FIGUEREDO
Carlos Figueredo (1909-1986) Carlos Enrique Figueredo Agreda nació en Tocuyito, Estado Carabobo, el 15 de agosto de 1909. Sus padres fueron Rosa Julia Agreda y Faustino Figueredo Boggio, quien era primo del pintor Emilio Boggio y nieto del coronel Fernando Figueredo, compañero de armas de Simón Bolívar en la Guerra de Independencia de Venezuela.
En la vida musical de Carlos Enrique Figueredo destacan
fundamentalmente dos actividades: la de pianista que se inicia en 1917 y la de
compositor que empieza en 1946.
A partir de 1914, Carlos Enrique Figueredo estudia piano con Henrique
Muchkenhir en la población de Duacas, estado Carabobo. También cursa Teoría y
Solfeo con el profesor mexicano Emilio Sánchez Martínez. En 1917 realiza su
primer recital de piano en el Teatro Municipal de Valencia.
Cuatro años después se traslada a Caracas, en donde se residencia en
la casa del escritor Rómulo Gallegos. En esta ciudad se incorpora, en 1924, a
la cátedra de piano para hombres 5 que dictaba Salvador Narciso Llamozas en la
Escuela de Música y Declamación, donde también cursa Teoría y Solfeo con
Vicente Emilio Sojo e Historia de la Música con Juan Bautista Plaza.
Estos tres maestros jugarán un papel protagónico en la vida musical
del joven músico carabobeño. Figueredo heredará de Llamozas la tradición
pianística de salón del siglo XIX, al igual que otros pianistas como Joaquín
Silva-Díaz, Heriberto Tinaco, Teófilo Pérez, Juan Vicente Lecuna, Cipriano Colón,
José Antonio Calcaño, Pedro Antonio Ríos Reyna, Antonio José Ramos, Moisés
Moleiro e Israel Peña.
Hacia 1936, Juan Bautista Plaza lo iniciará en el conocimiento del
repertorio venezolano de finales del siglo XVIII y de inicios del siglo XIX,
conservado en el Archivo de Ramón Montero Vicente Emilio Sojo será de gran
influencia en el desarrollo de la profesión del joven Figueredo pues años más
tarde, en 1942, lo iniciará en los estudios de composición.
De esta manera, transcurre la formación musical de Carlos Figueredo,
quien vive su adolescencia y su juventud en un tiempo de importantes
transformaciones para Venezuela, impulsadas por los beneficios de la
explotación petrolera y los avances industriales que proliferaron durante las
primeras décadas del siglo pasado. Sin embargo, estas circunstancias no
resultan favorables para que Figueredo logre consolidar una carrera de
concertista de piano.
Aquella Caracas de las décadas del veinte al cuarenta, más interesada
en las retretas de la Banda Presidencial, la Banda Bolívar y la Banda Marcial
Caracas que en los conciertos de la agonizante Sociedad Filarmónica y la
incipiente Orquesta Sinfónica Venezuela, sólo le permite dedicarse a la
enseñanza particular y a la ejecución acompañante del piano. De hecho, entre 1930
y 1933, Figueredo se desempeña como pianista acompañante de cantantes e
instrumentistas en Radio Caracas Radio y como pianista de la orquesta de esa
emisora, dirigida en esa época por Carlos Bonnet.
Como se ha señalado, en 1942 Figueredo inicia estudios de composición
con Vicente Emilio Sojo. Las clases del maestro Sojo sólo tenían «hora de
inicio ( … ) podrían prolongarse indefinidamente, hasta que, a veces, eran
“interrumpidas provisionalmente” a altas horas de la madrugada!». En
aquellas reuniones eran realizados y revisados los trabajos de música y se
estudiaban «las obras de los grandes maestros de la literatura
universal». Allí recibe, junto con Antonio Lauro y Gonzalo Castellanos
Yumar, instrucción para el dominio de la armonía, el contrapunto, la fuga, las
formas musicales, el ritmo y la melodía, la instrumentación y la orquestación.
Es así como en 1946 Figueredo se gradúa de Maestro Compositor.
La formación que recibe Figueredo con el maestro Sojo impregna sus
trabajos de una actitud mesurada, nacionalista, aun cuando mantiene contacto
con vanguardistas europeos como Pierre Boulez, y conoce los productos de las
tendencias más importantes de Europa. Sin embargo, su música «resultó para
el ambiente caraqueño del momento como de avanzada», por la experimentación
armónica que realizó en obras como la Sinfonía
N.º 4 y la economía de timbres de la que se valió para lograr el realce
expresivo y de color de los instrumentos incluidos en la Sinfonía N.º 1.
Su dominio de la artesanía compositiva queda plasmado en los Siete
Corales para Piano, El Preludio y la Fuga Criolla y la Canción a la Manera
Criolla. Algunas de sus obras tienen un tratamiento madrigalista, como las Tres
Canelones Vocales para Coro Mixto, en las que destaca Epigrama y sus Dos
Canciones para Coro Mixto y Pequeña Orquesta para el montaje de Fuenteovejuna
(1947).
Su vena melódica colorista caracteriza sus canciones, entre ellas Seis
Lieder para Soprano y Piano (l. Canción, 2. Silencio, 3. Nocturno, 4. Sendas de
la tarde, 5. Canción a la Manera Criolla y 6. Nunca podrás amarme) y los Lieder
para bajo y piano.
No abandona Carlos Figueredo su raigambre en la música tradicional
venezolana cuando dirige su interés a la música de cámara, género en el que
compone el Cuarteto de Cuerdas (1946), la Sonata para Violín y la Sonatina para
Violín y Piano. En sus obras para orquesta destaca la severidad en la
dosificación de timbres, la venezolanidad del lenguaje y la sencillez de
colorido en sus obras para orquestas. Para estas agrupaciones musicales Figueredo
escribe las siguientes sinfonías.
Sinfonía
N.º 1 en Re menor (Caracas, 1947). Su Sinfonía N.º 1 y su Sinfonía
N.º 4 fueron tocadas por la Orquesta Sinfónica Venezuela en el primer y
segundo Festival de Música Latinoamericana realizados en Caracas en 1954 y
1957, respectivamente.
Sinfonía
N.º 2 en Si bemol Mayor (París, 1948), obra estrenada por Ángel Sauce;
Sinfonía
N.º 3 en La Mayor (Caracas, 1951)
Sinfonía
N.º 4 en Sol menor (Copenhague, 1953).
Además, compone una Pieza para Orquesta Sinfónica, escrita en
Copenhague en 1954, que hoy se conoce con el nombre de Sinfonía Venezuela.
En cuanto a la composición para piano, Figueredo logra crear una serie
de obras breves (micropiezas) en las que se destaca cierto gusto por el
colorismo de la música de Francia y España, sin abandonar el uso de ritmos,
motivos y temas de la música popular venezolana. Todas con una sobria economía
de forma y contenido musical.
En la obra de Figueredo pueden escucharse caracteres variados como la
atmósfera española que sugiere El Cumpleaños de la Infanta (c. 1972) y
Recuerdos de España (1973); o el estilo polifónico que caracteriza a Corriente (1944-1946)
y Giga (1943- 1945). De igual manera, se puede apreciar la reminiscencia de
aires criollos de salón y la estructura circular presente en los tres
movimientos de la Sonatina N.º 1 (1946) o las Tres Piezas (1946): Arpa,
Campanas y Copla en las que destaca en el piano un comportamiento onomatopéyico
del tañido del arpa criolla y los giros melódicos de la canta criolla
venezolana, carácter que toma mayor consistencia, como aire folklórico, en el
Jaropo (c. 1945). En sus composiciones también está presente el estilo musical
afrancesado en piezas como el Preludio (1946), el Valse Impromptu (1946) y
Capricho (1975). Y también se encuentran obras de carácter melancólico y
fúnebre como los casos de Pesar (1976) y Lamento (1975), entre otras.
En 1947, Figueredo recibe el Premio Nacional de Música de Venezuela
(llamado en la época Premio Oficial Anual de Música) en reconocimiento a su
obra Nocturno. En 1955, su Sinfonía N.º 3 se hace merecedora del premio del
Concurso Vicente Emilio Soja, certamen celebrado en homenaje a los 25 años de
la fundación de la Orquesta Sinfónica Venezuela.
Entre 1945 y 1948, Figueredo se desempeña como director de la Escuela
Preparatoria de Música (hoy Escuela de Música Juan Manuel Olivares),
institución que había fundado aliado de Juan Bautista Plaza. Y ejerce los
cargos de Secretario Administrativo de la Escuela de Artes Plásticas
(1942-1945) y de Inspector de Educación Artística del Ministerio de Educación
(1943-1945).
Siguiendo una tradición familiar de servicio al país Carlos Figueredo
realizó una importante labor diplomática, primero como Secretario de la
Embajada de Venezuela en París (Francia, 1948-1952), luego como Cónsul de
Venezuela en Copenhague (Dinamarca, 1952-1955) y por último como Consejero
Cultural en Madrid (España, 1975- 1978).
Carlos Enrique Figueredo Agreda (Tocuyito, Estado Carabobo, Venezuela;
15 de agosto de 1909 – Caracas, Venezuela; 18 de noviembre de 1986), fue un
pianista y compositor venezolano, integrante del notable grupo de músicos
venezolanos formado de la mano del maestro Vicente Emilio Sojo en la Escuela de
Música y Declamación – hoy Escuela de Música Jose Ángel Lamas. Carlos
Figueredo, es conocido fundamentalmente como compositor de obras para piano,
música coral, piezas para canto y piano y de repertorio sinfónico.
Muere en Caracas el 18 de noviembre de 1986, a los setenta y siete
años de edad, a causa de una afección coronaria.