CARL LOEWE
Carl Loewe (1796-1869) nació el 30 de noviembre de 1796 en Löbejün, un área circundante a Halle en el estado de Sajonia-Anhalt. Recibió sus primeras lecciones musicales de su padre y fue niño del coro, primero en Köthen y después en Halle, donde asistía a la escuela primaria. La belleza de la voz de Loewe hizo que se interesara en él Madame de Staël, quien le procuró una pensión de Jerónimo Bonaparte, entonces rey de Westfalia. Esto le permitió incrementar su educación musical y estudiar teología en la Universidad de Halle. Su patrocinio terminó en 1813, tras la huida del rey.
En 1820, se trasladó a Stettin, en Prusia (desde 1945 Szczecin en Polonia), donde trabajó como organista y director musical de la escuela. Fue durante esta época en la que realizó la mayor parte de su obra como compositor, la publicación de una versión del poema Der Erlkönig de Johann Wolfgang von Goethe en 1824 (escrito en 1817-1818), de la que algunos afirman que rivaliza con la versión mucho más famosa de Franz Schubert, Erlkönig. Compuso obras de muchos otros poetas, incluyendo a Friedrich Rückert, y realizó traducciones de William Shakespeare y Lord Byron.
En 1821 se casó con Julie von Jacob, que falleció en 1823. Su segunda esposa, Auguste Lange, era una cantante consumada y aparecieron juntos en sus actuaciones de oratorios con gran éxito.
El 20 de febrero de 1827, dirigió la primera representación de la obertura de El sueño de una noche de verano, Op. 21 de Felix Mendelssohn. Juntos actuaron como solistas en el Concierto en la bemol mayor para dos pianos y orquesta de Mendelssohn.
Más tarde, Loewe se hizo muy popular, tanto como compositor como cantante, e hizo varias giras como cantante en las décadas de 1840 y 1850, visitando Inglaterra, Francia, Suecia y Noruega entre otros países. Finalmente regresó a Alemania, y, tras dejar sus puestos en Szczecin tras 46 años, se mudó a Kiel, donde murió de un derrame cerebral el 20 de abril de 1869.
Loewe escribió cinco óperas, de las cuales sólo una, «Die drei Wünsche», se representó en Berlín en 1834, sin mucho éxito, diecisiete oratorios, entre ellos «Jan Hus» Op.82, «Palestrina»,
«Die Auferweckung des Lazarus» Op.132, «Das Sühnopfer des neuen Bundes» (Oratorio de Pasión), muchos de ellos acompañados por voces masculinas, o sólo con breves interludios instrumentales.
Además dell notable «Concierto para piano y orquesta Nº 2 en la mayor»; baladas corales, cantatas, tres cuartetos de cuerdas op. 24, y un trío de piano en sol menor op. 12., una obra para clarinete y piano, publicada póstumamente, y algunos solos de piano.
Sin embargo se le recuerda por las baladas con acompañamiento de piano. Su tratamiento de los largos poemas narrativos, en una mezcla inteligente de los estilos dramático y lírico, siguiendo sin duda el modelo de las baladas de Johann Rudolf Zumsteeg, ha sido copiado por muchos compositores desde sus días.
Existen al menos dos sinfonías de Loewe, una en re menor, que ha sido grabada por el sello discográfico Koch Schwann junto con la primera de las dos grabaciones en CD del segundo concierto para piano de Loewe (en la mayor); y otra en mi menor, que fue interpretada por primera vez en noviembre de 2004, 170 años después de su composición.
La “Sinfonía Nº 1 en mi menor» fue terminada según una nota del compositor el 15 de diciembre de 1834. Escrita para madera por duplicado, dor trompas, dos trompetas, tres trombones, timbales y cuerda.
El primer movimiento, larghetto, allegro, empieza con un solo de viola seguido por una serie de motivos lentos en las cuerdas. Este aire de lamentación nos conduce al allegro en forma sonata, con sus dos temas contrastantes
El segundo movimiento, larghetto,
El tercer movimiento, scherzo, allegro molto,
El cuarto movimiento, allegro nom tanto,
La “Sinfonía Nº 2 en re menor» fue terminada en 1835
El primer movimiento, allegro maestoso, posee influencias de Mozart y de Mendelssohn
El segundo movimiento, scherzo, vivace, nos ofrece un ritmo punteado continuo que es contenido en el primer trío
El tercer movimiento, andantino grazioso, nos conduce a un mundo de ligereza, un idilio pastoral con muchos episodios secundarios breves.
El cuarto movimiento, adagio espressivo, allegro, adagio, allegro, empieza de modo lírico que contrasta con un allegro rítmico marcado por los timbales y la cuerda en pizzicato, que nos conduce a un motivo de danza que se agita hasta llegar a una fanfarria. Sigue una reminiscencia del tema inicial, presentado por el oboe y fagot y luego por la completa madera. Los timbales nos llevan a una nueva versión de la danza empezando en forma de un fugatto. Un largo solo de flauta pausa el motivo y nos lleva a un plácido finan.
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