CAMACHO

Marvin Camacho Villegas  (1966- ) nace en Barva, provincia de Heredia, el 23 de febrero de 1966. Inició sus primeros estudios pianísticos con la maestra de capilla de dicha localidad, Teresita González. Su formación musical en piano y composición musical la inició en el Conservatorio de Castella en 1979. Sus estudios en composición musical los realizó bajo la tutela de Roger Wesby y Mario Alfagüel, entre 1982 y 1984.

En 1985 se incorpora a la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica, donde estudia composición musical, bajo la tutela de los ilustres maestros costarricenses Luis Diego Herra, Bernal Flores, Benjamín Gutiérrez y realiza estudios pianísticos con la maestra Pilar Aguilar.

Se ha reconocido su obra musical con diversos premios, tales como: el Premio Nacional de las artes 1984, que recibió del Ministerio de Cultura, por su “Meditación bribrí”, el Premio Nacional de composición “Aquileo J. Echeverría” 2007, por su «Sinfonía Nº 2» y el Premio ACAM 2010, por su sonata para piano “Dal Inferno”.

No poseemos sin embargo ninguna grabación de sus cuatro sinfonías, compuestas hasta la actualidad, por ello todos los comentarios son de referencia.

La «Sinfonía Nº 1» (Cuadros Orquestales) compuesta en 2006 se estrenó el mismo año en Madrid, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Universidad Rey Juan Carlos. Es una obra inspirada en la pintura de Francisco de Goya, lo que explica su carácter programático.

Es una obra particularmente interesante dentro de su catálogo porque marca su entrada en el género sinfónico con una clara dimensión programática, pictórica y experimental. La obra está dedicada a Francisco de Goya, uno de los referentes artísticos recurrentes en el compositor. Se concibe como una serie de cuadros sonoros, es decir, una traducción musical de imágenes o atmósferas pictóricas. Forma parte de una línea creativa de Camacho basada en el diálogo entre música, pintura y literatura, también presente en obras sobre Lorca o Don Quijote.

No es una sinfonía abstracta al estilo clásico, sino una obra de carácter programático y evocador. Se organiza en tres cuadros orquestales, equivalentes a movimientos, cada uno con identidad propia. La unidad no es tanto formal, como en la sinfonía clásica, sino conceptual y temática. Esto la aproxima más a un poema sinfónico múltiple que a una sinfonía tradicional en cuatro movimientos.

En su análisis musicológico se aprecia el uso de un lenguaje pos tonal o sea no estrictamente tonal. Con presencia de elementos cercanos al espectralismo en la orquestación, importancia de: motivos germinales que reaparecen en la obra, texturas orquestales densas, contrastes tímbricos. Camacho combina la tradición sinfónica con técnicas contemporáneas, buscando un sonido propio reconocible.

Aunque es una sinfonía, incorpora elementos de tipo concertante. Se menciona la presencia de un trío solista integrado dentro de la masa orquestal, no como solista clásico sino fusionado con la textura. Esto refuerza la idea de obra híbrida entre sinfonía y concierto.

La Sinfonía puede entenderse como una obra de transición entre el Camacho inicial y el más maduro, una sinfonía no tradicional, más cercana al poema sinfónico, un ejemplo representativo de la música sinfónica costarricense contemporánea.

La «Sinfonía Nº 2» (De las Humanidades) fue compuesta en 2007 para soprano, coro y orquesta. Se estrenó el 30 de agosto de 2007 en el Teatro Nacional, como parte de las celebraciones del cincuentenario de los Estudios Generales de la Universidad de Costa Rica (UCR). Fue interpretada por la Orquesta del Conservatorio Castella, el coro Café Chorale y la soprano Zamira Barquero, dirigidos por Manuel Mora.

Marvin Camacho recibió el premio Aquileo J. Echeverría 2007 en la rama de música. Los jueces del premio destacaron en su fallo, que la sinfonía de Camacho posee una estructura de vastas proporciones, que utiliza orquesta, coro, piano y soprano, combinación de fuerzas sonoras, de escasísima representación en la literatura musical nacional.

Este premio representa un compromiso cada vez mayor con mi trabajo y una forma de dar a conocer esta y otras composiciones, destacó el compositor. Para mí este es un premio a la solidaridad. La sinfonía fue una obra creada e interpretada a partir del compromiso de muchas personas; no podría decir que el premio es mío, sino de todos aquellos que contribuyeron para que esto se convirtiera en una realidad.

Una sinfonía dividida en tres movimientos. Los dos primeros orquestales y en el tercero se integra una soprano y coro a la orquesta.

El primer movimiento, Poema, trata de representar la génesis del humanismo, es un canto lírico al conocimiento, un momento de mucha fuerza y drama, explicó el compositor.

El segundo movimiento, Del Conocimiento, representa al humanismo como camino que lleva al despertar de la conciencia. La última parte de la obra está basada en un poema que escribió la escritora Julieta Dobles.

El tercer movimiento, Cantar, donde el autor se enfrentó por primera vez al reto de unir voz, coro y orquesta. A nivel de estructura se va de un movimiento denso, que se aclara poco a poco, hasta alcanzar la luz; el último posee una líneas melódicas claramente estructuradas y fáciles de seguir, comentó el compositor.

La «Sinfonía Nº 3» (Introspección) compuesta en 2017 para orquesta sinfónica fue estrenada para el 75º aniversario de la Escuela de las Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica.

La «Sinfonía N°4″ (Sinfonía de las hojas) fue estrenada en 2023 en el Teatro Municipal de Turrialba, ciudad de la provincia de Cartago, interpretada por la soprano Ivette Ortiz; la mesosoprano Marcela Alfaro, el tenor Ernesto Rodríguez y el barítono Érick Mora, acompañados por la Orquesta Municipal de Paraíso de Cartago, el UCR Coral con su Director Titular Didier Mora y la Orquesta Humanidades (EG.UCR).

Es el trabajo desarrollado por el compositor costarricense en base a versos de la escritora académica María Pérez Yglesias, contenidos en su libro «El Susurro de las hojas Cómplices». Está dividida en cuatro movimientos grandes y un pequeño interludio que antecede al último. Una obra que según el compositor ofrece más elementos tonales que sus anteriores sinfonías.

Cada poema se convierte en una hoja, expresando su relación con el ser humano. La primera parte es el sentir de las hojas, luego las hojas cómplices, las hojas en mí, las hojas del tiempo y la última parte dedicada a las hojas compañeras

Como conferenciante, Marvin Camacho, ha sido invitado por la Universidad de Valladolid, la Escuela Superior de Música de Cataluña y la Universidad Autónoma de Madrid, por su obra “Las Tres Quijotadas de un Hidalgo”.

Su obra “Las cortes de Cádiz” para orquesta de cuerda fue interpretada por la Orquesta del Gran Teatro Manuel de Falla, en Cádiz, España. En junio de 2010, presento su poema sinfónico “Un hombre llamado Don Quijote” para soprano y orquesta.

Otras obras son el “Concierto I para saxofón alto y piano», la «Cantata Negra» compuesta en 2018 para soprano, mezzosoprano, coro, orquesta de cuerdas, piano y percusión, el «Concierto Nº 1 para piano y orquesta» (Iniciático), la «Cantata Salmos Cotidianos» de 2012, la «Fantasía Nº 1 para piano y orquesta» y «Los Caminos de Don Quijote» para acordeón solista, cuerdas y percusión.

En el año 2012, Marvin Camacho donó alrededor de cincuenta partituras de su catálogo al Archivo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, siendo el único compositor latinoamericano en resguardar su obra en esa prestigiosa institución. Asimismo, en noviembre de 2015, realizó la entrega oficial de todos sus manuscritos al Archivo Histórico Musical de la Universidad de Costa Rica.

Actualmente es Profesor Catedrático de la Universidad de Costa Rica, y profesor de la Etapa Básica de Música de la Sede Regional del Atlántico.