CHAMOUARD

Philippe Chamouard (1952- ) nació en París el 24 de febrero de 1952. Después de estudiar piano con Guy Lasson y composición con Roger Boutry, Philippe Chamouard ingresó en la Universidad de París-Sorbona, donde obtuvo un doctorado en orquestación con el estudio de las sinfonías de Mahler. Publicó "Mahler tel qu'en lui- même" en 1989.

En 1987 decidió destruir todas sus anteriores partituras, que juzga demasiado influenciadas y no estar de acuerdo con sus principios. Rechazando un concepto de la música encerrada en aspectos puramente teóricos adopta un lenguaje, que desea ser común al compositor, al intérprete y al oyente.

Partiendo de una escritura esencialmente armónica de carácter personal. su inspiración está principalmente ligada a una ideología llena de humanismo y espiritualidad. A partir de 1992 vuelve a dejar interpretar sus partituras, que son programadas por numerosas orquestas especialmente francesas, pero también en el extranjero, como en Polonia, Rumania, Bosnia y Herzegovina, Letonia, El Salvador, Finlandia, España, Portugal, Noruega, Alemania, Vietnam, Estados Unidos ...

Philippe Chamouard siempre ha querido destacarse de cualquier influencia y de cualquier escuela. Miembro honorario de la l'International Gustav Mahler Gesellschaft de Viena, redactor de las ediciones de Deutsche Grammophon, enseñó escritura musical en la Universidad de París IV hasta 2004.

La “Symphonie mystique" (Sphène) fue compuesta en 1988. Sphène es la primera sinfonía de Chamouard. No está numerada. La escasa disonancia de la música de la Primera Sinfonía es aquí aún más ligera. La música está llena de tiempo inmóvil, luminosa y tierna. No ocurre gran cosa. Aunque es una música de carácter contemplativo, no es aburrida.

Habla de una tensión suavemente sostenida entre el mundo debajo de la luna, donde todo es perecedero y los reinos de la eternidad que se encuentran por encima de la luna. El movimiento final hace eco del famoso Adagietto de Mahler. Esta sinfonía mística es su primera obra reconocida; pues destruyó todas sus partituras datadas antes de 1987. La obra termina con el brillo de las cuerdas, expresando altas: insinuaciones de inmortalidad a la deriva hacia la nada.

Una sinfonía de carácter filosófico, que el propio compositor nos explica seguidamente. El origen de la Sinfonía Mística se encuentra en Cicerón. Con el "Sueño de Escipión" en "La República", el filósofo coloca la tierra debajo de la luna, en el nivel más bajo de nuestro sistema solar.

"Por debajo de la luna no hay nada más que material perecedero, aparte de las almas que los Dioses han ofrecido al género humano. Por encima de la luna, todo es eterno. En cuanto a la tierra, que forma la novena esfera en el centro del universo, es inmóvil y en el lugar más bajo, pues la gravedad hace que tiendan hacia ella todos los cuerpos pesados"

Esta concepción filosófica de la atracción física de los cuerpos, que será retomada por Newton, encuentra su prolongación en el pensamiento humano. La tierra, a menudo considerada como el centro único de toda viabilidad humana, se comporta como un gigantesco imán sobre el hombre que no puede evitar su influencia.

De este modo he concebido la estructura de la partitura, como un inmenso imán transportado al plano sonoro a partir del cual los timbres quieren emanciparse, pero lo lograrán solo por sucesivas olas. La atracción terrestre es figurada con precisión por la piedra de "sphéne", titanita[1], cuyos componentes vienen a reforzar la clave del símbolo. Efectivamente esta piedra pertenece a la categoría de los minerales utilizados en la metalurgia del acero para conferirles una tenacidad más grande, una dureza más elevada y ciertas propiedades magnéticas.

El primer movimiento, largo inmobile, representa la fuerza de atracción. Según el comentario del propio compositor, los dos primeros movimientos de la partitura ilustran el aspecto de la atracción de la tierra, su magnificencia, su fuerza subterránea, su aparente inmovilismo, al comienzo.

La música se desarrolla pausadamente mediante frases largas con sonidos sostenidos. Expresa la constante tensión de la atracción terrestre, aumentando su fuerza en los últimos compases. Sin pausa se encadena con el siguiente movimiento.

El segundo movimiento, lento e con forza, según el compositor refleja la potencia, actividad y la "metalicidad" de la tierra. La música sigue la pauta del anterior movimiento hasta que aumenta su potencia en un crescendo, terminado con la explosión de la percusión. Después de un silencio aparece un tema melódico luminoso y tierno que nos conduce a un nuevo breve clímax.

El tercer movimiento, tenebroso, luminoso, según el compositor se inspira en Goethe, cuando le hace decir a Fausto,

"Dos seres habitan en mi

el uno se aferra al mundo,

con todos sus órganos,

con la voluptuosidad de una pasión terrestre,

el otro, impetuoso, se desmorona en el polvo,

para arrastrarme hacia las alturas divinas".

Sin interrupción la música se vuelve más dinámica, presentando el contradicción de los dos conceptos filosóficos.

El cuarto movimiento, largo legatissimo, continúa el tema anterior. El antagonismo cielo - tierra se vuelve parte integrante de la estructura del movimiento cuando los violoncelos y contrabajos unidos a la percusión se oponen a los violines y violas, "luchando por la supremacía"

El quinto movimiento, adagio cantabile, según explica el compositor presenta la conclusión. Solamente en el adagio final termina la lucha y el alma puede emprender su vuelo. El tema malheriano en re mayor es un homenaje al compositor vienés del cual sentí la "atracción" durante una época de mi vida.

Debido a la confrontación permanente de lo profano y lo sagrado, el título "Sinfonía Mística" se impone con naturalidad. Para resolver más fácilmente el antagonismo ideológico, he preferido fundir los cinco movimientos en uno solo. Además. los tempos son similares de un movimiento a otro, lentos, reemplazados muchas veces por una sincronización no metronómica, lo cual acentúa, por una parte la impresión de la fuerza magnética terrestre y por otra produce el efecto de una dimensión intemporal en el desarrollo de la música.

Considero la "Sinfonía Mística" como mi Opus 1. Efectivamente, he destruido todas las partituras anteriores.

"Halabja" compuesta en 1990 es un poema sinfónico a la memoria de las víctimas kurdas. El 16 de marzo de 1988 los aviones se dirigieron a la ciudad kurda de Halabja, situada en el noreste de Irak para descargar sobre la población un gas tóxico mortal.

Para sofocar la disidencia kurda el régimen de Saddam Hussein masacró miles de habitantes del Kurdistán iraquí. La obra escrita para cuerda y percusión es una elegía sobre los quince mil muertos asesinados por este vergonzoso ejército. Termina en una marcha lenta y resignada, drenada de esperanza en medio de cuerdas agudas paradójicamente brillantes.

La “Sinfonía Nº 1" (Symphonie Tibétaine) fue compuesta en 1992. Está escrita en tres movimientos: Ayer, Hoy, Mañana, cada uno de los cuales comienza con el sonido invocatorio de una campana tibetana.

El propio compositor añade unos comentarios a su obra, que traducimos a continuación. El Tíbet siempre ha sido para mí un país fascinante, tanto por sus valores espirituales como por sus paisajes y la violencia de sus contrastes. La altura aumenta los colores, el clima tropical vecino con el ártico, las montañas eternas, los cañones, verdaderas murallas separadas y las inmensas llanuras salpicadas de lagos de aguas dulces y saladas, constituyen una sucesión de mosaicos.

Este impresionante espectáculo geotectónico tiende a modificar nuestro sentido de las percepciones y particularmente las relaciones entre la visión y la audición.

La música tibetana está enteramente concebida para integrarse al ritual religioso. Los laicos que asisten excepcionalmente a las ceremonias tiene poca relación con la música. En cambio para los monjes, las vibraciones emitidas por el canto o el instrumento provocan efectos particulares sobre su estado físico y mental. El arte está al servicio de la experiencia mística.

Por ello se recurre sistemáticamente, por ejemplo, a la voz de garganta y a los registros graves con el "radung", una larga trompa de cobre o de bronce.

Al comienzo de los dos primeros movimientos de mi sinfonía he intentado transportar estos sonidos a la orquesta, teniendo en la memoria las inmensas estepas desérticas, donde el tiempo que transcurre se funde en la eternidad. La música tibetana, sujeta al tantrismo, disciplina mental y técnica de meditación, no tiene ninguna relación con las nociones de estética y placer. Se encuentra por encima como una experiencia individual mística. Como occidentales, con nuestras referencias culturales, nos es casi imposible entenderla con todo su significado y por ello me he colocado en una óptica mediana en la que cohabitan la estética con el simbolismo.

Es por ejemplo el caso en que utilizo el "dril-bu", campanilla tibetana, símbolo del conocimiento, así como los "rol-mo", crótalos que tienen una función rítmica, no porque marquen tiempos precisos, sino porque ejecutan secuencias tipo, no mesuradas, caracterizadas por una variedad de tañidos distintos. Inversamente, he reemplazado el "damaru", tambor en forma de reloj de arena por el tambor, pero conservando su función espiritual. Este instrumento, en el segundo movimiento, representa la sabiduría frente a las fuerzas de las tinieblas, dicho de la ocupación china y corresponde a la situación actual del Tíbet, por ello el título aujourd'hui, "hoy". En el primer movimiento titulado hier, "ayer", el clima es aparentemente pacífico.

Sin embargo los elementos temáticos comunes a dos o tres movimientos constituyen el concepto de memoria, prefiguración, resurgimiento y sostienen una organización particular del tiempo. Por ejemplo, desde el principio del primer movimiento, el motivo de violoncelos y contrabajos prefigura el segundo movimiento.

Inversamente, el tercer movimiento, demain, "mañana", a pesar de su lirismo, símbolo de esperanza, propicia un retorno a la meditación, reintroduciendo al final el elemento melódico perturbador de las cuerdas graves. Los "rol-mos", golpeados tres veces por su efecto vibratorio acaban la sinfonía como había empezado.

El primer movimiento tiene la cualidad expresiva de un calmado suspiro. La música tiene la acidez nostálgica de las partituras más románticas de Bernard Herrmann. No es la primera vez que escuchamos ecos de Panufnik en su estado de ánimo más comedido y digno. El segundo movimiento recuerda el aleteo del epílogo de la Séptima Sinfonía de Bax. El final respira el más dulce y débil céfiro de aliento: sanguíneo y misterioso.

"Les Voiles du Silence" compuesta en 1993 se inspira en la metáfora oriental escrita por el poeta libanés Khalil Gibran. La esfinge habla solo una vez y dice: un grano de arena es un desierto, un desierto es un grano de arena. Volvamos a conseguir el silencio. La música juega con el material sonoro interfiriéndose con el silencio en una obra de carácter filosófico.

La “Sinfonía Nº 2" (Sarajevo) fue compuesta en 1994. Orquestada para madera por duplicado con contrafagot, cuatro trompas, dos trompetas, dos trombones, tuba, arpa y cuerda. Además requiere una mezzosoprano en su último movimiento. La primera grabación fue efectuada en 1995 por la Orchestre Regional de Bayonne-Côte Basque con la mezzosoprano Doris Lamprechi dirigidos por Robert Delcroix.

En 1991 empezó un grave conflicto en la antigua Yugoslavia. Volvieron a aparecer los signos del racismo con la implantación de los campos de concentración y la ideología de la purificación racial, algo olvidado después de la segunda guerra mundial.

Los derechos humanos fueron pisoteados una vez más. Las masacres deliberadas y las ejecuciones arbitrarias de civiles y de militares desarmados lo constatan. Se infligió a los prisioneros tratamientos inhumanos y miles de mujeres fueron sistemáticamente violadas. Cerca de tres millones de personas sufrieron un desplazamiento geográfico.

Mediante el lenguaje sonoro el compositor denuncia la barbarie cometida en Bosnia. Mediante una música sir ser directamente descriptiva, los tres movimientos de la sinfonía evocan  mediante su carácter los diversos aspectos de la tragedia.

En la Segunda Sinfonía nos encontramos con un cambio de humor y carácter. Hay una urgencia más sombría evidente. La música tiene contornos ondulantes sin irregularidades. Un sentido grandiosamente elegíaco se puede sentir al final del Largo. Un resplandor de luz repentinamente surgido en este movimiento es un momento memorable.

El primer movimiento, Andante, Grave, sin ser música programática intenta expresar el cruel aspecto de la tragedia y la duración del conflicto mediante el reflejo del inmovilismo en la música.

Empieza mediante fuertes contrastes sonoros y con campanas anunciando la tragedia. Una música dramática contenida, presentando gritos de protesta pero sin una gran estridencia. La sección final es una poderosa elegía.

El segundo movimiento, Largo, Lamentoso, presenta la desolación y la angustia humana. Es la expresión de un sufrimiento contenido e interno. El clima letárgico parece en algunos momentos tener una luz de esperanza, pero termina hundiéndose progresivamente en la noche, con las campanas tocando a muerto y enlazando sin pausa con el último movimiento.

El tercer movimiento, Adagio, Dolcissimo Cantabile, utiliza la voz mediante un poema escrito  por un joven musulmán, que después de refugiarse en Suecia prefiere conservar el anonimato. Lo escribió durante su estancia en el campo de concentración de Trnopolje en agosto de 1993. La deriva surrealista del solo de mezzosoprano contiene melancolía y ninguna ira. Encontramos una influencia de la Symphony of Sorrowful Songs de Gorecki. Expresa una nueva visión sobre el sufrimiento mediante las palabras, que claramente relatan los terribles hechos. Termina mediante un comentario orquestal lleno de resignación y esperanza.

La "Sinfonía Nº 3" (Les jardins du désert) fue compuesta entre 1994 y 1995. La Tercera Sinfonía tiene en su primer movimiento una suave susurración, habitando el mismo mundo que el Cantus de Arvo Pärt. El segundo se queja ominosamente y luego se eleva con una salvaje urgencia. Se cierra en nubes de vapor. Esto precede a un movimiento final que tiene el misterio pensativo de las campanas.

El "Poème du Vent" compuesto en 1997 es una partitura sin soporte descriptivo. La libertad de inspiración y la poesía musical fueron en principio los únicos motivos para su composición. Pero después fue influenciado por los versos de un poema japonés.

La “Sinfonía Nº 4" (Le Vagabond des Nuages) fue compuesta en 2001. Según explica el compositor, mi sinfonía Nº 4 se inspira siguiendo las etapas esenciales de la vida del hombre. Después de estar sumergido en un mundo material, un día termina para inclinarse hacia una reflexión metafísica, que le conducirá a adoptar una actitud introspectiva escuchando a su si profundo. Este retorno hacia el sí mismo, ayudado por la contribución benéfica de la naturaleza, le permitirá acceder a la beatitud soberana.

El primer movimiento, Le monde de poussière, tiene su contenido ideológico en el taoísmo. El mundo de polvo según declara el compositor, se basa en el taoísmo, una corriente filosófica-religiosa, que se separa de la vida social para orientarse hacia la contemplación de la naturaleza. En China los monasterios taoístas son tranquilos lugares de meditación y de plegaria. En pasadas épocas, cuando los taoístas salían de su monasterio, tenían la impresión de encontrase en un mundo polvoriento, por la incesante agitación de los hombres y por su obscurantismo por falta de reflexión, testigos de su fragilidad y de su efímera condición humana. La música intenta reflejar estas ideas.

Empieza expresando un sentimiento de tranquilidad que se interrumpe a partir de la parte central, reflejando al mundo exterior, el mundo polvoriento. Termina mediante una tranquila coda.      

El segundo movimiento, La porte étroite, se basa en la difícil salvación del alma humana. Según dice el compositor sobre la puerta estrecha, alguien le dijo, ¿Señor, habrá poca gente que se salvará? Le contestó, esforzaos de entrar por la puerta estrecha, pues muchos, os digo, buscarán entrar y no lo podrán. Lucas 13: 23-24          

Desde los primeros compases, lleno de espanto, el que se presenta delante de la puerta estrecha se da cuenta que se cierra delante de él sin que la pueda franquear y de repente se encuentra sumido en la penumbra. Después de otra tentativa se ve obligado a renunciar. Aunque existe un sentimiento de esperanza, la duda se apodera de él y desencadena una fase de interrogación.

En los últimos compases el retorno de los poderosos acordes del comienzo, recuerdan la presencia de la puerta estrecha, actualmente infranqueable. Música que transcurre con gran tranquilidad solamente alterada por momentos de tensión.

El tercer movimiento, Le regard intérieur, según el compositor refleja la mirada hacia el interior del hombre. Siguiendo la toma de conciencia de la existencia de la puerta estrecha, el pensamiento del sufí Rûmi se impone inmediatamente. "Purifícate de los atributos del Mi, para poder contemplar tu propia pura esencia y contempla en tu propio corazón todas las ciencias de los profetas, sin libros, sin profesores, sin maestros".

Para esta introspección hacia un Si íntimo y profundo la presencia subyacente de una nota grave, la tónica, me ha parecido corresponder al estado mental necesario para acceder a la mirada interior. Esta práctica musical es muy antigua. La primera mención de la utilización de la nota fundamental se encuentra en un tratado de la India del Siglo IV aC, en el Gitâlamkara.

En Oriente la música modal ha adaptado desde hace mucho tiempo esta costumbre de acompañar durante todo un fragmento vocal o instrumental por un bajo continuo o cantado sobre una misma nota la tónica. Funciona como una onda portadora sobre la cual se eleva el edificio sonoro.

Los Griegos utilizaban esta práctica y los Bizantinos la han conservado. Este es el procedimiento con la nota fundamental Do, que utilizo a lo largo del tercer movimiento salvo de algunos compases.

Un suave tema repetitivo se instala a lo largo de todo el movimiento intentando reflejar esta búsqueda de la conciencia interior. El sonido de la campana nos conduce a la tranquila coda.

El cuarto movimiento, Le vagabond des nuages, según nos explica el compositor nos muestra la belleza de los monasterios taoístas situados en las montañas. En una pasada época, probablemente bajo la dinastía T'ang, los taoístas pasaban largas temporadas en la montaña en busca de una comunión más estrecha con la naturaleza. Se les llamaba "los vagabundos de las nubes". Además de practicar la meditación, estudiaban las propiedades de las plantas, en particular las del té, para fines medicinales. La quietud y la belleza de este entorno montañoso les incitaron a construir magníficos monasterios, alejados de la civilización.

En el cuarto movimiento la flauta solista personifica al anacoreta. La frecuencia del acorde tonal de fa mayor y de sus notas derivadas, propicio a mantener una serena estabilidad al lenguaje armónico libre de complejidad, me vino espontáneamente para describir la ósmosis entre naturaleza y espiritualidad.

Una sinfonía neotonal que intenta expresar ideas espirituales y metafísicas, empleando un lenguaje meditativo próximo al usado en muchas de sus obras por Hovhaness.

La “Sinfonía Nº 5" (Le Manuscrit des Étoiles) fue compuesta en el periodo de otoño invierno entre 2002 y 2003. Es la representación musical del camino del pensamiento humano, cuyos fundamentos son de esencia filosófica y metafísica. Esta búsqueda necesita la presencia de las estrellas. El título de la sinfonía hace referencia a un libro imaginario en el cual figura este proverbio chino. Las estrellas están en el cielo para recordar a los mortales el objetivo hacia el cual deben dirigirse.

El primer movimiento, L'énigme,  siguiendo las explicaciones del compositor nos presenta la pregunta existencial, el enigma, que el poeta romántico alemán Heinrich Heine resume en algunas palabras. Explícame el enigma de la vida. ¿Me puedes decir lo que significa el hombre? ¿De dónde viene? ¿A dónde va? ¿Quién vive allí arriba por encima de las estrellas doradas?

Con esta pregunta identitaria de lo divino empieza la sinfonía mediante un motivo melódico descendente de cuatro notas, repetidas cuatro veces por la cuerda. Sobre una base rítmica omnipresente el discurso musical avanza sin un objetivo definido, enfatizando la problemática filosófica irresoluble, pues según el poeta, solo un loco espera una respuesta.

El movimiento posee fragmentos rítmicos de carácter minimalista, que contrastan con las extensas partes meditativas. Con momentos rítmicos punteados por la percusión de ambiente jazzístico y otros pensativos la música da vueltas en busca de unas preguntas que es incapaz de contestar.

El segundo movimiento, Celui que nous cherchons, se inspira en un verso de Lamartine del mismo título, lo que buscamos.

Y vosotras brillantes hermanas. Estrellas, mis compañeras

Que de azul firmamento esmaltais los campos ...

Introducido por vuestros pasos en la cadena celeste,

seguiré en el azur el instinto que nos arrastra ...

Vuestros rayos me enseñarán a alabar, a conocer

Lo que buscamos, ¡que podéis ver quizás!

Este movimiento intenta expresar unas ideas abstractas que difícilmente consigue. La imaginación del oyente es libre de interpretar una música de fino carácter poético y soñador.

                     Alphonse de Lamartine

El tercer movimiento, Les étoiles éteintes, es una breve sección que según el compositor evoca uno de los momentos de la vida cuando se encuentra sembrada de espinas. Las estrellas, puntos luminosos durante la noche pudiendo también ser invisibles aterrorizan entonces el pensamiento, que se asoma a un cataclismo tenebroso, ilustrado por el pensamiento de Federico García Lorca en el verso,

 Las estrellas apagadas llenan de ceniza la ribera fría y verde.

La música de carácter turbulento ilustra estos momentos de terror por los que transcurre la vida humana, mediante una serie de frases repetitivas.

La célebre canción, Stille Nacht ha marcado una parte de mi infancia. Por mucho tiempo atribuida a Haydn, Mozart o Beethoven, fue en realidad escrita en 1818 por el profesor Franz Grüber para la misa de medianoche celebrada en la Iglesia del pueblo de Oberndorf en Austria.

El cuarto movimiento, Voici l'astre, siguiendo el relato de su compositor, empieza con la introducción de la citada melodía mediante variaciones orquestales lo cual constituye una etapa cristiana en el transcurso del camino espiritual que reflejan las palabras. Los magos se pusieron en camino y he aquí que el astro que habían visto al oeste, avanzaba delante de ellos hasta que se detuvo encima del lugar donde se encontraba el niño. Mateo 11, versículo 9.        

El quinto movimiento, Le manuscrit, consiste en una página meditativa, solamente interrumpida en la parte central por un acorde fortissimo, signo de una impresión pasajera y de la vulnerabilidad manifiesta del hombre bajo la inmensidad de la cúpula celeste iluminada.

En la parte final la célula minimalista de dos notas descendentes de las trompas del principio de la sinfonía reaparecen a nivel orquestal en una forma armónica casi similar, pero a partir de aquí sobre un tranquilo final, recordando los cuatro enigmas existenciales postulados por Heine. 

La “Sinfonía Nº 6" (Le Montagne de l'âme) fue compuesta en 2005 y se estrenó en la ciudad rumana de Cluj-Napoca el 21 de noviembre de 2014, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Transilvania dirigida por Alain Pâris.

Traducimos a continuación las notas escritas por el propio compositor sobre su sinfonía. San Juan de la Cruz se encuentra en el origen de la composición de mi sexta sinfonía. Su excepcional vida fue sembrada de trampas. La que tuvo más consecuencias fue su arresto durante la noche del 2 de diciembre de 1577. Durante más de ocho meses permaneció encerrado en una minúscula y sórdida celda, sometido a la más absoluta soledad y a un tratamiento inhumano. Secuestrado y maltratado en Toledo en el convento de los Padres de la Observación, carmelitas opuestos a la reforma.

Efectivamente, San Juan de la Cruz siempre se esforzó hacia un retorno más estricto de la regla primitiva. Poco después de su rocambolesca evasión escribió la "Noche Obscura" en la cual relata su experiencia mística y personal, en la que finalmente el camino caótico del alma lleva al conocimiento de Dios. He destacado cuatro estados del alma descritos por San Juan de la Cruz como hilos conductores de los cuatro movimientos de la sinfonía.

San Juan de la Cruz (1542-1591), fue un religioso y poeta místico del Renacimiento español. Reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y cofundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús.

En la Orden del Carmelo se habían agravado los conflictos jurisdiccionales entre los carmelitas calzados y descalzos, debidos a distintos enfoques espirituales de la reforma; por lo demás, el pleito se enmarcaba también en la confrontación entre el poder real y el pontificio por dominar el sector de las órdenes religiosas. Así, en 1575, el Capítulo General de los Carmelitas decidió enviar un visitador de la Orden para suprimir los conventos fundados sin licencia del General y de recluir a la madre Teresa en un convento. Finalmente, en 1580 el Carmelo Descalzo se erige en Provincia exenta y en 1588 es reconocida como Orden.

En este contexto es en el que se produce el encarcelamiento de Juan de la Cruz, quien ya en 1575 había sido detenido y encarcelado en Medina del Campo durante unos días por los frailes calzados.​ La noche del 2 de diciembre de 1577 Juan de la Cruz es nuevamente apresado y trasladado al convento de frailes carmelitas de Toledo,​ donde es obligado a comparecer ante un tribunal de frailes calzados para retractarse de la Reforma teresiana. Ante su negativa, es recluido en una prisión conventual durante ocho meses. Durante este periodo de reclusión escribe las treinta y una primeras estrofas del Cántico espiritual, varios romances y el poema de la Fonte y los canta en su estrecha reclusión para consolarse.

Tras concienciarse de que su liberación iba a ser difícil, planea detenidamente su fuga y entre el 16 y el 18 de mayo de 1578, con la ayuda de un carcelero, se escapa en medio de la noche y se acoge en el convento de las Madres Carmelitas Descalzas, también en Toledo. Para mayor seguridad, las monjas lo envían al Hospital de Santa Cruz, en el que estuvo mes y medio. La fuga se da en la madrugada del 15 de agosto de 1578. La anécdota tiene que ver con que el santo quería celebrar misa en honor de la Virgen, lo comunica días anteriores y el Superior le responde "Jamás en mis días".

El primer movimiento, allegro risoluto, expresa la frase del santo, es necesario que la noche obscura de la contemplación destruya primero y haga desaparecer del alma todas las imperfecciones. Empieza con un tema agitado y decidido, contrastando con el segundo más melódico y soñador. Su desarrollo contiene momentos de tensión y otros de gran relajación. Una dramática coda cierra el movimiento.

El segundo movimiento, andante cantabile, comenta la frase, es pues en la obscuridad que el alma se confirma poco a poco en la unión con Dios por amor. Según el compositor, este movimiento está dedicado a una joven alma, que en esta época veía impotente el descenso ineluctable en una noche profunda, que acaba su caída perdida en las tinieblas.

Corresponde al movimiento lento de la sinfonía. Música de carácter místico que utiliza un tema melódico como medio de expresión de los pensamientos íntimos del santo. Un amplio desarrollo de características casi malherianas personaliza la obra del compositor.

El tercer movimiento, dramatico e disperato, expresa la frase, cuando el alma se cree más en seguridad y se pone menos en guardia, el enemigo la hace caer en un estado peor que el primero, más duro, más tenebroso.

Corresponde a un scherzo de forma libre. Empieza mediante un delicado carácter rítmico, que toma un aspecto obsesivo y dramático durante su desarrollo. Después de llegar a un breve clímax la sección central es más calmada en forma de trío interrumpido por desesperadas llamadas. La sección final recobra el obsesivo ritmo inicial.

El cuarto movimiento, allegro espressivo, comenta la frase, es necesario que el alma sea purificada  y completamente despojada.    Después de un pensativo inicio aparece un motivo melódico dulce interrumpido por fuertes acordes como señal de peligro. A continuación de superar los peligros termina con una triunfal coda.

La “Sinfonía Nº 7" fue compuesta entre 2006 y 2007. Traducimos a continuación el comentario escrito por el propio compositor sobre su obra.

En mi séptima sinfonía he utilizado por primera vez una estructura tradicional en la que los dos movimientos extremos de tempo rápido, encuadran un segundo movimiento de carácter danzante y un tercer movimiento lento. Por primera vez también no se encuentra ningún elemento extramusical en el origen de la composición. Deseaba alejarme de cualquier concretización exterior al fenómeno sonoro.

El primer movimiento, tragico, presto, es comentado por el compositor. El concepto inicial de escritura del primer movimiento es dedicado esencialmente al ritmo. Desde el primer compás se instala una enérgica célula de cuatro notas repetidas, un leitmotiv rítmico que puntúa toda la sinfonía, excepto el tercer movimiento de carácter elegíaco.

Los dos temas del movimiento salen de este motivo. El primer tema avanza sobre acordes piano graciosamente repetidos, en contratiempo por las trompas, sostenidos por unas cuerdas retenidas, mientras los timbales y contrabajos en pizzicato marcan el tempo.

El segundo tema, también de carácter rítmico, que llega con fuerza a los metales y a la cuerda, prefigura el tema principal del final. La atmósfera del movimiento es frecuentemente tensa. ¿Puede ser inconscientemente el reflejo de una cierta dureza del mundo frente a la indiferencia, la incomprensión o sea la agresividad humana bajo todas sus formas?

El segundo movimiento, scuro e tranquillo, según dice el compositor, introduce paredes armónicas de hielo mediante sucesivos bloques de cuatro acordes descendentes. Después de hacer escuchar repetidas veces el motivo rítmico del primer movimiento, esta introducción nos conduce a la llegada de un nostálgico vals. Terminará por congelarse en las mismas murallas del inicio en forma de espejo. He querido dar la impresión de que este vals, asombrosamente, se arranca de los abismos, un poco por casualidad, durante el tiempo de un sueño efímero antes de ser nuevamente hundido por fuerzas misteriosas subterráneas.

El tercer movimiento, dolce cantabile, corresponde al movimiento lento y según dice el compositor, Goethe ha expresado un pensamiento que frecuentemente ha marcado mi vida. "El eterno femenino nos atrae hacia arriba". Es esto lo que conduce todo el tercer movimiento. Además, debo confesar, que la inspiración creativa ha estado en mi caso regularmente sujeta a múltiples fluctuaciones y por la razón, esencialmente, de los obstáculos encontrados para hacer interpretar mis partituras sinfónicas. Aquí, el espíritu y el alma están en reposo. Como es frecuente en el compositor se trata de un extenso movimiento de carácter lírico que se desarrolla ampliamente.

El cuarto movimiento, presto, según explica el compositor, el leitmotiv rítmico del comienzo de la sinfonía, expuesto por toda la orquesta sobre una rítmica extendida, precede de aquí en adelante al tema único expuesto por las cuerdas en pizzicato al unísono, un tema de tres notas, extendido a siete notas por el juego de las repeticiones, que corresponde al número de la sinfonía. El conjunto se dirige hacia una ola sonora que rompe al final. Gracias a su dinamismo rítmico el final es un himno a la vida con toda su energía.

La “Sinfonía Nº 8" fue compuesta en 2008. Se estrenó el 2 de febrero de 2010 en el Teatro Artístico de Rouen, interpretada por la Orquesta Sinfónica del Conservatorio de Rouen dirigida por Claude Brendel, con François Marchal como solista de cornamusa escocesa.

El propio compositor nos explica el origen de su obra. Un amigo clarinetista me había sugerido que le escribiera una pieza para clarinete y piano. Pero durante su composición me era imposible no pensar en los colores instrumentales de la orquesta. Por ello cuando el "Nocturnal" estaba apenas terminado utilicé ciertos elementos melódicos y rítmicos, que trascribí para orquesta y que entonces constituyeron el contenido formal del primer movimiento de mi octava sinfonía.

El primer movimiento, moderato, utiliza como dice el compositor motivos escritos anteriormente. El movimiento escrito en forma sonata libre usa dos temas principales, el primero de carácter lírico, y el segundo más rítmico, que se desarrollan a lo largo del movimiento.

El segundo movimiento, allegro fantasia, según la explicación del compositor, fue en esta época cuando descubrí "Catfish Row" de Gershwin[2]. Decidí inmediatamente bajo forma de paráfrasis utilizar una cita, colocada aquí como introducción y conclusión, para establecer una pasarela con el material temático de mi segundo movimiento.

Esta yuxtaposición podía haber tenido lugar con otra de las melodías del "Nocturnal". Por otro lado los dos temas principales del primer movimiento reaparecen con un aspecto diferente mediante nuevas armonizaciones y orquestaciones, formando de este modo un bloque inseparable con el movimiento precedente. En el plano formal estas diferentes superposiciones aparentan a este movimiento con un puzle musical.

El tercer movimiento, grave, nace según el compositor en el momento de la elaboración estructural de la sinfonía encontrado de forma natural. Desde hace tiempo quería utilizar la melodía "Amazing Grace", el popular himno religioso escocés. La idea de intercalarla en una sinfonía, la séptima, no pudo concretarse por razones de forma. No fue hasta después de haber terminado los dos primeros movimientos de mi octava sinfonía que confié la melodía a la gran cornamusa escocesa, la típica gaita, como se escucha generalmente, con la orquesta en el papel de acompañante. Es el elemento unificador.

Después de una tranquila introducción orquestal la gaita o cornamusa entona el conocido himno escocés, primero en forma de solo y luego con acompañamiento orquestal. Finalmente regresa a la tranquilidad inicial.

De manera fugitiva aparece en el primer movimiento, en un solo de la flauta en el compás 86 y en un solo de la trompeta en el compás 121. En el segundo movimiento en el compás 127 interpretada por flautas y clarinetes y en el compás 172 por el vibráfono. En el cuarto movimiento en su totalidad en las cuerdas en el compás 62.

El cuarto movimiento, largo cantabile, según el compositor es un adagio salido del pensamiento de Franz Kafka para quien "el arte es como una oración, una mano tendida en la obscuridad, esperando tomar una parte de gracia para transformarse en una mano que da".

Después de la introducción el primer tema del primer movimiento reaparece apaciguado. En los últimos compases se manifiesta por última vez magnificado en un tutti orquestal.

La “Sinfonía Nº 9" fue compuesta entre 2009 y 2011 sin que tengamos actualmente ninguna grabación de la misma.

"Les rêves de l'ombre" para orquesta de cuerdas fue compuesta en 2012 y poco después el compositor realizó una versión para orquesta completa. Muestra la ambivalencia entre dos elementos irreconciliables como un sueño y una sombra, evocados por poetas chinos. 

"Le Pavillon d'Or" es una obra para el instrumento japonés koto y orquesta compuesta en 2011 con influencias orientales.

"Le Portail Celeste" que data del año 2013, empieza con una marcha fúnebre que simboliza al hombre avanzando entre tinieblas, en busca de la Puerta Celeste, que le permitirá acceder a la luz divina.

La “Sinfonía Nº 10" fue compuesta entre 2014 y 2016. No existe actualmente ninguna grabación de la obra.

El "Madrigal d'été para violoncelo y orquesta de cuerda" compuesto en 2016 recurre a un antiguo género que interpreta libremente.

También compone música religiosa, como el "Kyrie de la Messe des Anges", compuesto en 1996 para coro masculino y orquesta o la "Messe Gregorienne pour chœur mixte et orchestre à cordes" de 1997, además de música de cámara e instrumental.

No podemos cerrar definitivamente este estudio de la obra del compositor, esperando nuevas partituras que seguramente aparecerán en un próximo futuro.

[1]  Químicamente es un silicato de titanio y calcio.

[2]  De "Porgy and Bess"