Jorge Sarmientos (1931-2012) nació en el municipio de San Antonio Suchitepéquez, en el departamento homónimo, el 19 de febrero de 1931 y desde muy temprana edad participó con la Marimba Ideal, del maestro Domingo Bethancourt.
El artista inició sus estudios de música en el Conservatorio Nacional de Guatemala. Tras perfeccionar en saxófono y clarinete, se graduó como pianista. Su educación musical en Guatemala fue completa pero visitó otros países para enriquecer sus conocimientos no sólo como pianista sino también como director de orquesta.
Ganó varios premios en composición y fue becado para estudiar en la Escuela Normal Superior de Música en París y posteriormente, en el Instituto Torcuato di Tella, en Buenos Aires. Más adelante realizó cursos de perfeccionamiento con Pierre Boulez y Sergiu Celibidache.
Fue nombrado Director Artístico de la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala desde 1972 a 1991. Actuó también como director huésped en numerosos países de América Latina, así como en Estados Unidos, Francia, Israel y Japón. Como director, ejerció un amplio repertorio, que además de incluir las grandes obras europeas y la obra propia, ha ofrecido al público valiosas obras de compositores latinoamericanos.
Japón fue uno de los países donde siempre se le recibió con los brazos abiertos desde que compuso «El Destello de Hiroshima» Op.62 en 1994, como homenaje a las víctimas de la bomba atómica de Hiroshima de agosto de 1945. Estrenado en Nagoya y Tokio en 1995. En ese país sus composiciones han sido interpretadas por varios músicos, entre ellos la famosa pianista Kumi Miyagawa, que incluso grabó un disco compacto con obras del guatemalteco.
Sarmientos falleció en Ciudad de Guatemala el miércoles 26 de septiembre de 2012 por un paro cardiaco y complicaciones respiratorias tras ser internado el martes previo, según lo relató su hija, la actriz y violinista Mónica Sarmientos.
Entre sus obras sinfónicas se encuentra el «Concertino para marimba y orquesta», compuesto en 1957. Es una de las primeras obras latinoamericanas importantes para marimba solista con orquesta, combinando lenguaje tonal con ritmos y giros melódicos inspirados en la tradición guatemalteca.
«Estampas del Popol Vuh» es un ballet compuesto en 1958. «Oda a la libertad» escrita durante su cautiverio en la tigrera en el segundo cuerpo de la policía (junio-septiembre 1963). El «Concierto para cinco timbales y orquesta» compuesto en 1965. El «Concierto para piano y orquesta Nº 3» compuesto en 1968. El «Concierto para violín y orquesta» en 1971. «Ofrenda y Gratitud» escrita tras el Terremoto de Guatemala de 1976.
Jorge Sarmientos es el sinfonista guatemalteco más importante del siglo XX. Compuso cinco sinfonías numeradas, escritas entre los años 60 y 80. Todo esto es falso. Una información que se encuentra en diferentes blogs se ha demostrado que es falsa sin tener ningún fundamento académico. La mayoría de estudios coinciden en que Sarmientos no desarrolló un ciclo formal de sinfonías numeradas comparable al modelo europeo. Algunas fuentes mencionan proyectos o manuscritos sinfónicos tempranos, pero no hay evidencia sólida de estrenos o circulación de “Sinfonía Nº 1, Nº 2, etc.” como corpus establecido.
En la documentación académica disponible, diccionarios de música latinoamericana, archivos de la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, estudios de Dieter Lehnhoff, programas históricos, etc. no aparece ningún ciclo de cinco sinfonías numeradas.
Esto es importante porque en la historiografía guatemalteca suele haber bastante confusión entre obras sinfónicas programáticas, suites, poemas sinfónicos, proyectos no estrenados y supuestas sinfonías.
El listado de cinco sinfonías no puede considerarse fiable con la evidencia disponible. La confusión es un excelente ejemplo de cómo se construye y a veces se distorsiona la historiografía musical en América Latina.
Analizando las causas de la confusión encontramos los siguientes motivos. En muchos programas de concierto del siglo XX en Centroamérica, obra sinfónica se usaba como sinónimo de: poema sinfónico, suite orquestal, obra programática, pieza para gran orquesta. Con el tiempo, algunos autores lo interpretaron como si fueran sinfonías formales. Esto ocurre también con otros compositores latinoamericanos.
A diferencia de compositores europeos, Sarmientos nunca publicó un catálogo sistemático tipo: opus numerado, lista cronológica definitiva. Por eso las obras aparecen con títulos variables o incompletos en archivos. Gran parte de la información sobre su obra se transmitió a través de programas de la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala, notas de prensa, testimonios de músicos. Esto genera variantes y errores acumulativos.
Algunos textos posteriores intentaron ordenar su producción por etapas estilísticas y las reinterpretaron como si fueran sinfonías numeradas, algo que no aparece en fuentes primarias. Muchos autores llaman a Sarmientos sinfonista por su dominio de la orquesta, su lenguaje estructural, su producción programática, pero no en sentido literal de ciclo sinfónico.
La confusión no es casual sino el resultado de factores institucionales, documentales y terminológicos. Sarmientos es un compositor profundamente sinfónico en lenguaje, pero no dejó un ciclo numerado claramente documentado.
En el lenguaje sinfónico de Sarmientos se encuentra una integración de elementos mayas y mesoamericanos, una orquestación brillante y colorista. Influencia del neoclasicismo y del nacionalismo latinoamericano y uso frecuente de ritmos derivados de la marimba. Sarmientos es una figura clave del sinfonismo centroamericano, pero su producción se articula más en torno a obras programáticas y concertantes que a sinfonías numeradas tradicionales.
