TABAKOV

Emil Tabakov (1947-) en búlgaro Емил Табаков nació en Ruse, ciudad del norte de Bulgaria a orillas del Danubio, el 21 de agosto de 1947. Estudió en la Academia de Música Estatal de Bulgaria, contrabajo con Todor Toshev, composición con Marin Goleminov y dirección de orquesta con Vladimir Simeonov. Se graduó en dirección orquestal y en contrabajo en 1974 y en composición en 1978.

Desde los catorce años se inicia en la composición orquestal, tomando como principales influencias la música de Shostakovich, Brahms, Scriabin y Richard Strauss. Compone dos partituras para ballet, "Sashka" en 1967 y "Helen of Pristis" en 1969.

El "Concierto para contrabajo y orquesta" compuesto en 1975 fue la obra escrita para su graduación como compositor en el Conservatorio de Bulgaria. Está dedicado a su profesor de contrabajo de la Academia Estatal de Música, Todor Toshev. Muestra los elementos estilísticos que caracterizarán su posterior obra. Una expresión dura y austera y momentos de poderosa energía.

Su primer contrato como director de orquesta fue desde 1975 a 1979 con la Orquesta Filarmónica de Ruse. Desde 1979 a 1987 trabajó como director musical y orquestal de la Orquesta de Cámara Solistas de Sofía.

La "Sinfonía Nº 1” fue compuesta entre 1981 y 1982. Se estrenó el 10 de febrero de 1983 en el Sofia Hall, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Sofía dirigida por Jordan Dafov. Está orquestada para dos flautas, piccolo, dos clarinetes, clarinete en mi bemol, tres oboes, el tercero doblando corno inglés, dos fagots, contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, una sección de percusión con dos músicos con caja, bombo, tam-tam y tom-toms, además de la cuerda habitual.

Para la descripción de las sinfonías de Tabakov, nos basamos en las magníficas notas escritas por Paul Conway para las grabaciones del sello Toccata Classics.

El primer movimiento, moderato, escrito en forma sonata empieza con una fanfarria del metal, seguida inmediatamente por la presentación del tema principal interpretado por los primeros violines y el piccolo. Tiene el carácter de la música tradicional búlgara, a pesar de no usar citas de temas folclóricos. El segundo tema presentado mediante un unísono de los contrabajos recuerda el canto masculino de la Iglesia Ortodoxa de Bulgaria. Un canto a dos voces, una entonando una nota y la otra acompañándola con adornos.

En una observación escrita por el compositor dice aunque el carácter de la música se parece al "Dies Irae", no es lo mismo. No existen referencias al "Dies Irae". Es más parecido al canto de la Iglesia Ortodoxa. En mi música no existen elementos programáticos.

Durante la exposición un expresivo solo de viola añade una nota de intimidad. Los dos temas participan en el desarrollo que empieza con un recuerdo de la fanfarria inicial indicando momentos de conflicto y guerra, a pesar de que su autor diga que se trata de música pura. Después de una recapitulación variada el movimiento termina con absoluta calma usando los registros bajos de la orquesta, contrabajos, trompas y timbales en forma de canto llano.

El segundo movimiento, largo, empieza con tres acordes disonantes y después el piccolo empieza la presentación de uno de los motivos del anterior movimiento. Esto inicia una especie de passacaglia con una serie de variaciones del tema, que es tomado por las flautas con interjecciones de la tuba pasando luego a la sección de maderas. En algún momento la melodía es tomada por los metales con acompañamiento de los registros agudos de la madera y la cuerda. Luego el tema es deconstruido en frases fragmentarias por las maderas. Se repiten los acordes iniciales antes de que el movimiento termine tranquilamente  con expresivos solos del piccolo y la flauta.

El tercer movimiento, largo, presto, empieza con un tema lento interpretado por la cuerda interrumpido pronto por entradas de una música más rápida. Este contraste de tempos se extiende hasta que la sección presto quede establecida mediante un conjunto de las ideas principales de la obra. Con una forma de concerto para orquesta solos individuales alternan con tuttis orquestales. La progresión dinámica se detiene mediante llamadas de las fanfarrias del metal del movimiento inicial. La recapitulación empieza con el largo inicial antes de que el clarinete presente nuevamente el material del presto tomado por la orquesta. Después de unas notas que recuerdan el Dies Irae reaparece el desconsolado solo de viola del primer movimiento entre las frases orquestales, que cierran la obra acompañadas por la percusión.

Una sinfonía con un estilo muy personal que seguirá cultivando el compositor. No se trata de una música fácil, requiriendo concentración tanto de los espectadores como de los intérpretes. Explora la parte más obscura del espíritu humano, lo que le proporciona tanto un estilo austero como épico, mediante estructuras expansivas y momentos violentos.

La "Sinfonía Nº 2” fue compuesta en 1984 y estrenada al año siguiente en Sofía, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Ópera Nacional Búlgara dirigida por Dimitar Manolov, dentro del Festival de Nueva Música Búlgara de 1985. Está orquestada para un amplio conjunto con piccolo, dos flautas, tres oboes, tres clarinetes, dos fagots, contrafagot, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión con caja, bombo, tam-tam, tres tom-toms, tres bongos y cuerda.

El primer movimiento, adagio, empieza lentamente de manera tranquila. Sus temas se basan en un tenebroso motivo de cinco notas en forma de arco presentado por los registros medios de la cuerda y una exclamación en sordina del primer violín, sonando como una pos apocalíptica llamada de pájaro, que pronto se extiende en una frase ondulante con un ritmo repetido marcado por la flauta. Una voz discordante es presentada por el piccolo, la segunda flauta y el primer oboe, en una especie de fanfarria, que cuando el movimiento se desarrolla es recogida por la orquesta.

La frase ondulante se transforma en siniestros murmullos que proceden de los contrabajos y de las secciones graves de la cuerda, pero pronto se transmite a toda la orquesta. Las texturas orquestales ganan intensidad con la intervención de todos sus miembros en una sección poderosa en la que se escuchan todos los motivos en forma contrapuntística. Después de esta dramática y angustiosa sección central, el ritmo se relaja en la obscura parte final durante la cual se presentan nuevamente todos los temas.

El segundo movimiento, allegro moderato, aprovecha y en última instancia, libera la energía latente que se ha acumulado en el primer movimiento. Los bloques que conforman su estructura consisten en un insistente patrón que primero se escucha en el trombón, una escala ascendente en los clarinetes, una figura rítmica repetida en los oboes y un motivo ondulante en las cuerdas superiores.

Un tema lírico con una frase final descendente en arpegios es presentado por la trompa. Con estos elementos dispares el compositor construye un movimiento sinfónico desarrollado lógicamente. Existen momentos en los cuales los solistas contrastan con los tuttis orquestales, sugiriendo a un individuo enfrentado a la turba, pero estos episodios son fugaces. El movimiento se transforma en su parte final en un torbellino salvaje en forma de estampida feroz que termina bruscamente. Para el compositor la elaboración de ideas es lo primordial. Considera que cuando ha terminado el material todo su potencial, acaba el movimiento de modo abrupto, en lugar de crear un epílogo contemplativo en el que detenerse y reflexionar sobre cualquier ramificación.

La "Pieza de concierto para orquesta" compuesta en 1985 emplea además de un órgano, un sintetizador, que tiene un importante papel en su primera sección, como un elemento extraño no integrado en la orquesta. Busca unos nuevos sonidos cuando se encuentra a punto de integrarse como su director a una nueva formación orquestal la Orquesta Filarmónica de Sofía que la estrenará en 1986 dirigida por el compositor.

Tabakov nombrado director de la Orquesta Filarmónica de Sofía en 1987 continuó en el cargo hasta el año 2000. Desde 1994 hasta 2000 también fue director artístico de la Orquesta Filarmónica de Belgrado y en 2014 director de la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional de Bulgaria.

La "Sinfonía Nº 3” terminada en 1988, se estrenó a principios de 1990 durante la Revista de Nueva Música Búlgara y fue grabada por el sello Balkanton interpretada por la Sofia Philharmonic Orchestra dirigida por su propio compositor.

El primer movimiento, moderato, muestra una serie de dramáticos conflictos presentando el material básico de la obra. Los compases iniciales ofrecen algunos micro elementos del núcleo usado para el desarrollo posterior, acordes disonantes, que aparecen en toda la orquesta, entonaciones de cuatro o cinco tonos con intervalos predominantes de segunda y tercera, pasajes en forma de escala, motivos fugaces en las cuerdas y en la sección de madera, que chocan con los motivos pesados de los metales.

El segundo movimiento, largo, nos presenta un dolorido episodio de carácter lírico. El estricto y profundamente trágico movimiento se desarrolla desde la escala menor natural descendente, empezando con un fantasmagórico solo de sintetizador, que con un carácter inmutable se irá alternando con tenebrosas intervenciones de la orquesta. Termina con el motivo espectral inicial del sintetizador.

El tercer movimiento, adagio, es un siniestro y trágico scherzo. El tema contrastante mórbidamente expresivo y lento del Scherzo sigue la línea del anterior movimiento con fuertes contrastes dinámicos creando momentos de fuerte tensión. Agresivos motivos repetitivos nos conducen a una tranquila coda.

El cuarto movimiento, presto, es de carácter dramático y obscuro, con glissandos estremecedores y tensas figuras rítmicas Los motivos de los tres movimientos anteriores aparecen de nuevo en el sombrío movimiento, que en el momento de  tensión más acusada, termina o más bien se detiene en una repetición evocadora del impasible motivo del solo de sintetizador del principio del largo, un final sin respuesta, sin una solución de los conflictos.

La obra tiene todos los elementos de la madurez musical del compositor, la expresión de complejos problemas filosóficos, penetrando en el interior altamente conflictivo del hombre moderno. Una obra de concepción fuertemente dramática usando todas las técnicas que ofrece la orquesta moderna.

"Ad infinitum" compuesta en 1992 para orquesta es una música esotérica de carácter espacial, en un estilo semejante al usado en la "Astral Music" de 1978. También compuso un "Requiem" para cuatro solistas, coro y orquesta en 1994 de gran fuerza expresiva.

La "Sinfonía Nº 4” fue escrita entre 1996 y 1997 estrenándose en Sofía el 26 de marzo de 1998 interpretada por la Orquesta Filarmónica de Sofía dirigida por el compositor. Está orquestada para una amplia orquesta dotada de tres flautas, la tercera doblando piccolo, tres oboes, tres clarinetes, tres fagots, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales con dos instrumentistas, percusión con cuatro instrumentistas provistos de caja, bombo, tamborín ,látigo, tambor búlgaro, tom-tom, tam-tam, vibráfono, campanas, caja baja con címbalos y cuerda.

El primer movimiento, largo, establece un carácter tenebroso que casi sin respiro se extenderá a toda la obra. No se trata de una introducción lenta sino que el ambiente lúgubre continuará todo el movimiento. Empieza con el empleo de la cuerda sola, que se extiende durante bastante tiempo dando la impresión de ser una obra para cuerdas. Pero se termina esta impresión cuando se escuchan cuatro notas en los timbales y luego en el bombo. Los otros instrumentos entran a formar parte del tejido orquestal que nos conducen hacia un clímax con el motivo principal al unísono. La última sección realiza una recapitulación del carácter tenebroso inicial seguido por el motivo principal, terminando con una coda etérea.

El segundo movimiento, allegro vivace, contrasta ampliamente con el anterior con el uso de elementos folclóricos de Bulgaria y Rumanía pero evitando las citas directas. El compositor no motiva su empleo, solamente dice que es para ofrecer más contraste con el primer movimiento.

Emplea motivos repetitivos de un modo obsesivo, reiteraciones de cortas frases rítmicas. El uso de la percusión crea un sentido de fogosidad en este movimiento con carácter de danza.

El tercer movimiento, largo, posee el carácter tranquilo de un nocturno. Regresa el ambiente obscuro del primer movimiento. Las frases iniciales del vibráfono  de carácter simétrico trazan un patrón descendente, que actúa como contrapunto a las líneas ascendentes del solo de violín.

Un tema de carácter dulce es presentado por la trompa y luego tomado por la madera. Luego se rompe en pequeñas frases que suenan como llamadas de pájaros. Cantos solitarios de pájaros en un desolado paisaje de un mundo destructor de la naturaleza. El evocativo movimiento termina con el sonido de campanas distantes.

El cuarto movimiento, andante, empieza tranquilamente con un tema presentado por el oboe. Un furioso moto perpetuo es interpretado por la madera. Repeticiones de breves motivos nos conducen a una intensificación temática. Este movimiento final revisita y transforma todo el material anterior de la sinfonía, incluyendo varios elementos temáticos, rítmicos y armónicos. Los potentes compases finales, que ocultan el consuelo en un tono mayor, llevan a una conclusión convincente y clamorosa, no solo de este movimiento final, sino de toda la obra.

Una de sus obras más intensas utiliza con moderación una gran orquesta, solamente empleada a fondo en el allegro vivace que ofrece el contrapunto dinámico a los otros tres movimientos

Según el compositor no hay un programa manifiesto y sin embargo, a veces el oyente puede tener la clara impresión de que la sinfonía está hablando de asuntos personales, extra-musicales, por contener una música tan apasionada y elocuente.

La "Sinfonía Nº 5” fue escrita entre 1998 y 2000. Se estrenó en el Bulgaria Hall de Sofía el 28 de septiembre de 2000, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Sofía dirigida por su compositor. Está orquestada para un extenso conjunto formado por dos píccolos, el segundo doblando una tercera flauta, dos flautas, cuatro oboes, cuatro clarinetes, tres fagots, contrafagot, seis trompas, cuatro trompetas, la primera doblando trompeta piccolo, cuatro trombones, tuba, dos timbales, una percusión formada por dos cajas, tamburo búlgaro, platillos, platillos hi-hat, bombo, tam-tam, campanas y gong, vibráfono, marimba, sintetizador, órgano y cuerda.

El primer movimiento, spirituoso, escrito en forma sonata se inicia mediante fanfarrias del metal anunciando uno de los principales motivos, corto y brusco. Continúa con la presentación de un segundo motivo, un tema extenso y apasionado introducido por los registros agudos de la cuerda y tomado luego por la orquesta. Se añade un motivo descendente como contrapunto al presentado por la cuerda. Con estos elementos se realiza un riguroso desarrollo mediante implicaciones rítmicas, melódicas y armónicas.

Después de la exposición la sección de desarrollo consiste en un masivo crescendo que empieza de modo tranquilo en la cuerda con interjecciones de la madera. Gradualmente la música va acumulando fuerza, hasta llegar sin transición a la última sección con la recapitulación del material inicial con instantes de máxima violencia. Después de una sección más tranquila, los últimos compases de aspecto dramático no ofrecen un final conclusivo, indicando que el principal argumento no está resuelto.

El segundo movimiento, largo, consiste en la parte lenta de la sinfonía, empezando de un modo mágico mediante el vibráfono y la marimba, continuando con carácter contemplativo. Los motivos principales ofrecen un carácter lírico y expresivo, desarrollándose con algunos momentos apasionados.

Las campanas ofrecen un elemento de carácter religioso. El vibráfono y la marimba iniciales retornan brevemente. Los registros superiores de la madera con florituras y arabescos introducen una sección orquestal más densa con reminiscencias del primer movimiento. Termina con un solo del corno inglés y un repique de campanas sobre la cuerda.

El tercer movimiento, allegro moderato, está inspirado en la música folclórica de Bulgaria a pesar de no ofrecer ninguna cita directa. En la sección de percusión emplea el tamburo búlgaro. Reminiscente de las marchas de Mahler y Shostakovich el compositor crea intensos momentos de furor a partir del motivo inicial. Después de la acumulación de duros episodios de salvaje furia, golpes de los timbales nos llevan gradualmente a la marcha inicial de inspiración folclórica, que toma un aspecto siniestro en su desarrollo. Calmadas figuraciones en la madera cierran el movimiento.

El cuarto movimiento, finale, andante, está dominado de manera obsesiva por un motivo rítmico de dos notas. El tema principal del primer movimiento también está presente y pronto se produce un crescendo masivo. La música va aumentando su dramatismo de manera intensa, obsesiva y violenta. Después de una sección central más calmada pero siempre acompañada por el ritmo persistente y obsesivo, todos los motivos de los movimientos precedentes se presentan en un monumental tutti final, un terrorífico episodio coronado por potentes disonancias.

Después de la desolación de la Cuarta Sinfonía, la Quinta es más desafiante, con una sensación de una lucha implacable contra fuerzas masivas y opresivas. Si su descripción parece indicar el tradicional camino de la oscuridad a la luz, coronada por la victoria, la realidad es más compleja. En última instancia, hay una ambigüedad en esta partitura de modo que, a pesar de todo su poder salvaje y dinámico, sigue siendo esquiva e incognoscible.

El "Concierto para dos flautas y orquesta" compuesto en 2000 para el flautista francés Patrick Gallois, posee dos contrastados movimientos, un primero lento y meditativo y un segundo rápido y virtuoso.

La "Sinfonía Nº 6” fue terminada en 2001. Se estrenó en Plovdiv, en el sur de Bulgaria, el 25 de enero de 2002, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Plovdiv bajo la dirección del compositor.

Está orquestada para piccolo, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagotes, cuatro trompas, dos trompetas, dos trombones, trombón bajo, tuba, timbales, percusión compuesta por caja, bombo, tom-tom y cuerdas.

El primer movimiento, allegro agitato, presenta sin introducción las ideas básicas que generarán el resto del movimiento. Una insistente fanfarria rítmica interpretada por toda la orquesta que martillea la nota mi, seguida por un motivo descendente presentado con fuerza por los metales. Después de la repetición de la fanfarria aparece una figura rápida ascendente en la cuerda. A partir de estos elementos básicos dispares el compositor realiza un movimiento sinfónico poderoso de proporciones épicas. Varios episodios son interpretados por las diferentes secciones de la orquesta de modo introspectivo, contrastando con las poderosas y duras declaraciones de los tuttis orquestales. Después de la repetición de la fanfarria inicial, la sección final es un soliloquio extendido y lírico de la viola sobre un recuerdo de la fanfarria rítmica mediante la percusión de timbales y cajas.

El segundo movimiento, largo, empieza mediante un redoble de timbales. El tema principal es una melodía expresiva interpretada por los registros agudos de los violines, que se desarrolla de un modo continuo sobre una implacable nota pedal re sostenida por los bajos de la cuerda.

Una figura en forma de escala emerge gradualmente como contrapunto del tema principal. El segundo tema consiste en una figura sorda descendente de la viola punteada por ominosos acordes de los registros bajos de la cuerda y una figura oscilante que se escucha por primera vez en el metal.

Un episodio poético para cuerdas divididas nos conduce a una re exposición de la melodía principal intercalada con la figura oscilante en los metales. El resto del movimiento explora al máximo el potencial dramático de sus ideas principales. Un aumento inexorable de la intensidad nos conduce a un clímax final demoledor.

El tercer movimiento, allegro, corresponde al scherzo. Concebido a gran escala nos presenta un tema rítmico con una sensación de propulsión hacia adelante, inherente a las frases repetidas regularmente del tema principal. Esta propulsión se acentúa mediante un motivo sinuoso introducido por los clarinetes.

El trío ocupando la sección central, es iniciado por el violoncelo en forma de un crescendo basado en una persistente figura ascendente. Los timbales marcan de forma tenaz el ritmo y en el clímax regresa el tema principal. Un repentino aumento del tempo sugiere una carrera hacia el final, pero el compositor la detiene y los compases siguientes son suaves e introspectivos, con los registros bajos de la cuerda recordando continuamente la frase temática que se encuentra detrás de este titánico scherzo.

El cuarto movimiento, allegro, se basa en las ideas claramente expresadas en sus compases iniciales. Unas florituras fuertemente acentuadas de los metales, son respondidas por una figura murmurante interpretada por la cuerda en sordina. A partir de estos motivos básicos se construye un inmenso movimiento final que se desarrolla de modo lógico y con gran seguridad. En la parte central del movimiento se presenta un momento de reposo mediante un solo de violín. Luego se repite de modo variado la primera sección dramática con duros y poderosos episodios. Con el sonido de un solo de violín aislado, pero desafiante, en su registro más agudo termina el movimiento.

Una obra dura de carácter épico dramático, que muestra las características de la música del compositor, una expresión trágica a la manera monumental de las sinfonías de Shostakovich de su periodo medio, sombrías y apasionantes al mismo tiempo.

El "Concierto para piano y orquesta" fue compuesto en 2003 para la celebración del aniversario del ejército turco. La música se expresa en un lenguaje contemporáneo sin asustar al oyente ni hacerle sentir desprevenido.

La "Sinfonía Nº 7” terminada en 2004 se estrenó al año siguiente en Ankara interpretada por la Orquesta Sinfónica de Bilkent, dirigida por el compositor. La obra está dedicada al profesor İhsan Doğramacı, quien fundó la Orquesta Sinfónica de Bilkent, el primer conjunto artístico privado, internacional y académico de Turquía. Una inmensa obra dividida en cuatro movimientos que exploran las implicaciones melódicas, rítmicas y armónicas de los motivos principales introducidos en sus compases iniciales.

Está orquestada parar piccolo, dos flautas, tres oboes con el tercero doblando corno inglés, dos clarinetes, clarinete bajo, doblando clarinete piccolo, dos fagots, contrabajo, cuatro trompas, tres trompetas, dos trombones, trombón bajo, tuba, timbales, percusión formada por  caja clara, tambor tenor, bombo, tam-tam, platillos y vibráfono además de la cuerda.

El primer movimiento, allegro moderato, empieza sin introducción con la presentación de los motivos principales que se desarrollarán en el resto del movimiento. Consisten en insistentes reiteraciones de una especie de fanfarria, un motivo rítmico presentado por el metal que se junta con un tema también decidido expuesto por los registros bajos de la madera, en contrapunto con un importante motivo superior de tres notas presentado por la madera redondeado con una floritura.

El contraste es proporcionado por un pasaje para cuerdas solas en sordina. Este episodio está dominado por un sentimiento de inquietud. Después de un breve arrebato de los motivos principales, un grupo de acordes en sordina de los solistas de la cuerda aguda proporciona una base para una interpretación vertiginosa en el piccolo del motivo de la fanfarria, que ahora se asemeja a una llamada urgente de un canto de pájaro.

Todas estas ideas se desarrollan rigurosamente, a menudo enfrentando un tema contra otro y en otras ocasiones combinándolas en un contrapunto extenuante. Después de una sección de desarrollo tan amplia y sustancial, la recapitulación es abreviada y nos conduce a un clímax poderoso. En su parte final, la flauta y las cuerdas recuerdan las ideas centrales del movimiento de un modo desprendido y adormecido, como si vieran con dolorosa incredulidad algo que alguna vez fue familiar, pero que ahora está en ruinas después de un conflicto brutal. El cortante episodio muere en la nada en un final etéreo.

El segundo movimiento, largo, correspondiente a la parte lenta de la sinfonía no sigue la sugerencia del final del movimiento anterior en forma de un episodio suave y reflexivo. Al contrario los primeros compases son intensos y contundentes. Como una especie de cortejo fúnebre, sobre los intensos redobles de los timbales y los implacables golpes del bombo, la cuerda desarrolla un tema intensamente expresivo con frases suspirantes de dos notas redondeadas por una gran floritura, respondida por la trompeta y la madera sobre acordes de los metales fuertemente disonantes.

Después de varias re exposiciones de este material la cuerda presenta un tema consistente en una figura descendente de tres notas que parece una nueva idea, pero en cambio se genera a partir de las notas de la trompeta y la madera. A partir de estos simples bloques de construcción, se construye un movimiento sinfónico tenso e imponente que se despliega con la fuerza de la naturaleza.

En el centro inmóvil del movimiento se encuentra un pasaje silencioso con texturas recortadas mediante acordes sostenidos de los registros agudos de la madera y una suave intervención del violonchelo solista, como una voz humana que suena en el desierto. Pronto domina nuevamente el contundente material principal, aparentemente recargadas sus implacables secuencias. Finalmente, el monstruo sigue adelante y un par de golpes tam-tam marcan el comienzo de una coda desolada mediante acordes armónicos de la cuerda y balbuceos vacíos del piccolo, con toda la pasión disipada.

El tercer movimiento, blanca a 72, corresponde al scherzo con su carácter rítmico asociado, pero de una forma masiva sin las formas de un dúo elegante. La intimidad se consigue en la parte central del movimiento con un uso atmosférico del vibráfono y solos de la cuerda. La idea principal de este ligero interludio deriva de una figura que acompaña al material principal lo que hace sospechar que esta utópica visión es más una pausa que un destino. Los componentes del tema rítmico principal pronto empiezan a rejuntarse y el material principal del scherzo se repite en forma abreviada.

Hay una breve reminiscencia del idilio central antes de que los ritmos de baile incisos se aceleren para un último crescendo. La energía ilimitada de este scherzo tiene la autosuficiencia de un moto perpetuo y este sentimiento se intensifica por el abrupto final del movimiento. De no ser por esta restricción sumaria, parece que la danza de la vida podría haber continuado indefinidamente.

El cuarto movimiento, largo, allegro, empieza mediante una extensa introducción lenta que establece algunos de los componentes clave de la sección principal del allegro subsiguiente. Estos elementos incluyen una expresiva figura ascendente, que se escucha primero en la madera y luego es tomada por las cuerdas, una insistente figura rítmica de nota repetida en los metales y dos figuras descendentes que parecen derivarse del inicio del Dies irae del canto llano aunque, intrigantemente, Tabakov ha declarado que no lo estaba aludiendo conscientemente de modo claro en su música.

Cuando comienza la sección allegro, los metales presentan una nueva idea siniestra, consistente en una figura cromática ascendente de tres notas y su inversión. Este motivo breve y sin aire domina el movimiento, creando una sensación de confinamiento. En las páginas finales, el violín solo y el vibráfono evocan una reminiscencia nostálgica de la idílica sección central del tercer movimiento, pero este recuerdo es efímero y la sinfonía termina con una enfática reafirmación del motivo principal angular y opresivo.

La séptima sinfonía es una de sus partituras más oscuras del compositor. El uso de instrumentos tales como el corno inglés, clarinete bajo, contrabajo, trombón bajo y tuba, junto con una predilección por el sonido de los registros bajos de las cuerdas, da a la obra una resonancia tenebrosa. Además, la feroz concentración en el desarrollo de motivos cortos y duros y la firme determinación del compositor de no dejarse desviar en su camino por placeres incidentales genera una intensidad considerable y un impulso inexorable.

Cada compás es impulsado por el poder de la convicción. Tal vez esta pieza contundente y dura pueda relacionarse con un comentario realizado por Ralph Vaughan Williams durante un ensayo de su propia cuarta sinfonía de 1934. No sé si me gusta, pero es lo que quise decir.

El "Concierto para violoncelo y orquesta" compuesto en 2006 es una obra de carácter serio profunda e intensa. También aparecen referencias a la música folclórica de Bulgaria.

El "Concierto para viola y orquesta" compuesto en 2007 es de textura complicada requiriendo máxima concentración para el solista y el público, utilizando una armonía dura y disonante, con momentos de gran fuerza expresiva y un empleo en forma de música de cámara de la parte del solista.

La "Sinfonía Nº 8” fue compuesta entre 2007 y 2009. Está orquestada para tres flautas, piccolo, cuatro clarinetes, el cuarto doblando clarinete en mi bemol, cuatro oboes, el cuarto doblando corno inglés, tres fagots, contrafagot, cuatro trompas, cuatro trompetas, cuatro trombones, tuba, timbales, percusión y cuerda. La sección de percusión contiene un tambor de caja, tambor tenor, bombo, platillos, tam-tam, hoja de trueno, marimba y vibráfono. Toda la sinfonía está construida por el continuo desarrollo y repetición de varios motivos introducidos en su comienzo.

El primer movimiento, largo, presenta la primera idea principal sobre sostenidos acordes de la cuerda, una figura ascendente de tres notas, que es introducida por el piccolo oscurecido por los armónicos de tres violines solistas. Se utiliza extensamente a lo largo de la obra un ritmo de notas repetidas, al igual que una secuencia de figuraciones ondulantes que oscilan rápidamente o se deslizan hacia arriba y hacia abajo a través de micro glissandos.

Los trinos en los registros bajos de la cuerda anuncian la llegada de la segunda idea principal del movimiento, escuchada por primera vez en el corno inglés. Una frase lírica de seis notas seguida de su repetición variada. Una serie de grupos de seis semicorcheas ondulantes ascendentes hacen su aparición en la flauta y el vibráfono. Este componente tendrá un importante papel en el resto de la obra.

Todo el tramo preliminar evoca imágenes de ilimitada extensión y terrenos yermos, gracias a un material temático severamente restringido y un intenso enfoque en los registros extremos de la orquesta. Después de que el corno inglés ha sugerido una voz humana en medio de este paisaje desolado, un fragmento de canto de pájaro se escucha en el clarinete en una nueva insinuación de existencia de formas de vida.

El resto de este movimiento consiste en transformaciones del material expositivo básico a medida que se desarrolla plenamente el potencial expresivo y colorista de una amplia gama de instrumentos. Dos episodios densamente orquestados están muy cuidadosamente preparados y se desarrollan inexorablemente, el segundo ejemplo termina en un poderoso extenso clímax después del cual la textura se adelgaza dramáticamente.

El estado de ánimo y los motivos de la sección inicial regresan mediante vertiginosos solos armónicos de violín y piccolo, cerrando el movimiento con otro recuerdo de la idea principal de tres notas, antes de que los acordes del solo de violín mueran en el vacío.

El segundo movimiento, largo, explora más a fondo las ramificaciones de algunos de los temas y motivos presentados en el anterior. Comienza con suaves motivos que cambian lentamente formados por líneas de violín en sordina. Eventualmente se le unen la madera y el metal. Aparece un episodio central más rápido y potente interpretado por la orquesta completa, pero pronto la fuerza y el ritmo se debilitan y un pasaje sostenido en sordina para clarinete y vibráfono sobre pulsaciones del bombo nos conduce a una re exposición variada del material inicial.

Las líneas sostenidas del piccolo y contrabajo aseguran que los extremos del registro orquestal estén claramente definidos en los compases de cierre que se desvanecen. Este segundo movimiento no es una variación directa del primero, sino más bien una extensa consideración de las potencialidades de ciertos motivos ya presagiados en el largo inicial.

El tercer movimiento, presto, posee una estructura similar a un rondó en el que la música de potentes episodios se alterna con fragmentos más lentos y sostenidos. Repletos de actividad, los compases iniciales proporcionan el debido contraste con la música predominantemente lenta y mesurada de los dos movimientos anteriores. La sustancia musical consiste en variantes de los diversos motivos de la obra, pero debido a la rapidez de la música estas conexiones temáticas es posible que no sean reconocidas inmediatamente por el oyente.

Después de una animada sección para orquesta completa, intensificada por llamadas de trombón, tuba y trompeta, el ritmo se calma apareciendo el primer interludio atmosférico con un glissando de trombón misterioso y apagado. Después de varias re exposiciones variadas de ambos grupos de material temático, el pulso se debilita, con toda la pasión disipada.

La sinfonía termina silenciosamente con una elocuente línea de violonchelo, que finalmente se desvanece en la nada. Tal vez sea apropiado que una sinfonía que ha evolucionado principalmente a través de una sucesión de solos y diálogos íntimos, en lugar de a través de los acostumbrados potentes tuttis termine con un solo tan simple en el instrumento que supuestamente está más cerca de la voz humana.

Expansiva y atmosférica, la sinfonía se funde en tres movimientos sustanciales que hacen referencia cruzada a intervalos, frases y ritmos importantes. El compositor lo ha descrito como bastante diferente de sus ejemplos anteriores, en la forma en que está profundamente preocupado por el timbre y el color del sonido, utilizando motivos cortos y figuraciones en lugar de los clásicos temas. En este sentido, la obra es más similar a sus anteriores piezas orquestales como "Astral Music", "Ad Infnitum" y el "Concierto para instrumentos de percusión".

Aunque cada movimiento contiene una variedad de estados de ánimo y tempo, la disposición formal básica de la obra consiste, de manera bastante inusual, en dos movimientos lentos consecutivos seguidos de un finale rápido. El resultado es una declaración sinfónica profundamente concentrada en la que el dinamismo reprimido se intensifica gradualmente en los dos tercios de la partitura y se libera en una descarga catártica de energía en su parte final.

Las "Cinco Danzas Búlgaras" compuestas en 2011 emulan las características del folclore búlgaro. Consisten en una mezcla de danzas tradicionales con elementos de la música de jazz.

La "Sinfonía Nº 9” fue compuesta en 2015 sin poseer actualmente más datos.

La "Sinfonía Nº 10” fue compuesta en 2019 esperando su próxima publicación.