VIERU

Anatol Vieru (1926-1998) nació el 8 de junio de 1926 en Iaşi. Su familia era de origen judío. Realizó sus estudios musicales en el Conservatorio de Bucarest entre 1946 y 1951. Entre sus maestros se encuentran Constantin Silvestri en dirección de orquesta y Paul Constantinescu en armonía. Estudió después composición con Aram Khachaturian en el Conservatorio de Moscú. Como compositor escribe una música moderna de carácter serial, bastante disonante y atonal. La dificultad de su música para el público en general hace que sea bastante desconocida y que existan pocas grabaciones de la misma.

Con el "Concierto para violoncelo y orquesta Nº 1" Op.29 obtuvo reconocimiento internacional en 1962 al ganar el premio de composición Prix International Reine Marie-José en Ginebra. Pronto se convirtió en el concierto rumano más interpretado.

La "Sinfonia de camera" fue compuesta en 1962

"Jocuri" Op.36 compuesta en 1963 es una pieza para piano y orquesta con el título de Juegos. Uno concierto modernista para piano de características atonales.

La “Sinfonía Nº 1” (Ode au Silence) Op.47 fue compuesta en 1967. Escrita en un solo movimiento no sigue las convenciones de la música clásica. Se pueden distinguir las tres secciones que serían la exposición, desarrollo y recapitulación de una forma sonata avanzada.

Escrita mediante una técnica tonal que comprende 61 sonidos que se presentan al principio como un bloque sonoro ensordecedor. Anuncia una especie de fin de mundo, una apocalipsis. Todo lo contrario al silencio anunciado en su título.

La segunda sección sin pausa llamada en inglés retransition anticipa y anuncia la reexposición. Según comenta el hijo del compositor, Andrei Vieru, lo que sin embargo es más sorprendente, pues es sorprendente a posteriori, es que en la última sección la reexposición aparece sin que aparezca realmente. La repetición de la primera sección se divide en una espera y una realización de lo que se revela como una nueva espera. La reexposición se convierte en su propia anticipación. Una amenaza en estado puro, presagio de un presagio, profecía colocada en el abismo.

Una obra dramática. Refleja los trágicos acontecimientos que vivió Vieru en su niñez cuando junto con su familia sobrevivió de la masacre de la población judía de su pueblo natal Iaşi durante el verano de 1941 donde perecieron unas 13000 personas. Música que refleja la angustia de forma disonante y percusiva.

"Sonnenuhr" Op.52 compuesta entre 1968 y 1969 para el Donaueschingen Festival nos presenta una especial experiencia sonora. Una obra circular como su título indica reloj de sol que se puede interpretar empezando por cualquier punto de la partitura. Basado en un sonido continuo sobre el que se superponen diversos acontecimientos sonoros. También se conoce con el nombre de Clepsidra I.

"Écran" Op.56 se estrenó en 1971 en el Festival de Royan dirigida por el compositor italiano progresista Bruno Maderna. Está descrita en las notas que acompañan la partitura como un pandemonium fantástico de sonido. Un paisaje sónico surrealista que utiliza cantos de pájaros, guitarra eléctrica, máquina de viento y una sirena. Una ventana como indica su título a todo un universo de sonidos.

La "Sinfonía Nº 2" fue compuesta en 1973.

La "Sinfonietta" fue compuesta en 1975.

La "Sinfonía Nº 3" (La un cutremur) compuesta en 1978 lleva como título Sinfonía del terremoto.

La "Sinfonía Nº 4" fue compuesta en 1982.

La "Sinfonía Nº 5" compuesta entre 1984 y 1985 está escrita para coro y orquesta sobre textos de Mihai Eminescu.

  1. Peste vârfuri (Over treetops) 0:00
  2. Colinde, colinde (Carols, carols) 12:33
  3. Dintre sute de catarge (From among hundreds of masts) 18:08
  4. Glossă 34:38

En 1987 compone una "Sinfonía Concertante para violoncello y orquesta"

La “Sinfonía Nº 6” (Exodus) Op.112 fue compuesta entre 1988 y 1989. Una extensa obra dedicada a Gennadi Rozhdestvensky. Se estrenó en 1995 con una explicación escrita por el compositor que por su carácter descriptivo reproducimos a continuación.

Compuesta entre 1988 y 1989 la sinfonía se inspira en la atmósfera de la época. Cuanto más me atormentaba, más evidente se me aparecía el éxodo alrededor mío. Un éxodo mental para unos, un éxodo físico real para los otros. He proyectado esta impresión de éxodo sobre el mundo de la forma que lo apreciaba, todos los días, a través de la serie de palabras derramadas cada día por las emisoras de radio. La imagen del éxodo se me apareció entonces como el mismo emblema de este accidentado siglo.

Fui marcado entonces por algunos ensayos de Vintila Horia. Uno de ellos, sobre el tango, poniendo en evidencia la emoción trágica de que está impregnado este género a la vez planetario y local. El primer movimiento de la sinfonía, Tangochaccona, 33 variaciones, reúne dos géneros hispánicos. El segundo movimiento, ligado puede ser en principio a connotaciones bíblicas del éxodo, es un poema sinfónico. Otro ensayo de Vintila Horia ha influenciado la tercera parte de la sinfonía. Comentando el fresco de Goya San Antonio de la Florida, Vintila Horia llama la atención sobre la multitud como un rebaño. El sermón del Santo es abucheado por la multitud. Había visto la Iglesia en Madrid un año antes y había adivinado en su claro-obscuro la espantosa furia. La tensión de los tres primeros movimientos encuentra en su última parte, Sol pálido, como una especie de alivio, más bien una catarsis, al menos un relajamiento, una sombra de esperanza.

En conjunto, las cuatro partes de la sinfonía duran alrededor de una hora, son cuatro sinfonías que se reúnen en un punto que las transciende y el oyente puede intentar buscarlo.

El primer movimiento, Tangochaccona, presenta una clara textura en un estilo que recuerda al de Shostakovich. Mezcla los ritmos del tango con el de la chacona convirtiéndose en una trágica marcha épica. Realiza una serie de variaciones de corte casi barroco.

El segundo movimiento, Exodus, da el nombre a la sinfonía. Como corresponde a su título es tono es sombrío y de carácter meditativo. En el movimiento se pueden distinguir diversas partes. La primera presenta la cuerda grave entonando al unísono un De profundis, una melodía que se va elevando hasta llegar a su apogeo. Luego regresa a las tinieblas iniciales.

La segunda parte mezcla diversos conjuntos de la orquesta, cuerdas y metal, la madera y la percusión. La tercera parte regresa al tema inicial mediante una nueva orquestación empleando cuartos de tono. La cuarta parte combina grupos orquestales diferentes armónicamente. Corales de la madera, de los metales. Se crean vacios entre notas muy distantes que quedan en la cuerda que va desapareciendo paulatinamente. La coda es un grito amenazador donde maderas, metales y cuerdas se desgarran sobre un fondo violento de la percusión.

El tercer movimiento, San Antonio de la Florida, se inspira en el cuadro de Goya de la catedral madrileña. La tuba entona una canción que no llega a desarrollarse siendo interrumpida violentamente por la percusión, recordando a la quinta sinfonía de Nielsen, intentando detener su progresión. Aparecen campanillas tintineantes y un ecos de música klezmer La última parte se hace más nebulosa con poderosas homofonías parecidas a la evolución de un fenómeno meteorológico, como la formación de una tormenta que finalmente estalla.

El cuarto movimiento, Pale Sun, toma a la trompeta como su principal elemento. Una especie de poema para trompeta y orquesta. El sonido de la trompeta flota sobre la orquesta en forma de una melodía infinita. Todo se desarrolla lentamente iluminado por un sol otoñal. Música con cierto carácter enigmático. Se escuchan cantos de pájaros, algo típico en la música de este autor. La tensión de los anteriores movimientos nos conduce como dice el compositor a una sombra de esperanza.

La "Sinfonía Nº 7" (Anul soarelui calm), el año del sol silencioso, fue compuesta entre 1992 y 1993.

"Memorial" Op.118 compuesta en 1990 está dedicada a las víctimas del holocausto estrenándose en Israel en 1991. Escrita en un estilo atonal bergiano. Utiliza sonidos diatónicos, cromáticos y microtonales para crear un símbolo para la coexistencia de diferentes formas de ser, una utopía creada mediante sonidos.

Además compuso música instrumental, de cámara con nueve cuartetos de cuerda, conciertos, música para el cine y cuatro óperas, entre ellas "Iona" Op. 1 compuesta entre 1972 y 1975. Anatol Vieru muere el 8 de octubre de 1998.

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