José Antonio Calcaño (1900-1978) nació en Caracas, el 23 de marzo de 1900. Fue el cuarto de los seis hijos de Emilio Calcaño Sanabria (hijo de José Antonio Calcaño) y Josefa Antonia Calcaño Sánchez (hija de Eduardo Calcaño). Su labor musical la compartió con sus funciones como diplomático. Desde muy temprana se inició en el mundo de la música al recibir clases de piano y solfeo (1904-1905).
En 1906 continua los estudios
musicales en el Colegio Alemán Froebel de Caracas y posteriormente en 1912
recibe clases de violonchelo de la profesora mexicana Mercedes Rivas, discípula
del maestro Pablo Casals.
Junto a Vicente Emilio Sojo y a
su primo Miguel Ángel Calcaño, forma parte del movimiento artístico
«Renovación». Aunque se inscribió en la facultad de Medicina de la
Universidad Central de Venezuela, al poco tiempo abandonó los estudios para
dedicarse a tiempo completo a la música.
En 1918, en compañía de
Francisco Pimentel (Job Pim), Leoncio Martínez y José Rafael Pocaterra, funda
el diario humorístico «Pitorreos». Durante este tiempo inicia una columna de
crítica y apreciación musical en los diarios El Sol y El Heraldo, la cual
escribía con el seudónimo de «Juan Sebastián».
En 1928, figura entre los
miembros fundadores del Orfeón Lamas, y de la Orquesta Sinfónica de Venezuela
donde toca como violonchelista. Entre 1929 y 1930, estrena sus primeras
composiciones para coro mixto, Madrigal campestre (1929) y Canción pagana
(1930), al tiempo que mantiene su actividad de crítico musical en los diarios
El Universal y El Nuevo Diario, siempre con el mismo seudónimo.
Paralelamente a su carrera
musical ingresa al servicio diplomático como oficial de la Dirección de
Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores (1929-1932). Como agregado
civil de la Legación de Venezuela en Berna, tuvo la oportunidad de asistir a
los cursos del Conservatorio de Música de dicha ciudad.
En noviembre de 1936 fue
nombrado cónsul de Venezuela en Dublín y en 1937 de Saint Louis (Estados
Unidos). En noviembre del mismo año (1937) fue nombrado jefe de servicio de la
Dirección de Gabinete del Ministerio de Relaciones Exteriores y al año
siguiente jefe de la Sección de Economía de la Dirección de Economía en la
Dirección de Política Económica de ese ministerio.
En 1939 fue Consejero de la
Legación de Venezuela en Londres y en 1940, jefe de la Oficina de Comercio
Exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores. También en 1940, funda la
Coral Polifónica de la cual es director hasta 1953.
En 1945 como Jefe de Gabinete
del canciller Esteban Gil Borges, forma parte de la delegación venezolana que
asiste a la Conferencia fundadora de la Organización de las Naciones Unidas
(ONU) en San Francisco. En 1946, ya retirado del servicio diplomático, se
residencia en Estados Unidos donde permanece hasta 1950.
A su regreso a Venezuela, funda
y dirige el conservatorio Teresa Carreño (1951-1959), la coral Creole (1952) y
el conjunto orfeónico Los Madrigalistas (1953). Entre 1954 y 1964 se desempeñó
como profesor de Apreciación Musical en la Universidad Central de Venezuela, y
como crítico musical del diario El Nacional.
Por este tiempo, inició un
programa de conciertos por Radio Caracas Televisión, así como un programa de
charlas divulgativas que tenían el nombre de «Por el mundo de la cultura»
(Radio Caracas Televisión, 1957-1958; Venezolana de Televisión, 1973-1976;
Televisora Nacional, canal 5, 1976-1978 y Radio Caracas Radio, 1975-1978) que
alcanza una amplia sintonía. Muere en Caracas, el 11 de septiembre de 1978.
La «Primera
sinfonía» (inconclusa) fue compuesta en 1946
Como compositor produjo obras
para coro, el ballet en 5 cuadros «Miranda
en Rusia» (1945), la Desolación y gloria y el oratorio «De profundis: Desolación y Gloria»
en homenaje al libertador Simón Bolívar. En 1958, recibió el Premio Municipal
de Literatura por su libro La ciudad y su música.
La obra sinfónica del
compositor venezolano José Antonio Calcaño no es muy extensa, pero resulta
significativa dentro del desarrollo inicial del sinfonismo en Venezuela,
especialmente por su vínculo con el movimiento de renovación musical liderado
por Vicente Emilio Sojo.
Obras sinfónicas principales
«Obertura sinfónica». Obra orquestal autónoma que refleja el lenguaje
nacionalista de su generación.
«Miranda en Rusia» (Suite Sinfónica) 1945
Derivada de su ballet homónimo,
es probablemente su partitura orquestal más relevante.
Consta de varios movimientos (como “Obertura”, “Nocturno” y danzas finales) y
combina elementos nacionalistas venezolanos con influencias estilísticas
europeas.
Otras obras orquestales y vocal-sinfónicas
relacionadas
«De profundis: Desolación y gloria» (oratorio, 1968)
«In memoriam» (cantata, 1971)
La producción sinfónica de
Calcaño es relativamente limitada en comparación con otros compositores
venezolanos posteriores, pero tiene un valor histórico claro por participa en
la fundación de la Orquesta Sinfónica Venezuela. Su música refleja el primer
nacionalismo musical venezolano. Sirve de puente entre la tradición
académica europea y la búsqueda de identidad musical propia.