LEHNHOFF

Dieter Lehnhoff (1955- ) nació en Ciudad de Guatemala, el 27 de mayo de 1955. Es un compositor, director de orquesta y musicólogo guatemalteco de ascendencia alemana. Realizó sus estudios en Europa durante la década de 1970 y principios de los 1980. Sus estudios en Austria se centraron en la Universidad Mozarteum de Salzburgo. Fue alumno de Klaus Ager, Friedrich Heller, Gerhard Wimberger y Josef Maria Horváth.

Tras completar esta etapa formativa en Salzburgo, se trasladó a los Estados Unidos para sus estudios de posgrado, continuando su trayectoria académica en la Benjamin T. Rome School of Music en Washington D.C., donde estudió composición con Conrad Bernier y Helmut Braunlich, dirección de orquesta con Donald Thulean, y musicología con Cyrilla Barr y Ruth Steiner. Obtuvo sus grados de Maestro (M.A.) y Doctor (Ph.D.), con distinción y las máximas calificaciones.

Regresando a Guatemala y animado por el deseo de elevar el nivel y la identidad musicales del país a través del fortalecimiento de la enseñanza superior y la investigación del legado musical, fundó el Departamento de Música de la Universidad del Valle de Guatemala y el Instituto de Musicología de la Universidad Rafael Landívar.

La Asociación de Amigos del País, que estaba propiciando la edición de la Historia General de Guatemala, le encargó la grabación de una serie discográfica con música de todas las épocas. El resultado fue la serie discográfica Música histórica de Guatemala, compuesta por siete discos compactos con música previamente inédita de todos los períodos históricos del país.​ Al mismo tiempo, el Dr. Lehnhoff escribió una serie de más de 200 capítulos y artículos sobre la música y músicos de Guatemala en publicaciones periódicas y lexicográficas en Chile, España, los Estados Unidos de América, Guatemala, Francia, el Reino Unido y Venezuela.

Sus libros sobre la música de Guatemala se han convertido en referencia obligatoria para los estudiosos de la cultura guatemalteca. En el campo de las Ciencias Sociales obtuvo el Doctorado en Investigación Social en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Panamericana (2014), graduado con honores.

Como director e intérprete se ha preocupado por difundir la música histórica de Guatemala en conciertos en Europa y las tres Américas. En los conciertos​ de su Orquesta Millennium y otras agrupaciones orquestales y corales a menudo programa composiciones guatemaltecas junto a obras clásicas o contemporáneas universales.

Sus exitosos conciertos de música de Guatemala en el exterior han coadyuvado a prestigiar la imagen cultural del país, con presentaciones recientes en Tenerife, Islas Canarias, España; en Syracuse, Nueva York, en el BID de Washington D. C., o en el Festival Tropical Baroque de Coral Gables, Florida, junto a otros importantes intérpretes del barroco iberoamericano.​ También es invitado a dirigir en la Americas Society de Nueva York, interpretando música propia y de los grandes Renacentistas de Guatemala y la Nueva España y al V Festival de la Música del Pasado de América en Caracas, Venezuela.

En 2007 dirige la Orquesta de la Universidad Nacional de Costa Rica como primer director invitado, presentando en el concierto inaugural llevado a cabo en el Teatro Nacional de Costa Rica la «Séptima Sinfonía» del clásico guatemalteco José Eulalio Samayoa, su propio «Concierto para piano y orquesta Nº 1», con el joven pianista costarricense José Pablo Quesada como solista, con la Orquesta Millennium bajo la dirección del compositor y el estreno mundial del «Concierto para piano mano izquierda» Op.145 del costarricense Mario Alfagüell, con Eduardo Solano como solista.

Su «Misa de San Isidro» (2001) para coro a cappella se estrenó en Tenerife, Islas Canarias, en 2002, y ha sido cantada por diversos coros profesionales en festivales en Medellín, Tokio y Nueva York.

El «Concierto para piano y orquesta Nº 2» (Concierto Nocturno) (2007) tuvo su estreno absoluto en agosto de 2008 en el Auditorio Juan Bautista Gutiérrez de la Ciudad de Guatemala. El solista fue el virtuoso pianista costarricense Sergio Sandí, con la Orquesta Millennium y la Bachensemble Leipzig bajo la dirección del compositor.

Los dos conciertos para piano están compuestos en un estilo personal posmoderno en el cual se escuchan influencias de la música contemporánea vienesa junto a evocaciones armónicas y rítmicas del jazz, del blues y del tango, en un lenguaje musical fluido de gran maestría técnica.

Sus «Hai-kai» para piano, piezas aforísticas en técnica dodecafónica dedicadas al compositor austríaco Klaus Ager, han atraído la atención de estudiosos y analistas como la distinguida musicóloga rusa Dra. Tamara Skliutovskaya y su colega Dra. Angelina Alpatova de San Petersburgo. Su díptico electroacústico «Escenas primigenias», publicado en disco compacto en 1999, ha servido como modelo para desarrollos cinematográficos recientes.

La «Sinfonía poética» compuesta en 1975 fue compuesta durante los años de formación y consolidación de Lehnhoff en Salzburgo. Por ser su primera gran incursión en el género sinfónico, es la «Sinfonía Nº 1». Sin embargo, debido a que Lehnhoff pasó muchos años dedicado a la investigación musicológica y al rescate de música colonial, el estreno comercial de sus sinfonías posteriores, como la Festiva, ocurrió antes de que la Poética se interpretara masivamente en Guatemala.

Al ser su primera sinfonía, refleja una fuerte influencia de la escuela europea, con un lenguaje post-romántico y expresionista, pero ya mostrando esa sensibilidad lírica que la distingue de la fuerza rítmica de la Festiva. Significado del nombre: El título «Poética» no se refiere a que tenga texto, sino a la búsqueda de la «poiesis» (creación/belleza) a través del sonido puro.

La «Sinfonía festiva» compuesta en 1990 en Washingtom D.C. es su segunda sinfonía. Se estrenó mundialmente el 25 de septiembre de 2011 en la Gran Sala Efraín Recinos del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias en la Ciudad de Guatemala. La interpretación estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, bajo la dirección del propio compositor, como parte de las celebraciones del bicentenario de la independencia.

                        Centro Cultural Miguel Ángel Asturias

El uso de términos como Preambulus, Canto, Toccata y Conductus en la Sinfonía Festiva está muy relacionado con dos aspectos fundamentales de la personalidad artística del compositor. Su formación como musicólogo especializado en música antigua y su interés por conectar la tradición histórica europea con el sinfonismo contemporáneo de Centroamérica.

Además de compositor, Lehnhoff es un importante investigador de la historia musical de Guatemala. Ha trabajado extensamente sobre música colonial centroamericana, repertorio renacentista y barroco, archivos musicales de catedrales y conventos.

En ese repertorio aparecen frecuentemente formas medievales y renacentistas como el conductus, el canto llano o piezas procesionales. Por ello, cuando utiliza esos nombres en sus obras, está evocando conscientemente esa tradición histórica.

En varias obras sinfónicas, Lehnhoff intenta mostrar que la música de América Latina no nace solo en el siglo XIX, sino que tiene raíces que se remontan a la tradición europea medieval y colonial. Por eso emplea títulos antiguos para movimientos modernos. Es una manera de sugerir que la música actual continúa una tradición de siglos, los géneros históricos pueden reinterpretarse en lenguaje contemporáneo.

Los títulos de la Sinfonía Festiva también pueden entenderse como un recorrido musical. La obra pasa así de la proclamación inicial a una conclusión procesional y celebratoria. Los títulos medievales no describen formas estrictas, sino que funcionan como símbolos históricos que reflejan el interés de Lehnhoff por unir la tradición musical antigua con la creación sinfónica moderna.

El primer movimiento, Preambulus, funciona como obertura ceremonial de la sinfonía. Presenta fanfarrias y material rítmico que establecen el ambiente festivo. Introduce motivos que luego aparecerán transformados en otros movimientos. Es un preludio sinfónico que abre el discurso musical, como una especie de portal sonoro hacia la obra. El término Preambulus  proviene de la música medieval y renacentista y significa literalmente preludio o introducción.

El segundo movimiento, Canto, es la parte lírica y expresiva de la sinfonía. La música se construye alrededor de líneas melódicas amplias, casi vocales. La orquesta adquiere un carácter más transparente y contemplativo. Evoca la tradición del canto expresivo, como si la orquesta cantara una melodía central. El título Canto remite directamente a la idea de melodía cantable.

El tercer movimiento, Tocatta, se caracteriza por una música muy rítmica con pasajes rápidos y energéticos de carácter virtuoso. Predominan figuras repetitivas, energía y brillo orquestal. La percusión y los metales suelen tener un papel importante. Una especie de scherzo moderno basado en energía rítmica contínua. La toccata es una forma instrumental muy virtuosa surgida en el Renacimiento y desarrollada en el Barroco. Algunos musicólogos consideran que la Sinfonía Festiva está influida por Stravinsky y Hindemith, algo que se percibe claramente en la Tocatta.

El cuarto movimiento, Conductus, tiene un carácter procesional y solemne. La música avanza con una direccionalidad clara hacia el clímax final. Aparece una sensación de movimiento colectivo o ceremonial. Un final procesional y afirmativo, que conduce la obra hacia su conclusión festiva. Sus temas se relacionan con el primer movimiento dando a la sinfonía un carácter cíclico.

El término Conductus procede de la música medieval (siglos XII–XIII). Era una pieza vocal utilizada para acompañar o conducir una procesión. Esto sugiere que Dieter Lehnhoff quiso dar a la sinfonía una dimensión histórica y ritual, conectando el sinfonismo moderno con formas y conceptos musicales antiguos.

Proviene del latín conducere, conducir o acompañar, ya que se utilizaba para acompañar procesiones o el movimiento de los ministros en la liturgia. Es una de las primeras formas de composición original. Mientras que el organum o el motete usaban una base de canto gregoriano, en el conductus tanto la letra como la música eran creadas desde cero.

La ópera «Caribe» estrenada en agosto de 2015 se sitúa en el mundo del Caribe como espacio de encuentro entre culturas, indígena, africana y europea, explorando la identidad, la memoria y el mestizaje a través de personajes simbólicos y situaciones evocadoras más que de una trama lineal tradicional.

Caribe, con un libreto propio multilingüe, trata sobre el pueblo Garinagu o Garífuna, y su llegada a tierras centroamericanas. Fue estrenada con singular éxito el 28 de agosto de 2015 en el Teatro Dick Smith del Instituto Guatemalteco Americano IGA.

El pueblo Garífuna es una etnia afro caribeña descendiente de africanos, caribes y arahuacos, originada en la isla de San Vicente y asentada desde 1797 en la costa atlántica de Honduras, Belice, Guatemala y Nicaragua. Reconocidos por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial, destacan por su lengua garífuna, la música de tambores (punta), la gastronomía a base de yuca y coco, y una fuerte identidad cultural.

Caribe es una ópera de carácter alegórico que recorre la historia cultural del Caribe desde el mundo precolombino hasta la formación de una identidad mestiza, enfatizando la memoria histórica y la diversidad cultural más que una trama individual.

La ópera en dos actos tiene como argumento la vida del pueblo Caribe en su isla en las Antillas, su amistad con los colonos y su conflicto con otros invasores conocidos como carabinas que finalmente los expulsan de su isla, de donde llegan al litoral centroamericano y son recibidos por los habitantes locales.

El libreto multilingüe está en los idiomas garífuna,​ francés, latín, inglés y q’eqchi’. Fue elaborado por el mismo compositor, basado en la tradición oral del pueblo del litoral Caribe centroamericano, así como en documentación de la época colonial e investigaciones etnográficas e históricas. El texto en latín está tomado del Liber Usualis.  Por su interés dentro de la ópera de Guatemala, a continuación presentamos un resumen de su argumento.

Primer Acto. En una evocativa ceremonia tribal se elige a Satuyé como cacique de los caribes en su isla de las Antillas. Sus hombres lo admiran y lo siguen incondicionalmente, festejándolo jubilosos tras haberlo elegido. También las mujeres se comportan muy afectuosas con él, y al danzar con ellas para celebrar su elección se acerca a la joven Barauda. Bailando se enamoran y cuando se ven de nuevo, él le propone que sea su mujer, lo que ella acepta encantada.

Los colonos europeos que viven en la isla conviven amistosamente con los caribes y juntos celebran la liberación por la revolución y la caída de su rey en su lejano país, anunciada por un mensajero.

Pero pronto se acerca un contingente de invasores foráneos, apodados los carabinas por el armamento que portan, quienes efectivamente resultan teniendo intenciones de subyugar a los caribes y quedarse con la isla.

Si bien su comandante Young hace obsequios a un concejal para comprar voluntades, pronto se pone impaciente y termina dándole un ultimátum a los caribes. Que se sometan al rey de los carabinas y rindan pleitesía a su pabellón, o que se atengan a las consecuencias, que son la esclavitud o el exilio. El cacique de los caribes Satuyé se rehúsa a someterse a un rey ajeno aun ante tal amenaza y escupe a Young en el rostro. La guerra es inminente.

Segundo Acto. De paso por su choza para armarse para la lucha contra los carabinas, Satuyé encuentra a su esposa Barauda arrullando al pequeño hijo de ambos. Agitado e indignado le cuenta lo que pasó con los invasores. La joven se enoja y le reclama a su marido que todavía no se haya alzado en armas contra los carabinas, diciéndole que si él no va, ella misma irá a combatirlos. Después de una airada discusión conyugal, el cacique se arma y sale apurado para dar batalla como era su intención.

El combate resulta desastroso para los caribes. Satuyé está desaparecido en acción y se supone caído en batalla y sus guerreros caen prisioneros. Todos los caribes, hombres, mujeres y niños, son encadenados y conducidos a los barcos para ser expatriados. Reina entre ellos una profunda tristeza y desilusión. Después de un viaje tormentoso por el mar, finalmente son abandonados en una playa de tierra firme, donde quedan exhaustos e indefensos.

De la selva sale entonces un contingente de cazadores, y los caribes llenos de temor por su vida les piden clemencia. El jefe de los cazadores ordena a sus hombres no hacer daño a los recién llegados sino, que lejos de atacarlos, los consuela y los recibe, e incluso manda darles alimentos y agua. De esta manera los caribes inician su amistad con los lugareños, quienes les permiten quedarse en sus tierras.

Establecidos en su nueva aldea junto al mar, los caribes recuerdan con nostalgia su vida pasada en su remota isla y a su cacique, a quien suponen muerto. Por la playa se acerca entonces un desconocido encapuchado y envuelto en una túnica. Al acercarse al grupo de caribes deja caer la manta y es reconocido como Satuyé, quien no fue muerto sino hecho prisionero y al sanar sus heridas logró escapar de sus verdugos. Eufórico, el pueblo festeja su reunión en su nueva patria en las hospitalarias tierras del litoral centroamericano.

El estilo musical desarrollado para este drama musical por el compositor no sigue ninguna corriente estilística conocida. A través de un característico perfil rítmico a menudo polirrítmico y usando armonías triádicas irregulares y diseños melódicos inesperados, expresa el carácter y las emociones de los personajes de una manera poco ortodoxa pero muy elocuente. De tal manera transmite el ambiente y la atmósfera peculiar del clima caribeño, las horas del día, el enamoramiento, el orgullo, las amenazas, tensiones y demás contenidos humanos de una forma inmediata.

La música evoca ciertas técnicas minimalistas y cíclicas encontradas en la música folclórica del litoral caribeño centroamericano, para crear un estilo posmoderno novedoso capaz de conmover y arrastrar al público actual de la región. Según escribe un crítico, “…la música es altamente evocativa… Los coros multitudinarios y la instrumentación nos llevan, mentalmente, al ambiente de la época. La mezcla de sintetizadores con instrumentos autóctonos y clásicos crea un efecto hermoso y casi hipnótico”.

De la música de esta ópera derivan varias obras escritas por Lehnhoff posteriormente. Entre ellas una sinfonía, la «Suite Caribe Nº 1» para orquesta, compuesta en 2009, y la «Suite Caribe Nº 2 para clarinete y cuarteto de cuerda» compuesta en 2013.

La «Sinfonía Caribe» está estrechamente relacionada con su ópera Caribe. La Sinfonía fue compuesta aproximadamente entre 2016 y 2017. Se trata de una obra derivada o extraída de materiales musicales de la ópera Caribe, transformados en una versión puramente sinfónica. La sinfonía conserva el ambiente caribeño, los ritmos afro caribeños y el carácter narrativo de esa obra escénica.

Es su Tercera Sinfonía, continuando la tendencia de integrar elementos culturales de Guatemala y del Caribe con un lenguaje sinfónico contemporáneo. Al provenir de una ópera de corte étnico e histórico, la música integra una narrativa sonora que evoca el paisaje y la cultura del Caribe guatemalteco, manteniendo el lenguaje académico contemporáneo que caracteriza al Colegio de Compositores Latinoamericanos al que pertenece.

No conocemos ninguna grabación de la sinfonía por lo cual no podemos realizar ningún comentario sobre sus movimientos o estructura.

Otras obras del compositor son el «Réquiem», para coro masculino y cinta electroacústica, compuesto en 1975 en Salzburgo, la «Música lúdica», para flauta, clarinete y piano de 2012 o la «Sonata porteña», para flauta y piano de, 2013.