MONTERO

José Lorenzo Montero (1800-1857) fue un compositor activo en la primera mitad del siglo XIX, probablemente nacido en Caracas hacia 1800 y fallecido hacia 1857. Aunque durante mucho tiempo fue una figura prácticamente olvidada, hoy se le considera, siguiendo al historiador José Antonio Calcaño, como el compositor más importante en Venezuela entre 1830 y 1860.

Trabajó en un entorno musical todavía muy dependiente de modelos europeos, especialmente italianos y clásicos vieneses. Formó parte de la vida musical caraqueña en un momento de transición tras la independencia. La mayor parte de su catálogo es de música religiosa, misas, réquiem, salves, etc., música patriótica, marchas, himnos y música teatral y vocal. Pero también cultivó la música orquestal, algo muy poco frecuente en la Venezuela de su época.

El repertorio sinfónico venezolano de ese periodo es extremadamente escaso, prácticamente limitado a Juan Meserón y a Montero. En la Biblioteca Nacional de Venezuela, fueron encontradas dos oberturas y dos sinfonías de José Lorenzo Montero, otro músico caraqueño. De su autoría sobreviven alrededor de 120 obras repartidas entre la Biblioteca Nacional y en la Fundación Vicente Emilio Sojo.

Entre sus obras se encuentra la «Sinfonía concertada» compuesta en 1841 y la «Gran obertura a toda orquesta» escrita en 1835.

Además, en archivos se mencionan al menos dos sinfonías conservadas. aunque la numeración puede ser problemática por la falta de un catálogo completo.

La «Sinfonía nº 4 en sol mayor» fue compuesta en 1833. Es su obra sinfónica más importante conocida y tiene un valor histórico de enorme importancia Es la sinfonía más antigua conservada de Montero. Fue objeto de una edición crítica moderna en octubre de 2009, realizada por Coralys Arismendi, que permitió su estudio musicológico. La siguiente descripción corresponde a dicho estudio al no encontrarse ninguna grabación de dicha sinfonía.

Representa uno de los primeros intentos de sinfonismo en América Latina. Amplía el panorama más allá de casos aislados como el de Meserón. Demuestra que existía una vida musical más rica en Caracas de lo que se pensaba.

Está orquestada en la forma clásica típica. Flauta, 2 oboes, 2 trompas y cuerdas. Estilo influido por el clasicismo europeo, pero con: uso de síncopas, armonía relativamente elaborada y soluciones orquestales personales

A pesar de la apariencia de un plan formal convencional de cuatro movimientos, no existe en la Sinfonía nº 4 una completa sumisión a las formas clásicas tradicionales.

El primer movimiento, andante mosso, aunque respeta el principio de introducción, exposición, desarrollo y re-exposición, no cumple estrictamente con el plan temático y tonal de la forma sonata. El compositor se toma muchas licencias en cuanto a al plan tonal y la forma, de manera tal, que el primer movimiento podría definirse como una forma sonata libre.

El segundo movimiento, adagio majestuoso, se corresponde con el plan de forma ternaria ABA ó forma lied. Igualmente,

El tercer movimiento, minuetto, cumple con el plan convencional de forma y tonalidad de un minuetto-trío-minuetto. Siendo estos dos movimientos los que más se ciñen a los cánones formales tradicionales clásicos.

El cuarto movimiento, rondo, allegreto, si bien el compositor lo llama Rondó, no se corresponde con esta forma, ya que si tomamos en cuenta las repeticiones del estribillo, el mismo correspondería con un ABABC, que no concuerda con el plan formal típico del rondó clásico (ABACADA ó ABACABA). Más bien pareciera ser una forma binaria con repetición, complementada con una tercera sección que es de mayor extensión que A y B juntas y que está a su vez subdividida en diversas partes o secciones, como las llama LaRue.