MENDELSSOHN 5

La “Sinfonía Nº 5 en re menor" Op.107 (De la Reforma) fue empezada en el año 1829 y terminada el 12 de mayo de 1830. La primera audición tuvo lugar en Berlín el 15 de noviembre de 1832 en la Berliner Singakademie. Se trataba de una versión revisada, cosa normal en las obras de Mendelssohn.

Esta obra fue compuesta en ocasión al tricentenario de la Conferencia de Augsburgo de 1530, en la cual se definió la doctrina de la Iglesia Luterana.  Pero el año 1830 fue un año de acontecimientos políticos, recordemos la revolución en Francia que provocó la caída de Carlos X y su repercusión en toda Europa mediante movimientos liberales. Es el primer estallido del nacionalismo. Bélgica y Grecia alcanzan la independencia. Italia busca la unidad nacional. Por este motivo su estreno hubo de posponerse. La prevista presentación en París durante la temporada 1831-32 no se realizó, al encontrar, según los promotores que “la sinfonía era demasiado estudiada, contenía mucho fugato y poca melodía”.

Aprovechamos la ocasión para hablar sobre las creencias religiosas de Mendelssohn. De origen judío, parece extraño que escribiera una obra con el título original de “Sinfonía para la Celebración de una Revolución Religiosa”. El padre de Mendelssohn, Abraham, hizo bautizar a sus hijos en la fe cristiana protestante, dada la situación del país, donde los judíos eran mal vistos y privados de derechos constitucionales. La madre de Mendelssohn, Lea Salomon, pertenecía también a una rica familia judía. Su hermano Jakob, al abrazar la fe cristiana cambió su apellido Salomon por el de Bartholdy, nombre del propietario de un gran jardín que había poseído su familia. Este apellido lo dejó a los descendentes de su hermana Lea. Este es el origen del apellido Mendelssohn Bartohldy.

Para la construcción de esta sinfonía Mendelssohn tomó el coral de Lutero, “Ein feste Burg ist unser Gott” de 1529 y el “Dresden Amen”, el cual parece que fue escrito por Johann Naumann (1741-1801). Este tema más tarde fue usado por Wagner en su Parsifal. La orquestación comprende la cuerda, madera y metal habitual, tres trombones, tuba y timbales. Su estructura ha sido muy discutida, algunos diciendo que tiene cuatro movimientos, otros cinco, pero según el propio Mendelssohn tiene tres movimientos. El último está dividido en tres partes interpretadas sin interrupción.

El primer movimiento, andante, allegro con fuoco, empieza con una solemne introducción lenta, al final de la cual aparece el “Dresden Amen” iniciando la exposición de un vigoroso allegro. El desarrollo con influencias de Beethoven, acaba con un retorno al tema del amén de Dresde, dando paso a la reexposición, que empieza de modo reflexivo, terminando con una solemne coda.

El segundo movimiento, allegro vivace, posee la estructura de un scherzo. Es un movimiento típico de Mendelssohn con dominio del viento. El trío interpretado por el oboe y las cuerdas es muy representativo de su estilo. Termina con una fina coda, desapareciendo lentamente.

El tercer movimiento, andante, empieza con un preámbulo de la parte fundamental de la sinfonía. Es una especie de interludio presentado por las flautas, fagots y cuerda, como una canción sin palabras. Enlaza sin pausa con el siguiente movimiento.

El cuarto movimiento, choral, andante con moto, allegro vivace, allegro maestoso, continúa sin interrupción, con una nota mantenida por las cuerdas graves. Un solo de flauta introduce el coral “Ein feste Burg” en modo lento. La melodía se armoniza con la entrada de violas y violoncelos, acelerándose hasta el allegro. El desarrollo es una especie de fuga con motivos derivados del coral luterano. La sinfonía termina con una solemne coda en tutti orquestal, celebrando a Dios como una Fuerte Fortaleza, en una forma orquestal de los corales de sus oratorios.