BURGMÜLLER 1

La “Sinfonía Nº 1 en do mayor" Op.2  probablemente fue empezada durante su estancia en Kassel, pero debido a su estado depresivo también la abandonó. Cuando Mendelssohn en 1833 le propuso trasladarse a Düsseldorf, le animó para salir de su crisis, decidiendo terminarla. Se estrenó en Düsseldorf el 13 de noviembre de 1834, probablemente dirigida por el propio compositor. Poco tiempo después Mendelssohn la introdujo en un concierto celebrado en la Gewandhaus de Leipzig.

El primer movimiento, andante grave, allegro moderato, empieza con una introducción lenta con el germen del tema principal de un allegro escrito en forma sonata. El segundo tema también deriva del mismo motivo, por lo cual puede ser considerado como un movimiento monotemático. La exposición no se repite, ofreciendo un movimiento de gran fluidez y bien orquestado, poniendo en relieve los diferentes cambios de tensión.

El segundo movimiento, adagio, empieza al estilo de Beethoven mediante acordes de la cuerda, que dan paso a una melodía personal del compositor de carácter romántico. En la sección central del movimiento, construido en forma tripartita, aumenta la intensidad expresiva mediante un motivo rítmico iniciado por los timbales que pasa a la orquesta, pero sin llegar a su clímax. En la sección final se retorna a la tranquilidad inicial.

El tercer movimiento, allegro di molto, corresponde al scherzo y trío, Empieza mediante un poderoso tema rítmico creando un ambiente dramático. El trío es de carácter contrastante mediante una melodía de carácter pastoral confiada a las maderas y trompas. Luego se repite el scherzo terminando con una coda que emplea ambos temas.

El cuarto movimiento, finale, allegro molto e con brio, empieza de modo calmado aumentando progresivamente su intensidad, constituyendo el tema principal. El segundo tema es melódico, claramente romántico. A partir de estos elementos se construye un movimiento en forma sonata. Una brillante coda cierra la sinfonía.

Una obra que no refleja ningún estado de depresión, pareciendo que el compositor había salido de su crisis afectiva. A pesar del gran éxito conseguido no logra ningún puesto oficial en un mundo dominado por las grandes figuras de la época. Así Mendelssohn consigue el puesto de Director de Música municipal en 1833 y Julius Rietz en 1835.