Jesús Bonilla Chevarría (1911-1999) nace en Santa Cruz en la provincia de Guanacaste, situada al norte de la nación, el 16 de noviembre de 1911, hijo de Cleto Bonilla Gutiérrez y María Simona Chavarría. Comenzó a componer temas musicales a los 10 años de edad. En su adolescencia en 1924 se trasladó a San José, donde recibió los primeros conocimientos musicales y aprendió a tocar la flauta.
Con veinte años de edad, fue nombrado Director de la Banda de Liberia, y luego de la de Alajuela. Durante unos tres años (1934-1936) permaneció como director de la Banda Militar de Liberia. De los 23 a los 25 años. Fue maestro de música en escuelas de ambas ciudades. Contrajo matrimonio en 1950 con María Córdoba Saborío y fue padre de cuatro hijos.
Jesús Bonilla fue el primer director de la primera Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica en 1956, de la cual también fue director invitado en 1974.
A partir de 1955 realizó varias grabaciones, destacándose entre ellas el bolero «Luna liberiana», interpretado por Manuel Chamorro, acompañado del trío Los Ticos. Durante este periodo, realizó una visita a los Estados Unidos, donde departió con directores como Howard Mitchell y Leonard Bernstein.
La Municipalidad de Cañas, en 1974, lo nombró Maestro de Maestros. En 1983, la Asamblea Legislativa de Costa Rica le condecoró por la composición del «Himno de la Anexión de Guanacaste».
Mis fuentes de inspiración son la naturaleza y el regionalismo de mi provincia natal, confesó el compositor. De él se ha dicho: Jesús Bonilla sacó de la caja maravillosa de las pampas guanacastecas, toda su musicalidad y la trasladó al pentagrama. Diario de Costa Rica, 1941.
Desarrolló un estilo musical propio, caracterizado por él mismo como típico-descriptivo. En su obra plasmó muchas de sus vivencias de su provincia natal, Guanacaste. En 1937, compuso el tema «Luna liberiana», reconocido en Costa Rica como una de las obras musicales más representativas del país, y que actualmente es el himno del cantón de Liberia. Ha sido interpretado también por el tenor Plácido Domingo.
Además fue autor del vals «Pampa» y del «Himno a la Anexión de Guanacaste», que se canta en instituciones de todo el país cada 25 de julio para conmemorar la Anexión del Partido de Nicoya. Entre todos sus temas, estas tres piezas musicales han pasado a formar parte del acervo cultural costarricense y son de fácil reconocimiento por el público nacional.
Posee una profunda, extensa y variada producción musical, calculada en unas 300 composiciones, destacándose tanto en la composición clásica como en la popular. La mayoría de sus obras tienen carácter sinfónico, aunque también realizó muchas obras para bandas que se interpretan en escuelas, colegios, universidades y conservatorios del país. Parte de su repertorio incluye más de 40 himnos para escuelas y colegios. Muchas de sus obras han sido grabadas y reinterpretadas por diversos artistas nacionales e internacionales, incluidos Raúl di Blasio y Plácido Domingo, además de que han sido parte del repertorio nacional e internacional de la Orquesta Sinfónica Nacional.
La «Sinfonía coral» terminada en 1982, después de un largo periodo de composición, es su obra más ambiciosa. Está escrita para coros, cantantes solistas y orquesta. Inició su composición el 17 diciembre, 1957, con 47 años de edad. Finaliza el primer movimiento en octubre de 1958. Continúa dicha composición y termina los cuatro movimientos en el año 1982. No poseemos ninguna grabación de esta obra.
El segundo movimiento, Moderato quasi andante
El tercer movimiento, Scherzo
El cuarto movimiento, Himno a la Naturaleza
El primer y el cuarto movimiento poseen texto para coro y cantantes solistas. Es un texto cuya autoría es compartida con su gran amigo y poeta alajuelense Aristides Fuentes.
Una obra que nunca pudo fue escuchada por el compositor, pues durante muchos años trató infructuosamente de poder estrenarla en vida y no fue posible.
No hubo voluntad por parte de la Orquesta Sinfónica Nacional, en la figura de la Junta Directiva, de ser incluida dentro de la programación anual, desde que la obra fue terminada. El problema que le planteaban a Jesús Bonilla era por incluir coro y solistas.
Fue escrita a partir del manuscrito original del autor, al programa de ordenador Finale por la profesora de Educación Musical Inocencia Creisman, la cual duró más de un año en finalizar el trabajo. Fue revisado cada movimiento, de forma minuciosa, antes de ser impreso, por el músico y compositor costarricense, el maestro Allen Torres.
Se logró su estreno mundial de forma póstuma el día 28 de abril del año 2018, 18 años después de fallecido el autor, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Mar, adscrita a la Universidad de Costa Rica (Sede del Pacífico) con su director Msc Mario Solera y el director de la Orquesta, Jorge Siliézer. Se interpretó en la Universidad de Costa Rica, sede San Pedro de Montes de Oca, con los coros Mutual Alajuela y Club Coral Colypro bajo la dirección de la maestra Susan Wilson encargada de la parte coral y las partes solistas.
El manuscrito de toda la obra se encuentra en el Archivo Histórico Musical de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica y en ACAM.
Entre sus obras más conocidas destacan «Aquel arroyito», «Ave María», «El maizal», «Flory», «Nayuribes». «He guardado», «Noche en la selva» y el «Nocturno para piano Nº 1» de 1928.
“Atardecer Guanacasteco» es un pequeño poema para banda compuesto en 1938, interpretado por la Banda Municipal de Jaén bajo dirección de Juany Martínez de la Hoz Casas en el II Congreso internacional de bandas de música de la Sociedad Española de Musicología (SEdeM) celebrado en la Universidad de Jaén (Enero 2020).
«Una fiesta en Liberia» que se estreno el 11 de julio de 1940, describe musicalmente en ocho escenas todo lo relacionado con las fiestas en esta ciudad. Al ser interpretada debe leerse un guion literario explicativo entre cada una de las escenas o fragmentos musicales para que haya mayor comprensión del público.
«Escenas Guanacastecas» consiste en una suite típica-descriptiva compuesta para banda en el año 1946.
«El Sabanero» compuesta en 1958 es una fantasía popular guanacasteca compuesta originalmente para banda, que el compositor califica como Obra Típico-descriptiva. Va describiendo musicalmente una aventura amorosa de un sabanero, a través de siete escenas. Cuenta con un guion que también debe leerse, algo típico de algunas de sus obras.
En 1990, fue declarado Hijo Predilecto de Guanacaste. Por su gran aporte cultural, la Dirección General de Correos y Telégrafos elaboró una estampilla con su efigie. En 1999, se le otorgó el Premio Nacional de Cultura Popular de forma póstuma. Falleció en Santa Cruz, el 16 de noviembre de 1999 a la edad de 88 años.

