PUEYO

Salvador Pueyo Pons (1935-) nació en Barcelona en 1935. Realizó sus primeros estudios musicales en Berga, donde residió acabada la guerra con su madre, en la casa de sus abuelos, pues su padre se había exiliado a Francia. Allí empezó sus primeros estudios de piano con Montserrat Perayre.

Estudió en el Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona, piano con Josep Caminals, armonía con Josep García Gago, dirección de orquesta con Eduard Toldrà, contrapunto y composición con Joaquín Zamacois y folclore con Ricard Matas.

Más tarde mediante la obtención de una beca Juan March continuó sus estudios en la École Normale de Musique de París, siendo alumno de composición de Maurice Ohana y siguió cursos de investigación musical con Pierre Schaeffer en el Servicio de búsqueda de sonidos de la ORTF, la televisión francesa.

De formación rigurosa, tanto en las técnicas tradicionales como en las actuales, con especial interés hacia la electroacústica, que estudió en París,  todas las composiciones de Pueyo denotan seguridad de intenciones y extremada pulcritud de escritura junto a un halo emocional contenido que, a la vez, incide sobre el oyente y guarda las distancias.

El campo de la enseñanza ha sido muy importante para el compositor. Ha ejercido como profesor de composición y de instrumentación en el Conservatorio Superior de Música del Liceu de  Barcelona.

Entre sus primeras obras se encuentran piezas para piano como la "Sonata" de 1961, de carácter marcadamente atonal o las "Variaciones para piano" de 1963.

"Abstracciones" como suite orquestal ganó el Premi Ciutat de Barcelona 1964 y se estrenó en el mismo año, dentro del Segundo Festival Internacional de Música de Barcelona, en el Palau de la Música Catalana, interpretada por la Orquesta Municipal de Barcelona dirigida por Enrique Jordá. Se trata de seis movimientos inspirados en el drama Yerma de Federico García Lorca.

Está escrita para ser representada como ballet dividido en seis cuadros, correspondiendo cada uno y en el mismo orden a las secciones en que está dividido en drama de García Lorca. Una obra de música atonal técnicamente compleja.

Según escribe el propio compositor en el programa de su estreno, creo que el Arte no puede ser nunca planteamientos de orden técnico y que la verdadera evolución siempre se ha manifestado a través de una manera nueva de sentir, por lo que no me ha importado servirme de cualquier técnica. Sin embargo, y aun cuando no creo que unas armonías sean mejores que otras, ocurre que a través de unas determinadas, no siento. Por este motivo he trabajado sirviéndome, solamente, de las que me proporcionaban la posibilidad de reencontrarme.

Concebí la obra previamente como un ballet, algunas de las escenas son muy sugeridoras, como el Cuadro de las lavanderas, el tercer movimiento o La Casa de Dolores la Conjuradora, el quinto movimiento, etc., y a pesar de que siempre mantuve como guía el Drama íntimo, profundo, casi como una abstracción pura de Yerma, poco a poco sentí la necesidad de inclinarme, cada vez más, hacia la música pura. Interpretar esta obra creo que es difícil y que requiere, en muchos pasajes, un verdadero virtuosismo orquestal.

El lenguaje empleado en la obra es áspero, contundente, rico en color, obsesivo en muchos casos, pero con un gran carácter expresivo.

"Antitesis" terminada en febrero de 1966 ganó el Premio Extraordinario de Composición 1968 del Conservatorio Superior Municipal de Música de Barcelona. Se estrenó el 12 de enero de 1969 en el Palau de la Música interpretada por la entonces Orquesta Ciudad de Barcelona dirigida por Rafael Ferrer.

En el programa de mano del concierto de su estreno el compositor escribe los comentarios que reproducimos a continuación. ¿Qué puede decir un autor de su propia obra? Opino que poco, pues cuanto tenía que decir, seguramente lo habrá dicho ya en la obra, y si ésta es musical, sobre todo si se trata de música pura, las palabras, creo, difícilmente podrán explicar los sonidos. 

Por otra parte, el análisis musical, única aceptable explicación de la música pura, solo puede interesar, seguramente, al estudiante de composición. Sin embargo, tal vez, algo puede facilitar la comprensión de una obra musical, el conocimiento del pensamiento del autor al escribirla, ya que, independientemente de que la misma nos guste, nos complazca, o nos satisfaga o no, tal conocimiento puede acercarnos a la verdad sobre el misterio que toda producción humana representa ya de por sí. 

De Antítesis sé decir que en el periodo de gestación de la misma pensaba en el fenómeno de vida de la propia orquesta, del mundo sonoro, siempre latente, en su característico ser, en su razón de existir, en lo que tiene de momento, de continuidad. Pensaba en una obra sin otra razón que la de su propia necesidad, insubstituible, íntima, sin principio concreto ni fin, sin justificación necesaria, sin ninguna lógica impuesta por conveniencias externas. 

Cuando terminé Antitesis, después de casi un año de trabajar en ella, tuve la sensación de haber escrito una obra en oposición a toda tesis, a todo principio más o menos ortodoxo. Me absorbía mientras escribía Antitesis, la idea de una mancha sonora, una mancha casi en ebullición, en movimiento, viva. 

Esta misma idea, aunque con otros medios, la empleé, posteriormente, en Vespres de Sant Pere, obra para coro mixto, órgano y cinco instrumentos, encargada para el Encontre de compositors a Montserrat, celebrado en septiembre de 1968 y en el Quinteto para instrumentos de viento, escrito asimismo en 1968 y seleccionado por el Jurado nacional de la S.I.M.C. para remitir a Hamburgo. 

Antitesis es, sin duda, una obra difícil de interpretar, difícil para los profesores de la orquesta, ya que pienso que la línea melódica de cada uno de los instrumentos, por sí sola, carece de interés y por lo mismo se le hace laborioso al instrumentista llegar a integrarse en el todo. Difícil para el director, porque debe lograr este todo, haciendo emerger, en cierta manera, de la mancha sonora todas las demás voces, aun pensando que los conceptos de contrapunto, armonía, color con su instrumentación y orquestación, matiz, movimiento, ritmo, en Antitesis, son inseparables y que en definitiva, es lo que puede haber de humanidad en la obra, lo que merece mayor atención.

La “Sinfonía Barroca" fue compuesta en 1977 para orquesta de cuerda. La música adopta la forma del pasado pero utilizando un modo de expresión moderno. Es una de sus obras que más se ha interpretado. Se presentó en el Teatro Real de Madrid en diciembre de 1983 interpretada por la Orquesta Nacional de España bajo la dirección de Antoni Ros Marbà.

El primer movimiento, allegro, empieza con un fugato recordando las formas barrocas. Se desarrolla en la forma sonata clásica. Es la parte más contrapuntística de la obra, expresada mediante un tratamiento atonal.

El segundo movimiento, largo, adopta la forma de arco, empezando mediante amplias formas expresando una gran serenidad. Termina del mismo modo que ha empezado. Las distintas voces se destacan mediante trinos.

El tercer movimiento, allegro, tiene la forma de rondó. El tema principal, que se repite tres veces, es de carácter vivo, con un ritmo impetuoso. Las partes intermedias consisten en un adagio y un andante que recuerdan algunos aspectos del segundo movimiento.

Compone el ciclo de canciones "Cap al meu silenci"[1] para voz y orquesta sinfónica, que estrenó Montserrat Caballé en 1986. Se compone de cuatro canciones. Dintre del teu silenci, dentro de tu silencio de Josep María López Picó, Aires tendres, aires tiernos de Rosa Leveroni Dieu-m’ho, decídmelo de Manolo Hugué y Tardor sensible, otoño sensible de Josep Carner.

En 1992 se estrenó el ballet "Yerma" basado en la misma música de su anterior obra Abstracciones de 1964, en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.

En 1996 estrena en la sala de conciertos del Tívoli de Copenhague, interpretada por la Orquesta OSECM dirigida por Giuseppe Mancini "Morta Fiamma", para la conmemoración de la capitalidad cultural europea de dicha ciudad. Un encargo del European Youth Music Festival.

La “Sinfonía Concertante para violín y cuerdas" fue compuesta en 1998. La estrenó la Orquesta Nacional de Cuba en La Habana en 1999 con Evelio Tieles como solista, dirigidos por María Elena Mendiola. Escrita en los siguientes  tres movimientos, Larghetto, Con calma y Andante.

"Exclamaciones", oratorio para orquesta sinfónica, coro mixto y soprano solista, sobre texto de Santa Teresa de Jesús, le fue encargado desde Roma, con motivo del Jubileo del año 2000. El Cor Montserrat de JM de Terrassa dirigido por Joan Casals, la Orquesta Sinfónica del Vallès y la soprano Elena Copons, dirigidos por Manel Valdivieso, lo estrenaron en el mes de abril de 2005 en el Auditorio del Centre Cultural de Terrassa.

La “Sinfonía" fue compuesta por encargo de Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya, que la estrenó en 2008 dirigida por Manel Valdivieso.

Una de sus últimas obras es la ópera "Terra Baixa" sobre el drama de Ángel Guimerá, con libreto de Guillem-Jordi Graells.

"Percepción" (movimiento sinfónico para Banda), fue estrenado en 2011 por la Banda Municipal de Barcelona, dirigida por Salvador Brotons. Obra encargada por la propia Banda con motivo de su 125 aniversario.

Otras obras orquestales son "Marta" (Moviment simfònic Nº 2) y "…tutto tremante…" (Francesca da Rimini), (Moviment simfònic Nº 4).

Realizó un estudio encargado por la Generalitat de Catalunya y publicado en 1983, sobre el origen de la música de "Els segadors", el himno nacional de Catalunya.

Ha formado parte de Jurados en concursos nacionales e internacionales, como el Madame Butterfly (EUA y Japón), para cantantes de ópera profesionales. Su obra musical basada en una atonalidad libre es poco conocida entre los melómanos.

[1]  "Hacia mi silencio"