonías.

El primer movimiento, adagio, allegro, empieza con una introducción lenta, que parece encontrarse en la búsqueda de un camino apropiado. Dividido en cinco partes alternantes el allegro presenta a continuación un tema rítmico, con más claridad a pesar de explorar el mismo material motívico. El ambiente se hace más jovial con síncopas que le producen energía. La cuerda nos presenta luego el tema lírico contrastante, basado en el adagio inicial. Pronto es reemplazado por un segundo allegro con luminosa textura de sus ritmos sincopados. En la parte final un nuevo adagio alcanza un gran énfasis en la coda final.

El segundo movimiento, larghetto,  contiene ritmos ostinatos como si se tratase de una forma de scherzo. Su estilo rítmico nos recuerda en momentos a Stravinsky, especialmente en un solo de flauta acompañado delicadamente por la cuerda. El ritmo ostinato retorna dando paso a una sección más solemne, que termina con un motivo para trompetas. Luego retorna la sección rítmica, hasta que el violín solista repite el tema presentado anteriormente por la flauta. Finalmente los ritmos ostinatos nos conducen hacia una plácida conclusión.

El tercer movimiento, lento, allegro, también alterna las secciones lentas con las rápidas. Empieza presentando por la cuerda un motivo de tres notas, que luego será transformado en la próxima sección allegro en un dinámico tema, que acaso quiera representar la vitalidad de América. Luego vuelve el tema inicial del adagio que nos conducirá hacia el allegro final, incrementándose su forma melódica. En la última parte el tema, digamos americano, es presentado con toda su fuerza junto con repeticiones de las tres notas, terminando en un modo altamente rítmico. El tema principal no es de origen americano. Pertenece a una canción folclórica de Moravia llamada Bolavá hlavĕnka, me duele la cabeza.

Una sinfonía muy poco convencional si la comparamos con la tradición beethoveniana. Una forma empleada por Martinů, que tiene más relación con las antiguas suites de danzas o sea con el estilo barroco. Pero su carácter es muy personal asimilando ritmos americanos y moravos como había hechos años anteriormente Dvořák, pero naturalmente con un estilo más actual.

Poco tiempo después de terminar su quinta sinfonía, Martinů sufre un aparatoso accidente. Realiza un nuevo curso de verano en la Berkshire Music School. El 17 de julio de 1946 cae de cabeza desde un segundo piso de la escuela, sufriendo graves daños cuyas consecuencias serán sordera parcial, amnesia y dolores de cabeza. Después de una prolongada convalecencia puede volver a su carrera de compositor.

Martinů esperaba regresar a su patria, pero los acontecimientos políticos se lo impedirán. En los siguientes párrafos describiremos las distintas fases que pasó la vida política en Checoslovaquia durante la época que nos ocupa.

                        Edvard Benes

Edvard Benes (1884-1948) era el presidente de Checoslovaquia durante los años 1935 a 1939. No pudo impedir el Pacto de Múnich con el cual se cedía la región de los Sudetes, con una fuerte población germánica, a Alemania. Benes dimite y marcha al exilio, formando allí un gobierno provisional, esperando su regreso a la patria. Hitler ocupa el territorio checo, declarando como protectorado alemán el territorio de Bohemia y Moravia.

Al terminar la guerra Benes regresa como Presidente a su patria en 1945. Jan Masaryk era un notable diplomático hijo del primer presidente de Checoslovaquia. En protesta contra los acuerdos de Múnich dejó la carrera diplomática y en 1940 se convertía en Ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno formado por Benes en el exilio de Londres. Regresa a Praga en 1945 acompañando a su presidente.

El gobierno encabezado por Benes en 1945 era conocido como Frente Nacional, un gobierno de coalición de todos los partidos incluido el comunista, unidos por su sentimiento nacionalista. En las elecciones convocadas el año 1946 el triunfo fue para el Partido Comunista. Benes y Masaryk continuaron en el gobierno ahora dividido y debilitado. Masaryk había alertado del peligro que representaba el expansionismo soviético.

En el año 1947 Checoslovaquia estaba decidida a aprovechar las ventajas económicas del Plan Marshall diseñado por los Estados Unidos, cosa muy mal vista desde los mandos de Moscú. Mazarí acompañado por el Primer Ministro Clemente Gotead, perteneciente al partido comunista, fueron a negociar a Moscú.

Cuando volvió de Rusia pronunció una frase que reflejaba perfectamente sus pensamientos. “Marché como ministro de un país soberano pero vuelvo como un lacayo de Stalin”. Los acontecimientos políticos llevaron a los comunistas a un intento de tomar el poder. En el mes de febrero de 1948 la mayoría de ministros, sin estar incluido Jan Masaryk, presentaron su dimisión al presidente Benes con la esperanza de que convocara nuevas elecciones.

Benes aceptó las dimisiones pero formó un nuevo gobierno el 25 de febrero encabezado por Klement Gottwald reteniendo a Masaryk en su cargo. Cuando estaba dudando entre continuar en un gobierno comunista o escapar al exilio, dos semanas después de la formación del gobierno, puso fin a su vida lanzándose desde la ventana de su cuarto de baño, el 10 de marzo de 1948. La respuesta de si aquello en realidad fue un suicidio o un asesinato perpetrado por la policía secreta comunista nunca se sabrá. Quizás la verdad se encuentre en los archivos de Moscú.

Edvard Benes se negó a firmar la nueva constitución impuesta por el partido comunista, dimitiendo en junio de 1948. Poco después el 3 de agosto de 1948 moría sin haber terminado la escritura de sus memorias.

Martinů abandona totalmente la idea de poder regresar a su patria, ahora en manos de los comunistas aliados con Stalin. Durante el verano de 1948 realiza su primer viaje a Europa desde su exilio. Visita Francia y Suiza. En el mes de septiembre empieza e ejercer su nuevo cargo como profesor de composición en la Princeton University en New Jersey, cargo que desempeñará hasta 1951.

Martinů da una gran importancia al piano en sus obras. Además de gran cantidad de música solista y de cámara compone cinco conciertos para piano, dos concertino, un divertimento concertante y un doble concierto.

Entre los años 1947 y 1948 escribe el "Tercer concierto para piano y orquesta" H.316, con movimientos sombríos en una época en que se reponía del accidente y por la preocupación de los hechos ocurridos en su patria. Música siguiendo la tradición romántica, muy atractivo para la audiencia.

La “Sinfonía Concertante Nº 2 en si bemol mayor para violín, violoncelo, oboe, fagot, orquesta y piano” H.322  fue escrita en New York en 1949.  La dedicó a la protectora suiza del arte moderno, Maja Sacher, esposa del director Paul Sacher, gran amigo de Martinů. Se estrenó en Basilea el 8 de diciembre de 1950, interpretada por Das Basler Kammerorchester, dirigida por Paul Sacher.

Se trata de un homenaje a Joseph Haydn, cuya obra del mismo título le había entusiasmado cuando la escuchó en un concierto en Paris. Es una de sus últimas obras neoclásicas, en la que retorna a su estilo de los años 1930, pero enriquecido por la composición de sus cinco sinfonías.

La “Sinfonietta La Jolla para piano y orquesta de cámara” H.328  fue compuesta en New York en el año 1950. Como la obra anterior es un nuevo tributo a la obra de Haydn y al neoclasicismo. La obra lleva el nombre del pueblo californiano de La Jolla, cuya Musical Art Society le pidió una obra. La Jolla se encuentra situada cerca de San Diego y de la frontera mexicana.

Se estrenó en Los Angeles en el mes de enero de 1951, presentándose en La Jolla el 13 de agosto de 1957, dirigida por Nikolai Sokoloff y con Grant Johannesen al piano. Está orquestada para madera por duplicado, dos trompas, una trompeta, timbales, percusión, piano y cuerda.

El primer movimiento, poco allegro, nos presenta un tema con gran fuerza rítmica, el cual posee una segunda sección con claras referencias a la canción de Moravia Bolavá hlavĕnka, que había empleado anteriormente como tema principal del último movimiento en su quinta sinfonía. Contrasta con un segundo tema con ciertas influencias de Dvořák. La recapitulación final repite el tema principal.

El segundo movimiento, largo, andante moderato, consiste en la parte lenta intermedia. Un tema bastante estático es presentado por la cuerda. En algunas secciones está escrito para el piano acompañado por la cuerda. El tema se va desarrollando hasta llegar en la parte central a otra sección para piano y cuerdas. Luego la flauta reemplaza al piano, llevando al movimiento hacia su clímax, mediante una sección con mayor dinamismo. La oportuna coda cierra el movimiento.

El último movimiento, allegro, se desarrolla a partir de las primeras formas rítmicas, alcanzando una gran vivacidad y dinamismo. En la parte final presenta un corto episodio de naturaleza más lírica. Un retorno con fuerza de la parte rítmica cierra la obra.

Martinů consigue en 1952 la ciudadanía americana. Escribe un par de nuevas óperas. En el año 1953 recibe una beca de la Fundación Guggenheim, con la cual abandona los Estados Unidos, estableciéndose junto con su mujer en Niza. A partir de esta época vivirá principalmente en Francia, Italia y Suiza.

La “Sinfonía N° 6”  (Fantaisies Symphoniques) H.343 fue empezada en 1951 terminando su primer movimiento. En la primavera de 1953 volvió a retomar la obra, terminándola provisionalmente el 23 de abril en New York. Al regresar a Europa realiza una revisión sacando los pianos de su primera orquestación, terminándola definitivamente el 26 de mayo de 1953 en París.

Se estrenó el 7 de enero de 1955 en Boston, interpretada por la Boston Symphony Orchestra dirigida por Charles Münch. Recibió en 1956 el premio a la mejor composición del año, otorgado por el New York Critics’ Club.

Está escrita para la conmemoración del 75º aniversario de la creación de la Boston Symphony Orchestra y dedicada al director Charles Münch. Su título original es el de “Fantaisies Symphoniques”, dejando claro que no se trataba de una forma sinfónica clara. A partir de este momento abandonaba la forma clásica.

El primer movimiento, lento, allegro, empieza con una especie de preludio de extraña sonoridad. Una nota aislada repetida por las trompetas sobre un murmullo orquestal de notas rápidas. El tema principal empieza con las cuatro primeras notas del principio del Kyrie del Requiem de Dvořák. En la parte final presenta un nuevo adagio interpretado por el violín. Termina con un Postludio parecido a la parte inicial.

El segundo movimiento, poco allegro, es una especie de scherzo fantástico. El motivo del Requiem del movimiento anterior reaparece con intervalos rítmicos, que alcanzan gran violencia. Un tema de carácter lírico aparece a continuación. En la parte central que correspondería al trío encontramos diversos efectos orquestales, que le dan un carácter muy peculiar con un determinado aire satírico. El tema lírico reaparece en la parte final, terminando con una coda más rítmica.

El tercer movimiento, lento, utiliza como tema principal una variación del motivo del Réquiem. Aparece una melodía de tipo coral. Continúa con una sección contrastante más viva, que en algunos momentos recuerda a la música de Stravinsky. La flauta presenta una variación del tema.  Después de una parte más viva aparece una cita de su ópera Juliette escrita en 1937. En la sección final, como una especie de Postludio, vuelve al ritmo lento con la melodía de tipo coral, terminando calmadamente.

Una obra representativa del último estilo de Martinů, de una total libertad y con una constante metamorfosis temática. Una música influenciada por la tensión que la guerra fría estaba ocasionando en aquella época. En su primera versión el compositor deseaba usar tres pianos en el primer movimiento, pero vistas las dificultades técnicas que ello ocasionaría los suprimió. Es la única de sus sinfonías que no usa el piano en su orquestación.

En el año 1954 Martinů conoce al escritor Nikos Kazantzakis y empieza a trabajar en la que será su última ópera “La Pasión Griega” H.372. Durante el año siguiente trabaja en una nueva obra para gran orquesta que correspondería a su séptima sinfonía, pero como hemos comentado había abandonado totalmente la forma. No escribirá nuevas sinfonías a partir de la poco ortodoxa sexta, pero considerando su cambio de estilo, podríamos suponer sus tres últimas obras sinfónicas, prescindiendo de la forma, como sus sinfonías libres 7, 8 y 9, escritas como sus últimas también en tres movimientos.

Con ello llegaría al número mágico posteriormente a Beethoven. Después de estas consideraciones estéticas formales, teniendo en cuenta la libertad con la cual se escribe esta obra, haremos una breve descripción de estas tres obras, para culminar de un modo más amplio los comentarios a la obra de Martinů.

Los “Frescos de Piero della Francesca para gran orquesta” H.352  fueron escritos en Niza en 1955. Una obra de tipo impresionista dedicada Rafael Kubelík que la estrenó en el Festival de Música de Salzburg el 26 de agosto de 1956, interpretada por la Wiener Philharmoniker.

La inspiración para la realización de esta obra procede de la impresión producida al contemplar una fotografía de los cuadros, reproducida en un libro que su amigo el pintor Rudolf Kundera, le enseñó en el sur de Francia

Piero della Francesca (1416-1492) fue un pintor renacentista italiano cuya obra más famosa es una serie de amplios Frescos realizados en la iglesia de San Francesco de Arezzo, una antigua ciudad situada en el centro de Italia.

Los frescos están realizados sobre las paredes de la capilla mayor gótica del templo, sobre el tema de la historia maravillosa de la madera de la cruz de Cristo, la “Leyenda de Oro”, un texto del siglo XIII escrito por Jacopo de Voragine.

El primer movimiento, andante poco moderato, consiste en una pintura sinfónica del conocido grupo de mujeres junto a la Reina de Saba. Un movimiento descriptivo con influencias del impresionismo francés de Debussy y Roussel. El rey Salomón había usado el árbol sagrado para la construcción de un puente sobre un arroyo. Cuando la Reina de Saba va a visitarle está a punto de cruzar dicho puente de madera. Por un milagro se entera que el Salvador va a ser crucificado sobre aquella madera.

Se arrodilla en forma de devota adoración junto con las mujeres de su séquito, escena que ilustra el pintor. La música describe el viaje de la Reina en una dinámica sección poseyendo una cierta solemnidad. Una misteriosa sección central nos habla del secreto de la madera del puente. Finalmente unos fuertes acordes del metal nos anuncian la revelación del misterio. Un solemne coral nos dibuja la escena de la adoración, terminando el movimiento con pomposos acordes.

El segundo movimiento, adagio, describe el Sueño de Constantino. Tres siglos después de la escena anterior el Emperador Constantino, antes de la batalla de Ponte Milvio contra Maxentius, tiene un sueño en el que le es revelado que debe luchar en nombre de la Verdadera Cruz para vencer a su enemigo. La escena nocturna es la que ilustra el fresco comentado musicalmente por Martinů.

Se trata de un nocturno que a través de la quietud de la noche nos conduce hacia una visión de las legiones romanas. Diseños interpretados por la madera nos producen una misteriosa atmósfera. La aparición del melódico tema sagrado nos habla de la próxima revelación. En la parte final nos describe dicha escena, donde conoce el medio para poder vencer al enemigo. Termina volviendo al tranquilo sueño en la coda final.

El último movimiento, poco allegro, representa la impresión que el conjunto de los frescos hace sobre el músico. La música parece realizar un resumen de la historia, una visión general de la obra. Sus distintas secciones pintan escenas diversas, que siguen la historia pintada en los cuadros, como si se tratara de una visita de la capilla, separados por unas características notas repetidas. En la parte central nos conduce a una dramática escena, para terminar presentando un noble tema coral, concluyendo con una tranquila coda.

A finales de 1955 Martinů vuelve por última vez a los Estados Unidos, donde pasa varios meses como profesor en el Curtis Institute de Philadelphia y nuevamente en la Mannes School of Music en New York. Pero en el mes de mayo de 1956 dejará para siempre los Estados Unidos. En el mes de octubre empieza a dar clases como compositor residente en la American Academy de Roma.

En 1957 recibe una nueva beca para un año de la Guggenheim Foundation. El matrimonio Sacher lo invitan a Schönenberg, cerca de Basilea y en el mes de septiembre se traslada allí para vivir permanentemente acompañado de su mujer Charlotte. Allí compone en 1958 su última obra para piano, el "Concierto para piano y orquesta Nº 5 en si bemol mayor" H.366, que lleva el título de Fantasía concertante. En el mismo año termina su ópera ”La Pasión Griega” H.372 (1).

“Les Paraboles para gran orquesta” H.367 fueron escritas entre 1957 y 1958. Los dos primeros movimientos fueron compuestos en Roma durante los meses de junio y julio de 1957. El último movimiento lo compuso en Schönenberg durante los meses de enero y febrero de 1958. Se estrenó en Boston interpretada por la Boston Symphony Orchestra dirigida por Charles Münch a quién dedicó la obra.

La forma de la obra es semejante a la de sus Fantaisies Symphoniques, su estilo se basa en el impresionismo. Los primeros movimientos se inspiran en la novela póstuma de Antoine de Saint-Exupery (1900-1944), La Citadelle, una obra inacabada publicada en 1948. Es un conjunto de meditaciones de toda una vida, pero al no poderla terminar no describe la integridad del pensamiento de su autor.

El primer movimiento, andante pastorale, lleva el subtítulo La parábola del escultor. Empieza con un tema pastoral interpretado por las trompas. Una sección más agitada separa su repetición de un modo más solemne. El ritmo cambia continuamente al volver la sección más agitada que ahora se desarrolla. La parte central es de una tonalidad inestable y enérgica interpretada por la cuerda. En la parte final reaparece el tema pastoral. Termina con una melodía lírica interpretada por los clarinetes y los oboes.

El tema tratado en este movimiento se refiere al rechazo del pasado y la aspiración hacia el porvenir, una de las meditaciones expresadas en el libro.

El segundo movimiento, poco moderato, lleva el subtítulo La parábola del jardín. Empieza con un preludio indeciso interpretado por la madera y las trompas. El resto de instrumentos se les unen y el ritmo se acelera. Continúa con una sección más calmada donde escuchamos a las trompas interpretar suavemente la melodía navideña “Noche de paz”. Al finalizar esta sección central, el oboe presenta una melodía de tinte oriental. Luego el allegro de la primera parte se recapitula. Después de una repetición insistente de arpegios realizados por el arpa, termina con una coda iniciada por una elegante melodía del clarinete.

Este movimiento trata de la reencarnación, según las ideas expresadas en el libro de Saint-Exupéry. Una teoría con tintes orientales como nos recuerda la música.

El último movimiento, poco allegro, se titula La parábola del laberinto. Empieza con una sección agitada con notas agudas de los violines, presentando la orquesta una melodía pentatónica. La percusión empieza una sección rítmica acompañada por la orquesta en un modo colorista de estilo oriental. Las trompetas entonan la melodía navideña “Noche de paz”. Continúa con una parte más calmada en la cual los clarinetes interpretan una melodía exótica y la orquesta la lleva hasta su clímax.

El fagot acompañado por el arpa interpreta una rapsodia de estilo español. La melodía es repetida por los oboes y luego tomada por la cuerda acompañada por toda la orquesta. Continúa con una sección más calmada con un solo ondulante del fagot. Se recapitula la parte agitada del principio del movimiento junto con su sección rítmica apoyada por la percusión. Unos concluyentes acordes cierran la obra.

Este movimiento está basado en la obra “Le Voyage de Thésée” de Georges Neveux (1900-1983). Es la historia del encuentro de Teseo, el vencedor del Minotauro enamorado de Ariadne, con un tamborilero encargado de anunciar las bodas y las defunciones por los pueblos.

La ópera “Ariane” H.370 compuesta en 1958, escrita en un acto, también se basa en la obra teatral “Le Voyage de Thésée” de Georges Neveux. Martinů quedó enamorado del teatro surrealista de Georges Neveux durante los años 1930, escribiendo en 1937 su ópera “Juliette o la llave de los sueños” H.253, basada en los textos del escritor.

Las “Estampes para orquesta” H.369 fueron escritas inmediatamente después de terminar su anterior obra sinfónica. Compuestas en Schönenberg entre la mitad de marzo y el dos de abril de 1958. Está dedicada a Robert Whitney quién la estrenó el 4 de febrero de 1959 en Louisville, Kentucky, interpretada por la Louisville Orchestra. Orquestada para una formación reducida, con madera por duplicado, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, piano, arpa,  timbales, percusión y cuerdas. Martinů vuelve a utilizar el piano en una pieza orquestal después de seis años sin hacerlo.

El primer movimiento, andante, empieza con sonidos fantasmagóricos de los fagots y clarinetes bajos, como surgiendo de la niebla en el silencio de la noche. El piano acompañado por el arpa crea especiales efectos. En la parte central se presenta una noble melodía interpretada por la cuerda, para luego volver a sumergirse en la niebla inicial.

El segundo movimiento, adagio, comienza con una introducción lenta interpretada por la cuerda. El corno inglés interpreta un tema pastoral nostálgico al estilo de Dvořák. El tambor introduce un ritmo parecido a los latidos del corazón, acompañado por las cuerdas en otro ritmo. La cuerda consolida su melodía que crece hasta su clímax. El oboe presenta una nueva melodía con cierto carácter oriental, repetida en forma de variación por flautas y trompas, con intervención de la percusión. El oboe repite su melodía. El movimiento termina con la recapitulación del tema lento inicial interpretado por la cuerda.

El último movimiento, poco allegro, empieza con acordes del piano y del arpa creando una atmósfera oriental. Una melodía de carácter pentatónico es acompañada por el piano, el arpa y la percusión. Durante su desarrollo se forman figuras diversas en rápida sucesión, mediante repeticiones de breves secuencias, con coloristas intervenciones del grupo formado alrededor del piano y partes solistas para la madera. Un radiante final aleja definitivamente las sombras con que había empezado la obra.

Una obra neo-impresionista con influencia de la escuela puntillista francesa, que presenta una delicada orquestación con un uso muy personal del piano y la percusión. La música parece evocar un pasado envuelto en el misterio.

En el mes de noviembre de 1958 tiene la primera crisis grave de su salud, sufriendo una operación de estómago. En 1959 termina su segunda versión de “La Pasión Griega” H.372 (2). Previendo su próximo fin escribe una obra tras otra, entre ellas la cantata “La Profecía de Isaias” H.383, terminada en el mes de mayo de 1959. Muere de cáncer el 28 de agosto de 1959 en el Hospital Cantonal de Liestal, cerca de Basilea, después de un año luchando contra esta enfermedad.