VARGAS

Carlos Enrique Vargas (1919-1998) nació en San José, Costa Rica, el 25 de Julio 1919. Fue un reconocido pianista, director de orquesta y de coro, organista y maestro de capilla, educador musical y compositor.

Desde muy niño, estudió piano bajo la tutela de su padre José Joaquín Vargas Calvo. Sus estudios primarios y primer año de high school los realizó durante su estancia en Detroit en los Estados Unidos de 1927 a 1933, donde su padre había sido nombrado cónsul.

Después de regresar a Costa Rica estudia piano y continuó sus estudios secundarios en el Liceo de Costa Rica, donde se graduó con honores en 1936, empezando sus recitales públicos.

Al ser su padre nombrado cónsul en Roma (Italia) en 1938, se trasladó junto a sus padres e ingresó al Real Conservatorio de Música Santa Cecilia, donde estudió armonía e historia de la música con Rossi Vecchi y piano con Tito Aprea. En 1939 obtiene el Diploma de Licencia Superior del Real Conservatorio Santa Cecilia.

Asimismo, en Roma comenzó sus estudios de órgano en el Instituto Pontificio de Música Sacra. Regresa a Costa Rica en 1940 empezando su carrera como concertista y también en el campo de la enseñanza en la Escuela de Santa Cecilia donde trabaja hasta 1951.

Desde 1940 hasta 1958 trabaja como maestro en el Colegio Superior de Señoritas. En 1955 funda el Coro Universitario que dirige hasta 1970. En 1950 obtuvo el puesto de organista en la Catedral Metropolitana que desempeña durante 22 años, interrumpido solamente por su viaje a Munich en 1958, donde durante un año realizó estudios de Dirección Orquestal en la Staatliche Hochschule für Musik.

En 1968 en nombrado director de la Orquesta Sinfónica Nacional que ocupa hasta 1970. Su labor compositiva se inicia hacia 1930 con la composición de obras para piano y participaciones como organista. También fue maestro de capilla de la Catedral Metropolitana de 1950 a 1972 de la que fue declarado Organista Honorario. En total, ofreció 159 recitales en diferentes iglesias del país, además de participar como organista solista con la OSN y con la Orquesta Sinfónica Heredia en el año 1985.

Dentro de su visión sobre repertorio, durante su gestión en la OSN, dio mucha importancia a la interpretación de música de autores costarricenses, entre los que se destacan Julio Mata, Julio Fonseca, Alcides Prado, Bernal Flores y Benjamín Gutiérrez.

Su faceta como educador se hizo presente en estas actividades artísticas al realizar conciertos didácticos para estudiantes de escuelas y colegios, cuyo énfasis era la explicación del contexto histórico y musical del repertorio por interpretar, previo al concierto y durante este Por su deseo de impulsar el desarrollo cultural en Costa Rica, se preocupó por llevar a las zonas rurales los conciertos de la OSN. Con esto, puso en contacto a las comunidades con las grandes obras sinfónicas universales y de repertorio nacional.

Algunas de las agrupaciones orquestales en las que participó como director fueron, la Orquesta de Cámara, entre 1950 y 1956, la Asociación Sinfónica, en 1953, la Orquesta de la Universidad de Tübingen, Alemania, en 1958 y la Orquesta Sinfónica de Heredia, entre 1976 y 1979.

Asimismo, destaca su participación como fundador del Coro Universitario de la UCR, agrupación musical donde permaneció como director coral de 1955 a 1971.  Con la fundación del Coro Universitario, promovió el surgimiento de la actividad coral costarricense capacitando en cursos de verano a profesores de escuelas y colegios. También, dirigió el coro del Colegio Superior de Señoritas durante su labor docente en esa institución. Falleció el 13 de Julio de 1998.

Las composiciones musicales de Vargas abarcan obras para piano, órgano, orquesta, música de cámara, canciones, obras corales y obras para otros instrumentos. Como parte de su trabajo como director coral, realizó un amplio catálogo de arreglos corales de música costarricense y universal.

Carlos Enrique Vargas también se destacó en otras actividades relacionadas con el quehacer artístico tales como: la asesoría musical brindada a la Asociación “Pro-Música” en 1962, fue delegado costarricense en el International Music Council (IMC) de 1952 a 1968 y miembro del Consejo de Artes y Letras del Ministerio de Educación Pública. Además, Var-gas Méndez fue reconocido por su gran interés por el trabajo musicológico y por desarrollar una amplia labor como conferencista de temas relacionados con la música.

En el compendio de obras del compositor, destacan el «Allegro energico» Op.6, las «Variaciones para piano» Op.9, la «Misa en Re» para coro al unísono y órgano de 1940, la «Elegía a la memoria de Sergei Rachmaninov» de 1943, el «Concierto para piano y orquesta» Op.13 compuesto en 1944, de estilo neoclásico romántico, la «Pavana» de 1961 y la «Música incidental de Antígona» de 1961.

La «Sinfonía en mi menor» Op.17 compuesta en 1945 para un concurso de obras interamericanas en Detroit fue premiada con un certificado de mérito. Se estrenó el 6 de marzo de 1950 en el Teatro Nacional bajo la dirección del propio autor. Eddie Mora realizó una recuperación y primera grabación moderna.

Esta obra es fundamental porque marca el inicio del género sinfónico en Costa Rica. Representa una estética tardo-romántica, neoclásica, aún poco influida por vanguardias posteriores. Su recuperación en el siglo XXI demuestra el interés actual por el patrimonio sinfónico costarricense

El primer movimiento, allegro energico, empieza mediante unos enérgicos acordes, presentando después el primer tema de una forma sonata. Destaca el lirismo del segundo tema. Sigue una sección de desarrollo que nos conduce a un breve clímax. El enérgico tema inicial inicia la recapitulación seguido por el tema lírico, que nos lleva a una determinante coda.

El segundo movimiento, adagio, comienza con unos compases introductorios amplios y bastante aéreos  antes de introducir un tema lírico muy melódico, que desarrolla hasta llegar a una forma cantabile, para regresar a los compases iniciales.

El tercer movimiento, allegro scherzando, presenta un tema rítmico en forma de scherzo, que combina con una forma melódica. Después de diversas alternancias una clara melodía lírica nos conduce a la enérgica coda.

Posee importancia histórica por ser considerada como la primera sinfonía compuesta en Costa Rica. La obra fue grabada en 2015–2016 por la Orquesta Sinfónica Nacional de Costa Rica bajo la dirección de Eddie Mora. Incluida en el disco Música de compositores costarricenses Vol. II

Vargas fue una figura clave, fundador de instituciones musicales y primer director costarricense de la OSN. Su sinfonía surge en un momento en que Costa Rica estaba construyendo su tradición sinfónica nacional.