Ricardo Castillo (1894-1966) nació en Quezaltenango el 1 de octubre de 1891. El interés por la música durante su niñez convenció a su madre, cumpliendo uno de los grandes deseos de su padre, para enviarlo a París en 1906 para seguir sus estudios. Tuvo la oportunidad de estudiar violín con A, Lefort, armonía con Paul Vidal y composición en el Conservatorio de París hasta 1922. Pronto se hizo notar su talento para la composición, y sus primeras piezas para piano fueron publicadas en París por las casas editoriales de E. Gallet y J. Gamelle.

En 1918 se casó con la joven pianista francesa Georgette Contoux, con quien se radicó en la Ciudad de Guatemala en 1922. Desde ese año hasta 1960, Castillo fue profesor en el Conservatorio Nacional de Música de Guatemala, a cargo de las cátedras de Historia de la Música, Armonía, Contrapunto, Composición y Orquestación.
Como compositor valoró la herencia autóctona de Guatemala, postura que compartió con su hermano Jesús Castillo. Sus obras a menudo se basan sobre la mitología Maya, con un estilo musical muy personal que presenta elementos del impresionismo y neoclasicismo francés de su tiempo.
Compuso más de 20 composiciones para piano, incluyendo colecciones y obras de varios movimientos. Entre ellas se encuentran las dos suites «Guatemala» compuestas entre 1934 y 1936, música nacionalista siguiendo el modelo de Iberia de Albéniz. La primera fue orquestada con el nombre de «Guatemala, movimientos sinfónicos» en 1934 y la segunda «Guatemala II» serie de impresiones fue orquestada por Rodrigo Asturias en 1969.
«La Doncella Ixquic» es un poema sinfónico compuesto en 1944. El argumento se basa en una leyenda narrada en el libro sagrado de los mayas Popol Vuh. Se centra en la figura de Ixquic, hija de Cuchumaquic, uno de los señores del Xibalbá, el inframundo maya.
Movida por la curiosidad, se acerca al árbol de jícaro donde la cabeza de Hun-Hunahpú, padre de los gemelos héroes, fue colocada tras ser derrotado por los señores de Xibalbá. Al acercarse, la calavera le habla y lanza un esputo, saliva, en la palma de su mano, dejándola embarazada por orden de los dioses.
Cuando su padre descubre el embarazo, ordena su ejecución. Sin embargo, Ixquic logra engañar a los búhos mensajeros, sacrificadores, entregándoles un corazón de savia roja en lugar del suyo. Huye a la superficie para buscar a la abuela Ixmucané, la madre de Hun-Hunahpú, a quien debe convencer de que los hijos que lleva en su vientre, los futuros gemelos Hunahpú e Ixbalanqué, son sus nietos legítimos.
Ixquic es presentada como la abanderada de los derechos humanos y la mujer que lucha por la vida frente a la muerte. El personaje simboliza el fin de los sacrificios humanos en la cosmovisión maya, representando el respeto por la vida.
El poema sinfónico es evocativo y sensorial. No busca contar la historia paso a paso, sino recrear el clima del mito. Utiliza la orquesta para pintar la humedad de la selva, el misterio del árbol de jícaro y la transformación mística de la doncella mediante texturas sonoras impresionistas.
Castillo que estudió en París, combina la sofisticación de la armonía francesa, al estilo de Debussy o Ravel, con motivos rítmicos y melódicos inspirados en el paisaje y la cosmogonía maya. Nos hace sentir el ambiente mágico y ancestral.
«Xibalbá» es un poema sinfónico escrito en 1944, basado en el libro sagrado de la cultura maya Popol Vuh. En la mitología maya, era el inframundo o «Lugar del Miedo». Es un reino subterráneo de oscuridad regido por divinidades de la enfermedad y la muerte.
La «Sinfonieta» compuesta en 1945 está escrita en un estilo neoclásico, que se relaciona con el de las últimas obras de Mozart. Una concisa obra en cuando a dimensiones y orquestación.
El primer movimiento, allegramente, escrito en forma sonata, posee un tema inicial cuyas cuatro primeras notas se usan como el elemento unificador de toda la obra. El segundo tema como contraste es más relajado. Después de un breve desarrollo la recapitulación nos conduce a una coda basada en el tema principal.
El segundo movimiento, moto espressivo e moderato, muestra un gran oficio en la instrumentación mediante el empleo de maderas muy expresivas, cuerdas con escritura ligera y flexible con uso puntual de los metales sin densidad excesiva. Escrito en forma lied utiliza un tema lirico, que se desarrolla aumentando su calidez.
El tercer movimiento, allegro, nos presenta un tema rítmico relacionado con el del primer movimiento que se desarrolla brevemente para terminar con una determinante coda.
Es una de sus obras orquestales más representativas del periodo de madurez y muestra muy bien su estilo personal, donde confluyen el neoclasicismo, la claridad formal y elementos de color nacional sin caer en el folclorismo literal. La obra se inscribe claramente en la estética neoclásica que Castillo cultivó tras su formación en París.
El resultado es un sonido claro y luminoso, muy influido por la tradición francesa (Roussel, Honegger, Ibert). Las líneas melódicas son sobrias, de perfil modal en algunos momentos, con cierto aire lírico contenido No hay sentimentalismo exagerado.
El ritmo tiene vitalidad y elegancia, con episodios de carácter danzable estilizado, algo típico en Castillo. Tonalidad ampliada con giros modales y cromatismo moderado, siempre dentro de un lenguaje accesible y equilibrado. La obra transmite serenidad, equilibrio clásico, refinamiento intelectual y optimismo contenido. No es una obra dramática ni programática, sino más bien abstracta y formalista.
«Estelas de Tikal» es una fantasía sinfónica compuesta en 1945 inspirada en diversos temas folclóricos Mam y Quiché, dos de las comunidades indígenas más importantes de origen maya, que habitan principalmente en las tierras altas del occidente de Guatemala y el sureste de México.
«Quiché Achi» compuesta en 1947 es una música incidental para el drama del mismo título del escritor Carlos Girón Cema. Achi en la lengua maya significa hombre o varón. Quiché Achi o varón de Quiché es el personaje principal de la obra, un príncipe del pueblo Quiché que es capturado y sacrificado. La partitura original fue destruida por el propio compositor y luego pudo ser rescatada. Se supone que lo hizo por su parecido con su posterior ballet sobre el sacrificio de una doncella.
«Paal Kaba», compuesta en 1951, la obra sinfónica más elaborada y completa del compositor, es un ballet que se basa en una leyenda maya sobre el sacrificio de una doncella al dios del maíz, Yum Kaax. El nombre proviene de la lengua maya. Paál significa «muchacha». Kaba generalmente se traduce como «nombre», por lo que el título puede interpretarse literalmente como «El nombre de la muchacha».
Los sacrificios mayas al Dios del Maíz, conocido como Hun-Hunahpú o Yum Kaax, no eran solo actos de muerte, sino rituales de renacimiento y fertilidad diseñados para asegurar el ciclo de la vida y la abundancia de las cosechas. Para los mayas, el maíz era la sustancia sagrada de la que fue hecha la humanidad, según el Popol Vuh.
El ballet se basa en una leyenda maya que narra una ceremonia ritual en el antiguo Templo Central de la antigua ciudad maya de Tikal, donde los habitantes se reúnen para sacrificar a la joven Paál Kaba, elegida entre las doncellas más hermosas de la tribu, ofrecida como un gran regalo en honor al Dios del Maíz, con el fin de lograr una buena cosecha.
La muchacha es pintada de azul maya, un color sagrado que simbolizaba el cielo y el agua. Paal Kaba es colocada sobre una piedra de sacrificio convexa, que empuja el pecho hacia arriba, mientras cuatro ayudantes sujetan las extremidades de la joven. Antes del sacrificio el sacerdote realiza un exorcismo para alejar los malos espíritus y luego abre el tórax de la víctima con un cuchillo de obsidiana para extraer el corazón aún palpitante.
Después del sacrificio se realizan diversas danzas rituales y en el punto culminante de la Danza de la Guerra se llega al clímax, cuando el ídolo de piedra del Dios del Maíz se derrumba inesperadamente y es destruido, provocando que los mayas huyan a la selva presos del pánico. Para el compositor, este evento simbolizaba un presagio del fin de su civilización y la futura conquista española.
«Instantáneas plásticas» es una obra de significado abstracto compuesta en 1963. Corresponde a la última fase estilística del compositor, caracterizado por un mayor cromatismo con gran libertad rítmica.
«Abstracción» compuesta en 1965 es la última obra sinfónica de Castillo, al parecer inacabada, mostrando una estructura libre sin poseer aspecto descriptivo.
Castillo también compuso música de cámara como «Invocación, para maderas, trompeta y cuerdas» en 1944, «Contrastes para cuarteto de vientos» en 1946 o el «Homenaje a Ravel» para violín y piano en 1954. También música escénica para «Cuculcán», de Miguel Ángel Asturias en 1947.
Ricardo Castillo murió en la Ciudad de Guatemala el 27 de mayo de 1966.
