Mariano Herrera Solís (1902-1969) nace en Guadalupe, ciudad del cantón de Goicoechea en la provincia de San José, el 22 de noviembre de 1902. Sus padres favorecieron su notable inclinación a la música y a los nueve años comenzó a estudiar en la Filarmonía de su pueblo natal. Su primer instrumento fue el requinto, un clarinete pequeño de tono agudo.
El presbítero Manuel Umaña, cura párroco, favoreciendo sus aptitudes artísticas, le hizo recibir clases de piano y posteriormente le dio la oportunidad de estudiar armonio y órgano, así como de adentrarse en el conocimiento de la música religiosa. Fue tanto su aprovechamiento que, al cumplir catorce años, fue nombrado maestro de capilla de la Iglesia de Guadalupe y, como tal, encargado de organizar coros y conjuntos orquestales para las fiestas solemnes. Posteriormente, continuó componiendo música sacra en la Iglesia de Tres Ríos y en Puriscal.
Fue músico de banda, director de filarmonías, maestro de escuela, maestro de capilla y, como pianista, acompañante de películas de cine mudo. Su creación sinfónica y sacra es la muestra más importante de su obra, ya que pone de manifiesto su gran conocimiento armónico y contrapuntístico. En sus composiciones se percibe la personalidad de los autores románticos quienes componían solo por el placer de la creación.
En 1922 ingresó a la Banda Militar de Cartago, en la que tocaba el clarinete. Pasó a integrar la Banda de San José y recibió lecciones de música del director, profesor Juan Loots y del maestro Repetto. Aunque, también, estudió composición con don Julio Fonseca, puede decirse que fue autodidacta. A lo largo del tiempo logró tocar con precisión, clarinete, saxofón, armonio, piano y su favorito, el órgano.
Compuso 18 obras religiosas, tres misas, dos réquiems, dos oberturas, una marcha festiva para orquesta sinfónica y obras para piano. La «Marcha solemne» para piano, la versión para banda y su versión orquestal es su obra más conocida.
Las tres sinfonías de Mariano Herrera Solís pertenecen a su última etapa creativa y fueron compuestas entre 1959 y 1963. Las tres han sido grabadas en tiempos modernos, en gran parte gracias al trabajo de Sergio Herrera, nieto del compositor, quien promovió su recuperación e interpretación por orquestas costarricenses.
La «Sinfonía Nº 1» terminada en 1962, fue estrenada el 24 de abril de 1998 en el Teatro del Conservatorio Castella por la Orquesta Sinfónica del mismo, dirigida por su nieto Sergio Herrera. Acusa la influencia de la música sacra a la que Don Mariano dedicó su vida. Dividida en cuatro movimientos.
El primer movimiento, andante, desarrolla libremente un tema solemne y algo melancólico que nos conduce hacia una coda más animada. Utiliza un estilo con influencia de la música religiosa.
El segundo movimiento, moderato, en tempo de tres por cuatro tiene un aire ligero y gracioso en forma de una especie de scherzo mediante motivos rítmicos.
El tercer movimiento, allegro moderato, es el más prolongado, presentando unos temas más personales y algo solemnes. Ofrece un mayor juego entre las secciones, un desarrollo más extenso y un final de corte brillante acentuado por el uso de los metales y los timbales.
El cuarto movimiento, largo, mantiene una atmósfera lírica mediante el desarrollo de un tema algo solemne y termina con una sección más animada y una fanfarria a modo de coda.
La «Sinfonía Nº 2» compuesta hacia 1960-1962 fue grabada en 1999. Con un estilo parecido a la primera se divide en cuatro movimientos.
El primer movimiento, moderato, continuando en el estilo de la anterior sinfonía empieza con una especie de fanfarria para desarrollar un tema con cierto carácter épico.
El segundo movimiento, andante, es de carácter lírico y en parte nos recuerda la música procesional religiosa. Movimiento de breve duración.
El tercer movimiento, allegro moderato, desarrolla brevemente un tema dotado de solemnidad,.que nos conduce a una coda bastante enfática.
El cuarto movimiento, allegro, es el que ofrece un desarrollo más extenso de una forma sonata con un primer tema de carácter rítmico. El segundo tema es lírico y de carácter cantabile. La recapitulación pone énfasis en el tema rítmico, terminando con una coda tranquila pero determinante.
La «Sinfonía Nº 3» fue terminada en 1963, pero no se ha interpretado hasta tiempos recientes. Es la más breve de sus sinfonías y está.dividida en dos partes.
El estreno en 2024 de la Tercera Sinfonía por la University of Rhode Island Symphony Orchestra es un dato muy valioso para la historia del sinfonismo costarricense, porque documenta la recepción tardía de una obra compuesta décadas antes.
El primer movimiento, consiste en un adagio iniciado por las maderas presentando un tema amplio y tranquilo, que se desarrolla hasta llegar a un clímax marcado por los metales y la percusión.
El segundo movimiento es un moderato, que empieza con un tema que posee un carácter rítmico contenido. Continnúa con un amplio tema de carácter lírico, que nos conduce a una coda realzada por el uso de los metales y la percusión.
La mayoría de la obra del compositor tiene carácter religioso, como la «Misa de Requiem», la «Misa en Honor a la Santísima Virgen del Pilar» o la «Misa en Honor de San José». También posee una serie de marchas para banda. Falleció el 18 de julio de 1969.
