Antonio Estévez (1916-1988) Antonio José Estévez Aponte nació en Calabozo, la ciudad más poblada del estado de Guárico, el 3 de enero de 1916. Inició sus estudios musicales en Caracas en 1923, pero los continúa en su ciudad natal en 1925. En 1930 regresa a Caracas, donde prosiguió con sus estudios musicales generales y clarinete en la Escuela de Música y Declamación de Caracas, también llamada Escuela Superior de Música o Escuela José Ángel Lamas.
Ingresó a la Banda Marcial de Caracas en 1932 y a la Orquesta Sinfónica Venezuela en 1934, tocando como segundo oboe. Trabajó y estudió bajo la tutela de Pedro Elías Gutiérrez y Vicente Emilio Sojo, su maestro de composición. Se gradúa como intérprete de oboe en 1942 y fundó el Orfeón Universitario de la Universidad Central de Venezuela en 1943. En 1944 se gradúa como compositor. En 1945 obtiene una beca para continuar sus estudios en Estados Unidos y Europa.
Cuando llega Estévez a los Estados Unidos, a mediados de 1945, el músico tuvo una gran decepción pues Igor Stravinsky no se encontraba como profesor en la Universidad de Columbia, y las posibilidades de estudios particulares eran impensables tanto por el factor económico como por el hecho de que Stravinsky vivía en Los Ángeles.
Estévez se inscribió en la Universidad de Columbia, en la ciudad de Nueva York, y con el claro propósito de actualizarse en todo lo que a información musical contemporánea se refiere, realizó cursos de orquestación, composición, piano y dirección orquestal entre otros.
Después de sus estudios en Columbia, la meta se convierte momentáneamente en Tanglewood, Massachusetts, famoso por sus festivales internacionales de música y por los cursos de dirección que grandes artistas de la batuta impartieron allí. Le seguía obsesionando el sonido de Stravinsky, quien seguía siendo para Estévez una referencia fonográfica de Caracas.
Estévez regresa a Caracas en 1948, donde desarrolla un estilo de música nacionalista junto a otros compositores como Ángel Sauce, Evencio Castellanos, Inocente Carreño, y Gonzalo Castellanos Yumar.
Viaja a Londres en 1961 y luego a París en 1963, donde frecuenta a Jesús Soto. Cambia su estilo y experimenta con la música electrónica en los estudios de la Radiotelevisión Francesa con Pierre Schaeffer. En 1971 regresó a Venezuela, donde funda y dirige hasta 1979 el Instituto de Fonología Musical con el apoyo del Centro Simón Bolívar.
Estévez obtiene el Premio Anual Sinfónica en 1954 y el Premio Nacional de Música en los años 1949 y 1987. En 1987 la Universidad de los Andes le confiere el doctorado honoris causa en letras. Murió en Caracas el 26 de noviembre de 1988..
La producción sinfónica de Antonio Estévez no es muy extensa, pero sí muy significativa dentro de la música venezolana del siglo XX.
La «Sinfonía en re mayor» es una obra de juventud, probablemente de los años 30 o 40. No existe ningún registro de su estreno ni de grabaciones. No se encuentra inscrita en su catálogo oficial. Pude que solo exista en manuscrito o acaso perdida.
Otros compositores venezolanos contemporáneos, como Juan Bautista Plaza o Evencio Castellanos, sí desarrollaron con mayor claridad el género sinfónico “tradicional”.
En cambio, Estévez parece haber optado por formas más libres y ligadas al paisaje y la literatura venezolana.
La «Cantata Criolla» compuesta en 1954 es su obra más famosa y a menudo considerada su gran contribución sinfónico-coral. Está escrita para narrador, coro y orquesta. Se basa en el poema Florentino y el Diablo de Alberto Arvelo Torrealba, inspirado en los Llanos y la vida de sus llaneros.
Los Llanos de Venezuela son una inmensa eco región de sabanas y humedales de unos 280,000 Km2 en el centro-occidente del país. Se caracterizan por dos estaciones marcadas, lluvia y sequía, una biodiversidad excepcional, incluyendo caimanes, anacondas y chigüires y una cultura ganadera centrada en el joropo y la gastronomía local, queso llanero, carne en vara.
Aunque no es una sinfonía en sentido estricto, tiene dimensiones, desarrollo y tratamiento orquestal comparables a una gran obra sinfónica. Estrenada el 25 de julio de 1954, ganando el Premio Nacional de Música, es quizás la obra nacionalista venezolana más importante del siglo XX.
La «Suite Llanera» basada en elementos folclóricos venezolanos, nace en el año 1942, cuando, siendo, para ese entonces, alumno del sexto año de composición, Vicente Emilio Sojo le encarga al curso una suite orquestal. Estévez responde al encargo con su Suite Llanera.
Es precisamente con esta composición, que en el mismo año Estévez se estrena como director de orquesta. Originalmente tenía tres partes: Amanecer, Mediodía y Atardecer, ya que pretendía aprovechar la ocasión para tratar de describir de manera impresionista esos tres acontecimientos llaneros. Es también esta, una de las pocas veces que se interpreta completa la Suite Llanera, con excepción de una transmisión radial en Estados Unidos. Estévez eliminará los movimientos extremos, dejando solo la parte central, lo que hoy es el poema sinfónico Mediodía en el Llano.
«Mediodía en el llano» (1942) la parte más elegíaca de la suite es un poema sinfónico breve, que evoca paisajes del llano venezolano con gran color orquestal. Obra de carácter impresionista con influencias de Debussy.
También compuso para piano las «17 piezas infantiles» que han sido orquestadas en 2000 por Juan Francisco Sans.
Otras obras conocidas son el «Concierto para orquesta» compuesto en 1948 que incorpora tendencias modernas en su obra.
«Cromovibrafonía» y «Cromovibrafonía múltiple» que compuso para la exposición de obras de Soto en Montreal y el Museo de Arte Moderno de Ciudad Bolívar son obras experimentales de carácter electroacústico que compuso en su última etapa..
