Juan Francisco Meserón de Acosta (1779-1845) nació el 17 de Mayo de 1779 en Caracas, siendo el principal representante de una familia de músicos venezolanos, iniciada por su padre, Alejandro Mezerón, francés instalado joven en Caracas, que castellanizó su apellido, y de Ana María Victoria de Acosta, venezolana. Es probable que haya sido instruido en música por su padre, ya que llegó a ser, al igual que él, ejecutante de la flauta.
El 25 de mayo de 1800 contrajo matrimonio con Candelaria de Alva, con la que tuvo dos hijos: José Nicanor (1806) y José Idelfonso (c. 1808), ambos músicos; del segundo se conservan composiciones, ya pertenecientes al período de la República de Venezuela.
En 1803 figuraba como músico del batallón Veteranos de Caracas. Fue el mejor flautista de su época, y así se lo encuentra como solista de la orquesta que acompañó a la compañía de ópera de Espenu en 1808.
Formó parte de la Escuela de Chacao, academia de música dirigida por el Pedro Palacios y Sojo y Juan Manuel Olivares, llegando a ser de los miembros y alumnos más destacados.
Formó parte de la Orquesta que tocó en 1808 para la re inauguración del Teatro Coliseo, donde cantó Juana Faucompré y se presentaron distintas óperas como «La Flauta Mágica» de Mozart, y otras obras con carácter patriótico, participando quizás en la Orquesta que formó Cayetano Carreño para el 19 de Abril de 1811.
Siguió en la orquesta del Teatro El Conde, hasta que un terremoto (1814) lo destruyó. Luego, con las convulsiones políticas independentistas, emigró al oriente venezolano. Hacia 1821 se instaló en Petare, buscando la paz, en la convulsa capital, donde, aparte de ser maestro de escuela, actuó como maestro de capilla, pues allí compuso la mayoría de sus obras de música sacra, sin descuidar, lo que es más novedoso, el cultivo de la música sinfónica, con oberturas y sinfonías (de un sólo movimiento, es decir, oberturas de concierto); su 8.ª Sinfonía la fecha en “Petare, 1822”. También compone algunas canciones patrióticas, de las que se conservan dos, además de valses y polcas.
En 1824 publicó en Caracas el libro Explicación y conocimiento de los principios generales de la música, que es la primera obra de enseñanza musical impresa en Venezuela; él mismo dice en el prólogo: “Es el primer ensayo que se hace en el país”. En 1837 el ayuntamiento de Petare lo nombró secretario municipal y en 1831 administrador de rentas de todo el cantón.
A fines de 1834 la Sociedad Filarmónica de Caracas lo nombró director de la Orquesta Filarmónica, actuando al unísono como flauta solista. Sus conciertos eran tan excelentes que se le rindió un homenaje por la Sociedad Filarmónica un año después, el 21 de diciembre de 1835. Fue, además, maestro de música en renombrados colegios de Caracas, primero en el de José Ignacio Paz (1838); después, en el de la Independencia (1839-1841). Su pista se pierde a partir de entonces.
En sus composiciones introdujo alguna innovación, como la inclusión del clarín, el protagonismo de la flauta solista en sus sinfonías, y la entrada del fagot y de la trompa en la orquesta.
Se le atribuyen canciones patrióticas, sinfonías, tríos, música sacra, música de cámara, entre muchas otras. Gran parte de su material se encuentra en manuscritos o copias, aún no transcritas ni llevadas a formato digital, en la Biblioteca Nacional de Venezuela. Murió en 1842, en Caracas, Venezuela.
Sus sinfonías, de las que se conservan al menos dos, constituyen el repertorio sinfónico más antiguo conocido de Venezuela de la primera mitad del siglo XIX.
La «Sinfonía Nº 5 en re mayor» compuesta probablemente en 1820 rescatada por el eminente musicólogo Alberto Calzavara en 1986, la Sinfonía nº 5 cuya fecha de composición desconocemos, pero podemos ubicar antes de 1821, es la obra más antigua de este género de la que disponemos en el repertorio venezolano.
