GUTIERREZ

Benjamín Gutiérrez Sáenz (1937- ) nace en Guadalupe de Goicoechea en la provincia de San José el 3 de enero de 1937. Inició sus estudios musicales con su abuela materna a temprana edad. En 1953 ingresó a la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica donde estudió piano. En 1957 viajó a Guatemala tras recibir una beca y estudió piano y composición en el Conservatorio Nacional de Música de Guatemala.

Gutiérrez continuó sus estudios musicales en el New England Conservatory of Music en Boston, Estados Unidos, donde obtuvo su Maestría en Música en 1960. En 1961, continuó sus estudios de composición en Aspen, Colorado, con el compositor francés Darius Milhaud. En 1965 gana una beca para estudiar en el Instituto Latinoamericano de Estudios Musicales Torcuato Di Tella en Buenos Aires, donde continúa sus estudios con el compositor Alberto Ginastera.

Después de perfeccionar sus estudios en composición, regresó a Costa Rica donde trabajó como profesor de composición en la Universidad de Costa Rica. También fue profesor de composición en otras instituciones como el Conservatorio Nacional, el Conservatorio de Castella y la Escuela Superior de Música.

De 1972 a 1975 fue director de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica y también ha sido Subdirector de la Orquesta Sinfónica Nacional. En 1983 trabajó con Pierre Boulez en el IRCAM en Francia.

Su catálogo de composiciones hizo que quedara como compositor oficial para el Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes de Costa Rica. Además un disco con algunas de sus composiciones fue nominado a un Grammy Latino en 2014. Actualmente, Gutiérrez es profesor emérito de la Universidad de Costa Rica y continúa con su trabajo de compositor.

Entre su vasta producción musical, cuenta además con tres óperas, siendo «Marianela», basada en la novela del español Benito Pérez Galdós, la que se ha considerado la primera ópera centroamericana, que fue estrenada en 1957 cuando Gutiérrez tenía apenas 20 años de edad. Es a partir de su primera ópera que formalmente comienza en los inicios de los años sesenta un período de gran productividad musical para el compositor y pianista.

Algunas de sus obras más significativas durante este período son «Improvisación para orquesta de cuerdas» compuesta en 1961, «Preludio Sinfónico» de 1966, «Pavana para cuerdas» de 1961, «Absolutio Post Missam Pro Defunctis» para coro, solistas y orquesta de 1964, el «Concierto para violín y orquesta» de 1963, el «Trío para clarinete, fagot y piano», y el «Quinteto de vientos con piano y percusión» para siete instrumentistas.

Como ha sido característico de toda su carrera, sus composiciones abarcan una gran variedad de música, componiendo desde obras exclusivas para cuerdas hasta obras que abarcan otros instrumentos y orquesta.

En el Archivo Histórico Musical de la Universidad de Costa Rica constan los manuscritos de tres sinfonías de Benjamín Gutierrez. La «Sinfonía Coral» de 1979, una «Primera Sinfonía» de 1980 y otra llamada simplemente «Sinfonía». Actualmente no existen grabaciones de las mismas, pero si sabemos que la Sinfonía Coral fue estrenada.

La «Sinfonía Coral» compuesta en 1979 y dedicada a la memoria de Johannes Brahms, se estrenó el 28 de agosto de 1980 en Heredia interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional, según consta en una nota de prensa que reproducimos parcialmente a continuación.

El pasado 28 de agosto tuvimos el privilegio de escuchar el estreno de la Primera «sinfonía» («Coral») de Benjamín Gutiérrez, dedicada a la memoria de Johannes Brahms.

Esa noche la Sinfónica Nacional, dirigida por Gerald Brown, ejecutó, además: Sinfonías para instrumentos de viento de lgor Stravinsky y de Prokofiev Concierto No. 3 en Do Mayor para piano y orquesta con el solista Jeffrey Siegel.

La primera «sinfonía» de Benjamín Gutjérrez es una obra de dimensiones colosales. Consta de cuatro partes: Andante moderato, Presto Scherzante, Lento doloroso y Tempo giusto e marcato.

En el tercer movimiento Gutiérrez usa el coro interpretando un texto poético de Ricardo Ulloa Barrenechea, inspirado en la niñez. Los temas de Brahms son ajenos a su «sinfonía», empero, según lo ha manifestado él, se notan ciertos elementos que evocan al compositor europeo. Tal es el caso de las dos cadencias del segundo movimiento, una para violín y otra para violoncello, rememoran el «doble concierto» de Brahms, así como el empleo de los comos solistas: recordemos que estos instrumentos eran los preferidos de Brahms después de las cuerdas.

Creemos que esta obra hará historia, en especial la parte «Coral», imborrable: melódica y de sutileza persistente que adquiere perfiles geniales. En ella se revela un compositor en su plena madurez creativa. Benjamín Gutiérrez se educó con figuras de la talla de Darius Milhaud y Alberto Ginastera. Hombre de talante ágil, ha incursionado en todos los géneros musicales con notable éxito.

Felicitamos a la Junta Directiva de la Sinfónica Nacional por el gesto, inusitado en nuestro medio; de haberlo contratado para la composición de esta «sinfonía». Eso señala una nueva etapa en el desarrollo cultural del país: del apoyo estatal a los creadores del pentagrama. La instamos también a celebrar un festival con la música de Benjamín Gutiérrez, es el repertorio más importante y significativo del quehacer musical costarricense. Heredia, 29 de agosto de 1980.

Entre sus obras también se encuentran el «Concierto para clarinete y orquesta» compuesto en 1959, «Homenaje a Juan Santamaría» de 1966, el «Concierto barroco» compuesto en 1976, una obra neobarroca con gran empleo del contrapunto, que se ha convertido en una de sus obras más interpretadas.

«Evocación para gran orquesta» es un poema sinfónico compuesto en 1980, el «Concierto para flauta en do» de 1960, el «Concierto para marimba criolla y piano» de 1988,

La «Fantasía para piano y orquesta», «Introducción y Allegro para cuerdas» de 1978, la «Música para un percusionista y la orquesta de Neuchâtell», «Nada nos detendrá» (rapsodia rock), el «Preludio sinfónico» de 1970.

«Presencia de Jorge Bravo» (orquestación combinada con lectura de poemas) de 1979, la «Suite para orquesta», «Tramas» (para orquesta de cuerdas) de 1978, las «Variaciones concertantes para piano y orquesta» de 1969, la «Tocatina» para violín y violoncelo, de 1973 y el «Preludio y Danza de la Pena Negra» para banda y piano,​